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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

viernes, 1 de mayo de 2015

au revoir grooveshark

Ya no recuerdo desde cuándo uso Grooveshark, creo que desde hace diez años, la edad del servidor, en el que tenía guardadas listas de reproducción de todo tipo, desde bandas de series y películas hasta mezclas que unían el jazz con la música clásica del siglo XX. Dónde voy a encontrar de nuevo eso no lo sé y creo que el solo hecho de pensarlo ya me abruma y me desalienta.
Hay desperdigado en este blog una innumerable cantidad de enlaces y de reproductores insertados de Grooveshark que llevan a un álbum o una canción que aparecerán ahora como errores. Son los errores de un sistema que acaso da sus pasos definitivos hacia un cambio radical (como sucedió con Megaupload), a partir del cual Internet ya no será lo que conocimos.
Por supuesto que el odio que me produce el consejo (obligado por las grandes compañías musicales que siempre explotaron a los artistas) de ir hacia sitios como Spotify ya me hace descartarlos.
Grooveshark nos permitía escuchar la música como tal, sin la interferencia de un video y con reglas claras sobre cómo compartir y seleccionar nuestra música. Ignoro si Spotify o la hijaputez de Apple tienen algo similar, pero no pienso ni siquiera averiguarlo.
El juez Griesa, la lacra que sirve a los fondos buitre y a todas las grandes compañías, está detrás del cierre de Grooveshark. Una prueba más de que es imposible siquiera la felicidad más elemental dentro del capitalismo.
Au revoir, Grooveshark. Gracias.