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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

martes, 19 de julio de 2016

los extraños 80

Esta es la trama de la serie de tevé: estamos a mediados de los 80. Hay un grupo de niños que se mueven en bicicleta en un pequeño pueblo del interior de Estados Unidos. Hay un ser con poderes que puede hacer volar autos. Hay un grupo del gobierno que lo persigue. Hay un secreto terrible que puede cambiarlo todo y agentes sin identificación que buscan a cualquier precio que se conozca. Hasta el lector más distraído se apura y exclama: “ET”. Bueno, sí y no. Sí, es un sentido homenaje al cine de Steven Spielberg –que ya tuvo sus homenajes de manos de uno de sus más fieles discípulos, J.J. Abrams, cuando rodó “Súper 8” en 2011–, pero también a todo un cine que cuenta entre sus cimas a “Cuenta conmigo” (Rob Reiner, 1986): las películas en las que un grupo de niños o jóvenes despertaban a la vida al tiempo que se terminaba el sueño americano.
Imagen tomada de Slate.

La serie se llama “Stranger things” –“Las más extrañas cosas”– y los ocho episodios de la primera temporada pueden verse en Netflix desde el viernes último. En ningún lado pudimos leer que vaya a haber una segunda parte, pero la escena final, en el octavo episodio, siembra una intriga que podría resolverse en una nueva temporada.
El primer episodio de la serie nos muestra a cuatro amigos de 11 años en el sótano de una casa de Hawkings, Indiana (un pueblo ficticio), en 1986. Juegan a “Dungeons & Dragons” (“Dragones y mazmorras”) el antecedente más directo de lo que luego fueron los juegos de rol, hasta que los tres invitados se despiden y encaran el camino a casa en bicicletas. Uno de ellos, Bill Byers, desaparece esa misma noche. Si bien tenemos una vaga idea de las circunstancias terribles de su desaparición, no es sino hasta el quinto episodio en que comprendemos lo que sucedió.
Influencia

Los hermanos Matt y Ross Duffer, encargados del desarrollo y la dirección de al menos seis de los episodios de la primera temporada de la serie, se encargan de dejar en claro, a través de diálogos que nunca se apartan de la trama, las influencias del relato: desde Stephen King (las conspiraciones y secretos del gobiernos que en 1986 aún libraba la Guerra Fría y desarrollaba armas secretas –por lo general biológicas o de destrucción masiva, aunque aún subsistía la leyenda del proyecto MK Ultra, con el que la CIA, a través de drogas como el LSD, pretendía desarrollar agentes con súper poderes mentales–) al J.R.R. Tolkien de “El señor de los Anillos” y “El hobbit”, que los niños invocan al pensar estrategias defensivas en la escuela a la que van, donde son acosados por un par de patoteros.

“Stranger things” está protagonizada por Winona Ryder –quien comenzó su carrera a mediados de los 80– y David Harbour (interpreta a un sheriff obsesionado por el recuerdo de su pequeña hija muerta de cáncer). Aunque destacar el protagonismo de Winona no significa minimizar el del grupo de niños quienes, realmente, son el alma de la serie: en su destreza, su expansiva fantasía, su aislamiento –el mundo de los 80 está poblado de adultos incapaces de ver más allá de sus narices y pretenden una normalidad que la presidencia paranoide de Ronald Reagan echa por tierra– y su fragilidad, somos guiados por los distintos géneros en los que se desliza la trama; de la aventura al terror, de la ciencia ficción al drama juvenil que abordaron directores clave de los 80, como Spielberg o Rainer, pero también el grandioso Joe Dante (“Gremlins”, “Exploradores”) o John Carpenter (la música de la serie tiene el tratamiento elemental de teclados sintetizados y monocordes como el de las bandas de sonido de las películas de Carpenter, cuyo mejor ejemplo podría ser “Halloween”, del que el mismo director hará una remake el año que viene).

El otro lado
Los 80 son, desde luego, otro de los temas de la serie. Los 80 de Reagan, los últimos pasos de la carrera armamentista de la Guerra Fría, cuando aún la propaganda anticomunista –según la cual una “América” libre era la última línea de defensa ante el insensible enemigo rojo– era capaz de prodigar matrimonios sin amor –como el de los Wheeler, cuyos dos hijos, la adolescente y el niño nerd protagonizan la aventura a espaldas de sus padres– y separar matrimonios en los que alguna vez hubo amor, como dice uno de los adolescentes a propósito de sus progenitores, cuya separación los aísla moralmente del resto de la sociedad pueblerina.
La pregunta de estos jóvenes se sintetiza en la canción de The Clash que sirve de himno de una de las partes centrales de la trama: “¿Debo quedarme o debo irme?” (“Should I stay or should I go?”).
“Pertenecemos –dijeron los hermanos Duffer– a la última generación que creció sin un teléfono celular, sin toda esa parafernalia de la tecnología. Si salíamos con amigos se sentía como si realmente pudiéramos perdernos en una gran aventura”.
Filmada incluso con los colores y los planos claustrofóbicos de los 80, los hermanos Duffer hacen algunos desvíos pero no olvidan nunca las simetrías fundamentales de la trama: el sheriff que perdió a su hija y comprende que el dolor pertenece a otro mundo y deja a las personas en una vida en suspenso, el joven desorientado que toma fotografías y evita hablar con las personas porque dice que las fotos muestran eso que las personas prefieren callar, los niños que pueden enfrentar el horror porque primero han jugado con él en “Mazmorras y Dragones”.
Hasta que el quinto episodio nos revela algo que vagamente sospechábamos, que hay algo así como un mundo paralelo, uno detrás del espejo que se llama “The upside down”, el revés o el otro lado. Un reflejo oscuro de éste al que algunos científicos pensaron alguna vez como el Multiverso.

Gemelos

Los hermanos Duffer son gemelos. Se ganaron ciertas palmadas de la crítica cuando el año pasado estrenaron la película independiente de terror “Hidden” (“Oculto”), tras haber participado del equipo de guionistas de la serie “Wayward Pines” –creación de M. Night Shyamalan. Tienen 32 años y nacieron en Carolina del Norte, de modo que las películas a las que aluden en su serie, las de los 80, se estrenaron cuando no tenían edad suficiente para disfrutarlas o antes. 
Como sucede en series como “The Americans” (ambientada a principios de los 80) o en “The Leftovers” (sucede en un futuro cercano en el que desaparece el 3% de la humanidad), hay temas que se imponen, como si se tratara de umbrales a través de los cuales entrar de nuevo en el presente –al fin y al cabo, esto también es televisión–; según cuenta Matt Duffer a un periodista de la revista Vulture, la idea original nació a partir de imaginar “la historia de un niño paranormal que desaparecía”, lo que los llevó a los experimentos que la CIA desarrolló desde mediados de los 50 y se revelaron a fines de la Guerra Fría, como el MKUltra. Entonces surgió esto de homenajear las películas de los 80 que los hermanos habían visto como diez veces en VHS.
“Estas películas –dice Ross Duffer– y los libros trataban sobre gente ordinaria que de repente se ven metidos en aventuras extraordinarias. Es como mi madre y como mi amigo, y esa persona es como yo, a pesar de que se topen con estas cosas increíbles. Ese siempre fue nuestro tipo favorito de historia. El pico de ese tipo de historias en las que la gente común se encuentra con cosas extraordinarias se dio en los años 80. Y es muy interesante cómo esas películas –como “E.T.” o “Los Goonies”– se han convertido en puntos de partida para las generaciones que aún están por venir. Mi hijo de 9 un día me dijo entusiasmado: ‘¿Alguna vez viste esta película? Se llama ‘Volver al futuro’. Es muy buena’. Son películas que muchos niños de hoy han visto, y para todos tienen una especie de calidad intemporal. Sí, la serie es de interés para personas que crecieron con estas películas, y las van a ver en nuestra serie, que también va a trabajar para una nueva generación”.
Sobre el trabajo con el grupo de niños que actuó en la serie, Ross Duffer es muy específico: “Sabíamos que un mal funcionamiento de los niños mataría la serie, porque descansa sobre los hombros de estos niños. Lo que buscábamos era que los niños se sintieran reales, naturales. Por supuesto, ‘Cuenta conmigo’ es, para mí, la cima de protagonistas jóvenes de películas. Sentís como si a esos chicos ya los conocieras al instante que los ves. Así que descartamos muchos de esos niños de hoy en día, que pasan por esta formación a lo Disney, donde se les enseña a ser lindos y reproducirlo para la cámara, o que tratan de hacer reír. Lo que buscábamos eran niños que se sintieran como si ya los conociéramos”.
Imagen tomada de Gambitmag.

Sobre la inclusión de Winona Ryder en el elenco de “Stranger Things”, los hermanos Duffer dan también una definición que encaja con muchas de las series actuales –sobre todo tratándose de una serie de Netflix, que puede devorarse en una fin de semana–:  “Nos estaba asignando la idea de poner una estrella de cine en este papel porque siempre vimos esto como una gran película de verano de ocho horas”.