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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

lunes, 22 de septiembre de 2014

intrusos

A diferencia de otras series fantásticas como las que abundan, Intruders no tiene vacíos en la diégesis; es decir, no tiene esos huecos en la representación en los que nos parece que algo de lo terrible de la trama no coincide del todo con la escena que se nos ofrece.

La historia, desarrollada por Glen Morgan (otro del equipo X-Files), es algo así: existe una sociedad secreta llamada los Qui Reverti, quienes, una vez muertos, se alojan en cuerpos jóvenes, los poseen, como sucede en esta primera temporada (este último sábado la BBC América emitió el quinto episodio) con Marcus Fox, quien trata de dominar la cabeza y el cuerpo de una niña de 9 años (la excepcional actriz Millie Brown). Lo curioso que el primer atisbo, por parte de un ex policía devenido escritor y casado con una qui reverti (aunque él lo ignora) que es nada más y menos que Mira Sorvino, no proviene de una explicación fantástica como una que tiene un par de desarrollos en estos cinco episodios (la transmutación de almas, seres o lo que sea, de un cuerpo a otro se realiza a través del infrasonido: sonidos que el oído humano no escucha pero siente y en Europa, donde crece esta sociedad desde hace varios siglos, se ejecutaron con los órganos de las viejas iglesias). Un amigo ex FBI de nuestro ex policía descubre algo raro al estudiar los fideicomisos de uno de estos qui reverti que contrató sus servicios en un buffete de abogados.

Este año vimos varias series fantásticas naufragar (más allá del éxito real o la continuidad que tengan: fracasaron porque resultaron un tedio). Dos de ellas, The Lottery y Extant, por lo mismo: la gran intriga de su trama compete al futuro o, al menos, al misterio de un futuro cercano que, claro está, nos importa poco.
En cambio Intruders, o los responsables de la serie, entendieron, como Giorgio Agamben, que de lo que se trata es del presente, y que a él llegamos no a través de la futurología, sino de la arqueología. Es el pasado lo que está en juego en Intruders y es eso lo que la vuelve fascinante. No sólo el pasado de los personajes, sino ese orden del pasado que deviene un presente de intrusos que han secuestrado a los inocentes para legarse no sólo vida, sino capital.