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miércoles, 1 de mayo de 2013

Dar nombre a lo innombrado

En su XIX edición, el encuentro estará dedicado a la figura de Raúl González Tuñón, y reunirá a medio centenar de poetas de distintos países. Con un nuevo grupo de curadores, se han consolidado sus tendencias renovadoras.

por Beatriz Vignoli, en Rosario 12, Rosario

“Hay millones de cosas que todavía no tienen nombre. Hay límites de todo tipo que impiden que ciertas cosas tengan nombre. El gran trabajo de la poesía es dar nombre a lo que no tiene nombre todavía. Así que tenemos trabajo para millones de siglos”. Así respondió el poeta Juan Gelman a la pregunta de por qué usa neologismos en algunos de sus poemas, en la conferencia de prensa en el Centro Cultural Parque de España de Rosario el 4 de agosto. Esa noche, él y el trío de Rodolfo Mederos presentaron en el Teatro Príncipe de Asturias el recital de poesía y tango Del amor, que con dirección teatral de Cristina Banegas y arte de Juan José Cambre hizo de anticipo de la XIX edición del Festival Internacional de Poesía de Rosario, que se lanza hoy y que, como ya se anticipó el domingo en Rosario/12, estará dedicado a Raúl González Tuñón.
El de La rosa blindada (1936), libro de este autor que reúne los elementos fundacionales de su épica, es el nombre que eligieron para su editorial Gelman, José Luis Mangieri y Juan Carlos Portantiero, donde se publicaron las primeras ediciones de algunos libros de Gelman. “Juan Gelman había estado en Rosario por última vez en 1996, en el Festival Internacional de Poesía, que desbordó su sede (del CCBR)”, recuerda en su blog uno de los nuevos curadores del Festival, Pablo Makovsky. Es el tercer año a partir del recambio generacional de organizadores en la pata municipal del Festival, y el aire fresco se nota. Talleres, descentralización, un logo estable y nuevo diseño; un ágil sitio web creado por Máximo Merlat, con una película de Florencia Castagnani y una galería de fotos por Giselle Marino; lecturas de trasnoche, voces jóvenes, feria de editoriales, son iniciativas que en parte ya estaban presentes en las ediciones anteriores cuya única sede era el Centro Cultural Bernardino Rivadavia; éste sigue siendo sede, aunque la principal ahora es el CCPE y estas tendencias renovadoras se han consolidado.

A la pregunta de cuál es el criterio de selección de los 50 poetas invitados, respondió Daniel García Helder, otro de los nuevos curadores: “Creo que todos los criterios se resumen en los de calidad y variedad. Intentamos que vengan los mejores poetas de todo el mundo, priorizando aquellos que no hayan venido todavía al Festival. Por otro lado, quisiéramos que vengan poetas de todas las provincias argentinas, de todos los países latinoamericanos, de Norteamérica y de Europa. Cada año se invitan unos cincuenta poetas, de manera que hay bastante margen para que estén representadas distintas generaciones y tendencias estéticas. La gran difusión de panoramas nacionales de poesía en Internet es de gran ayuda”. Completan el equipo organizativo María Lanese, Eva Nardone, Gilda Di Crosta, Silvia González, Mariana Manoni, Virginia Russo y Osvaldo Aguirre, con la colaboración de Andrea Ocampo y Gervasio Monchietti. Adolfo Corts registra el sonido; puede oírse la Maratón de Poesía del año pasado en su sitio web (sonidosderosario.com.ar). Helder señala además que este año fueron invitadas más poetas mujeres que hombres.
Entre ellas: Fernanda Laguna, que también es artista plástica y mañana a las 20 inaugura Otro tiempo estuve dormida, una muestra de dibujos en Iván Rosado (Salta 1859); Paula Soruco, que nació en Jujuy y publicó dos libros en Córdoba; la rosarina Amanda Poliéster (seudónimo de María Laura Martínez), ganadora del segundo Premio Municipal Manuel Musto 2010 por su novela Patas de Rana (EMR, 2010); otra rosarina, Sonia Scarabelli, que ganó en 2003 el primer Premio Municipal Felipe Aldana por su libro de poesía Celebración de lo invisible (EMR, 2003); Florencia Milito, excelente poeta y traductora nacida en Rosario en 1972 que vivió parte de su niñez en Venezuela y reside en Estados Unidos; Nora Hall, que desde 1986 coordina un taller de poesía en Rosario; Carolina Musa, que acaba de publicar su primer libro, Acústico, en la editorial artesanal Tropofonía. Una argentina muy esperada es Mercedes Roffé, radicada en Nueva York en 1995 y cuyo libro El tapiz (1983), fue comentado en una ponencia en el marco de un congreso de escritoras en Rosario.
De Bielorrusia viene Natalia Litvinova, que nació en Gómel en 1986, y que publicó un libro en Buenos Aires: Esteparia (Ediciones del Dock, 2010); de Costa Rica viene Luis Chaves, que vivió y publicó varios años en Argentina; de Buenos Aires, Daniel Samoilovich, que dirige el periódico trimestral Diario de Poesía desde su fundación en 1986; de Dinamarca, Niels Frank; de Gales, Richard Gwyn; todos son traductores. Viene un poeta argentino fundamental de las últimas décadas, José Villa. De la provincia de Santa Fe, participa el rafaelino (o rafaelí, como él prefiere decir) Santiago Alassia (n. 1979), que también es dramaturgo, director teatral y un activo gestor cultural y editor.
La lista completa de invitados y la programación pueden consultarse en el sitio web del Festival: www.fipr.com.ar. Habrá performances, maratón al aire libre, entrevistas públicas, teatro y recitales de música. Este viernes a las 20, en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia (San Martín 1080) y con entrada libre y gratuita, habrá un concierto del músico y escritor uruguayo Leo Masliah. Luego esa misma noche a las 22, en el Centro Cultural Lapacheta (Sarmiento 1490) se presentará en Rosario la antología Peligro inflamable (Folía ediciones, 2011), que reúne obra édita e inédita de 19 poetas contemporáneos.
Las actividades, todas con entrada libre y gratuita, se desarrollarán además en el Jardín de los niños, la Biblioteca Argentina, el Centro Cultural El Obrador, vecinales, escuelas, bibliotecas y centros municipales de distrito. La descentralización es la clave, incluso para los trasnoches: hoy en Pasaporte (Maipú 509), mañana en Iván Rosado y el viernes en Lapacheta.
“El Festival apuesta al mismo tiempo a la concentración y a la dispersión”, resume Helder. “Según el blog del director del Centro Cultural Parque de España, el año pasado hubo un total aproximado de cuatro mil espectadores. Según el brulote anónimo emitido por el director de la Escuela Rosarina del Resentimiento desde la casilla de correo de su esposa, la estimación de público para este año asciende a un millón de personas”. Helder se refiere a un email que circuló y de cuyo autor sólo se sabe con certeza que se habría inspirado en el libro de Woody Allen Para acabar de una buena vez con la cultura; a diferencia de su modelo, al epígono le sobran chistes de mal gusto y dudoso humor, racistas y misóginos. Como dice Gelman, tenemos trabajo para millones de siglos.