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"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

sábado, 6 de julio de 2024

la chinita

¿Y cómo te viniste

de Chapicuy hasta Paysandú?

le había preguntado Wilson

En el Sabelin, dijo Silvia 

Y Wilson se largó a reír

Se volvía a reír 

cuando lo contaba

Le preguntaba cómo

había dejado el pueblo

qué la había traído

no la empresa de ómnibus

en la que había 

hecho el recorrido

Y ella le clavó 

aquellos ojos negros

y demoró una sonrisa

Silvia Fagúndez era más pobre 

que la mayoría 

de los amigos pobres de Wilson 

pero tenía un bremer Burma 

color beige 

de cuello redondo 

sobre el que dejaba pendiente

una cadenita de oro 

de eslabones microscópicos

En el brillo de esa cadenita

Wilson percibía un tesoro

que la bella Silvia

a la vez

le escondía

Después supo Wilson Améndola

de la tía con la que vivía

en Carlos Albo y Bolívar

Se habían encontrado una vez

en avenida Brasil

cuando Wilson salía 

del club Remeros

y tomaron helado 

en lo de Uslenghi

era diciembre y Silvia

llevaba una blusa amarilla

y abajo, sobre la tersa piel morena

la cadenita y su brillo silencioso

En el Sabelín, decía Wilson

y se reía 

había descubierto

una felicidad extraña

La vio en Wanderers

la noche de carnaval 

que Silvia conoció 

a Walter Churruca

Y cuando volvió a verla

en una mesa 

del Club Social Sanducero

Silvia estaba 

con las primas de Walter

que le decían La Chinita

Llevaba un buzo

ordinario de plush

Wilson no le vio la cadenita

y se enteró entonces

de que le habían arrebatado

ese tesoro brillante 

silente

que en su mente

reverberaba 

con los sonidos 

de un itinerario

que había recorrido

su infancia

junto a su madre

y los destinos rurales

de su magisterio:

Chapicuy, Guaviyú

Queguayar, Quebracho

Nuevo Paysandú


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