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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

miércoles, 14 de agosto de 2013

el círculo del eterno retorno

Alerta, spoiler.
Ayer en V.O.S., la columna sobre series en Más Tarde que Nunca, hablamos de Breaking Bad, que el domingo pasado comenzó la segunda parte de su quinta y última temporada. En el flashforward con el que empezó la temporada, Walter White con cabello, en el día su cumpleaños 52, un año después de la fecha en la que suceden los capítulos y al volante de un auto americano de los 80 en cuyo baúl lleva una ametralladora M60 (esto lo vimos ya en el primer episodio de la primera parte de la quinta temporada, en 2012), llega a su casa, ahora un sitio abandonado y cercado en cuya piscina unos muchachos practican skateboard. Todo aquello por lo que WW ha peleado estaba cifrado allí, en pagar la hipoteca de su casa, su hogar, la familia. Pero WW vuelve a su casa desertificada, como si se hubiese movido en círculos (la observación es de Federico Aicardi): es el círculo del eterno retorno, porque en el sistema de valores de la serie no hay ningún elemento trascendente que interrumpa ese círculo. O, mejor: Walter White opera como una suerte de demonio, en él todo valor –moral, ético– adquiere su signo negativo; por ejemplo, su trabajo como padre, en pos de garantizarle un futuro a sus hijos, resulta en el asesinato de al menos dos niños. WW es a Breaking Bad lo que Tom Ripley es a la narrativa de Patricia Highsmith, una copia en negativo de un héroe o, mejor, del héroe burgués: su trascendencia se cumple de manera invertida.
Pablo Zinni, por último, halló un artículo con varias teorías –algunas muy bien fundadas– sobre el posible final de la serie: Walter White mata a Skyler (fundada en el hecho de que vemos una licencia suya de conducir en el que figura el nombre de soltera de ella, Lambert; además, señala que WW toma hábitos de personas a quienes mata, como esto de partir con la mano el tocino para dibujar el número de su cumpleaños, etcétera), Walter White se suicida (fundada en los colores de la ropa que usa nuestro protagonista-antagonista y, en particular, el indicio de que algo malo va a pasar cuando WW lleva puesto algo verde), y así. La nota completa en (hermoso nombre para un sitio como éstos) The Daily Beast.