socio

"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

viernes, 20 de octubre de 2017

rey de la selva

En Diálogos en el campo enemigo, Fogwill comienza recordando a los intelectuales de algún modo "contemporáneos" en los años 60, cuando formaban grupos de estudio. "Había varios que cobraban igual que un analista de la época por enseñar marxismo", dice. Y comienza a hablar de León, padre renegado del filósofo oficial del régimen actual.
Dice que León tenia la "clientela más distinguida" y que "atendía en en un departamento frente a Recoleta y se movía entre Belgrano y el zoológico, se decía que era como el león del zoo, que la gente pagaba para verlo y conseguir de la filosofía una imagen tan equívoca como la que tiene de la selva el que miró al Rey desde la jaula donde el viejo melenudo espanta las moscas con el rabo".
Y remata con una frase que le tiró un colega de entonces: "Lo llamaba Tarzán porque no sabía escribir, y en cambio tenía el don de hablar con los animales y conseguir que le obedezcan".
Lo que me gusta leer allí es cómo le obedeció uno de sus animales.

en seis meses en san nicolás

Un amigo de San Nicolás me escribe por WhatsApp:
"1. Un tipo asesina a la madre, hiere a la esposa y a la hija e intenta incendiar la casa. No lo logra por la intervención de un vecino, al que también hiere.
"2. En la isla. Asesina a su amigo de un escopetazo. Quema el cuerpo, lo descuartiza, entierra algunas partes y otras las esconde en pastizales. Se va a dormir. Al otro día vuelve y se entrega a la poli. Dice que no se acuerda de nada
"3. San La Muerte le pide un sacrificio humano. Va a buscar a su víctima, pero no la encuentra y mata a otro en su lugar.
Todo eso en seis meses en esta ciudad. ¿Existe otra en Argentina con tanto nivel de perversión?
Escritores, cuéntenle esas historia al mundo!"

martes, 17 de octubre de 2017

nada distinto de lo esperado (alejandro horowicz)

Preguntarle a Alejandro Horowicz por lo político es inquirir por la economía, en su definición la democracia, como teatro de lo político, está lejos de ser un mecanismo que regula simplemente las elecciones. En esta entrevista, que realizaron dos periodistas del programa La Mar en Coche (en la porteña FM La Tribu), Horowicz describe a Macri como una especie de político pero también de holograma: no se trata de su figura sino de la dinámica política la que lo coloca ahí.
—¿Qué se juega en las elecciones del 22 de octubre?
—Nada. Podrían jugarse muchas cosas, pero en rigor de verdad no se juega nada que no esté previsto de antemano. Y esta previsión tiene que ver con que el centro de la política argentina es Mauricio Macri. Si uno mira el gobierno nacional, más allá de lo que uno piense del gobierno nacional, no se le puede escapar que el gobierno a sus términos y en su anticipado planteo, hace exactamente lo que se esperaba que hiciera: no hace nada distinto de lo esperado. Matíz más o menos, no estoy diciendo que son particularmente hábiles para hacer lo que hace, pero incluso esta falta de habilidad le es permitida por la naturaleza de la oposición política que, en rigor, es un conjunto de declaraciones, porque no existe. El peronismo, que sería en abstractos términos la fuerza opositora, carece de dirección nacional, por lo tanto no sólo no se opone; basta mirar que Mauricio Macri desde el primer día en que asume la presidencia hasta hoy, esta minoría parlamentaria, sin que esta minoría, entre comillas, numéricamente abrumadora por ejemplo en el Senado le impida absolutamente nada. La idea de una oposición política cuyo liberalismo es tan vacuo que sólo se reduce a votar cada dos años muestra hasta qué punto esta carencia de oposición real tiene un desenganche con una oposición que resiste las distintas políticas del gobierno desde la calle. Pero entre la oposición que resiste desde la calle y la que podría resistir parlamentariamente no existe ninguna relación. En la medida en que estos son los términos, no se juega electoralmente nada que no se haya jugado previamente y podría decir muy suelto de cuerpo que lo único que vamos a ver es el recuento globular con que el gobierno cuenta a modo de respaldo.

miércoles, 11 de octubre de 2017

todo Dios quiere morir

Traduzco de Itself la entrada “Every God wants to die: belated reflections on Westworld” ("Todo Dios quiere morir, reflexiones tardías sobre Westworld")


En el momento en que Westworld se puso al aire, no me interesaba. Acaso culpa de la publicidad que se le dio, que presentó la serie como una sucesión del estilo anclado en la magnitud de Game of Thrones –también la premisa la hizo sonar como si resultara de la misma explotación nihilística de Game of Thrones. La cosa entera sonaba agotadora, todo ese asunto que suponía que el espectáculo seguro iba a atraer un alto nivel de atención de la cultura crítica en línea.

Marquen este día en el calendario, porque podría muy bien ser la primera vez que alguien en Internet admita abiertamente que estaba equivocado. Westworld es absolutamente excelente. Creo que hubiera sido divertido participar en especulaciones acerca de dónde la trama viró hacia eso que sucedió, y mientras tanto, probablemente podría haber ignorado la mayoría de los artículos preocupándose acerca de si a cada personaje se le dio el nivel correcto según el protagonismo de cada escena, etc.

lunes, 9 de octubre de 2017

mariposa oriental

Gustavo Ng presenta el viernes próximo en el CC Roberto Fontanarrosa su libro "Mariposa de otoño".

La familia es la gran novela. Lo es en la Biblia judía, donde la genealogía y el linaje familiar erige un destino en su origen, lo es en los monumentales poemas narrativos griegos, en los que una herida permite a una anciana criada reconocer al héroe, que viejo y cambiado retorna a Ítaca. Un nombre, un apellido es una novela que no se desarrolló todavía.
Gustavo Ng percibió eso en la escuela primaria de San Nicolás, Buenos Aires, a la que asistió de niño. La maestra le señaló con el dedo su apellido escrito en una planilla y le preguntó qué significaba. Pero como Gustavito tenía siete años, no lo sabía.
Mariposa de otoño (publicado por El bien del sauce, Buenos Aires, 2017) narra de alguna forma esa cifra que su nombre le ofreció al nacer: el padre chino que llegó a San Nicolás para levantar una fábrica textil que hoy se hunde en sus ruinas, el exilio a Nueva York, el retorno, varios viajes a China –entre otros destinos– y el reencuentro con su padre en Brooklyn después de 20 años.


Franja anaranjada

Hecho de fragmentos escritos entre San Nicolás, Buenos Aires, Beijing y Nueva York, Mariposa de otoño es un cruce de diario, anotaciones y novela. La hermana de Gustavo sostiene que su nombre en chino-cantonés –es decir, según la mitología familiar, su nombre secreto, que significa “sagrado” y, por tanto, verdadero–, el que le dio su padre, significa “mariposa de otoño”. Gustavo, nuevamente guiado por un nombre, va tras su historia, su novela: se reencuentra con el padre, pero su padre se duerme en el sillón viendo un documental en su casa de Brooklyn mientras en Argentina se celebra la Navidad; va a China, a reencontrarse con la casa natal de su padre en un pequeño caserío de provincia rodeado por un arrozal. Allí lo recibe toda la aldea y su padre, desde Estados Unidos, paga un banquete fenomenal; una parentela desmedida lo festeja y agasaja durante un día, hay cámaras de televisión, abundante comida, pero Gustavo apenas entiende lo que le dicen esos aldeanos alegres que se le parecen. Gustavo dibuja un recorrido gigantesco, un mundo de parentescos, descifra nombres que hace más de cuarenta años lo volvían extraño a sí mismo. Ese mundo ahora descubierto y leído en su mano a través de su libro es, de algún modo, también una ilusión. Pertenece, como escribe en la página 20, a la “franja anaranjada”: “Cuando era chico y veía la franja anaranjada en el cielo del atardecer me preguntaba si existiría un lugar donde todo fuera anaranjado. (…) Sin embargo en este momento, en el avión a 10 kilómetros de altura, entre un mar de pasajeros dormidos, acabo de ver por la ventanilla que las nubes están anaranjadas, la chapa del avión se tiñó de anaranjado, el aire es anaranjado. Estoy dentro de la franja anaranjada”.
Hoy el padre de Gustavo tiene un negocio en el Chinatown de Manhattan al que llega cada mañana en auto con su esposa y otro hijo adolescente. Gustavo lo acompaña en su caminata lenta mientras los otros parten ya hacia sus obligaciones. “Pasamos por una iglesia ortodoxa griega –escribe–, por un depósito de comida y una ferretería. De la ferretería sale un amigo con el que mi viejo charla a los gritos durante un rato. Cuando han terminado mi padre me traduce: él le ha contado que soy su hijo y que he llegado desde Argentina, y el tipo le ha contado que en Argentina, cuando hay crisis, saquean los supermercados de los chinos. Finalmente llegamos a su lugar en el mundo, la agencia de lotería”.
La agencia de lotería es también un negocio chino lleno de chucherías: cada cuatro minutos suena la chicharra de una suerte de tómbola con la que los jugadores –todos habitués del barrio, jubilados que se duermen en las sillas de plástico del local– despiertan de su trance y “arrojan las boletas del fracaso al piso”.

miércoles, 4 de octubre de 2017

la masacre ritual

Copio, traduzco, dos artículos relacionados con la masacre de Las Vegas. Uno de Adam Kotsko, “El apocalipsis sucede más o menos una vez por semana“. Otro de PolitiFact, de 2015, en el que se señala que desde 1968 hasta esa fecha se produjeron más muertes en territorio estadounidense debido al uso de armas de fuego que en todas sus guerras. El último artículo recurre también a otras referencias.

Uno
Escribe Kotsko:
Cuando las personas abren fuego contra multitudes de extraños para liberar la calentura, es señal de que ya no se tiene una sociedad. El crimen es bastante malo, pero al menos sigue una cierta racionalidad: los motivos son antisociales y peligrosos, pero legibles. El terrorismo da un paso más allá del crimen normal, pero de nuevo, hay una meta ostensible que el grupo terrorista persigue, aunque con fines trágicamente equivocados. Pero algo así como un tiroteo en masa no es ni siquiera terrorismo. Es puro nihilismo. Es la violencia como un fin en sí misma, como la expresión pura de un rechazo del camarada humano.
En este punto, es parte del ritual de un tiroteo en masa que el tirador sea declarado “perturbado” o “enfermo mental”, y luego los liberales señalan que así es como sucede cada vez y que resulta una explicación reductiva, etc. Aunque hay un momento de verdad en la explicación individualista, porque la causa sistémica de este problema sistémico de los tiroteos en masa es precisamente un individualismo tóxico que, frustrado, puede encontrar su camino hacia la aniquilación destructiva del otro –cualquier otro lo hará.
También podemos llamarla masculinidad tóxica, en la medida en que toma los rasgos menos deseables y estereotípicamente asociados con la virilidad –el aislamiento, la falta de empatía, la rabia– mientras descarta por completo los rasgos más deseables como la lealtad o el deber. Seguramente no es accidental que sólo los hombres –y casi siempre los hombres blancos– participen en este anti-ritual nihilista, pero hay un universalismo falso en fijar el problema en la masculinidad. Así no es siempre, incluso a menudo, cómo se comportan los hombres. De hecho, sólo en la América contemporánea han llegado a comportarse de esta manera a nivel epidémico.
Llamémoslo amercianismo tóxico, entonces. Esto nos permitirá incluir la no-respuesta ritualizada dentro del fenómeno más amplio. Los efectos sistémicos tienen causas sistémicas, y uno de esos efectos es la total negativa a tomar cualquier medida para remediar el problema. Nuestros líderes políticos están tan enamorados del romance de la propiedad de armas que están dispuestos a sacrificar a decenas de nosotros por año al ídolo de la Segunda Enmienda. Aquí cuento todo nuestro liderazgo político: los republicanos, que aman a sus pistolas, y a los demócratas, que se pasaron las últimas dos décadas tratando de aplacar el lobby de armas (que se negaba a aceptar una respuesta y usaba todas las victorias demócratas para impulsar aún más el almacenamiento de armas). Como siempre, la elección entre republicano y demócrata es la que existe entre el nihilismo activo y el pasivo.

sábado, 30 de septiembre de 2017

streaming

YouTube: Lo que empezó con un clásico de Pulp ("Common People") me llevó a otro clásico de Pixies (acá hay una buena entrada sobre escuchar Pixies en Argentina, pero hay que encontrarla) y, entonces, a uno de Smashing Pumpkins y, al fin, a The Dead South, que es la alegría del momento.



lunes, 25 de septiembre de 2017

síndrome de estocolmo

El 18 de septiembre pasado, desde la consultora Gustavo Córdoba y Asociados, radicada en Córdoba, soltaron una encuesta que registraba una ola de apoyo al gobierno nacional de Mauricio Macri, sobre todo en la región central del país. No sólo creció la imagen positiva del presidente –pese a la desaparición de Santiago Maldonado, pese al escándalo de los Panamá Papers (que se mantuvo como una agitación internacional y parece nunca haber traspasado la frontera nacional, al punto que la semana pasada la Justicia desvinculó al mandatario) y, sobre todo, pese a la caída de las ventas, el incremento de la importación, la pérdida de empleo y de poder adquisitivo de la población. Los cambiemitas dominan las encuestas y, mejor aún, dominan el ánimo político impulsados por una oposición amorfa, fragmentada y centralizada en el caudal electoral de Cristina Fernández de Kirchner, quien compite por una senaduría en la provincia de Buenos Aires.      
En esta conversación Gustavo Córdoba también pone en duda que el justicialismo santafesino conserve los votos que obtuvo en las Paso y cree que los únicos que pueden crecer electoralmente son el oficialismo provincial y el partido de la Casa Rosada.
—A partir del triunfo de las Paso han reforzado de manera positiva todas las expectativas, todas las imágenes, incluso la aprobación de la gestión.
—Hay un proceso que venimos midiendo desde hace rato, hay un interregno antes y después de las Paso donde todos los indicadores que son expectativas, calificación de gestión e imagen se dispararon. Un efecto ganador tremendo, fundamentalmente en toda la zona central del país, que tiene un correlato que Cambiemos ha tenido y que eventualmente pueden tener. Te voy a dar un dato: lo de San Luis no es un fenómeno aislado, tampoco lo es lo que puede llegar a pasar en Santa Fe. Es muy probable que Cambiemos gane, y le va a costar mucho al peronismo mantener la victoria que tuvo en agosto en Santa Fe. Porque no sé si quienes votaron a la jueza Alejandra Rodenas se van a inclinar por el voto a Agustín Rossi o bien van a tener como opciones al oficialismo de la provincia o a Cambiemos.

viernes, 22 de septiembre de 2017

alan woods, un bolchevique británico

para RosarioPlus

Hablamos por Skype, previo arreglo con su esposa Ana que, creo, es española. Previo arreglo también con un amigo trotskista de Rosario que me avisó que Alan Woods, autor de una reciente historia del partido Bolchevique y asesor en su momento del ex presidente venezolano Hugo Chávez, vendrá a la ciudad para el Congreso Internacional “A cien años de la Revolución Rusa”, entre el 28 y el 30 de septiembre próximo, al que asistirán también pensadores y teóricos marxistas del país y el mundo. Hablamos en español, uno de los siete idiomas que Woods maneja además del inglés y el ruso. "Soy un troglodita en el uso de las nuevas tecnologías", me dirá, como excusándose de elegir un medio para conversar que me permita grabar en el mismo dispositivo.
Mientras hablamos me sorprende la claridad con la que entiende mi español, porque después de una introducción informal comienzo a preguntarle cosas como si compartiéramos el mismo ambiente, los mismos códigos. Y él, allá, desde Londres, me llama por mi nombre y recoge cada pregunta con amabilidad. Tiene 73 años, es amigo del nieto de Trotsky, a principios de los 90 formó una corriente propia junto con el sudafricano Ted Grant dentro del trotskismo británico y es el editor del sitio En defensa del marxismo. 

lunes, 11 de septiembre de 2017

el huracán capitalista

Ted Steinberg* | Traducido de CounterPunch.org

Cuando el huracán Harvey azotó a Texas, Naomi Klein no perdió tiempo en diagnosticar las “verdaderas causas” detrás del desastre, acusando a “la contaminación climática, el racismo sistémico, la subfinanciación de los servicios sociales y el sobrefinanciación de la policía”. Un día después de que apareciera su ensayo, George Monbiot argumentó en The Guardian que nadie quiere hacer las duras preguntas sobre las inundaciones costeras que se generaron durante el huracán Harvey porque hacerlo sería desafiar al capitalismo –un sistema ligado al “crecimiento perpetuo en un planeta finito”– y poner en tela de juicio los mismos cimientos de “todo el sistema político y económico”.
De las dos opciones, yo voto por la interpretación de Monbiot. Hace casi cuarenta años, el historiador Donald Worster, en su estudio clásico de uno de los peores desastres naturales de la historia del mundo, el Dust Bowl de los años treinta (por “cuenco de polvo” se conoció una terrible sequía que entre 1932 y 1939 afectó desde el Golfo de México a Canadá), escribió que el capitalismo, que entendía como una cultura económica basada en maximizar los imperativos y la determinación de tratar la naturaleza como una forma de capital, “ha sido el factor decisivo en el uso de la naturaleza de esta nación”.

estación terminal

Fue un posteo de Coki en WhatsApp el que me hizo conocer el documental sobre el Bar Terminal, en la Octava avenida y la calle 42, pero hace más de 35 años. Sheldon Nadelman, el barman durante diez años –entre 1972 y 1982– fotografió a los clientes y los muestra y los recuerda en en cámara: cuante lo poco que sabe de las historias de cada uno de esos hombres que iban a beber a cualquier hora del día, la mayoría cocineros de restaurantes, muchos negros gays en ese período. Viéndolo, escuchando a Nedelman –que al final del documental, en 2002, cuando se filmó, vuelve a la esquina en la que trabajó diez años (frente a una terminal de autobuses de la que la gente sale ya agotada para enfrentar el día en la gran ciudad) y ve lo que fue el bar convertido en un videoclub.
Hay como la sensación de asistir al sumidero del paraíso neoyorkino, pero también a la dimensión real de lo que la vida puede ser en la jungla de asfalto: alcohol, soledad, desesperanza. Vemos los rostros deformados por el paso del tiempo, el deterioro que la bebida produce en esos hombres pobres y allí Nedelman, rescatando esos tipos que le llenaban el día y la vida, los nombres, la gracia que traían consigo esos perdedores.
Acaso allí terminó sus días el esposo de Mary Sánchez, la mujer, el ángel que limpia departamentos por hora y retrató Truman Capote en "Un día de trabajo" o, mejor, la mujer por la que reza Truman Capote al final del cuento. Recemos por ella y por esas vidas que fugazmente conocemos a través de los rostros que retrató Nedelman en una esquina de "New York Shitty", como le oímos decir entre risas sobre el final del documental. 




lunes, 4 de septiembre de 2017

los modos de vida

De repente, la desaparición de un joven en medio de un operativo de Gendarmería en la provincia de Chubut se convierte en una suerte de “operación” política, es decir, un supuesto montaje, una falsificación de un hecho que, para la historia reciente de Argentina, es algo terrible y de repercusiones inconmensurables. Santiago Maldonado fue visto por última vez en una protesta junto a miembros de la comunidad mapuche en una ruta de la Patagonia, una patrulla de Gendarmería lo perseguía; en ese operativo a manos de una fuerza estatal estuvo presente una alto funcionario del ministerio de Seguridad, Pablo Noceti –asociado a su vez a la defensa de militares que participaron del terrorismo de estado durante la última dictadura–; sin embargo, desde esa dependencia se negó desde un principio la posible incumbencia de los gendarmes en el hecho y, desde ese 1 de agosto, comenzó una suerte de campaña feroz en medios oficialistas y redes sociales de demonización del mismo desaparecido y de la comunidad mapuche: acusándola de extranjera (son mapuches, es decir, dicho mal y pronto, indios, y por tanto, cualquier cosa menos extranjeros) y de terroristas, llegando a extremos (como que son financiados por los ingleses o tienen vínculos con los kurdos) que llamarían a risa si el trasfondo no fuese tan espantoso.  
Imágenes tomadas de La Nación (Hernán Zenteno).

La pregunta anecdótica es ¿cómo parte de una sociedad que vivió el desarrollo de juicios y castigos a responsables del terrorismo de estado de una manera ejemplar en el mundo, acepta ahora esta nueva desaparición y, además, la banaliza? Pero la otra pregunta es por la salud de la historia y el modo en que se aprehende hoy en día.
Agustín Jerónimo Valle, es un joven historiador de Buenos Aires, se formó fundamentalmente en Historia de la Subjetividad y Transformaciones contemporáneas en la subjetividad, con Ignacio Lewkowicz entre 1999 y 2004. Integra –según puede leerse su currículum en el sitio de Flacso– en la Diplomatura en Gestión Educativa de Flacso Argentina, donde también es coordinador del Seminario Subjetividades Mediáticas y Educación. Además de los numerosos libros que publicó (Solo las cosas. Ensayos sobre subjetividadmediática y naturaleza urbana; De pies a cabeza. Ensayos de fútbol; A quién le importa. Biografía política de Patricio Rey –autoría en el grupo–), escribe a menudo en distintos medios culturales y administra el blog Sólo Las Cosas, donde, además de textos suyos, pueden escucharse sus columnas sobre cultura y política en el programa Tiro al Blanco en la radio porteña La Tribu.
Valle trabaja desde hace años esa relación entre política, historia y subjetividad acaso ineludible para pensar el problema planteado en los primeros párrafos.
—Ya que te has dedicado a estudiar la educación, lo mediático y la política, ¿tenés una respuesta de por qué a casi cuarenta años de democracia aún hay que aclarar qué son los derechos humanos? ¿Hubo ahí una falla comunicacional, pedagógica?

miércoles, 30 de agosto de 2017

lunes, 28 de agosto de 2017

bienvenidos al tren

Una nota al pie suele ser una aclaración, suele completar una cita, referenciar un autor, reforzar una idea; puede ser una bifurcación: el autor, el narrador, acota algo, se desvía, se fuga del argumento del texto principal. Una nota al pie es también un cruce y, a la vez, un relato paralelo. Ese es el sentido de “Notas al pie”, la novela gráfica de la cordobesa Nacha Vollenweider (nació en Río Cuarto en 1983 y se licenció en Pintura en la Universidad de Córdoba y reside en Hamburgo, Alemania).
Ignacia “Nacha” Vollenweider, descendiente de suizos que llegaron a Colonia Esperanza, en Santa Fe, recorre de algún modo su historia en esta maravillosa historieta de unas 300 páginas, en blanco y negro, con unos dibujos hermosos en los que ensaya distintos “motivos”: dibuja un paisaje próximos, dibuja fotografías, dibuja portadas de libros y documentos. Mejor aún, acerca con su propia historia la distancia que hay entre su biografía y la Historia. Hablamos de la historia reciente de Argentina, de su pasado de fines del siglo XIX –inmigrantes, conformación del estado nacional, desplazamiento de pueblos indígenas–, de la historia próxima europea (el relato se desarrolla en Argentina y Alemania) con sus movimientos de migrantes y refugiados.


El nombre de la autora –lo cuenta en las primeras páginas del libro– proviene de su tío Ignacio, secuestrado y desaparecido en 1977, el mismo año que dejó de pasar el tren en Río Cuarto. A la narradora, según declara, lo que más le gusta de Alemania son los trenes.

viernes, 18 de agosto de 2017

metáforas chinas

Una lectura de El mármol, la novela de César Aira sobre supermercadistas chinos.

Para Dang Dai

Pasaron ya seis años de la publicación de El mármol, la novela de César Aira protagonizada por supermercadistas chinos del Bajo Flores porteño. La releo y me pregunto si realmente es la novela argentina sobre supermercadistas chinos. No importa que esos orientales, en el dibujo final de la trama de la novela, terminen siendo extraterrestres, es la mejor descripción de supermercados chinos que conozco. A ver, no me refiero al detallado inventario de cómo acumulan mercadería ni por qué contratan haitianos o paraguayos para que atiendan sus verdulerías –en Rosario, donde vivo, sólo concurro a supermercados chinos–, sino al trato con ese mundo que convoca desde las conversaciones de vecinas que antes tenían como recurso la charla de almacén (ahora devenida en trato con orientales provenientes del otro lado del planeta), hasta el intercambio con el comerciante que más sabe de mis hábitos y necesidades pero a duras penas le entiendo lo que dice.
Le pedí a Nora Avaro, mi amiga profesora de Literatura Argentina en Letras que nos juntáramos para que me explique si Aira se refiere o no a los chinos en su novela. Pero Nora me despachó por WhatsApp con un “Hola Pablo. ¿El mármol es la del súper chino? La tengo olvidadísima”. Así que tuve que recurrir a la relectura y el repaso de las teorías sobre Aira, ninguna de mi total conformidad. Por ejemplo, en Las vueltas de César Aira, Sandra Contreras –también rosarina– dice que la literatura de Aira está regida por el imperativo de la invención, y que la velocidad de la invención transfigura continuamente la naturaleza del objeto, y hace que la calidad del mismo pierda importancia. “No se trata de pensar la literatura como experiencia de conocimiento sino como pura acción”, escribe. Pero Sandra, urgida por categorías que la academia regurgita un par de veces al año, suele contarme cosas con las que me siento convocado a un diálogo que sucede entre desconocidos, sobre cosas que ignoro.
Prefiero la idea de un César Aira cuyos libros son “un informe de experiencia” (el concepto es de Daniel Link), que indaga en cada esquina de lo que llamaremos experiencia: eso que el arte narrativo atrapa justo cuando se escapa; una ciudad, el realismo de la anécdota que de repente deriva en disparate: “Esto no puede estar pasándome a mí”, escribe en El mármol, y de inmediato reflexiona: “Esa frase es el compendio del realismo”.

Trama

La anécdota de El mármol es si se quiere un disparate: nuestro protagonista –y hay que decir que Aira juega muy bien ese juego en el que algo del yo del autor se inmiscuye en la peripecia del narrador, lo dice Laura Estrin en su ensayo “César Aira, el realismo y sus extremos”: “Lo suyo es un realismo de la anotación y la velocidad: a mayor velocidad, mayor fidelidad. Su literatura tiende directamente a lo real. No tiene narrador, sólo autor (…), está ahí, en cada una de sus novelas”– se encuentra con los pantalones bajo en un espacio público. No sabe por qué lo hizo pero lo asalta el recuerdo de algo de mármol: un banco, una estatua. Es el término “mármol” –no el objeto– el que lo lleva a reconstruir lo que le pasó. Aclaremos: si es la palabra “mármol” el disparador del relato, la narración es la busca de una suerte de poética; en otros términos: su procedimiento es tanto el de la poesía como el de la narrativa (los mayores intereses de Aira en el terreno del ensayo fueron de algún modo poetas argentinos de cierta vanguardia: Copi, Alejandra Pizarnik, Osvaldo Lamborghini, Emeterio Cerro). Así que nuestro protagonista comienza por contarnos que fue a un supermercado chino en el que el cajero debe completar un vuelto y, con una minuciosidad fervorosa, le entrega una serie de objetos de escaso valor acumulados en una “percha” a un costado de la caja. El intercambio se produce en un cruce de líneas de diálogo que nuestro héroe no entiende en lo más mínimo pero deduce de gestos y señales. Así, para completar la suma de su vuelto escoge de esa percha, como al azar, esa “mercadería de Liliput”: unas pilas AAA chinas, un ojo de goma que al apretarlo emitía una lucesita roja (“en mi infancia –dice– eso habría parecido de ciencia ficción”), una “tabla de proteínas”, una hebilla dorada, una “cucharita lupa”, un anillo de plástico dorado, una cámara fotográfica del tamaño de un dado y, aún así, quedaba todavía un resto –el relato de la entrega de ese vuelto ocupa el capítulo primero– y el cajero chino ofrece, para completar, lo que llama “glóbulos de mármol”. Allí nos enteramos, al borde de la carcajada, que se descubrieron en “zonas socialmente deprimidas” –luego sabremos que están en el Bajo Flores, en Buenos Aires– canteras de “pre-mármol”, una sustancia blanca atómicamente anterior al mármol que se descomponía en pelotitas divisibles, ultra baratas que, a fin de cuentas, servían para completar un vuelto de supermercado. Nuestro narrador descubre que acaso era esa la asociación con el mármol. Pero allí no termina la cosa.

martes, 15 de agosto de 2017

¿y ahora quién podrá ayudarnos?

El modesto crecimiento de la izquierda en las Paso.

Las primarias del domingo pasado, según los resultadosprovisorios el 97% de las mesas escrutadas hasta ahora, ubican a la Izquierda en el quinto lugar con casi un millón y medio de votos: un 6,3% del electorado contra el 8,6%, por ejemplo, que obtuvo el massismo o el frente Libres del Sur que encabeza el audiovisualista Fernando Pino Solanas.
Consultamos a Pablo Stefanoni, un reconocido estudioso de la izquierda en elecciones. Stefanoni estudió Economía en la UBA, vive entre Buenos Aires y La Paz, Bolivia, donde comenzó su carrera periodística y a la vez desarrolla una intensa actividad académica (fue corresponsal de Página 12 y Clarín en La Paz, director de la edición boliviana de Le Monde Diplomatique. Publicó varios artículos y algunos libros sobre Bolivia, el último es “Los inconformistas del Centenario. Intelectuales, socialismo y nación en unaBolivia en crisis (1925-1939)”, que es su tesis de doctorado en Historia cursado en la Universidad de Buenos Aires. Es jefe de Redacción de la revista Nueva Sociedad. 
—La izquierda (el trotskismo reunido en distintos frentes) creció en estas elecciones, ¿cómo analizás ese crecimiento en relación al de los 90, fines de los 80 o principios de los 2000?
Imagen tomada de Anfibia.

el antimacrismo es anterior a macri

Con los resultados de las primarias del domingo último en mano, Martín Rodríguez –quien se define un “sociólogo ilegal”– señaló en un artículo publicado en la revista digital Panamá que la oposición al macrismo se parece mucho a lo que fue la oposición al kirchnerismo hace cinco años.
Más allá de los números, el electorado refrendó al gobierno nacional. Valen todas las consideraciones: desde la nacionalización de la campaña –como si los comicios, como decía un tuitero, no fueran siempre presidenciales– hasta el fuerte respaldo que recibió Cristina Fernández de Kirchner en Buenos Aires luego de dos años intensos de demonización de su figura. Pero el oficialismo se impuso en la mayoría de las provincias, vapuleó a los gobernadores y, con un desaparecido en plena campaña y un candidato que hubo que esconder en el último tramo de la carrera electoral en Buenos Aires, empardó con el kirchnerismo.
Ahora falta que estos resultados se confirmen en las elecciones generales de octubre.
“El pueblo argentino –analiza Martín Rodríguez– les votó hegemonía, su 1985-1993-2005, y por ende les otorgó la capacidad potencial de realizar verdaderas transformaciones y a la vez intentando poner voluntad en su debilidad política aparente, en esa suerte de ‘gobierno sin relato’ al que el anti macrismo con la potencia simbólica del progresismo relata más. A efectos de su micro-segmentación, el macrismo parece narrado centralmente más por sus otros. Pero ya no será la minoría o el ‘accidente’ histórico (del que hablaba Carlos Pagni) el subterfugio para su inacción. Se asistirá probablemente a una concentración del poder inédita en la historia argentina: nunca antes el poder de los votos, del Estado y de la Clase habían estado reunidas en torno al mismo grupo de personas. Único partido nacional, la transición del PRO al PAN. La chilenización social y política de la Argentina. ¿Qué hará el gobierno con tamaño poder? ¿Mantener el ‘gradualismo’ hasta lo que se pueda, por aquello de ‘equipo que gana no se toca’? ¿O empezar su verdadero gobierno, el de Mauricio Macri, el de las ‘reformas estructurales’? ¿Ha terminado ya la transición desde el populismo?”

game of tarantino

Además de obsesionarse por detalles dentro del mundo de Game of Thrones: halló la montaña –dentro de la diégesis, claro– donde los Niños del Bosque crearon a los Caminantes Blancos, RKRagan explora en Reddit similitudes de la serie con películas. Por ejemplo, encontró que el final del último episodio de la séptima temporada (el 5) de algún modo cita el principio de Reservoir Dogs, de Tarantino.




Y acá, en el minuto 7:11 de este video, la escena citada:

martes, 8 de agosto de 2017

guerra por el planeta de los monos

En la fundación de Roma –siete siglos antes de Cristo, según la leyenda–, Rómulo traza los límites de la ciudad y ordena que nadie los traspase. Pero su hermano Remo lo desafía, cruza los límites, hay una pelea y Rómulo termina matando a su mellizo. Roma se erigirá sobre la tumba donde yace Remo. La ciudad, cuna de la civilización, nace en ese crimen originario. Para decirlo con un concepto más moderno: no hay acto de civilización que no lo sea también de barbarie.
La historia de Los Monos, que Germán de los Santos y Hernán Lascano siguen a través de varios hilos en su libro Los Monos. Historia de la familia narco que transformó a Rosario en un infierno narra lo que podríamos llamar la refundación de Rosario a comienzos de los 2000, cuando comienzan a expandirse las cocinas de cocaína en manos de grupos criminales familiares, con la complicidad de policías –la mitad de los 25 procesados por la causa son agentes policiales de rangos medios y altos– y empresarios que inyectaron el dinero sucio, ensangrentado de la droga a través de inversiones que van desde autos de alta gama hasta la compra de propiedades.
“Los monos”, la historia del clan Cantero que narran De los Santos y Lascano es también el dibujo de un mapa de la ciudad, de sus límites y su tolerancia: la violencia que generó el narcotráfico a través de bandas criminales comenzó a ser un dolor de cabeza para las autoridades políticas una vez que los muertos comenzaron a salpicar las veredas del centro: el Fantasma Paz en Corrientes y 27 de Febrero; el Quemadito Rodríguez en Pellegrini y Presidente Roca. Sin embargo, para cuando esos muertos asaltaron la vista de los ciudadanos respetables de la zona céntrica –donde la tasa de homicidios es equivalente al de algunas ciudades europeas– en la zona sur, en los barrios La Tablada y Las Flores, donde se concentraba la actividad de Los Monos, ya había muerto un tendal de de jóvenes que, a falta de perspectivas, habían abrazado la causa y la economía narco; además de los inocentes que quedaban en medio de los disparos. Entre los caídos de esas zonas donde las crisis sociales y económicas encuentran sus primeras víctimas, el libro también cuenta a las familias desplazadas porque los narcos se apropiaban de sus casas para usarlos como búnkeres de venta de drogas.
“Cuando los flujos económicos allí generados se insertan en la economía –leemos en la página 259–, las marcas de sangre dejan de verse”.
Fotografía de Marcelo Manera publicada en La Nación.

martes, 1 de agosto de 2017

lecciones maquiavélicas


"Me gustaría enseñarles el camino al infierno para que puedan alejarse de él".

El infame filósofo italiano Nicolás Maquiavelo escribió esas palabras en 1526, cerca del final de su vida. Advirtió a los ciudadanos de la República de Florencia del siglo XVI que no debían ser engañados por los líderes astutos.

El libro más famoso de Maquiavelo, “El Príncipe”, es visto por lo general como un manual de instrucciones para tiranos, y es de algún modo así. Pero hay más Maquiavelo que eso. Es cierto que enseñó a los gobernantes cómo gobernar despiadadamente, sí, pero al mismo tiempo mostró a los gobernados cómo los estaban conduciendo.

En otras palabras, entregó un manual para los dos lados.
Mauricio Macri y Donald Trump (fuente: el gran diario argie).

jueves, 27 de julio de 2017

este jueves en vivo

La gente de El Corán y el Termotanque me invitó este jueves a partir de las 21 –en Santiago 989, casi San Luis (Mercado Solidario)– a su radio en vivo, en la que conversaremos bajo la consigna "Entre imágenes. Una conversación sobre cine".
Juan Campos, que se comunicó conmigo para la invitación, me escribió: "El programa, de todos modos, se anuncia de esta manera: Hay quien dice que vivimos en la sociedad de la imagen y que ésta, paradójicamente, neutraliza toda imaginación. ¿Es así? ¿Hemos perdido la capacidad de imaginar? ¿Cómo se produce cine hoy? ¿Cómo cambió la manera de ver y hablar de él? ¿Cómo piensa un productor audiovisual en tiempos de cámaras para todxs? ¿Dónde están sucediendo cosas prometedoras? ¿Qué lugar ocupa Hollywood en un escenario que es global?"
Y agrega: "La idea es que compartas la 'mesa' con Lucas Paulinovich y Ezequiel Gatto –que son los conductores– y Elad Abraham que va a ser el otro invitado, que está laburando en un proyecto audiovisual en concreto."
Bueno, no puedo sentirme menos que honrado, espero estar a la altura de las circunstancias.
Admiro a los que conozco de ese grupo, pero tienen el hábito de difundir sus acciones en esa red social