socio

"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

viernes, 24 de noviembre de 2017

música fuera de serie

El miércoles, día de la Música, en nuestra columna en Sì 98.9 hablamos de las bandas de sonido de algunas series que fueron pioneras, en el pasado inmediato, en la supervisión musical.
Cierto espíritu de "frontera" (es decir, el desarrollo de una historia que está de modo permanente en tránsito, cruzando los límites) se percibe en la música seleccionada para Breaking Bad. De la serie elegimos dos temas, de algún modo representativos: "Banderilla", de Calexico, y "Freestyle", de los Taalbi Brothers (los hermanos Taalbi, adolescentes entonces, cuando el tema fue incluido en el final de la cuarta temporada, mostraron abiertamente su sorpresa en las redes cuando se enteraron). Hoy basta escribir "Taalbi" en el buscador de YouTube para que nos lleve directamente al tema.


De la música de The Leftovers ya tradujimos acá unas anotaciones de Adam Kotsko: versiones cultas y meoldramáticas de canciones pop. La encargada de la supervisión musical de The Leftovers es la DJ Liza Richardson, una DJ capaz de mezclar canciones de rock cristiano de los 70 con el rap más radical, edulcorados temas de la televisión de los 80 y versiones de temas pop como los seleccionados: la grave versión de Lo-Fang de "You are the one that I want", de Grease; y el piano inquietante de Maxence Cyrin del tema de Pixies "Where is my mind".




T. Bone Burnett contó a Mother Jones cómo eligió la música para True Detective. La idea era no caer en lo obvio, evitar el folk y el bluegrass que aludiera de forma directa a los pantanos y los montes donde transcurría la primera temporada (la tercera temporada se está rodando y transcurrirá en la zona de las Ozarks, como la serie de Netflix).
De allí elegimos el tema de los título, "Far from any road", de The Handsome Family, quienes en su sitio pasaron a describirse, acorde al tono de la serie, como autores de música folk y "gótica".
También –lo que fue una alegría y un reencuentro– "Clear spot", de Captain Beefheart.



miércoles, 22 de noviembre de 2017

el enano neoliberal

Diego Sztulwark: “Neoliberalismo y formas de vida. Un repaso por la coyuntura argentina”, una charla en Flacso.
Dice Sztulwark: “El neoliberalismo es un gobierno de las conductas, que tiene una premisa que me parece que nos falta aprender a desarmar, que es que la potencia colectiva, la potencia social se perfecciona bajo la forma empresa, y es patológica o sospechosa cuando toma formas que no son empresariales. Así que el neoliberalismo es una comprensión de la potencia humana, individual y colectiva que se articula en un diseño muy específico que se llama ‘forma empresa’; sean las empresas específicamente organizadas o sea cada conducta humana pensada como conducta empresarial (…) Es la ampliación de un discurso económico a formas no económicas (…) extendido a todas las zonas de la vida donde se supone que los cálculos no deberían ser económicos (…), calculamos absolutamente todo como si estuviésemos en el mercado”.
(…)
“La empresarialidad se convierte prácticamente en una moral, es un régimen de visibilidad, una manera de comprensión”.
De la lectura de Foucault (Nacimiento de la biopolítica) señala que Estado y mercado ya no están separados como en el siglo XIX y que en el centro del neoliberalismo está la libertad (libertad empresarial), y acota: “El neoliberalismo no es simplemente una ideología, es un diagrama de poder. Una ideología se puede denunciar, pero un diagrama de poder no se puede denunciar. En el diagrama de poder estamos nosotros adentro. No podemos zafarnos de hacer una vida neoliberal”. (…) “El neoliberalismo es una experiencia de desensibilización: la incapacidad general de comprender lo no dicho, más allá de lo que está codificado, de poner en juego una empatía que aparece más allá de lo que aparece como orden, regla, código o algo explícito”. Felix Guattari: “El capitalismo es cada vez más un espacio de producción de subjetividad” (no sólo de producción de mercancías), “la producción económica y la producción de subjetividad es cada vez más lo mismo”. (Subjetividad: modos de ser: “el capitalismo produce modos de ser”.) Guattari (según Sztulwark): “Lo propiamente neoliberal es la estandarización: la estandarización de la existencia, de los modos de conocer, la estandarización sensible, la estética. Y a eso le opone la singularización; más que derecha-izquierda, burgueses y proletarios, cualquier otra polaridad del discurso político”. Asì, las micropolíticas nos ofrecen un plano de las “líneas de estandarización”.
Si las referencias a Foucault y Guattari no logran entusiasmarnos, la mención del filósofo Pierre Hadot debería inquietarnos: “No nos merecemos ninguna verdad si no tenemos prácticas de transformación”, que es, según Sztulwark, lo contrario de lo que propone el neoliberalismo: si no obedecemos y no vamos a la redundancia de ser empresa y policía para todos, no merecemos ninguna verdad.
(Llegué hasta esta charla desde una columna en el programa Lo que resta del día, en la bendita radio.)

martes, 21 de noviembre de 2017

stalin por trotsky

Hace poco entrevistamos en Rosario a Alan Woods, pero no nos dijo nada entonces de la inminente aparición de Stalin, la biografía sobre el dictador soviético que León Trotsky escribía en Cotyoacán cuando lo asesinó Ramón Mercader.
Hoy nos enteramos a través de un artículo de Álvaro Ruiz Rodilla en Nexos de que se presentó en México Stalin, de León Trotsky, una obra que su traductor original destruyó con una traducción que traicionaba las ideas de Trotsky y agregaba material propio del todo impropio. El libro se completa "con material inédito, editado y traducido por Alan Woods, prólogo de Esteban Volkow, investigación a cargo de Rob Sewell, traducción al español coordinada por Ana Muñoz y supervisada por Alan Woods. México, editorial Fontamara [colección Argumentos], 2017, 669 p." 


Esteban Volkow (nieto de Trotsky) y Alan Woods. Fotografía tomada de Twitter.

domingo, 19 de noviembre de 2017

"s" de submarino

La desaparición del submarino ARA San Juan se produce a 35 años y pocos meses después de que terminara su misión el más célebre de los submarinos argentinos, el ARA San Luis, que estuvo sumergido durante 39 días, hasta el 19 de mayo de 1982, en la guerra de Malvinas. Fue la única nave del país bajo las aguas durante el conflicto y, si bien no logró hundir ningún buque inglés (la computadora de tiro no funcionaba, de modo que los cálculos para lanzamientos de torpedos debían hacerse manualmente; los torpedos no detonaban y los disparos delataban la posición de la nave sin provocar daño al enemigo, entre otras fallas), cumplió su misión y sus tripulantes realizaron la proeza de volver a la base naval de la Fuerza de Submarinos en Mar del Plata habiéndose enfrentado entonces a la tercera armada más poderosa del mundo.
Como el San Luis, el San Juan también fue fabricado en Alemania pero diez años más tarde, en 1983.

La Armada argentina tiene como tradición bautizar a sus submarinos con el nombre de una provincia que empiece con “s”. Cuando el San Luis zarpó a la guerra estaban operativos el Santa Fe y el Santiago del Estero.
Toda esa historia puede leerse entre líneas en Trasfondo, la tercera novela, publicada en 2012, de la escritora tandilense Patricia Ratto.
Trasfondo cuenta, de algún modo, la campaña del submarino ARA San Luisdurante la guerra de Malvinas. Es una ficción. Pero Ratto entrevistó a algunos de aquellos submarinistas que en abril de 1982 fueron arrojados a la noche y la niebla, a desaparecer en el mar, único modo de que la tarea del submarino resulte efectiva. Una ficción: un discurso que opera allí donde la historia aún no ha podido tejer sus discursos.

martes, 14 de noviembre de 2017

el empleo ya no cumple su función

Suele asociarse la Asignación Universal por Hijo (AUH) al kirchnerismo, sin embargo quien trajo la propuesta original fue un economista que jamás perteneció a ese espacio y acompañó en su momento a Elisa Carrió hasta que Carrió giró a la derecha. Entonces, Rubén Lo Vuolo se refugió en la academia y continuó estudiando y elaborando propuestas de redistribución de la riqueza desde Centro Interdisciplinario para las Políticas Públicas (Ciepp), del que es director.
El sábado pasado Lo Vuolo, autor de un par de libros, entre ellos “La modernización excluyente: transformación económica y estado de bienestar en Argentina”, mantuvo una extensa entrevista con el periodista Alejandro Bercovich en su programa El Lobby, que se emite por RadioConVos, en Buenos Aires.
Aquí se resumen algunas de sus posturas en torno a temas hoy centrales de la economía.
Empleo

“Me llama la atención –señaló Lo Vuolo– que muchas de las cosas que parecían que no podían tener más espacio en Argentina con la crisis de 2001 y 2002 están volviendo de una manera increíble. Reflexiones por ejemplo sobre el valor del empleo, qué significa el trabajo, cosas como que el mayor mérito que tiene el capital es que da empleo. No es, como uno había aprendido en algún momento, que es el empleo el que genera riqueza, no, ahora es el capital el que genera riqueza y uno tiene que estar agradecido de que le den laburo en cualquier condición. Lo sintetizaría así: se consolida la desigualdad, se consolida también una costumbre de clase, independientemente de la opinión que uno tenga sobre la clase. Y me preocupa desde hace tiempo, porque no es sólo un fenómeno argentino, sino internacional. Probablemente la advertencia más potente que hace Thomas Piketty (economista francés autor de “El Capital enel siglo XXI”) es que el mundo ha vuelto a tener niveles de desigualdad parecidos a los de principios del siglo XX y esto se está reproduciendo, se está consolidando y tiene cierta legitimidad. El dato central es que el mundo concentra cada vez más riqueza y, junto con esto, en el mundo se habla cada vez menos de la concentración de riqueza, eso es lo que señala Pickety, y lo señala porque demuestra que uno de los elementos que más explica la concentración de riquezas y la desigualdad es la herencia, y este es un dato que en Argentina nadie pretende discutir: al mismo tiempo que se pretende justificar que con el esfuerzo y el laburo individual una persona indigente va a salir de su situación –cosa que es a todas luces altamente improbable–, se legitima que una cantidad de gente, por el solo hecho de ser hijos de y heredar capital sin haber hecho absolutamente nada, puedan disponer de su ocio del modo que quieran”.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

prensa democrática

"A las redacciones posteriores a los ’80, a los diarios del momento dorado, les hizo mucho más daño el periodismo de investigación y los buenos sueldos que toda la cocaína que entrara por las puertitas relativamente estrechas que por algún motivo suelen tener los medios de comunicación": así escribe Ernesto Semán su paso por Clarín en el año 98 en Panamá Revista. Se trata de "una serie de textos sobre la prensa durante la aún breve pero intensa historia de la democracia argentina. Una relación simbiótica y competitiva que unió por el amor y por el espanto al sistema que los argentinos elegimos para vivir, para obedecer y para ordenarnos con el de las empresas que vivieron de relatarlo. Hoy, que los cambios en las condiciones políticas y de mercado indican un cambio de etapa con alcances aún desconocidos, es oportuno recorrer la historia de la prensa y la democracia a través de los proyectos periodísticos nacidos y criados en ella". 
Es la cuarta o quinta entrega de esta serie de artículos –bajo la etiquete "Prensa y democracia"–, que incluye hasta ahora una breve historia de Ámbito Financiero ("Poeta del capitalismo plebeyo") con poemas de Julio Ramos incluidos), otra sobre TXT ("Periodismo y progresismo sobre el cambio de época"), "El Porteño según Rolando Graña", en el que Graña recuerda esa redacción en el que Gabriel Levinas se cruzaba con Rodolfo Fogwill; un perfil de la revista Gente, cuando en el 83 abre la grieta entre las colas de Punta del Este y las de Mar del Plata. También, fuera de etiqueta y la primera entrega de la saga, una nota sobre 3 Puntos bajo el título "Las desventuras del Newyorker argentino" que comienza: "La historia de la revista Trespuntos es la de una derrota menor que merece ser contada". 
Brillante. 
Imagen tomada de Revista Panamá.

lunes, 30 de octubre de 2017

stranger things 2: el reino del revés

Pasaron casi diez años de la Guerra de Vietnam y todos esos buenos marines que no lograron derrotar al vietcong ahora son imbatibles en las películas, envueltos en músculos sostienen una ametralladora del tamaño de un semirremolque y miran hacia un más allá en el que refulge la democracia y la libertad. Mientras tanto, en Estados Unidos –lo veremos en una de las escenas de la serie–, en cada escuela hay un retrato del presidente Ronald Reagan, que accedió a la Casa Blanca predicando –literalmente– las bondades del conservadurismo económico y religioso y definió a la Unión Soviética (que aún existía) y sus países aliados como “el eje del mal” en una asamblea nacional de evangélicos. Estamos en octubre de 1984 en un pequeño pueblo llamado Hawkins, en el interior de la costa Este de Estados Unidos. Acaba de estrenarse “Casafantasmas” y es la vísperas de Todos los Santos, que en inglés se escribe All Hallows’ Eve y, su contracción: Halloween. La serie se llama “Stranger Things 2”. Netflix estrenó los 9 episodios de la segunda temporada el viernes pasado.

miércoles, 25 de octubre de 2017

de regreso a octubre

Este mes se cumplen cien años de la única revuelta política en la historia de la humanidad que derrocó el sistema político-económico dominante, el capitalismo, para reemplazarlo por otro que tuvo como protagonistas a los trabajadores. Sucedió en Rusia, que entonces usaba todavía el calendario juliano –el de la iglesia ortodoxa–, que difería poco más de diez días con el gregoriano, que se usaba en el resto del mundo occidental. Los bolcheviques fueron los encargados de unificar ese calendario porque su mensaje, desde una Rusia que despertaba al mundo moderno, también anunciaba que llegaba el momento del hombre nuevo, el del futuro. El episodio podría sintetizar el espíritu de Todo lo que necesitás saber sobre la RevoluciónRusa, de Martín Baña y Pablo Stefanoni, que acaba de publicar editorial Paidós, donde los dos historiadores buscan acercar al gran público una reflexión crítica y accesible sobre un evento que cambió la historia del siglo XX. También, la operación del libro es un ejercicio de anacronía y contemporaneidad: ubicarse hace cien años en Rusia y pensar qué dicen aquellos acontecimientos sobre el presente, con la Unión Soviética disuelta y las izquierdas que apenas suman –como en las últimas elecciones legislativas– un 18 por ciento del electorado.
Hablamos con Martín Baña sobre el libro del que es coautor. Baña, quien estuvo en Rusia, habla y escribe en ruso, es también un historiador interesado en la política, “sobre todo la política anticapitalista”, según leemos su perfil en revista Anfibia (donde es colaborador). Es profesor en la UBA, donde se doctoró en Historia. Es investigador de Conicet y publicó libros en Argentina y Rusia.
—¿Cuáles son los mitos desde los cuales se cuenta por lo general la Revolución soviética?
—Adscriben a esos mitos tanto el relato de la izquierda más tradicional como el relato del liberalismo, más conservador. Uno de esos mitos es el que dice que la revolución fue exclusivamente bolchevique y obrera, sobre todo, con lo cual se sostenía que había un grupo social que era el que iba a hacer la revolución, que era el proletariado, y esto tenía que ver con las premisas políticas del grupo que ocupó el poder desde octubre (de 1917) que era el bolchevique y consideraba a los obreros como el grupo privilegiado de la revolución, los sepultureros del capitalismo, más allá de que los fundadores del partido Bolchevique no eran obreros, pero tenían un esquema teórico que intentaron aplicar a la realidad. Y cuando analizamos los eventos de 1917 y vemos cuáles fueron los sujetos de esos eventos, claramente hay una participación de los obreros…

—Perdón, los obreros eran prácticamente una minoría en la Rusia de entonces.
—Sí, claro, el campesinado era la inmensa mayoría, casi el 80 por ciento de la población. La clase obrera llegaba casi a un 5 por ciento. Entonces, hay obreros pero también hubo una participación importante de otros grupos sociales como por ejemplo los soldados, el amotinamiento en Petrogrado fue fundamental para decidir la suerte de la revolución en Febrero, fueron los que exigieron al soviet que proclame la famosa orden número 1, que ponía en manos del soviet la posibilidad de vetar lo que decidiera el gobierno provisional.

viernes, 20 de octubre de 2017

rey de la selva

En Diálogos en el campo enemigo, Fogwill comienza recordando a los intelectuales de algún modo "contemporáneos" en los años 60, cuando formaban grupos de estudio. "Había varios que cobraban igual que un analista de la época por enseñar marxismo", dice. Y comienza a hablar de León, padre renegado del filósofo oficial del régimen actual.
Dice que León tenia la "clientela más distinguida" y que "atendía en en un departamento frente a Recoleta y se movía entre Belgrano y el zoológico, se decía que era como el león del zoo, que la gente pagaba para verlo y conseguir de la filosofía una imagen tan equívoca como la que tiene de la selva el que miró al Rey desde la jaula donde el viejo melenudo espanta las moscas con el rabo".
Y remata con una frase que le tiró un colega de entonces: "Lo llamaba Tarzán porque no sabía escribir, y en cambio tenía el don de hablar con los animales y conseguir que le obedezcan".
Lo que me gusta leer allí es cómo le obedeció uno de sus animales.

en seis meses en san nicolás

Un amigo de San Nicolás me escribe por WhatsApp:
"1. Un tipo asesina a la madre, hiere a la esposa y a la hija e intenta incendiar la casa. No lo logra por la intervención de un vecino, al que también hiere.
"2. En la isla. Asesina a su amigo de un escopetazo. Quema el cuerpo, lo descuartiza, entierra algunas partes y otras las esconde en pastizales. Se va a dormir. Al otro día vuelve y se entrega a la poli. Dice que no se acuerda de nada
"3. San La Muerte le pide un sacrificio humano. Va a buscar a su víctima, pero no la encuentra y mata a otro en su lugar.
Todo eso en seis meses en esta ciudad. ¿Existe otra en Argentina con tanto nivel de perversión?
Escritores, cuéntenle esas historia al mundo!"

martes, 17 de octubre de 2017

nada distinto de lo esperado (alejandro horowicz)

Preguntarle a Alejandro Horowicz por lo político es inquirir por la economía, en su definición la democracia, como teatro de lo político, está lejos de ser un mecanismo que regula simplemente las elecciones. En esta entrevista, que realizaron dos periodistas del programa La Mar en Coche (en la porteña FM La Tribu), Horowicz describe a Macri como una especie de político pero también de holograma: no se trata de su figura sino de la dinámica política la que lo coloca ahí.
—¿Qué se juega en las elecciones del 22 de octubre?
—Nada. Podrían jugarse muchas cosas, pero en rigor de verdad no se juega nada que no esté previsto de antemano. Y esta previsión tiene que ver con que el centro de la política argentina es Mauricio Macri. Si uno mira el gobierno nacional, más allá de lo que uno piense del gobierno nacional, no se le puede escapar que el gobierno a sus términos y en su anticipado planteo, hace exactamente lo que se esperaba que hiciera: no hace nada distinto de lo esperado. Matíz más o menos, no estoy diciendo que son particularmente hábiles para hacer lo que hace, pero incluso esta falta de habilidad le es permitida por la naturaleza de la oposición política que, en rigor, es un conjunto de declaraciones, porque no existe. El peronismo, que sería en abstractos términos la fuerza opositora, carece de dirección nacional, por lo tanto no sólo no se opone; basta mirar que Mauricio Macri desde el primer día en que asume la presidencia hasta hoy, esta minoría parlamentaria, sin que esta minoría, entre comillas, numéricamente abrumadora por ejemplo en el Senado le impida absolutamente nada. La idea de una oposición política cuyo liberalismo es tan vacuo que sólo se reduce a votar cada dos años muestra hasta qué punto esta carencia de oposición real tiene un desenganche con una oposición que resiste las distintas políticas del gobierno desde la calle. Pero entre la oposición que resiste desde la calle y la que podría resistir parlamentariamente no existe ninguna relación. En la medida en que estos son los términos, no se juega electoralmente nada que no se haya jugado previamente y podría decir muy suelto de cuerpo que lo único que vamos a ver es el recuento globular con que el gobierno cuenta a modo de respaldo.

miércoles, 11 de octubre de 2017

todo Dios quiere morir

Traduzco de Itself la entrada “Every God wants to die: belated reflections on Westworld” ("Todo Dios quiere morir, reflexiones tardías sobre Westworld")


En el momento en que Westworld se puso al aire, no me interesaba. Acaso culpa de la publicidad que se le dio, que presentó la serie como una sucesión del estilo anclado en la magnitud de Game of Thrones –también la premisa la hizo sonar como si resultara de la misma explotación nihilística de Game of Thrones. La cosa entera sonaba agotadora, todo ese asunto que suponía que el espectáculo seguro iba a atraer un alto nivel de atención de la cultura crítica en línea.

Marquen este día en el calendario, porque podría muy bien ser la primera vez que alguien en Internet admita abiertamente que estaba equivocado. Westworld es absolutamente excelente. Creo que hubiera sido divertido participar en especulaciones acerca de dónde la trama viró hacia eso que sucedió, y mientras tanto, probablemente podría haber ignorado la mayoría de los artículos preocupándose acerca de si a cada personaje se le dio el nivel correcto según el protagonismo de cada escena, etc.

lunes, 9 de octubre de 2017

mariposa oriental

Gustavo Ng presenta el viernes próximo en el CC Roberto Fontanarrosa su libro "Mariposa de otoño".

La familia es la gran novela. Lo es en la Biblia judía, donde la genealogía y el linaje familiar erige un destino en su origen, lo es en los monumentales poemas narrativos griegos, en los que una herida permite a una anciana criada reconocer al héroe, que viejo y cambiado retorna a Ítaca. Un nombre, un apellido es una novela que no se desarrolló todavía.
Gustavo Ng percibió eso en la escuela primaria de San Nicolás, Buenos Aires, a la que asistió de niño. La maestra le señaló con el dedo su apellido escrito en una planilla y le preguntó qué significaba. Pero como Gustavito tenía siete años, no lo sabía.
Mariposa de otoño (publicado por El bien del sauce, Buenos Aires, 2017) narra de alguna forma esa cifra que su nombre le ofreció al nacer: el padre chino que llegó a San Nicolás para levantar una fábrica textil que hoy se hunde en sus ruinas, el exilio a Nueva York, el retorno, varios viajes a China –entre otros destinos– y el reencuentro con su padre en Brooklyn después de 20 años.


Franja anaranjada

Hecho de fragmentos escritos entre San Nicolás, Buenos Aires, Beijing y Nueva York, Mariposa de otoño es un cruce de diario, anotaciones y novela. La hermana de Gustavo sostiene que su nombre en chino-cantonés –es decir, según la mitología familiar, su nombre secreto, que significa “sagrado” y, por tanto, verdadero–, el que le dio su padre, significa “mariposa de otoño”. Gustavo, nuevamente guiado por un nombre, va tras su historia, su novela: se reencuentra con el padre, pero su padre se duerme en el sillón viendo un documental en su casa de Brooklyn mientras en Argentina se celebra la Navidad; va a China, a reencontrarse con la casa natal de su padre en un pequeño caserío de provincia rodeado por un arrozal. Allí lo recibe toda la aldea y su padre, desde Estados Unidos, paga un banquete fenomenal; una parentela desmedida lo festeja y agasaja durante un día, hay cámaras de televisión, abundante comida, pero Gustavo apenas entiende lo que le dicen esos aldeanos alegres que se le parecen. Gustavo dibuja un recorrido gigantesco, un mundo de parentescos, descifra nombres que hace más de cuarenta años lo volvían extraño a sí mismo. Ese mundo ahora descubierto y leído en su mano a través de su libro es, de algún modo, también una ilusión. Pertenece, como escribe en la página 20, a la “franja anaranjada”: “Cuando era chico y veía la franja anaranjada en el cielo del atardecer me preguntaba si existiría un lugar donde todo fuera anaranjado. (…) Sin embargo en este momento, en el avión a 10 kilómetros de altura, entre un mar de pasajeros dormidos, acabo de ver por la ventanilla que las nubes están anaranjadas, la chapa del avión se tiñó de anaranjado, el aire es anaranjado. Estoy dentro de la franja anaranjada”.
Hoy el padre de Gustavo tiene un negocio en el Chinatown de Manhattan al que llega cada mañana en auto con su esposa y otro hijo adolescente. Gustavo lo acompaña en su caminata lenta mientras los otros parten ya hacia sus obligaciones. “Pasamos por una iglesia ortodoxa griega –escribe–, por un depósito de comida y una ferretería. De la ferretería sale un amigo con el que mi viejo charla a los gritos durante un rato. Cuando han terminado mi padre me traduce: él le ha contado que soy su hijo y que he llegado desde Argentina, y el tipo le ha contado que en Argentina, cuando hay crisis, saquean los supermercados de los chinos. Finalmente llegamos a su lugar en el mundo, la agencia de lotería”.
La agencia de lotería es también un negocio chino lleno de chucherías: cada cuatro minutos suena la chicharra de una suerte de tómbola con la que los jugadores –todos habitués del barrio, jubilados que se duermen en las sillas de plástico del local– despiertan de su trance y “arrojan las boletas del fracaso al piso”.

miércoles, 4 de octubre de 2017

la masacre ritual

Copio, traduzco, dos artículos relacionados con la masacre de Las Vegas. Uno de Adam Kotsko, “El apocalipsis sucede más o menos una vez por semana“. Otro de PolitiFact, de 2015, en el que se señala que desde 1968 hasta esa fecha se produjeron más muertes en territorio estadounidense debido al uso de armas de fuego que en todas sus guerras. El último artículo recurre también a otras referencias.

Uno
Escribe Kotsko:
Cuando las personas abren fuego contra multitudes de extraños para liberar la calentura, es señal de que ya no se tiene una sociedad. El crimen es bastante malo, pero al menos sigue una cierta racionalidad: los motivos son antisociales y peligrosos, pero legibles. El terrorismo da un paso más allá del crimen normal, pero de nuevo, hay una meta ostensible que el grupo terrorista persigue, aunque con fines trágicamente equivocados. Pero algo así como un tiroteo en masa no es ni siquiera terrorismo. Es puro nihilismo. Es la violencia como un fin en sí misma, como la expresión pura de un rechazo del camarada humano.
En este punto, es parte del ritual de un tiroteo en masa que el tirador sea declarado “perturbado” o “enfermo mental”, y luego los liberales señalan que así es como sucede cada vez y que resulta una explicación reductiva, etc. Aunque hay un momento de verdad en la explicación individualista, porque la causa sistémica de este problema sistémico de los tiroteos en masa es precisamente un individualismo tóxico que, frustrado, puede encontrar su camino hacia la aniquilación destructiva del otro –cualquier otro lo hará.
También podemos llamarla masculinidad tóxica, en la medida en que toma los rasgos menos deseables y estereotípicamente asociados con la virilidad –el aislamiento, la falta de empatía, la rabia– mientras descarta por completo los rasgos más deseables como la lealtad o el deber. Seguramente no es accidental que sólo los hombres –y casi siempre los hombres blancos– participen en este anti-ritual nihilista, pero hay un universalismo falso en fijar el problema en la masculinidad. Así no es siempre, incluso a menudo, cómo se comportan los hombres. De hecho, sólo en la América contemporánea han llegado a comportarse de esta manera a nivel epidémico.
Llamémoslo amercianismo tóxico, entonces. Esto nos permitirá incluir la no-respuesta ritualizada dentro del fenómeno más amplio. Los efectos sistémicos tienen causas sistémicas, y uno de esos efectos es la total negativa a tomar cualquier medida para remediar el problema. Nuestros líderes políticos están tan enamorados del romance de la propiedad de armas que están dispuestos a sacrificar a decenas de nosotros por año al ídolo de la Segunda Enmienda. Aquí cuento todo nuestro liderazgo político: los republicanos, que aman a sus pistolas, y a los demócratas, que se pasaron las últimas dos décadas tratando de aplacar el lobby de armas (que se negaba a aceptar una respuesta y usaba todas las victorias demócratas para impulsar aún más el almacenamiento de armas). Como siempre, la elección entre republicano y demócrata es la que existe entre el nihilismo activo y el pasivo.

sábado, 30 de septiembre de 2017

streaming

YouTube: Lo que empezó con un clásico de Pulp ("Common People") me llevó a otro clásico de Pixies (acá hay una buena entrada sobre escuchar Pixies en Argentina, pero hay que encontrarla) y, entonces, a uno de Smashing Pumpkins y, al fin, a The Dead South, que es la alegría del momento.



lunes, 25 de septiembre de 2017

síndrome de estocolmo

El 18 de septiembre pasado, desde la consultora Gustavo Córdoba y Asociados, radicada en Córdoba, soltaron una encuesta que registraba una ola de apoyo al gobierno nacional de Mauricio Macri, sobre todo en la región central del país. No sólo creció la imagen positiva del presidente –pese a la desaparición de Santiago Maldonado, pese al escándalo de los Panamá Papers (que se mantuvo como una agitación internacional y parece nunca haber traspasado la frontera nacional, al punto que la semana pasada la Justicia desvinculó al mandatario) y, sobre todo, pese a la caída de las ventas, el incremento de la importación, la pérdida de empleo y de poder adquisitivo de la población. Los cambiemitas dominan las encuestas y, mejor aún, dominan el ánimo político impulsados por una oposición amorfa, fragmentada y centralizada en el caudal electoral de Cristina Fernández de Kirchner, quien compite por una senaduría en la provincia de Buenos Aires.      
En esta conversación Gustavo Córdoba también pone en duda que el justicialismo santafesino conserve los votos que obtuvo en las Paso y cree que los únicos que pueden crecer electoralmente son el oficialismo provincial y el partido de la Casa Rosada.
—A partir del triunfo de las Paso han reforzado de manera positiva todas las expectativas, todas las imágenes, incluso la aprobación de la gestión.
—Hay un proceso que venimos midiendo desde hace rato, hay un interregno antes y después de las Paso donde todos los indicadores que son expectativas, calificación de gestión e imagen se dispararon. Un efecto ganador tremendo, fundamentalmente en toda la zona central del país, que tiene un correlato que Cambiemos ha tenido y que eventualmente pueden tener. Te voy a dar un dato: lo de San Luis no es un fenómeno aislado, tampoco lo es lo que puede llegar a pasar en Santa Fe. Es muy probable que Cambiemos gane, y le va a costar mucho al peronismo mantener la victoria que tuvo en agosto en Santa Fe. Porque no sé si quienes votaron a la jueza Alejandra Rodenas se van a inclinar por el voto a Agustín Rossi o bien van a tener como opciones al oficialismo de la provincia o a Cambiemos.

viernes, 22 de septiembre de 2017

alan woods, un bolchevique británico

para RosarioPlus

Hablamos por Skype, previo arreglo con su esposa Ana que, creo, es española. Previo arreglo también con un amigo trotskista de Rosario que me avisó que Alan Woods, autor de una reciente historia del partido Bolchevique y asesor en su momento del ex presidente venezolano Hugo Chávez, vendrá a la ciudad para el Congreso Internacional “A cien años de la Revolución Rusa”, entre el 28 y el 30 de septiembre próximo, al que asistirán también pensadores y teóricos marxistas del país y el mundo. Hablamos en español, uno de los siete idiomas que Woods maneja además del inglés y el ruso. "Soy un troglodita en el uso de las nuevas tecnologías", me dirá, como excusándose de elegir un medio para conversar que me permita grabar en el mismo dispositivo.
Mientras hablamos me sorprende la claridad con la que entiende mi español, porque después de una introducción informal comienzo a preguntarle cosas como si compartiéramos el mismo ambiente, los mismos códigos. Y él, allá, desde Londres, me llama por mi nombre y recoge cada pregunta con amabilidad. Tiene 73 años, es amigo del nieto de Trotsky, a principios de los 90 formó una corriente propia junto con el sudafricano Ted Grant dentro del trotskismo británico y es el editor del sitio En defensa del marxismo. 

lunes, 11 de septiembre de 2017

el huracán capitalista

Ted Steinberg* | Traducido de CounterPunch.org

Cuando el huracán Harvey azotó a Texas, Naomi Klein no perdió tiempo en diagnosticar las “verdaderas causas” detrás del desastre, acusando a “la contaminación climática, el racismo sistémico, la subfinanciación de los servicios sociales y el sobrefinanciación de la policía”. Un día después de que apareciera su ensayo, George Monbiot argumentó en The Guardian que nadie quiere hacer las duras preguntas sobre las inundaciones costeras que se generaron durante el huracán Harvey porque hacerlo sería desafiar al capitalismo –un sistema ligado al “crecimiento perpetuo en un planeta finito”– y poner en tela de juicio los mismos cimientos de “todo el sistema político y económico”.
De las dos opciones, yo voto por la interpretación de Monbiot. Hace casi cuarenta años, el historiador Donald Worster, en su estudio clásico de uno de los peores desastres naturales de la historia del mundo, el Dust Bowl de los años treinta (por “cuenco de polvo” se conoció una terrible sequía que entre 1932 y 1939 afectó desde el Golfo de México a Canadá), escribió que el capitalismo, que entendía como una cultura económica basada en maximizar los imperativos y la determinación de tratar la naturaleza como una forma de capital, “ha sido el factor decisivo en el uso de la naturaleza de esta nación”.

estación terminal

Fue un posteo de Coki en WhatsApp el que me hizo conocer el documental sobre el Bar Terminal, en la Octava avenida y la calle 42, pero hace más de 35 años. Sheldon Nadelman, el barman durante diez años –entre 1972 y 1982– fotografió a los clientes y los muestra y los recuerda en en cámara: cuante lo poco que sabe de las historias de cada uno de esos hombres que iban a beber a cualquier hora del día, la mayoría cocineros de restaurantes, muchos negros gays en ese período. Viéndolo, escuchando a Nedelman –que al final del documental, en 2002, cuando se filmó, vuelve a la esquina en la que trabajó diez años (frente a una terminal de autobuses de la que la gente sale ya agotada para enfrentar el día en la gran ciudad) y ve lo que fue el bar convertido en un videoclub.
Hay como la sensación de asistir al sumidero del paraíso neoyorkino, pero también a la dimensión real de lo que la vida puede ser en la jungla de asfalto: alcohol, soledad, desesperanza. Vemos los rostros deformados por el paso del tiempo, el deterioro que la bebida produce en esos hombres pobres y allí Nedelman, rescatando esos tipos que le llenaban el día y la vida, los nombres, la gracia que traían consigo esos perdedores.
Acaso allí terminó sus días el esposo de Mary Sánchez, la mujer, el ángel que limpia departamentos por hora y retrató Truman Capote en "Un día de trabajo" o, mejor, la mujer por la que reza Truman Capote al final del cuento. Recemos por ella y por esas vidas que fugazmente conocemos a través de los rostros que retrató Nedelman en una esquina de "New York Shitty", como le oímos decir entre risas sobre el final del documental. 




lunes, 4 de septiembre de 2017

los modos de vida

De repente, la desaparición de un joven en medio de un operativo de Gendarmería en la provincia de Chubut se convierte en una suerte de “operación” política, es decir, un supuesto montaje, una falsificación de un hecho que, para la historia reciente de Argentina, es algo terrible y de repercusiones inconmensurables. Santiago Maldonado fue visto por última vez en una protesta junto a miembros de la comunidad mapuche en una ruta de la Patagonia, una patrulla de Gendarmería lo perseguía; en ese operativo a manos de una fuerza estatal estuvo presente una alto funcionario del ministerio de Seguridad, Pablo Noceti –asociado a su vez a la defensa de militares que participaron del terrorismo de estado durante la última dictadura–; sin embargo, desde esa dependencia se negó desde un principio la posible incumbencia de los gendarmes en el hecho y, desde ese 1 de agosto, comenzó una suerte de campaña feroz en medios oficialistas y redes sociales de demonización del mismo desaparecido y de la comunidad mapuche: acusándola de extranjera (son mapuches, es decir, dicho mal y pronto, indios, y por tanto, cualquier cosa menos extranjeros) y de terroristas, llegando a extremos (como que son financiados por los ingleses o tienen vínculos con los kurdos) que llamarían a risa si el trasfondo no fuese tan espantoso.  
Imágenes tomadas de La Nación (Hernán Zenteno).

La pregunta anecdótica es ¿cómo parte de una sociedad que vivió el desarrollo de juicios y castigos a responsables del terrorismo de estado de una manera ejemplar en el mundo, acepta ahora esta nueva desaparición y, además, la banaliza? Pero la otra pregunta es por la salud de la historia y el modo en que se aprehende hoy en día.
Agustín Jerónimo Valle, es un joven historiador de Buenos Aires, se formó fundamentalmente en Historia de la Subjetividad y Transformaciones contemporáneas en la subjetividad, con Ignacio Lewkowicz entre 1999 y 2004. Integra –según puede leerse su currículum en el sitio de Flacso– en la Diplomatura en Gestión Educativa de Flacso Argentina, donde también es coordinador del Seminario Subjetividades Mediáticas y Educación. Además de los numerosos libros que publicó (Solo las cosas. Ensayos sobre subjetividadmediática y naturaleza urbana; De pies a cabeza. Ensayos de fútbol; A quién le importa. Biografía política de Patricio Rey –autoría en el grupo–), escribe a menudo en distintos medios culturales y administra el blog Sólo Las Cosas, donde, además de textos suyos, pueden escucharse sus columnas sobre cultura y política en el programa Tiro al Blanco en la radio porteña La Tribu.
Valle trabaja desde hace años esa relación entre política, historia y subjetividad acaso ineludible para pensar el problema planteado en los primeros párrafos.
—Ya que te has dedicado a estudiar la educación, lo mediático y la política, ¿tenés una respuesta de por qué a casi cuarenta años de democracia aún hay que aclarar qué son los derechos humanos? ¿Hubo ahí una falla comunicacional, pedagógica?

miércoles, 30 de agosto de 2017