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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

lunes, 20 de agosto de 2012

el mesías blanco



En su entrada de hace un par de días, Adam Kotsko dedica unas líneas en An und für sich, que siempre leo con respeto, a Breaking Bad. Copio debajo el texto y señalo: no creo que la intención de Kotsko sea invalidar la serie con esto del “Masías Blanco”, porque sería como invalidar las películas de Hawks o de Ford por su evidente desprecio a negros y mexicanos; sin embargo, entiendo que concentrarse en ese análisis puede lleva a un error: invisibilizar el tema de la serie, es decir, cómo la busca del capital lleva indefectiblemente al Mal. Más claro aún: cómo el cumplimiento de los valores aceptados de la “utopía” capitalista (todas las series tratan sobre eso, sobre el lugar en el que ubicamos la utopía política), la familia, la acumulación de capital y el estatus social, llevan indefectiblemente al crimen y, más terrible todavía, al sacrificio de inocentes. Kotsko dice al pasar: “their tragically sacrificed moral sense” y en ese “tragically” leemos “absurdamente”, cuando de lo que se trata, precisamente, es de la dimensión trágica de todo ese acto que la serie viene a enseñarnos.
Escribe Kotsko:
«Pocos géneros son tan perdurables como el relato del Mesías Blanco: un blanco aparece en una cultura extranjera y resulta ser mejor que los nativos en cualquiera de sus especialidades, o la única persona capaz de salvarlos o, preferentemente, los dos. Pensemos en Karate Kid o, màs recientemente, Avatar, o los films de Batman de Christopher Nolan. Incluso Alice in Wonderland ha sido refundada como un relato mesiánico de este tipo.  
«Después de leer algunos tuits de Malcolm Harris en los que señalaba que en los episodios actuales, en principio todos los personajes no blancos habían sido asesinados, se me ocurre que Breaking Bad es una estrafalaria clase de variación sobre el tema del Mesías Blanco —basada en la inmensa premisa racista de que el talento particular de los mexicanos es traficar drogas. Wlater White y Jesse fabrican mejor droga en su casa rodante de lo que el cartel puede producir en sus enormes laboratorios. Y a pesar de su incompetencia general y el trágico sacrificio de su sentido moral (que está por complete ausente en los personajes mexicanos), de alguna forma se las arreglan para sobrevivir a los asesinos implacables que llegan hasta ellos. Sin embargo, tendremos que esperar hasta el próximo verano para hacernos una idea de qué forma precisa tendrá su redención.
«Nota al pie: Me di cuenta más explícitamente de los temas del western spaghetti en una segunda Mirada a la serie, aunque no estoy muy seguro de cómo conectarlos con el tema del Mesías Blanco. Por ejemplo, podemos ver que Hank, Walt y Tuco como paralelos al trio en The Good, the Bad, and the Ugly (donde el “ugly” –feo–protagonista mexicano también es llamado, literalmente, Tuco). El apodo del traficante “Heisenberg” también evoca, de modo indirect, al personaje innombrable de Clint Eastwood (llamado “rubio” por Tuco). Estoy seguro de que si reviso la trilogía de Sergio Leone observaría otro montón de paralelismos.»