socio

"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

jueves, 25 de agosto de 2016

humor chino

Nuestro amigo Gustavo está de nuevo en China, donde llevó algunas propuestas de intercambio cultural que conversamos antes de su partida.
Alguien, en el grupo de WhatsApp, habló de las masas zhenzhunaicha y recordé la película de Stephen Chow:

Lo que me llevó a preguntar por el humor chino, que en las películas de Chow es muy camp.


Fotografías de Gustavo Ng.

Horas más tarde me llegó la respuesta de Gustavo:

«Hace un rato subí adonde estoy ahora en un ascensor cuyas 3 paredes eran una pantalla. Se proyectaba un corto que promocionaba un destino turístico de mar y playas, mostrando una familia feliz , todos vestidos como si fuera en los años 50, con las caras de felices plenos. Era una cosa tan fuera de tiempo como lo era un ascensor pantalla.
«Creo que hay aspectos de las sociedades que corren por diferentes líneas de tiempo.
«Te diría, Pablo, que no tengo otro modo de explicar la ingenuidad del humor de los chinos.»

lunes, 22 de agosto de 2016

parís y bruselas


Verne y Schuiten
En 1989 se descubrió por azar una obra temprana de Julio Verne, de la cual se tenían vagas referencias.
París en el siglo XX, se titulaba esta novela de anticipación escrita antes de 1863, probablemente en 1860, en pleno Segundo Imperio. La obra que había sido rechazada por su editor, Hetzel, alegando torpezas en la ejecución y puerilidad en la concepción, carece del élan del Verne triunfante, con su exaltación de la técnica y de la ciencia. Es más: es resuelta y sentimentalmente pesimista.
La obra pública de Verne es uno de los rostros –el positivista– del sueño de un siglo que quiere reconciliar la realidad y la Idea. Con distintos medios Verne, Hegel, Marx, creyeron posible tomar el cielo por asalto.
El agonista de Paris no es un científico, sino un poeta burlado y desdeñado por aprendices de ingeniería, de matemáticas, de economía.
La electricidad, que el siglo XIX desarrolló bajo la advocación de la economía, pero bajo la sombra de un mito, el fantasma conmovedor de la transparencia universal, que goza de la irritación fulminante de los sentidos, está presente en todo el relato, pero con signo manifiestamente invertido: Michel, agonista principal, llega exhausto al depósito de cadáveres y ve en un rincón un aparato eléctrico destinado a devolver la vida a los ahogados: “De nuevo la electricidad”, exclama y huye de ese Paris que Verne fecha en 1960.
Penetra entonces en Notre-Dame y contempla el altar, resplandeciente de luces eléctricas.
Vuelve a huir hacia los cementerios, perseguido por el estruendo de un concierto eléctrico de doscientos pianos, comunicados entre sí por la corriente administrada por un único ejecutante.
La primera edición francesa del libro fue ilustrada por 17 planchas del dibujante y arquitecto belga François Schuiten.
La que abre la serie, influenciada sin duda por el relato de Verne, pero también por Metrópolis de Fritz Lang, y quizá por los grabados de Paris de Meryon, extraños y amenazantes, dibuja personas que parecen diminutas en contraste con la altura de los edificios; también muestra la enormidad de un arco de metal, cuyos pesados soportes verticales se comunican a través de un puente peatonal vuelto irrisorio ante la parte superior del arco, curva fría, maciza, opresiva.

La última plancha, la más original y sobrecogedora, fue sugerida por la escena final de la novela, que transcurre en el cementerio del Père Lachaise.
En primer plano, de pie sobre algo que puede ser un cenotafio, se yergue un ángel, rígido bajo la nieve nocturna que cae, implacable; la cabeza se inclina hacia Paris, situado más abajo, mientras aferra con su mano una espada: quizá ícono del ángel de la venganza. Cae la nieve sobre todo, mientras en el cielo permanecen suspendidos globos eléctricos y la punta de un faro se eleva hacia el cielo, penetrando en la masa helada que continúa cayendo.
Verne practica, no sin cierta torpeza, un conocido y eficaz recurso: la multiplicación hiperbólica.
Un piano eléctrico, no dice nada; doscientos ya es número insoportable. Casi involuntariamente, imagina algo verdaderamente atroz: a cinco metros de las casas de los bulevares, forman parte de la exhuberante red ferroviaria columas de hierro galvanizado que se apoyan, mediante arcos transversales, sobre las casas colindantes. Con semejante decorado, ¿quién podría practicar la flânerie?
Mientras los trenes surcan el aire con fantástica rapidez, hoteles inmensos alojan hasta veinte mil personas.
El invierno de 1961 a 1962 fue excesivamente crudo; superó a los inviernos de 1789, 1813 y 1829. La gente caía muerta en las calles, agobiada por el frío pero también por el hambre. Los coches no podían circular, los ferrocarriles se detenían y los maquinistas debían abandonar rápidamente las locomotoras, para no caer muertos. El Sena, completamente helado, parecía una calzada más. La nieve alcanza los setenta y cinco centímetros de espesor. Durante quince días sucesivos, el termómetro cae veintitrés grados bajo cero.
Michel, poeta laureado y befado, en la última escena del libro se desvanece sobre la nieve acumulada sobre el Père-Lachaise. “¡Oh, París!”, son sus últimas palabras.
Esta escena es la inversión exacta de una de las más célebres de la literatura francesa, también escena final. Me refiero a Le père Goriot de Balzac. Transcurre también durante un invierno, aunque más clemente, durante la Restauración, en 1819-1820.
El joven y ambicioso Eugène de Rastignac acompaña al Père-Lachaise el cortejo que lleva el cadáver del pobre Goriot. No tiene ni una moneda para darle una propina a los sepultureros; humillado debe pedirle veinte centavos a un criado, Christophe; luego se dirige hacia lo alto del cementerio.

jueves, 18 de agosto de 2016

pedro mairal: del otro lado del charco

En 1986, en el primero de los cuentos de Historias desaforadas, “Planes para una fuga al Carmelo”, Adolfo Bioy Casares vuelve a visitar el universo de su novela Diario de la guerra del cerdo a 34 años de su publicación original. En el cuento, entonces, un profesor llamado Félix Hernández, se sorprende y se dice: “Últimamente me dio por hablar solo”. La misma frase repite Isidro Vidal, protagonista de la novela Diario de la guerra, como una letanía que pretende ahuyentar con un golpe de conciencia el anuncio de la vejez. Pero, a diferencia del Diario –donde los jóvenes persiguen y asesinan a los viejos–, en “Planes para una fuga” Hernández tiene una alternativa (la Argentina, en ese universo, logró erradicar la vejez exterminando los viejos): fugarse al Uruguay, donde suprimieron la muerte y está lleno de viejos, a quienes los jóvenes argentinos ven con espanto, como una infección.

“Planes para una fuga” podría funcionar como prólogo a La uruguaya, la novela que Pedro Mairal presenta este viernes en Plataforma Lavardén. Es decir: el Uruguay como ese otro lugar. Lo dice el mismo autor en sus páginas: “el Uruguay como lado B del Río de la Plata”, una Buenos Aires sin peronismo. La tradición de esa otra orilla “mejorada”, de ese lado sin la “grieta” histórica argentina puede ya leerse en Amalia (1851), la novela romántica argentina de José Mármol: Montevideo, gobernada por el feroz Fructuoso Rivera, es la orilla sin Juan Manuel de Rosas.
“Como en los sueños –dice el personaje de Mairal–, en Montevideo las cosas me resultaban parecidas pero diferentes. Eran pero no eran.”


miércoles, 17 de agosto de 2016

votovigilancia

Las elecciones legislativas del año próximo podrían traer a Santa Fe el sistema de voto electrónico. “Boleta única electrónica” es el nombre oficial con el que se quita del medio una denominación que no es bien vista en elmundo, ya que sólo tres países conservan aún este sistema: India, Brasil y Venezuela. Alemania, que lo implementó a mediados de los 2000, lo quitó de su carta magna en 2009 y lo prohibió.
Si bien hay consenso político para que en la provincia se desdoblen los comicios de 2017 (en la primera mitad del año, las provinciales y municipales; en la segunda, las nacionales), la decisión final está en manos del Ejecutivo. El gobernador Miguel Lifschitz, por su parte, no rechazó aún la propuesta deCasa Rosada, que le ofreció el sistema de voto electrónico provisto por laempresa privada MSA, pero sabe que, tras el anuncio de los radicales-PRO santafesinos de formar una mesa Cambiemos entre la UCR y el macrismo, unificar las elecciones llevaría a la ruptura del Frente Progresista que también incluye a los radicales.

En tanto, el debate en torno a la implementación del voto electrónico no comenzó aún en el Congreso provincial. El diputado socialista Joaquín AndrésBlanco sintetizó la postura del socialismo: “Coincido con el proyecto que impulsó nuestro bloque de avanzar en tecnología en el proceso electoral pero con dos condiciones, una es que la producción de ese hardware y ese software sea pública, no a través de una empresa privada, que no se tercerice el proceso electoral y una empresa tenga el manejo de un sufragio. Si avanzamos en tecnología, que sea para darle  mayor celeridad al proceso. Pero que esa tecnología sea diseñada y puesta en práctica por el estado. Porque todavía no se ha demostrado en el mundo que exista un sistema electoral digital que sea invulnerable. Y por otro lado, todo este tipo de procesos necesita una implementación gradual que requiere de mucha docencia entre los votantes. En el caso de Salta lo hicieron en tres instancias. Y Santa Fe tiene una geografía muy heterogénea, no es lo mismo la realidad de ciudades como Santa Fe o Rosario que el norte provincial, donde no hay que perder de vista que el proceso electoral debe ser en todas sus partes entendible por cada uno de los votantes”. 
El gobierno nacional hizo saber a través de sus funcionarios –por ejemplo en la entrevista que dio el secretario de Asuntos Políticos e Institucionales Adrián Pérez a un periodista de uno de los matutinos de Rosario– que espera que la provincia implemente el sistema que provee la empresa MSA (Magic Solutions Argentina), una firma privada que promueve en giras por el país el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey.
Sin embargo, Oscar Blando, director de Reforma Política y Constitucional del Ministerio de Gobierno y Reforma del Estado de Santa Fe, quien participó de los debates realizados en la Legislatura nacional sobre el tema voto electrónico, nos dijo que lo que se estudia es una mejora intermedia que ni siquiera requeriría una reforma constitucional: que los comicios se realicen con la boleta única de papel –el método con mayor aprobación a nivel internacional por su sencillez y transparencia– y que las actas y su envío se hagan de forma electrónica. Es decir, el llenado de las actas del escrutinio provisorio, en las mesas, se haría a través de una plantilla electrónica, ante la presencia de fiscales y autoridades de mesa, quienes podrían llevarse el material impreso una vez finalizados los comicios.

domingo, 7 de agosto de 2016

centro

Con el niño caminábamos por avenida Santa Fe, en Buenos Aires. Preguntó:
—¿Esto es el centro?
—Sí, de alguna manera es el centro.
—Es muy diferente de Rosario. En Rosario te encontrás en cada cuadra con una casa de deportes. Acá no hay ninguna.
En efecto, tuvimos que llegar a un shopping para hallar una.
Antes nos metimos en una maravillosa galería que él mismo descubrió en Santa Fe al 3000.

la enumeración

Nube Negra publicó La enumeración, de Nora Avaro, un libro que reúne artículos sobre narradores, poetas, diaristas y autobiógrafos, todas categorías que de algún modo ensaya Avaro en estas páginas hermosas.
Habíamos leído algunos de estos textos en Lector Común, en Bazar Americano, en Transatlántico, etcétera. Otros, como el que escribió sobre la poeta rosarina Gabriela Saccone, o Cecilia Muruaga; o el que escribe sobre María Moreno, en el que, como lectores, la acompañamos en el descubrimiento de que Moreno no estuvo en la ciudad sobre la que hace una crónica, son un hallazgo feliz, una gema hecha de palabras que nos acompaña como esas adquisiciones que atesoramos y hacemos algo propio, secreto, con lo que avanzamos entre los contemporáneos.
Los contemporáneos, de hecho, son el tema de estos textos: la lectura de Borges como clásico, la de Marosa di Giorgio, la de Hebe Uhart, la de Alan Pauls, la de Sergio Raimondi, la de Salvador Benesdra, la de Jorge Barón Biza, la de Idea Vilariño, la de Silvina Ocampo poeta, la de César Aira.
Su primera persona, la que narra en estos escritos, es insuficiente: no sabe dar cuenta ante Hebe Uhart de una información precisa sobre una plaza de Rosario, Marosa le espeta que no confía en mujeres que no se maquillan; o los recuerdos de sus amigas Saccone y Muruaga son a veces equívocos. Antes que una mayéutica, Nora elige cierto ridículo del que vuelve, siempre, con la sorpresa y el encanto, como decía Oscar Wilde, "con el lujo y el socialismo": su primera persona cede todo a esas otras dos, el lector y el autor. 

Su texto sobre Aira, justamente, comienza: «“Hice mis paseos”, me dice César Aira y subraya sus dominios rosarinos con énfasis folklórico. Entonces supongo que fue al Monumento, al Palacio Fuentes, al Laurak Bat, al Camarín de la Virgen. Este año lo ladea una tesista mexicana que tiene el privilegio de recorrer el extranjero bajo las indicaciones de su autor favorito. La mexicana parece no dar crédito a su suerte, se ve tan contenta y tan correspondida como cualquier personaje de Aira que encaja justo con su destino aunque lo juzgue asombroso. De aquí para allá su autor favorito la acompaña en un trayecto efectivo por Los misterios de Rosario, la novela y la ciudad: acá, El Cairo; acá, el faro; acá, la Catedral. Gracias a las gentilezas del autor favorito, la novela y la ciudad coinciden divinamente para la mexicana en un chasquido realista que a los fanáticos de Aira, digo más, a los rosarinos fanáticos de Aira, no les queda más que envidiar. La extranjería es una ventaja injusta, en este caso, porque cualquiera sabe que no hay ciudad sin literatura, y un rosarino merece tanto o más que un mexicano que el autor favorito lo acompañe al Monumento: Acá, la llama.»
Ese detalle, "no hay ciudad sin literatura" –recordemos por favor que Nora fue una de las editoras de Rosario ilustrada– es acaso uno de los grandes temas que hacen maravilloso y "universal" este libro: cómo la ciudad, desde la Rosario redescubierta por Uhart hasta la Venecia inventada por Moreno, es una radiación de la ficción. Ella misma lo escribe en una de sus páginas: "Para merecer la realidad, hay que inventarla".
Acá el comentario que hicimos en radio.

lunes, 1 de agosto de 2016

las películas de los panamá papers

Dos importantísimos directores y productores de cine y series, Steven Soderbergh y John Wells, tomarán la investigación periodística que desnudó el brutal proceso de fuga de capitales y empobrecimiento que significan los paraísos fiscales como centro argumental de sus films.

El escándalo mundial de los Panamá Papers (por mundial entiéndase: resto del mundo, ya que los medios hegemónicos de Argentina restaron la debida importancia al asunto una vez que el presidente Mauricio Macri se viera involucrado) no será la historia de una película, sino de dos. En ambas hay tipos importantes de la industria del cine vinculados: Steven Soderbergh (creador de la serie “The Knick”, films “Sexo, mentiras y video” a “Efectos colaterales”) y John Wells (productor y escritor de series capitales como “The West Wing” y “Southland”).

Los “Panamá Papers” fueron calificados nada más y nada menos que por Edward Snowden (el ex agente de la NSA responsable de filtrar la correspondencia secreta del servicio exterior estadounidense, hoy exiliado en Rusia, y sobre quien Oliver Stone estrena en septiembre un film) como “la mayor filtración de la historia del periodismo fáctico”. Se trata de la revelación de millones de documentos que muestran cómo los personajes más ricos del mundo burlan impuestos, guardan sus fortunas en paraísos fiscales y vacían las arcas estatales de los países en los que están radicados.
El proyecto de Netflix –el último que se conoció, según un informe de Deadline Hollywood– será una adaptación del libro que recientemente publicaron los periodistas de investigación alemanes Frederik Obermaier y Bastian Obermayer: “Panama Papers: Breaking the Story of How the World’s Rich and Powerful Hide Their Money” (“Los documentos de Panamá: cómo esconden su dinero los más ricos y poderosos del mundo”), cuyos derechos fueron adquiridos por la plataforma de streaming y para los cuales reunieron a un equipo liderado por John Wells (Wells, a todo esto, no solo es un prestigioso productor, escritor y director, también tiene una larga trayectoria sindical que lo puso al frente en 2009, luego de una durísima huelga, de la Asociación de Escritores Americanos del Oeste –WGA, por sus siglas en inglés–).