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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

viernes, 2 de octubre de 2015

bandido

Supongamos una inclinación casi patológica por las series de televisión que de repente quisiera extender sus intereses al terreno del arte. ¿Qué artista elegiría? Debería ser un artista “total”, como lo fueron los artistas del cine de los años 30 y 40, un artista que no solo ofreciera una obra serial, sino que su desborde se notara en las música, en los relatos, en cierto movimiento, es decir, un artista que trabajara con el tiempo.

Ese artista existe en Rosario y se llama Daniel García. No sólo es uno de los principales artistas de la ciudad, también es uno de los más prominentes del país.
García trabaja en eso que llamamos “arte”, también es autor de un libro formidable que tiene como punto de partida el gato Félix (Un gato que camina solo, editorial Iván Rosado, Rosario, 2013); de cuatro discos que pueden escucharse en dgmusica.bandcamp.com (de cuyos temas a su vez hizo videos que pueden verse en su canal de Vimeo); de tapas de libros de ficción, de ensayo, de crítica, de teoría, de la editorial Beatriz Viterbo y de una obra que despliega en dibujos, acrílicos, óleos, videos, y tiene como punto de partida figuras de la cultura pop (Betty Boop, el Pac Man, el realismo socialista) y de la alta pintura del siglo XX (Max Beckmann, Luc Tuymans, etcétera).

Para el trabajo “Sirenas”, que aparece en este video y fue mostrado hace dos años en Rosario, Daniel García utilizó, “alterándolas, fotos de rostros femeninos. Fotos de arrestos policiales de Estados Unidos que se publican en Internet (mugshots), seleccionadas por la calidad de imagen y por el pathos sobreimpreso en el rostro. Son claramente la presencia de una ausencia, y, con una angustia similar a aquella de Ulises ante la sombra de su madre, nos llevan a reclamar el cuerpo”, escribe García, y sigue: “En las fotos, en el video, solo podemos ver los rostros, pero en ellos mismos ya está la “monstruosidad”, la hibridez: para que no fueran identificables utilicé partes de distintos registros fotográficos para componerlos. Aunque probablemente la monstruosidad preexistiese, tal vez todo rostro que nos fascina es una cabeza de Medusa”.
Este sábado 3 de septiembre a las 19 en Embrujo, el local de la artista Virginia Negri en galería Dominicis, de Corrientes y Catamarca, García presenta “Bandido”, un libro que reúne textos suyos y ajenos a propósito de muestras que realizó entre 2009 y 2013.
El título del libro (un maravilloso volumen que realizaron Ana Wandzik y Maximiliano Masuelli, el matrimonio editor de la editorial Iván Rosado), refiere a una pintura que Daniel García hizo en 2002, cuando Argentina vivía aún los ecos del cimbronazo de la devastación de 2001. Según el mismo artista: “Esta figura, con su rostro parcialmente cubierto por un pañuelo, era el resultado del ‘robo’ de una imagen representada en un dibujito del artista japonés Yoshitomo Nara fusionada con las imágenes cotidianas de los piqueteros”.

Imperio from Daniel García on Vimeo.

Video realizado con imágenes de libre acceso en Google Images para el tema “Imperio” del álbum “Imperio”, que García, sin ser músico, realizó con el programa Adobe Audition y tras recopilar bases, sonidos de catálogos y materiales recogidos de internet.

Esa figura viene a sintetizar también algunas de las preocupaciones éticas y estéticas más recurrentes de García: desde su mirada más política sobre la exclusión y los excluidos hasta su opción por un arte figurativo en momentos en que en la pintura y el arte se glorifican la conceptualidad, lo abstracto y la instalación; incluso, la elección del término “bandido” –que proviene del bando emitido por la autoridad que ponía precio a la cabeza de un fugitivo–, como nota la curadora Lara Marmor en el texto que funciona como prólogo del libro, es un anacronismo.
Si hace falta aclararlo, García es un artista de renombre internacional (ver acá su CV), este nuevo libro suyo es, según él mismo lo dice con cierta humildad, la oportunidad de recuperar textos e imágenes de catálogos que los amantes del arte y los coleccionistas extrañan pero, para el vulgo, como los que escribimos estas líneas, es también la oportunidad de mirar por el ojo de la cerradura ese mundo inquietante en el que una imagen nos enseña un sendero que la siguiente bifurca.
Decíamos que García puede apreciarse como un artista serial. Claro, su estilo (y “estilo” es un motivo frecuente entre sus reflexiones escritas en el libro “Bandido”) es una trampa: cuando nos enseña un viejo póster chino con la imagen de un robot que conquistaría la luna, o una chica ligera que posa exhibiendo sus curvas; cuando nos muestra la figura geométrica de un piquetero de pelo negro y rostro semioculto tras el pañuelo triangular, nos está mostrando las distintas formas con las que el tiempo nos hace saber la caducidad de los horizontes y las utopías con las que habitamos cada época.

Como en “Sirenas”, García creó “Fantasmas”, un video compuesto por una secuencia de fotografías de rostros provenientes de archivos policiales. Entre ellos hay grandes criminales, ladrones de poca monta, simples infractores y también víctimas. Incluso, el rostro del mismo artista.