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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

sábado, 1 de diciembre de 2012

la política cultural del fascismo es la propaganda

Tengo varios libros de Nueva Visión (ni siquiera tiene página en internet). No muchos porque su catálogo abunda en títulos de psicología y cosas peores. Pero hay obras buenísimas y de todo tipo, desde Michel De Certeau a Paolo Rossi, Etienne Balibar, Raymond Williams y otros clásicos. Sin embargo, hay que decir que Nueva Visión parece esmerarse desde hace ya muchos años en fabricar unos libros de mierda. Material valiosísimo, como el de Pascal Ory (Del fascismo) que hoy compré para regalarle a un amigo de esos que no pueden aprehender las cosas de los relatos y necesitan que alguien se las traduzca en conceptos.

Tras 215 páginas en una Times New Roman deleznable con márgenes infinitesimales –no creo que los señores de Nueva Visión le paguen a un diseñador para meter en página lo que parece ser sencillamente un documento de Word u OpenOffice– el libro trae un resumen que Ory elaborara para concluir. Dice:
«¿El fascismo existe? —Sí.
¿Cómo se lo puede definir? —Como una derecha extrema vivida en un estilo de izquierda extrema.
¿Cómo se lo puede caracterizar? —Como un naturismo radical.
¿Cómo se lo puede diagnosticar? —Como una aculturación a derecha de las lecciones de la revolución de Octubre.
¿Es entonces el fascismo el hijo pródigo del bolchevismo? —De ningun modo; así como tampoco su hermano enemigo. A lo sumo, su enemigo obsesionado.
El fascismo ¿viene de la izquierda o de la derecha? —Ni de una ni de otra, viene de la guerra y allí retorna.
¿Es de extrema derecha? —Sí, desde el primer día.
¿Es moderno? —Eminentemente moderno.
¿Está adaptado a la sociedad contemporánea? —Muy adaptado.
¿Quién es Mussolini? —Un tribuno.
¿Quién es Hitler? —Un artista.
¿Qué tienen en común? —La violencia, el egocentrismo y el carisma.
El nazismo ¿es un fascismo? —Sí.
¿Cómo tomó el poder el fascismo? —Se lo dieron.
¿Quiénes? —Las élites de derecha de los dos regímenes, en el límite de sus fuerzas.
Las masas alemanas e italianas ¿adhirieron al fascismo? —En cuanto masas, sí.
Los artistas y los intelectuales ¿rechazaron el fascismo? —En cuanto cuerpo, no.
El fascismo ¿tuvo una política económica? —No; una economía política.
¿Tuvo una política social? —Sí, un marco social.
¿Tuvo una política cultural? —Sí: una propaganda. (Las negritas son nuestras.
¿Es totalitario? —Sí, en cuanto religión.
¿Es ateo? Sí, en cuanto naturismo.
¿Las iglesias lo apoyaron? —Sí, como instituciones.
¿Algunos cristianos lo combatieron? —Sí, como individuos.
Franco, Pétain, Antonescu, ¿eran fascistas? —No.
¿Hubo una internacional fascista? —En la institución, no; sobre el terreno, sí.
¿El fascismo es antisemita? —No.
¿Es racista? —Sí.
¿Es beligerante? —Sí, por naturaleza.
¿Es genocida? —Sí, por naturismo.
¿El fascismo marcó la historia del mundo? —Lo contrario hubiera sido sorprendente.
¿El fascismo fracasó? —Desde su punto de vista, sí.
¿Está muerto? —Desde mi punto de vista, sí.
¿Sobrevive? —Como símbolo, sí.
¿Símbolo de qué? —De la autoridad absoluta en la comunidad absoluta.
¿El fascismo renacerá? —Ya lo hizo, con otros nombres.
¿Es malo? —Es una cuestión de moral personal.»

¿No son estas conclusiones la mayor tentación para leer el libro? De buena gana digitalizaría todo el volumen: Nueva Visión tiene grandes anuncios de no fotocopiar y advertencias sobre derechos de autor, pero no sólo no tiene una web, tampoco asoma ni un solo correo electrónico... Cuesta casi cien pesos. Espero que los traductores, al menos, estén bien pagos.