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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

viernes, 10 de junio de 2011

carrito-colchón

Preparaba mis vacaciones del año 2003 y le escribí un correo electrónico al complejo Axinela de La Lucila del Mar pidiendo presupuesto. Recibí una respuesta que no me satisfizo y descubrí en ese mensaje una palabrita que encendió mi imaginación: entre las comodidades que me ofrecían figuraba un “carrito con colchón”. Leí en esa frase una invitación, una provocación casi, y me puse a escribir de madrugada. Doce horas más tarde, un correo electrónico por copia oculta daba cuenta de un intercambio epistolar que empezó buscando el placer del mar y terminó buceando en insultos.

Familia y amigos en Aguas Verdes, en 2003. Foto de Gustavo Ng.

“Somos una familia que rompió hace un año su romance con la tarjeta de crédito y consideramos que este dato es lo bastante sugestivo como para alentar buenas ofertas que, desde ya, recibiremos encantados”, anoté en el primer mensaje, el que pedía presupuesto, entre otras cosas. Ese mensaje fue enviado el lunes 20 de enero de 2003 a las 21:03.
La respuesta me llegó ese mismo lunes dos minutos antes de las 23. Decía: “Gracias por comunicarse le comunico que El unico Duplex que nos queda cuenta con 1 Dormitorio Matrimonial y otro Dormitorio con 2 Camas y un carrito con colchon el precio del mismo es de $1400.- (reservas mediante deposito bancario) Saludos”. La transcripción conserva la prosa original de Axinela.
Alrededor de las cuatro de la mañana del martes, desvelado, encontré ese mensaje en la bandeja de entrada. El precio me desalentó, me pareció excesivo, pero el detalle “carrito con colchón” me azuzaba. Escribí: “Estimado Complejo Axinela: le agradezco su pronta respuesta. Me quedan dudas acerca del precio del dúplex. ¿Mil cuatrocientos pesos sale comprarlo, alquilarlo durante una temporada, un mes o una quincena? Entenderá que este dato es de vital importancia para una persona acostumbrada al tráfico de información.
“Por otra parte, no menos importante me parece saber si «el carrito con colchón» que menciona su mensaje me permitiría pasear con las niñas por la playa, si es que el dúplex se encuentra cerca de la costa (dato que no aparece mencionado en vuestra respuesta) y qué velocidad es capaz de alcanzar ese carrito. Asimismo, ya que la reserva de alquiler debo hacerla mediante depósito bancario, estimo que no les sonará desatinado que incorporen al colchón del carrito una boca para depósitos fuera de hora. Ya han visto la desconfianza que despertaron los bancos en el último año y lo atinada que resultó la vieja costumbre de guardar los ahorros debajo del colchón. En fin, no pretendo descuento alguno por estas ideas que, entiendo, podré extender ni bien le ponga motor y un doble par de ruedas a mi cama matrimonial y me llegue hasta vuestro Complejo”.
A las 17.35 de ese martes estaba en la redacción de un matutino que ya no existe cuando leí la respuesta desde el complejo Axinela, promovido desde el sitio de Internet del que tomé la dirección como de primera categoría. Era una respuesta breve, concisa; una literatura que suele tener sus adeptos en letrinas y excusados. Decía con sencillez: “Por que o [sic] te vas un poquito a la concha de tu madre!”


 Fotos de JD Hancock, de las series Duel 365 y Stormtroopers.