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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

lunes, 11 de noviembre de 2013

la "cápsula de placer-trabajo"



Federico Fritschi (Gálvez, Santa Fe, 1980) conduce desde hace ocho años Más tarde que nunca en Radio Universidad (FM 103.3, con un equipo que cuenta a Pablo Zini, Federico Aicardi, Morena Velázquez y Florencia Coll) y condujo también el ciclo  de documentales televisivos sobre la cultura gastronómica santafesina Parte del plato en Señal Santa Fe. Quisimos hacerle unas preguntas al conductor de uno de los programas que mejor le toma el pulso a la ciudad o, al menos, a muchas de sus escenas más valiosas.
—Tu programa se mete en varios rincones de la música, la literatura, las movidas en Rosario, el periodismo ¿cómo definirías a Más tarde que nunca (MTQN)?
—Como el espacio en la radio para que tengan lugar esas expresiones artísticas que nos interesan y de las que nos nutrimos. MTQN es una cápsula de placer-trabajo, se mezclan ahí charlas que tienen que ver con el universo musical, literario, teatral, el del cine o las series. Pero también hay mucho de “nosotros”, del estado de ánimo con el que encaramos el programa cada día. 

—En los ochos años que lleva al programa al aire, muchas veces saliendo en vivo desde inauguraciones como las convocatorias de Joven y Efímero en el centro cultural Parque de España, ¿cuáles son los cambios más importantes que notás que sucedieron en la ciudad en ese ambiente “cultural-musical”?
—Rosario cuenta con una movida cultural muy rica, siempre lo rescatamos. Es imposible cubrir todo lo que pasa porque la agenda es igual de diversa como de intensa. Por eso decidimos hablar de lo que vamos a ver o de aquello en lo que estamos realmente empapados. Vamos a hacer programas en vivo desde distintos espacios de la ciudad. Estuvimos en Cultura Pan, el ciclo Joven y Efímero del CCPE, en el Festival 404 desde el Espacio Cultural Universitario y en Plataforma Lavardén o la Alianza Francesa de Rosario. Nos movemos de la radio para salir y ver qué pasa ahí afuera. Hacemos el programa mientras se montan las muestras y vemos el trabajo del artista desde ese lugar. O generamos ciclos de cine en casas de los oyentes del programa. Cuando te movés pasan cosas. Y entendemos la radio desde ese lugar, un programa que se mueve al pulso de una ciudad con infinidad de “agitadores culturales”. 

—¿Cómo surgió el espacio La vuelta a la manzana, en la que recorrés con algún artista una parte de la ciudad que tiene un significado especial para él?
—Hace un par de años nos encontramos en un bar con Maximiliano Conforti, un fotógrafo súper talentoso de la ciudad, me dijo que quería sacar fotos en algunas entrevistas del programa. Le dije que eso era muy aburrido. Terminamos en el café y dijimos ya vamos a hacer algo. Y este año empezamos con “Vuelta a la Manzana” a mapear el rock de la ciudad, sale como micro la entrevista por la radio y mientras recorremos la manzana con el músico, Maxi hace la suyo con la cámara. Saca fotos del espacio urbano, de las calles y los lugares que inspiraron a los músicos para crear su obra. El año próximo vamos a sacar un libro con las fotos y las entrevistas. Ese espacio representa un nuevo lugar de búsqueda, me interesa mucho el cruce de lenguajes y con “Vuelta a la manzana” hacemos un poco de radio, otro de foto, entrevisto desde la incomodidad que generan los ruidos, caminar, pensar y hablar, que siempre se complica cuando nos pasa todo junto. Además, es otro encuentro con los músicos que “nos cuentan como ciudad” a través de las canciones. Salimos a buscar esas marcas de la urbe en la música. Son distintas miradas sobre la historia del rock de Rosario que dan cuenta de la escena, de su tiempo. Creo que la ciudad, entre otras cosas, tiene para aportar al rock Argentino una escena muy nutrida de bandas que vienen de décadas anteriores y forjan la identidad musical de acá. Y nuevas camadas de bandas jóvenes que la están rompiendo y generan un constante random de nombres para agigantar el mapa musical del pago.

—El programa a su vez tiene un blog que es muy interactivo, intenso, ¿cómo es tu relación con internet, cómo es la relación tuya y del equipo con la web?
—Todos los integrantes del programa usamos mucho las redes sociales. Creemos que circula otra información por esa vía que es necesario complementar con la lectura de los medios tradicionales. El blog del programa se sustenta colaborativamente y da la posibilidad de ver y escuchar los contenidos del programa cuando quieras. La idea es que si no lo escuchas por la radio se puedan escuchar MTQN.
—¿Cómo te formaste, cuánto influyó tu tránsito entre tu ciudad natal y Rosario en tu formación?
—A los 12 años con mi primo Sebastián grabamos un casete imitando al Negro López, un crack de la conducción y animación de la ciudad de Gálvez, nos encantaba el programa que hacía. Gritaba y arengaba en la previa del boliche. Al ser muy chicos no íbamos al boliche aún pero nos juntábamos a grabar programas de radio. Un día le caímos con el casete y le dijimos: “Che, te imitamos en esta grabación”. Se cagó de risa y la puso al aire. Y de ahí nos quedamos haciendo un programa de radio los días sábados. En las ciudades más chicas siempre es más fácil entrar en una radio y hacer experiencia. Después ya lo tome como un trabajo y la verdad es que quiero hacer radio toda mi vida. Soy feliz. No tiene la exigencia de la tele, uno puede ser muy libre haciendo radio. Me vine a Rosario y estudié Comunicación Social y Locución. Esas carreras me dieron herramientas para seguir haciendo lo que me gusta y poder vivir de esto.
—¿Cuáles son las ventajas y desventajas del trabajo en Radio Universidad?
—El año próximo radio Universidad cumple 20 años y hace más de 10 que trabajo ahí. La ventaja es que pudimos armar un grupo de trabajo hermoso para hacer MTQN, donde cada uno aporta desde su lugar, la radio da esa posibilidad. La desventaja es que la radio podría llegar a mucha más gente.
—¿Cuál te parece que es el público promedio de MTQN y qué sorpresas te llevaste al respecto?
—Siempre es muy difícil saber quién te escucha. Tenemos mucha interacción con nuestros oyentes, el público promedio es “curioso”. También escuchan muchos universitarios y tiene un perfil bastante artie el oyente del programa. Pero incluso caímos en la cuenta de que es un público de edades dispares. Un día dijimos si podíamos ir a la casa de alguien a ver una película y cuántos se sumarían. Así comenzó el ciclo de cine “Tenemos que ver”: el dueño de casa decía cuántos podían ir a su casa y ahí notamos que los oyentes eran de edades muy diferentes.
—¿Qué programas, periodistas o conductores radiales podría decirse que te formaron a lo largo de tu vida?
—Los de Gálvez primero porque fueron los que escuché de chico. Oscar Felcaro, otro conductor de radio y TV de la ciudad me dio confianza para trabajar en los medios. Por otro lado era muy fanático de Rock&Pop, acompañaba a mi viejo a Buenos Aires con la idea de escuchar la radio y anotaba los separadores (los copetes) en un cuadernito, me gustaba mucho la artística de la radio y su actitud. No llegaba esa radio a mi ciudad así que escucharla en esos viajes era un flash. Cuando me vine a estudiar a Rosario no me perdía nunca el comienzo de ¿Cuál es? Era un programa que tenía todo lo que me gustaba escuchar en ese momento. También cuando llegué a Rosario descubrí un programa en Radiofónica que se llamaba Orejas de Burro, con el tiempo me enteré que era Pablo Franza el que lo hacía, cuando lo conocí le di las gracias por ese programa. Y sin dudas Coki Debernardi fue del que más aprendí, por el clima que generaba en las entrevistas en piso y sobre todo por su humor, en radio también hay que entretener y eso no se aprende fácilmente. Cuando hacíamos La Noche de Bárbara y Dick en Rock&Pop aprendí de música como de radio un montón y la verdad es que Coki fue el maestro de esas ceremonias.
—Tres discos que te hayan gustado mucho.
AM de Arctic Monkeys es un disco que me gusta mucho. Son la banda sonora de este tiempo, suenan modernos y tienen un vivo demoledor. A las influencias del pasado no las sobrevaloran, están atentos a hacer la música de este tiempo. Cerca de las nubes, de las Pelotas: también me gustaron las canciones de ese disco. Son 12 temas de los cuales la mitad son muy tranquilas desde lo musical y contundentes desde la lírica. Y la otra mitad del disco va súper al frente. Se puede escuchar como dos lados de un vinilo (Cara A, Cara B). Me interesa lo que hacen las bandas con las que uno creció del rock argentino. Es el disco en el que definitivamente se sacan la mochila de su historia y dan un giro importante. El último de Paul McCartney lo pasamos tema por tema en el programa y no podíamos creer que el tiempo pase y Paul siga sin pifiar nunca. Es un Beatle vivo y lo demuestra disco tras disco.
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Cerca de las nubes by Las pelotas on Grooveshark
—¿Y tres libros que te hayan gustado?
La ley de la ferocidad es una novela de Pablo Ramos que me marcó mucho. Ramos escribe como un boxeador, sus libros me noquean. Patti Smith, Éramos unos niños, me gustó por lo que ella cuenta sobre su vida antes de ser realmente conocida y su amistad con Robert Mapplethorpe. Es un libro de memorias de artistas entusiastas y apasionados. Boom La revista de Rosario, la antología de Osvaldo Aguirre: me gustó mucho meterme en la historia de la revista Boom. El de la revista fue un momento muy alto del periodismo de la ciudad que no me tocó vivir. Para eso los libros nos dan una mano inmensa. Salió poco tiempo la revista pero dejó su marca y a través del libro podemos acceder a esas historias los que gustamos de esa forma de hacer periodismo.