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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

jueves, 7 de abril de 2011

un policial argentino

Ya sabemos que la ficción puede verse como una de las versiones de ese relato inabordable que es la realidad. Así que cuando Oscar Pellegrini me dio para leer La trama Kandinsky, una novela escrita por el abogado penalista y de derechos humanos Ciro Annicchiarico, que transita los claroscuros de la maldita policía bonaerense a principios de los 90, se me dio por sospechar: ¿una grave denuncia escrita con la ingenuidad de los que conocieron la experiencia? No, nada que ver. Annicchiarico sabe narrar, es decir, sabe que no bastan las “buenas historias”, sino que debe haber un sujeto que narre y sea parte de la intriga de la trama. Así, su personaje —un abogado penalista, avatar del autor— Ariel Giovenco no sólo desenlaza los nudos en torno a la corrupción policial y la complicidad civil, sino que su relato teje una verdadera “zona gris” al contarnos las relaciones entre policías, jueces, secretarios de tribunal y testigos que va mucho más allá de la mera anatomía de la corrupción. Su novela cumple, al fin y al cabo, con el decálogo que alguna vez trazó el escritor Carlos Gamerro para el policial argentino, que comenzaba con: “existe el delito, pero ha desaparecido el cuerpo”. Presentamos La trama Kandinsky el viernes 8 de abril a las 19 en Homo Sapiens Libros (Sarmiento 825). 

Contratapa

Esta novela podría ser sólo un thriller, una ficción más acerca de un hecho policial. Pero el secuestro de Diego Roldán sobre el que gira su argumento refleja la realidad de un sistema corrupto ayer, a principios de la década de los noventa, y hoy, en Argentina. La maldita policía bonaerense y una justicia inútil —y muchas veces cómplice— reinan con total impunidad.
Ariel Giovenco, el narrador, es un abogado penalista contratado por la familia de la víctima, y tendrá por delante una empresa tan intrincada como la trama de un cuadro del célebre pintor ruso del título. Giovenco descubrirá además, a lo largo de su ardua y quijotesca misión, que en la tela de su Kandinsky van quedando las marcas inconfundibles de varios lápices labiales…
Escrita en un lenguaje preciso, que no desdeña el habla popular ni la jerga jurídica, es corrosiva por momentos, pero también reflexiva y poética, y sus peripecias e intriga atrapan a los lectores tanto como a los mismos protagonistas. 

Ciro Annicchiarico 
nació en Lomas de Zamora, en 1952. Es abogado penalista, recibido en la UBA en 1981, especializado en seguridad pública y derechos humanos. Fue profesor y publicó numerosos trabajos en esas materias. Cumplió diversas funciones públicas en la provincia de Buenos Aires, siendo actualmente asesor jurídico en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Desde muy joven, en forma paralela a sus actividades, se dedicó a escribir, siendo esta la primera vez que publica una obra literaria de ficción.