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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

jueves, 4 de febrero de 2016

los anti

Las elecciones en Estados Unidos, su bipartidismo (en el que incursionó desde hace unos años el Tea Party, suerte de asambleístas antipolítica, muy conservadores, de quienes los periodistas más rutilantes suelen burlarse por su extrema ignorancia y mal uso del idioma –basta buscar en YouTube las desopilantes intervenciones de Larry King o Bill Maher al respecto) no son, pese al tinte espectacular de las campañas, algo sencillo. Hoy día un republicano es poco menos que un dinosaurio conservador y racista, sin embargo, los republicanos hace ya largas décadas mantuvieron posturas conservadoras en lo económico pero no en lo social, uno de sus presidentes fue Abraham Lincoln.


El siguiente discurso pertenece a un personaje ficticio, el periodista Will McAvoy (interpretado por Jeff Daniels) en la serie The Newsroom, cuya primera temporada se emitió en 2012: las palabras del periodista de televisión parten de una noticia, una mujer negra de Tennessee no puede votar porque no tiene auto y, por lo tanto, licencia de conducir. Como muchos afroamericanos ya entrados en años, quiere votar a los republicanos, pero el código electoral se lo impide. Dice McAvoy, en un discurso que recuerda mucho las últimas pujas políticas argentinas (el texto acaso pertenece a Aaron Sorkin, creador de la serie, y se encuentra al promediar el décimo y último episodio de la primera temporada):
“Soy lo que los líderes del Tea Party llamarían un RINO (Republican In Name Only, en inglés: Republicano Solo De Nombre). Y es irónico, porque eso es exactamente lo que pienso de los líderes del Tea Party, porque hoy los republicanos más conservadores no son republicanos.
Los republicanos creen en un Ejército desorbitado. Nosotros creemos en un gobierno con sentido común y que hay programas sociales promulgados en los últimos cincuenta años que funcionan, pero hay demasiados que cuestan demasiado y otros que no.
Y creemos en las reglas de la ley y el orden y el capitalismo de libre mercado.
El Tea Party cree en amar a Estados Unidos, pero odian a los estadounidenses.
Dijo el congresista del Tea Party Allen West de Florida: “Debo confesar que cuando veo una pegatina de Obama en un paragolpes, reconozco a esa persona como una amenaza al acervo genético.”
Ellos creen en amar Estados Unidos, pero odian a su gobierno.
Dijo el activista conservador, Grover Norquist: “No quiero abolir el gobierno, simplemente quiero reducir su tamaño y así poder llevarlo a rastras al baño y ahogarlo en la ducha.”
Y creen que cualquiera que no está de acuerdo con el Tea Party tiene motivaciones siniestras y antiestadounidenses.
Dijo el activista conservador Ben Carson: “El objetivo de los liberales es destruir este país. El objetivo de los liberales es hacer mediocre a Estados Unidos.”
Sobre todo, jamás deberá bajo ninguna circunstancia, buscar el alcanzar un compromiso con su oponente o hacer algo que los demócratas y genuinos republicanos llaman “gobernar”.
El líder del senado por la minoría, Mitch McConnell, decía: “Nuestra prioridad política en los siguientes dos años debería ser denegar al Presidente Obama un segundo mandato.”
Y otra tabla para la plataforma del Tea Party: “Si eres pobre, eso significa que eres o muy perezoso o demasiado estúpido para ser rico.
Aquí está Andre Bauer, líder del Tea Party y asistente del gobernador de Carolina del Sur cuando dijo: “Mi abuela no era una mujer de gran educación, pero me dijo cuando era pequeño que dejara de alimentar animales callejeros. ¿Sabe por qué? Porque se reproducen.”