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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

lunes, 14 de marzo de 2011

the frantics

El Señor Cabeza de Canoa (Mr. Canoehead) es un ícono canadiense, según el periodista que entrevista a Peter Wildman, una de las cabezas de The Frantics, en televisión, ya entrados los 90. Al promediar cada programa, un sketch comenzaba a unir las historias dispersas en ese show de un modo que potenciaba aún más el efecto absurdo. Y también tenían en cada una de las emisiones un video musical que parodiaba a un género en particular (el country o el punk, como en los videos que hay acá) de una manera sutil y, a veces, magistral.
Entre 1990 y 1992, cuando trabajé en un canal de televisión en San Nicolás, miraba con devoción el programa, que venía en esos gigantescos casetes U-Matic, que usábamos entonces.
Cesete U-matic modelo 1989. Se usaba para grabar en buena calidad y, ante una emergencia, también podía ser utilizado como arma.

The Frantics tenían mucho del humor absurdo heredado del programa que los Monty Python hicieron en la BBC. Menos "surrealistas" que los ingleses, estos canadienses jugaban al extrañamiento (la ostranenie) de lo cotidiano, la hipérbole, para construir su humor. Como muchos de los programas surgidos en los 80, los Frantics (que aquí se llamaban Cuatro locos en un set y, si no recuerdo mal, hasta creo retener en los títulos la frase "Four on the floor", que no encuentro en la web referido al programa) "abismaban" ese nuevo mundo hecho de consumidores antes que de ciudadanos que iba configurándose tras la "derrota" de los movimientos de los 70. No quiero decir que su cometido fuese político, pero sus efectos muchas veces lo eran, en el mejor de los sentidos: se preguntaban, ironizaban acerca de cómo habitar la ciudad —la polis.