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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

miércoles, 25 de febrero de 2015

suena familiar

Quien no siga la serie The Americans hasta esta tercera temporada acaso se está perdiendo la única serie que vuelve al pasado cercano cuyos principios son, pera decirlo de algún modo, político-teologales.
Imagen tomada de AVClub.

Sí, todo trata acerca de la familia, pero a una escala casi trascendente: no sólo la familia de los espías rusos encubiertos en suelo americano –que en esta, la tercera temporada, deben enfrentar el dilema de preparar a su hija adolescente para que siga su vida, es decir, la de espías, la de matar o morir, ser quien mete un cuerpo en una maleta o ser el cuerpo que entra a la maleta–, sino la familia extendida que quedó allá en Rusia, la familia del agente del FBI Beeman, que se deshace y él intenta recuperar yendo a un estúpido grupo de autoayuda al que va su esposa; la familia que distraída tiene en la pantalla del televisor a sus espaldas la ascendente cadena de violencia de la última década de la Guerra Fría, con la invasión soviética a Afganistán y la CIA operando entre los talibanes; la familia como objetivo principal y teatro de operaciones de una vasta guerra que se desarrolla de forma fragmentaria en los comedores iluminados del mundo familiar.
Erik Adams desarrolló en AVClub toda una ingeniería analítica de la serie, centrada, cierto, en los personajes y los actores, pero las analogías y simetrías que encuentra no son menores.
Sin aspirar a tanto, junté en una playlist de Grooveshark las canciones que escuchamos en estas tres temporadas que son, claro está, las de nuestra adolescencia.
The Americans (TV Series) by Napoleón Zoilo on Grooveshark