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miércoles, 1 de mayo de 2013

Identikit del poeta secreto rescatado en el Festival de Poesía de Rosario

por Ezequiel Alemián, en Clarín, Buenos Aires

Con una obra muy breve e intensa, exigente, melancólica y casi inhallable, Juan Manuel Inchauspe es uno de los poetas secretos más influyentes. Escritores más jóvenes como Alejandro Rubio, Fabián Casas o Carlos Battilana han señalado la importancia que tuvo para ellos la lectura de Inchauspe, cuya Obra poética , su edición, constituye el principal acontecimiento del 18 Festival Internacional de Poesía que se está realizando en Rosario.

“La brevedad de la obra de Inchauspe no es un defecto: es el signo de un sistema de conocimiento literario. Su producción se retrae y se concentra, a partir, si se quiere, de la auto-exigencia e incluso de la auto-destrucción”, señala Sergio Delgado, responsable del libro, junto con Francisco Bitar.
Salvo un corto período, que vivió en Rosario, Inchauspe nunca dejó la ciudad de Santa Fé, donde nació en 1940. Admiraba la obra de Juan L. Ortiz y de los poetas italianos: Ungaretti, Montale, Quasimodo, Pavese. Tradujo a Drummond de Andrade y a Manuel Bandeira, entre otros brasileros. En 1965 editó una revista, Alto aire , donde publicó sus primeros poemas.
En 1975 publicó su primer libro, Poemas (1964-1975), en una edición que lo incomodó bastante porque no se respetaron los espacios libres, los “blancos” de las páginas que él había establecido. En su poema “La araña”, escribió Osvaldo Aguirre, puede encontrarse una objetivación del ser del poeta tal como parece imaginarlo Inchauspe. Dice el poema: “¿Cuál es, exactamente, su mundo? No lo sé /… en medio de la oscuridad / y de las palabras, / ella, la araña, emerge de pronto hacia la luz / y se aquieta de golpe / atenta a todas las vibraciones / de la red. ” En 1985 publicó su segundo y último libro: Trabajo nocturno , con apenas nueve poemas.
Para Rubio, “Inchauspe se atuvo a un repertorio limitado y lo ejecutó virtuosamente, indiferente a que se lo escuchara o no. Así logró una poesía que merece el nombre de sentimental (porque representa la realidad como objeto de aversión o bien el ideal como objeto de simpatía). Logró una poesía que no necesita apuntalarse en seguidores, antecedentes ni manifiestos y que deja su huella aunque no se compartan sus presupuestos estéticos. Como para confirmar que este cierto éxito póstumo no le hubiera importado ni mucho ni poco, dice por ahí: El centro oculto de nuestra vida / es lo que importa . Y da por dicho todo”.
Fue un poeta solitario que le escribió a la intimidad. Murió en el ´91.
“No hago literatura”, decía, “mi poesía está más cerca de la vida que de los libros” . La poeta Estela Figueroa señaló, sin embargo, que sus poemas “no contienen referencias al tiempo que le tocó vivir ni a los hechos particulares del devenir de su existencia”.
Medio centenar de poetas de todo el mundo participan en Rosario de este festival, que se inició bajo la lluvia con una maratón de lectura que matizaron la recepción de unos versos escritos por twitter y las palabras del intendente Miguel Lifschitz. Este año, probablemente por una cuestión de edad de los participantes, predomina una poesía joven, con marcas de cierto sincretismo cultural, y una entonación rítmica un tanto oral. Por la mañana los poetas realizan actividades comunitarias (visitas a escuelas, lecturas en la cárcel, en un centro toba), por la tarde leen en alguna de las sedes y por la noche leen en un bar.
Irene Gruss está dando una intensa clínica de poesía. “Cuando viene alguien y me lee unos versos donde cuenta cómo se emborrachó y se drogó en una fiesta, lo miro y le pregunto: ¿Y a mí eso qué me importa?”.