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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

martes, 21 de febrero de 2012

patria de diamante

Hace tiempo buscaba una palabra para señalar esa ráfaga de vacío que trajo la muerte de Spinetta. La encontré en un mensaje que llegó esta mañana de mi amigo Juan Pablo, desde Boulder, Colorado.
Fotografía de Mariano Sánchez | NA, con una ligera intervención en Photoshop.


Dice: "Leo, con tristeza, que se murió Spinetta. Hacía años que no pensaba en Spinetta. Y su música no me definió en ningún sentido significativo. La apreciaba, pero salvo algunos temas, no me decía mucho. Sin embargo, su muerte me afecta un poco, porque me hizo pensar en los 80, cuando escuchaba Spinetta (a quien Clarín insiste en llamar El Flaco, indiferente al gusto del homenajeado por la eufonía). Para un emigrante, la patria tiene la obligación de permanecer tal y como estaba cuando se fue. Cualquier cosa que cambie, da la pauta de que la patria, como la infancia, está cada vez más lejana."
Le respondo, en este momento: "Tampoco a mí me «gustaba», es decir, tampoco yo encontré en Spinetta cosas con las que izar banderas; sin embargo su muerte también me afectó y pensé que no escucharlo era un lujo que podía darme mientras vivía. Muerto, es todo aquello con lo que crecí, es decir, todo aquello a lo que me debo."
Descansa en paz, querido Spinetta.