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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

miércoles, 21 de agosto de 2013

una academia para armar

por Alejandro Chacra Moreira

La confrontación electoral ha exacerbado los peores rasgos de la videopolítica. En este caso me refiero a una escena, ya típica, aquella que vemos reproducirse en cada ocasión que observadores, intelectuales o periodistas son invitados a programas políticos, a guisa de comentaristas: de entrada el programa impone su sentido al mundo, editorializa la información y los invitados se limitan a refrendar lo que ya ha sido afirmado, si el editorial dice “hay un perro en el centro de la mesa”, el invitado dirá: “ en efecto, hay un perro en el centro de la mesa”, de tal modo conductor e invitados conviven en feliz armonía : ningún diálogo, ninguna discusión, ningún desvío. Es el esquema básico de 6,7,8 , salvo alguna excepción, y es también el esquema básico de Argentina para armar, dirigida por Maria Laura Santillán, ex mujer de uno de los gerentes del canal, y novia , si hemos de creer a las revistas del corazón, del dueño de esa empresa de la ética periodística que es editorial Perfil. He visto ayer, domingo 18, el programa por TN, con una mesa compuesta por académicos, Liliana De Riz, Alejandro Katz, Marcelo Cavarozzi y Silvio Waisbord, y el periodista de la Nación Jorge Fernandez Díaz Bueno, Podría suponerse que Maria Laura Santillan (cuyos comienzos como notera del mitico Roberto Galán creo recordar) debería haberse colocado en un lugar de cierta subordinación, escuchar semejante cúmulo de saberes académicos en el set, pero como siempre ocurrió todo lo contrario: en este caso Maria Laura es la voz de la sabiduría, emplaza a los invitados , dispone los temas,( previsiblemente la corrupción, el espíritu anti republicano del gobierno y la irremediable autoritarismo de la presidente, todo en un lenguaje apocalíptico) y allí van los invitados, sin salirse en nada del libreto impuesto. Así como 6,7,8 decide que el centro del mal radica en la “corpo”, (y de ese modo el invitado, por ejemplo el tan limitado jefe de gabinete Abal Medina, otro brillante académico por lo demás, repetirá, como un idiota, hasta el hartazgo, “la corpo”, “la corpo”, al infinito) así también Maria Laura decide que la derrota del gobierno ha sido “abrumadora” y que el kirchnerismo está definitivamente agotado, sin que quepa ninguna discusión. Tal es la verdad. Y allí vamos. Como complemento, La pobreza de los profesores invitados y la complicidad con las falacias que sostienen conceptualmente la emisión de TN es de verdad alarmante. Me detengo en dos ideas, que se dijeron casi al final. La primera de Katz quien para calificar a Massa utilizó peyorativamente el término “carrerista”, como si tal descripción sustentada en un juicio moral anodino y banal –ese Massa es otro oportunista–, explicara lo que en verdad se trata de explicar, a saber por qué Massa ganó las elecciones y se proyecta como líder de la oposición. Katz: opinar trivialidades de algo no es explicarlo. Es como si analizaramos a Binner a partir de sus dificultades para discursear o, seamos directos, de su cara de pelotudo: esa cara no explica el contundente respaldo que obtuvo del electorado santafesino. La otra es del secretario de redacción del diario La nación Jorge Fernandez Diaz quien formuló una típica hipótesis de sicología de supermercado para caracterizar a la presidenta de madre narcisista, aquella que tiene a sus hijos bajo sus polleras sin darles libertad, (versión bien pensante de aquella popularizada por dos bufones cordobeses que en clave irónica denuncia a la presidenta como yegua). Pues bien, me interesa subrayar lo siguiente: si un estudiante de ciencias políticas en tren de rendir su tesis de licenciatura sobre la política argentina contemporánea presentara como hipótesis de trabajo alguna de estas dos ideas: carrerismo y narcisimo- el tribunal le diría que son interesantes para conversarlas en sobremesa con amigos, pero que un trabajo universitario requiere de cosas mucho más serias, requiere demostrar todo lo que supuestamente se aprende en una carrera desde Platón en adelante. Se trata, observemos, de explicaciones sostenidas en la pasiones de los personajes, pues bien: las ciencias sociales nacieron hace ya más de un siglo para superar ese enfoque. Por un lado, entonces el programa de ayer reveló las dificultades que encuentran los intelectuales para intervenir con cierta sagacidad en los medios de comunicación, se supone que el papel del intelectual no es reproducir el sentido común sino subvertirlo, abrir al conductor y a los televidentes a nuevas formas de pensar los mismos problemas, en lugar de ello, (es increíble en caso cómo Cavarozzi quien durante los 80 fue para nosotros una lectura obligatoria), los intelectuales en ese caso aceptaron de manera penosa convertirse en pie de pagina de las ideas que en este caso importan, que no son otras que los intentos desmedidos de la conductora por atacar al gobierno, denostarlo, calumniarlo: la presidenta es una exaltada, el gobierno es considerado una asociación ilícita, por eso sus aliados son denominados “cómplices”, etc. Pero todavía más serio es el resentimiento, el asombroso prejuicio gorila que estos intelectuales revelan, cuyos efectos para la inteligencia son catastróficos. No tienen nada para decir, ninguna idea por ofrecer salvo reiterar 50 años después aquello que me contaban mis tías abuelas a la sombra de los eucaliptos en el campo, a saber que la culpa de todo en este país la tiene el peronismo. Pero como si eso no bastara, lo que ahora De Riz y compañía agregan es la firme convicción de que nuestras tragedias , la de la argentina contemporánea, se deben a las pasiones malsanas de la presidenta y de ese grupo de fascinerosos que la sigue. La naturaleza del prejuicio es misteriosa tanto mas cuando atrapa a personas como estas que, suponemos, en principio deberían estar exentos: miles y miles de horas de lectura, investigación, artículos, papers para entender la sociedad y la política se resuelven , sin embargo, sencillamente: el problema, al final, no era otro que esa conchuda de la presidenta: tal la conclusión de Argentina para armar del 18 de agosto de 2013.