socio

"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

sábado, 21 de marzo de 2020

el orden mundial revisitado

Con la crisis generada por la pandemia de coronavirus, China mueve los hilos del liderazgo global –según estos columnistas– mientras Estados Unidos vacila


Con cientos de millones de personas aisladas ahora en todo el mundo, la nueva pandemia de coronavirus se ha convertido en un evento realmente global. Y aunque sus implicancias geopolíticas deben considerarse secundarias con respecto a la salud y la seguridad, a largo plazo estas cuestiones pueden resultar de igual modo importantes, en especial cuando se trata de la posición global de los Estados Unidos. Al principio, los órdenes globales tienden a cambiar gradualmente y luego, todo de una vez. En 1956, una intervención fallida en Suez puso al descubierto la decadencia del poder británico y marcó el final del reinado del Reino Unido como potencia global. Hoy, los responsables políticos de los Estados Unidos deberían reconocer que si Estados Unidos no se yergue para para estar a la altura del momento, la pandemia de coronavirus podría marcar otro “momento Suez”.

Ahora está claro para todos, excepto para los partidarios más cegados, que Washington estropeó su respuesta inicial. Los errores cometidos por instituciones clave, desde la Casa Blanca y el Departamento de Seguridad Nacional hasta los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), han socavado la confianza en la capacidad y competencia del gobierno de los EEUU. Las declaraciones públicas del presidente Donald Trump, ya sea en los discursos de la Oficina Oval o en los tuits de la mañana, han servido para sembrar la confusión y difundir la incertidumbre. Los sectores público y privado han demostrado estar mal preparados para producir y distribuir las herramientas necesarias para hacer pruebas y dar respuesta. A nivel internacional, la pandemia amplificó los instintos de Trump de cortarse solo y expuso cuán poco preparado está Washington para liderar una respuesta global.


martes, 17 de marzo de 2020

aclaraciones


Nota del traductor (Adam Kotsko)*: Giorgio Agamben me pidió que tradujera este breve ensayo, que sirve como respuesta indirecta a la controversia en torno a su artículo sobre la respuesta al coronavirus en Italia (aquí está la pieza original en italiano y aquí una traducción al inglés). [Nota bene al final] 


El miedo es un mal consejero, pero hace que aparezcan muchas cosas que pretendíamos no ver. El problema no es dar opiniones sobre la gravedad de la enfermedad, sino preguntar sobre las consecuencias éticas y políticas de la epidemia. Lo primero que la ola de pánico que paralizó al país muestra es que nuestra sociedad ya no cree en otra cosa que la vida desnuda. Es obvio que los italianos están dispuestos a sacrificar prácticamente todo: las condiciones normales de vida, las relaciones sociales, el trabajo, incluso las amistades, los afectos y las convicciones religiosas y políticas, por el peligro de enfermarse. La vida desnuda –y el peligro de perderla– no es algo que une a las personas, sino algo que las ciega y las separa. Los otros seres humanos, como en la plaga descrita en la novela de Alessandro Manzoni, ahora sólo son vistos como posibles propagadores de la plaga a los que uno debe evitar a toda costa y de los que uno necesita mantenerse a una distancia de al menos un metro. Los muertos, nuestros muertos, no tienen derecho a un funeral y no está claro qué sucederá con los cuerpos de nuestros seres queridos. Nuestro vecino ha sido suprimido y es curioso que las iglesias guarden silencio sobre el tema. ¿En qué se convierten las relaciones humanas en un país que se habitúa a vivir de esta manera por quién sabe cuánto tiempo? ¿Y qué es una sociedad que no tiene otro valor que la supervivencia?

el mundo después de la pandemia


¿Qué consecuencias tendrá la pandemia sobre la política internacional? Diez reflexiones exploratorias de Andrés Malamud


A través de un hilo de Twitter, el politólogo argentino Andrés Malamud (@andresmalamud: recibido en la UBA y doctorado en el Instituto Universitario Europeo, es investigador en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa) adelantó algunas reflexiones sobre las consecuencias de la pandemia de covid-19 en la política internacional, que sostuvo a través de artículos publicados en medios extranjeros por reconocidos especialistas.

Estado

La primera de las conclusiones es que el paso de la pandemia “fortalecerá al estado-nación en detrimento de las organizaciones no gubernamentales (ONG), las corporaciones multinacionales, el terrorismo transnacional y los mercados globales”.

Lo ejemplifica con una cita a un artículo de Stephen M. Walt en ForeignPolicy: “La emergencia actual nos recuerda que los estados son aún los principales actores en la política global. Cada tanto, los expertos y los académicos deslizan que los estados son cada vez menos relevantes en los asuntos mundiales y que otros actores o fuerzas sociales (por ejemplo: organizaciones no gubernamentales, corporaciones multinacionales, el terrorismo internacional, los mercados globales, y así) están socavando la soberanía y empujando al estado hacia el basurero de la historia. Sin embargo, cuando asoman nuevos peligros, los humanos buscamos primero y sobre todo al gobierno nacional para protegernos”.

lunes, 16 de marzo de 2020

¿qué puede enseñarnos el covid-19?



Muchos ven el mundo como un número inabarcable de batallas por un premio, cada uno con su ganador y su perdedor. Para ellos, la vida es una serie interminable de estos juegos de suma cero. Por desgracia, una de estas personas es el presidente de los Estados Unidos.

Un ejemplo de algo que no es un juego de suma cero es una pandemia global. La enfermedad de otra persona no es para mí una ganancia sino una amenaza. Ninguna nación gana de la mortalidad en otra nación. Para pelear contra el contagio, el arma principal es la cooperación, en todos los niveles, desde el interpersonal hasta el internacional. A nivel internacional, compartir recursos e información es esencial, porque cualquier vulnerabilidad de cualquier nación amenaza a las personas de todas las demás naciones.

Las naciones que peleaban entre sí en la Primera Guerra Mundial pensaron lo contrario. Así que cada uno, incluido Estados Unidos, trató la creciente epidemia de 1918 como un secreto militar. La existencia del virus asesino se hizo pública solo porque España, que no era una de las naciones en guerra, se negó a censurar las noticias sobre la enfermedad. Las estimaciones de muerte por la pandemia de 1918 varían de unos 17 millones a unos 100 millones. La guerra mató directamente a 53.000 estadounidenses. El virus mató entre 500.000 y 675.000 estadounidenses. Una mirada más profunda revelaría que los estragos de la guerra, junto con la cultura pervertida de la guerra, fueron los mayores facilitadores de la pandemia, si no sus causas.

martes, 3 de marzo de 2020

la coronacrisis según roubini

El economista Nouriel Roubini predijo la crisis financiera de 2008. Ahora cree que los mercados bursátiles caerán en un 30 a 40 por ciento debido al coronavirus. Y que Trump perderá su reelección.


Nouriel Roubini es uno de los economistas más destacados y enigmáticos del mundo. Predijo con precisión el estallido de la burbuja inmobiliaria de los EEUU, además de la crisis financiera de 2008, junto con las ramificaciones de las medidas de austeridad para la Grecia endeudada. Roubini, que es famoso por sus osados pronósticos, ahora tiene otro: cree que el coronavirus conducirá a un desastre económico global y que, como resultado, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no será reelegido.
—¿Qué tan grave es el brote de coronavirus para China y para la economía global?
—Esta crisis es mucho más severa para China y el resto del mundo de lo que los inversores esperaban por cuatro razones. Primera: no es una epidemia limitada a China, sino una pandemia mundial. Segunda: está lejos de haber terminado. Esto tiene consecuencias masivas, pero los políticos no se dan cuenta.
—¿Qué quiere decir con eso?
—Mire solo su continente. Europa teme cerrar sus fronteras, lo cual es un gran error. En 2016, en respuesta a la crisis de refugiados, Schengen fue efectivamente suspendido, pero esto es aún peor. Las fronteras italianas deberían cerrarse lo antes posible. La situación es mucho peor que un millón de refugiados que vienen a Europa.
Roubini: foto de AP publicada en Der Spiegel.

martes, 25 de febrero de 2020

el gótico latinoamericano



Sobre: Latin American Gothic in Literature and Culture. Routledge, 2017. 269 pp. Sandra Casanova-Vizcaíno e Inés Ordiz, editores

Este oportuno volumen es testimonio de la innegable ascendencia del gótico como objeto de investigación en los estudios latinoamericanos. Esta ascendencia es en sí misma un eco del creciente prestigio y dominio del gótico en América Latina y la más extensa arena cultural global. Consideremos un ejemplo revelador: dos de las escritoras latinoamericanas más visibles —y talentosas— de la actualidad, las argentinas Samanta Schweblin y Mariana Enríquez, saltaron a la fama mundial por la potencia de dos libros góticos, la nouvelle Distancia de rescate (traducida al inglés como Fever Dream) –preseleccionada para el premio Man Booker–, y la colección de cuentos Las cosas que perdimos en el fuego (traducido, hasta ahora, a más de veinte idiomas).

En América Latina, como aciertan a señalar los editores de este libro, la etiqueta gótico coexiste con otras: horror, terror, fantástico (más cercano al francés “fantastique” que al inglés “fantasy”). Esta pluralidad plantea en sí una pregunta interesante: alude al prestigio tradicionalmente dudoso del gótico, y de cómo se concibió la literatura –como institución en América Latina– hasta hace muy poco. Esta borradura formula una serie de tareas para los académicos:

1) explicar por qué el gótico no asumió hasta hace poco su nombre como tal y por qué lo hace ahora;

2) reconstruir un linaje del gótico en América Latina;

3) definir las preocupaciones, los temas y los rasgos formales del gótico; y

4) evaluar su especificidad, tanto a nivel regional (por ejemplo, ¿qué tiene en común el gótico en toda América Latina y qué lo diferencia de las instancias metropolitanas del gótico o el gótico global más desterritorializado?) y dentro de áreas particulares o naciones (por ejemplo, ¿en qué se diferencia el gótico argentino del, digamos, gótico mexicano o caribeño?). Estas no son tareas fáciles: el objeto de investigación está conceptualmente –y acaso de modo inherente– mal definido. ¿Es el gótico un género definido por temas específicos, temas y giros narrativos, es un modo, o es solo una constelación de tropos –como el pasado que regresa, la contaminación, la criatura intermedia, y así– que refleja múltiples prácticas discursivas, tanto ficticias como no ficticias?

domingo, 2 de febrero de 2020

el populismo democrático argentino


Los líderes del giro a la derecha firmaron con anticipación el epitafio del populismo latinoamericano. Luego llegó el 18 de octubre, cuando los estudiantes de secundaria saltaron el molinete del subte de Santiago de Chile en protesta por un aumento del 5 por ciento. La consiguiente represión brutal lanzó una de las mayores protestas sociales en la historia de Chile, que hizo añicos el gobierno neoliberal de Sebastián Piñera. Solo nueve días después, en Argentina, el conservador Mauricio Macri perdió su intento de reelección frente al candidato peronista Alberto Fernández. Macri había prometido que sus políticas de liberalización “terminarían con 70 años de peronismo”. De hecho, alentaron su notable regreso.



Estos eventos simultáneos tienen razones dinámicas independientes y nacionales, pero se reflejan mutuamente. Chile se evaporó como el ejemplo de una democracia sin conflicto que cautivó las mentes de liberales y conservadores. La ciudad en una colina que ofrece “profundas lecciones de moderación, cooperación e innovación“, como dijo el economista Jeffrey Sachs en 2010, demostró ser un enclave opresivo de militancia antisocial en una región energizada por la acción colectiva. “Chile importa”, como dijo Sachs, pero no de la forma en que pensaba.

Las elecciones en Argentina, por otro lado, no aplastaron tanto las esperanzas como confirmaron las lamentaciones de las maravillas anti-populistas sobre un país maldito por la política plebeya. La narración de un país arruinado por demasiado conflicto y demasiados almuerzos gratis siempre fue validada por una historia de subordinación y eficiencia. Los últimos cuatro años del gobierno conservador son lo que fueron: una experimentación con el individualismo y la cruel disciplina que dejó al país al borde del colapso.

domingo, 19 de enero de 2020

dama de noche

Mariela Mangiaterra
Una conversación por WhatsApp

Una vez que fuimos al río con Gaby, con vos, con Pablo.
Una señora que tenía un jardín ahí, en la barranca, me regaló un gajo de una planta que quise tener siempre. La única.
No me gustaban las plantas. Admiraba a Gaby cuidando sus rosales en Oroño y Gálvez, a vos con tus comparaciones entre los reinos vegetal, etc., a Pablo, jugando siempre con la madera, el oriental, con sus fuegos y maderas apiladas.
Pero esa planta única para mi era la Dama de noche.
Mi tía, cuando eramos chicas, nos sentaba a la tardecita para ver ao vivo cómo se abría en el lapso de unas horas. ¡Estaban vivas! Y al otro día, unos tristes capullos secos.
Ese gajo nunca prendió. Y abandoné todos los cuidados especiales que le daba a esa ilusión.
Hace unos años, el joven vecino viverista dejó la casa lindera que alquilaba y me dijo que todas las plantas que quedaban en su terraza me las regalaba.
Empezó un tráfico de macetas por la medianera. (Un día encontré a mi vieja y Vicente recopados con la operación hormiga, trepados a una escalera enclenque.)
Las planté en el suelo, a algunas, y a otras las acomodé en un estante, y empecé a cuidarla con la responsabilidad que me fue transferida.
Pero resulta que me empezaron a gustar las plantas. 
Me empezó a gustar verlas desenrollarse, pintarse, caerse y levantarse.
En San Marcos Sierra, la señora de la panadería Saint Germain (¡no se pierdan esos manjares por favor!) me dijo que tuve suerte de conocer y gustar de uno de los planos de la vida a los 50, podría no haber ocurrido nunca. Conocí un Reino.
Hace unos días, de esa planta que de cada hoja alargada nacen muchas nuevas hojas alargadas chiquitas tuvo un capullo –va a tener una flor, dije. Al otro día ese capullo estaba seco.


La Dama de noche. Me la perdí.
(Bueno, cosa de vieja. Supe de amigas sexage que se llaman por teléfono para transmitirse en vivo el espectáculo o que se ponen el reloj de noche para no perdérselo.)
Tengo la flor que quise siempre y no la vi.
Pero hubo réplica. El día, la nochecita de las fotos de la planta y la claraboya yo intuía que iba a ocurrir porque había soltado un nuevo retoño, iba a cada rato al patio hasta que me topé con ese Sol de Noche.

el nuevo nazismo indio


Mientras la protesta estalla en las calles de Chile, Cataluña, Bolivia, Gran Bretaña, Francia, Irak, Líbano y Hong Kong, y una nueva generación se enfurece contra lo que le han hecho al planeta, espero que me perdonen por hablar de un lugar donde la calle fue tomada por algo muy diferente. Hubo un tiempo en que la disidencia era lo que mejor se exportaba de la India. El 17 de septiembre de este año, el primer ministro Narendra Modi se regaló el embalse lleno hasta el borde de la presa Sardar Sarovar en el río Narmada para su cumpleaños 69, mientras miles de aldeanos que habían luchado contra esa presa durante más de 30 años vieron sus casas desaparecen bajo el agua que sube. Fue un momento de gran simbolismo.

En la India de hoy, un mundo de sombras se desliza hacia nosotros a plena luz del día. Cada vez es más difícil comunicar la escala de la crisis, incluso a nosotros mismos. Una descripción precisa corre el riesgo de sonar como una exageración. Y así, en aras de la credibilidad y los buenos modales, cepillamos a la criatura que nos va a clavar los dientes. India no es, de ninguna manera, el peor o más peligroso lugar del mundo, al menos no todavía, pero quizás la divergencia entre lo que pudo haber sido y lo que se ha convertido lo hace más trágico.

En este momento, 7 millones de personas en el valle de Cachemira –un gran número de las cuales no desean ser ciudadanos de la India y han luchado durante décadas por su derecho a la autodeterminación–, están encerradas bajo un asedio digital y la ocupación militar más densa en el mundo. Simultáneamente, en el estado oriental de Assam, casi dos millones de personas que anhelan pertenecer a la India encontraron que sus nombres desaparecieron del Registro Nacional de Ciudadanos (NRC) y corren el riesgo de ser declarados apátridas. El gobierno indio ha anunciado su intención de extender el NRC al resto de la India. La legislación está en camino. Esto podría conducir a la fabricación de personas sin estado en una escala hasta ahora desconocida.

viernes, 10 de enero de 2020

el problema de medir el crimen


El año pasado, legisladores de Nueva Jersey y Pensilvania propusieron legalizar en sus estados la marihuana recreativa. Se produjo un debate. Algunos argumentaron que legalizar el porro haría que crezca el crimen; otros, que bajara. Hay evidencia para favorecer a los optimistas: un artículo reciente en el Journal of Economic Behavior & Organization informa que, después de que el Estado de Washington legalizó la marihuana recreativa, en 2012, las violaciones disminuyeron allí hasta en un 30 por ciento y los robos, alrededor de un 20 por ciento.
Sin embargo, también hay muchos pesimistas sobre la legalización: muchos de ellos trabajan como agentes de la ley. Curioso por saber sus puntos de vista, contacté a más de 75 alguaciles de condado en California, Colorado, Maine, Massachusetts, Michigan, Nevada, Oregón, Vermont y Washington, estados donde la marihuana recreativa es legal. (También es legal en Alaska). De los 25 sheriffs que me respondieron, la mitad dijo que no habían notado una tendencia, y el resto estaba seguro de que la legalización de la marihuana había aumentado el crimen. “Podemos decir por nuestra experiencia que cada vez que se esté cerca de la marihuana, o de la industria de la marihuana, la probabilidad de resultar víctima de algún tipo de delito es mayor”, dijo Ray Kelly, sargento del sheriff en el condado de Alameda, California. Paul Bennett, capitán del Departamento del Sheriff del condado de Riverside, en California, me dijo: “Puedo decir que los policías en las calles, y específicamente los oficiales de narcóticos, experimentaron un aumento en el crimen violento, todo relacionado con el tráfico de marihuana, las ventas y el cultivo, tanto legales como ilegales”. Pregunté a los alguaciles sobre el artículo en el Journal of Economic Behavior & Organization. “Quien le haya dado esas estadísticas está tan lleno de basura que ni siquiera puede ver cuán ridículas son estas declaraciones, puede citarme al respecto”, dijo Kendle Allen, el sheriff del condado de Stevens, Washington. Frank Rogers, el sheriff del condado de Okanogan, Washington, tenía una hipótesis diferente: “Tal vez cuando lo escribieron se estaban deleitando con un poco del pastito verde”.
Ilustración de Nick Little en The New Yorker.

martes, 7 de enero de 2020

una escalada en la “guerra democrática” global


Los principales medios de comunicación evaden cuidadosamente el método detrás de la aparente locura de Estados Unidos al asesinar al general de la Guardia Revolucionaria Islámica Qassim Suleimani al comenzar el Año Nuevo. La lógica detrás del asesinato es la aplicación de una política global de Estados Unidos de larga data, no solo la peculiar personalidad impulsiva de Donald Trump. El asesinato del líder militar iraní fue de hecho un acto de guerra unilateral que viola el derecho internacional, pero fue un paso lógico de una persistente estrategia estadounidense. El Senado lo autorizó explícitamente en el proyecto de ley de financiación del Pentágono que aprobó el año pasado.

El asesinato tenía la intención de aumentar la presencia de Estados Unidos en Irak para mantener el control de las reservas de petróleo de la región y respaldar a las tropas wahabíes [wahabíes: corriente político-religiosa musulmana de extrema derecha de mayoría sunita] de Arabia Saudita (Isis, Al Quaeda en Irak, Al Nusra y otras divisiones de lo que en realidad es la legión extranjera de Estados Unidos) en apoyo del control estadounidense del petróleo del Cercano Oriente, que es el sostén del dólar. Esa sigue siendo la clave para comprender esta política y por qué está en proceso de escalar, no de disolverse.
US Navy 030402-N-5362A-004 U.S. Army Sgt. Mark Phiffer stands guard duty near a burning oil well in the Rumaylah Oil Fields in Southern Iraq.jpg
By U.S. Navy photo by Photographer's Mate 1st Class Arlo K. Abrahamson. - This Image was released by the United States Navy with the ID 030402-N-5362A-004 (next).
This tag does not indicate the copyright status of the attached work. A normal copyright tag is still required. See Commons:LicensingPublic Domain, Link

Participé en discusiones sobre esta política cuando se formuló hace casi cincuenta años, cuando trabajaba en el Instituto Hudson y asistía a reuniones en la Casa Blanca: me reuní con generales, con varios grupos de expertos de las fuerzas armadas y con diplomáticos en las Naciones Unidas. Mi papel era el de economista de balanza de pagos, especializado durante una década en Chase Manhattan, Arthur Andersen y compañías petroleras en la industria del petróleo y el gasto militar. Estas fueron dos de las tres dinámicas principales de la política exterior y la diplomacia estadounidense. (La tercera preocupación era cómo lidiar con la guerra en una democracia en la que los votantes habían rechazado el reclutamiento a raíz de la Guerra de Vietnam).

domingo, 5 de enero de 2020

así comienzan las guerras

El autor de un reconocido perfil de Qassem Suleimani, el general iraní asesinado por un ataque comandado por Donald Trump, analiza el conflicto ascendente en Medio Oriente tras el ataque. Fuentes de inteligencia estadounidenses le señalan a Dexter Filkins que es muy probable que Irán atque a Estados Unidos donde es más débil. Una advertencia oportuna, ya que, como señala hoy un amigo en Tiempo, desde 1992 Argentina se encuentra en el mapa del terrorismo.


El asesinato de Qassem Suleimani, el comandante iraní blanco de un ataque estadounidense el jueves por la noche, es el acto de mayores consecuencias tomado contra el régimen en Teherán en treinta años, incluso si no sabemos cuáles serán esas consecuencias. Una cosa es clara: estamos entrando en un período peligroso, en el que el conflicto entre los dos países podría salirse fácilmente de control.
Imagen tomada de ABC
 
La biografía de Suleimani como figura fundamental en Irán y la región es bien conocida. Desde finales de los años noventa, se dedicó a tratar de rehacer el Medio Oriente en beneficio de Irán. Ordenó a sus representantes matar o deshacerse de cualquiera que se opusiera a su visión de un Irán con una esfera de influencia que se extiende desde Teherán hasta el Mar Mediterráneo. Fue notablemente exitoso, legendario incluso, por cierto el agente más influyente de la región en los tiempos modernos. Estuvo involucrado en la promoción de ataques terroristas, apuntaló a déspotas como Bashar al-Assad en Siria, ayudó a asesinar al menos a un líder extranjero, el primer ministro del Líbano, Rafik Hariri, y mató a cientos de soldados estadounidenses en el camino. En los últimos años de la guerra estadounidense en Irak, las milicias de Suleimani desplegaron un arma particularmente sangrienta contra los soldados estadounidenses, el “penetrador explosivo” (EFP: “explosively formed penetrator”), que desgarró la armadura de los vehículos militares estadounidenses y causó estragos entre soldados y marines. No fue una ironía menor que muriera en el camino al Aeropuerto Internacional de Bagdad, donde tantos soldados estadounidenses e iraquíes murieron por una emboscada.

lunes, 30 de diciembre de 2019

fascismo cristiano: cada día más cerca de gilead


El mayor fracaso moral de la iglesia cristiana liberal fue su negativa, justificada en nombre de la tolerancia y el diálogo, a denunciar a los seguidores de la derecha cristiana como herejes. Al tolerar a los intolerantes, cedió la legitimidad religiosa a una serie de estafadores, charlatanes y demagogos y a sus seguidores de culto. Permaneció a un costado mientras el mensaje central del Evangelio —la preocupación por los pobres y los oprimidos— se pervertía en un mundo mágico donde Dios y Jesús colmaban a los creyentes con riqueza y poder material. La raza blanca, especialmente en los Estados Unidos, se convirtió en el agente elegido por Dios. El imperialismo y la guerra se volvieron los instrumentos divinos para purgar el mundo de los infieles y los bárbaros, el mal mismo. El capitalismo –porque Dios bendijo a los justos con riqueza y poder y condenó a los inmorales a la pobreza y al sufrimiento– se despojó de su crueldad y explotación inherentes. La iconografía y los símbolos del nacionalismo estadounidense se entrelazaron con la iconografía y los símbolos de la fe cristiana. Los megapastores –narcisistas que gobiernan feudos despóticos, de culto– ganan millones de dólares al usar este sistema de creencias heréticas para aprovecharse de la creciente desolación y desesperación de sus congregaciones, víctimas del neoliberalismo y la desindustrialización. Estos creyentes encuentran en Donald Trump un reflejo de sí mismos, un defensor de la codicia sin trabas, el culto a la masculinidad, el deseo de violencia, la supremacía blanca, la intolerancia, el chauvinismo estadounidense, la intolerancia religiosa, la ira, el racismo y las teorías de conspiración que definen las creencias centrales de la derecha cristiana. Cuando escribí “American Fascists: The Christian Right and the War on America” (“Fascistas estadounidenses: la derecha cristiana y la guerra en Estados Unidos”), me tomé mortalmente en serio el término “fascistas”.
Imagen de Mr. Fish 

La revista evangélica Christianity Today, al afirmar lo obvio sobre Trump, que es inmoral y debe ser destituido de su cargo, se convirtió en el último receptor de la reacción violenta e hipócrita de la derecha cristiana. Casi 200 líderes evangélicos, incluido el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, el ex representante Michele Bachmann, Jerry Falwell Jr. y Ralph Reed, firmaron una carta conjunta denunciando el editorial de Christianity Today, escrito por el presidente de la revista, Timothy Dalrymple, y el editor saliente Mark Galli. Los cristianos evangélicos que critican a Trump son tan rápidamente invisibilizados de las filas como los políticos republicanos que critican a Trump. Trump recibió el 80% del voto evangélico blanco en las elecciones presidenciales de 2016, y en una encuesta de este mes, el 90% de los republicanos dijo que se oponía a la destitución y expulsión del presidente. Entre los republicanos que se identifican como protestantes evangélicos blancos, ese número aumenta al 99%.

lunes, 23 de diciembre de 2019

blanqueando "watchmen"


Watchmen es una obra maestra de la literatura de historieta. Intrincadamente tramada y bellamente ilustrada, la maxi-serie independiente de 1986 de Alan Moore y Dave Gibbons explora cómo sería nuestro mundo si los superhéroes realmente existieran. Moore sugiere que un grupo incontable de cruzados enmascarados sería una fuerza corruptora cultural y políticamente, dando paso a una distopía interminable dirigida por Nixon.
La crítica central de Moore del mito del superhéroe como fascista y supremacista blanco (Moore declaró que El nacimiento de una nación es quizás la primera película de superhéroes) es apenas considerada durante la pseudo-secuela de la serie de televisión de HBO Watchmen. En cambio, la serie reemplaza la crítica profunda de Moore al género de superhéroes como algo corrosivo para la realidad con una historia de fantasía en gran medida desconcertante que solo tiene un interés superficial en el mundo real.



jueves, 12 de diciembre de 2019

perder la eternidad

A la 1:12 llega el mensaje al grupo de wasap que compartimos entre cuatro, mi esposa, una amiga y mi amigo.
Dice: "Trataré de ser breve, lo que pasa es que tengo muchas cosas para contarles. La semana pasada estuve un par de días en salta."
Siguen una serie de fotos de Salta –la iglesia blanca, el cielo azul, la tierra colorada salpicada de matas y de cactus.
Viene la rara foto de mi amigo peronizado y él escribe: "Después empezó el baile de que iba a representar a Perón en la plaza de Mayo, junto con otros 100 Perones y 200 evitas. Cosa que hice el lunes pasado."
Y agrega: "Mientras, desde China no me confirman si voy a viajar en enero, mi papá me anuncia que no va a volver al negocio después de que le operaran el cuello para ponerle una prótesis bastante grande; y ayer nos enteramos de que a Fernando le robaron el auto: toda la vida cuidando los meniscos y se lo rompen, toda la vida conservando el auto, y se lo roban. Mi padre y Fernando han perdido la eternidad."
Y entonces el miedo a la vejez que hasta ahora creíamos un tema "poético" –literario, si se prefiere–, adquiere su textura más lábil, la de preocuparnos por batallas que perdimos antes siquiera de ser jóvenes. Escribe: "Todo esto, en el medio de esta hora, en la que tengo miedo de despertarme y que sigamos con Macri. Bueno, besos."
Yo hubiera usado el mismo recurso.

domingo, 8 de diciembre de 2019

corrupción imperial

Por una misteriosa e inmutable ley de la política estadounidense moderna, cada crisis de juicio político llega acompañada del lanzamiento de una película clásica de gángsters protagonizada por Robert De Niro. El Padrino (1972) abrió el año del escándalo de Watergate. De Niro apareció en la secuela, The Godfather II (1974), coincidiendo con la renuncia de Nixon. Bill Clinton comenzó su desafortunada relación con Monica Lewinsky en 1995, que vio el lanzamiento de Casino, de Martin Scorsese, una historia de amor y traición entre matones en Las Vegas con De Niro nuevamente en el protagónico. Ahora, mientras la acusación contra Donald Trump domina los titulares, Scorsese y De Niro se reunieron para The Irishman, una  elegíaca revisión del género repleta de los ecos de precursores como las películas del Padrino y Goodfellas (1990).
La superposición cronológica puede explicarse fácilmente como mera coincidencia. En las últimas cinco décadas, las películas de gángsters y las destituciones han sido lo suficientemente comunes. Pero hay una afinidad cultural más profunda que conecta este género con la corrupción política.
La trilogía de la mafia de Francis Ford Coppola y las películas de Scorsese en el mismo género han sido críticas tanto de la sociedad estadounidense como de las historias de crímenes. Las figuras políticas se han dado cuenta, pero, como algunos en la sala, a menudo han extraído las lecciones equivocadas, pensando que estas son películas que celebran la delincuencia. En 2017, mientras se preparaba para combatir al abogado especial Robert Mueller, el personal de Trump comenzó a hablar sobre la necesidad de "ir a los colchones", una línea del Padrino que significa pelear una guerra total (N.delT.: una explicación sobre el significado de la frase puede leerse en el Diccionario Urbano*). Durante el juicio de Roger Stone, un antiguo confidente de Trump declarado culpable de mentirle al Congreso y otros delitos, se reveló que Stone le dijo a un socio que "hiciera un Frank Pentangeli", una referencia a un personaje de El Padrino II que se resistió a responder preguntas en una audiencia en el Congreso fingiendo estar atontado y confundido.

jueves, 28 de noviembre de 2019

the dialectic of fear

“The Dialectic of Fear”
From Signs Taken for Wonders, NLB/verso books, 1983. Part of the Radical Thinkers series.



The fear of bourgeois civilization is summed up in two names: Frankenstein and Dracula. The monster and the vampire are born together one night in 1816 in the drawing room of the Villa Chapuis near Geneva, out of a society game among friends to while away a rainy summer. Born in the full spate of the industrial revolution, they rise again together in the critical years at the end of the nineteenth century under the names of Hyde and Dracula. In the twentieth century they conquer the cinema: after the First World War, in German Expressionism; after the 1929 crisis, with the big RKO productions in America; then in 1956–57, Peter Cushing and Christopher Lee, directed by Terence Fisher, again, triumphantly, incarnate this twin-faced nightmare. Frankenstein and Dracula lead parallel lives. They are indivisible, because complementary, figures; the two horrible faces of a single society, its extremes: the disfigured wretch and the ruthless proprietor. The worker and capital: ‘the whole of society must split into the two classes of property owners and propertyless workers.’ That ‘must’, which for Marx is a scientific prediction of the future (and the guarantee of a future reordering of society), is a forewarning of the end for nineteenth-century bourgeois culture.

I. Towards a Sociology of the Modern Monster

The literature of terror is born precisely out of the terror of a split society and out of the desire to heal it. It is for just this reason that Dracula and Frankenstein, with rare exceptions, do not appear together. The threat would be too great, and this literature, having produced terror, must also erase it and restore peace. It must restore the broken equilibrium—giving the illusion of being able to stop history—because the monster expresses the anxiety that the future will be monstrous. His antagonist—the enemy of the monster—will always be, by contrast, a representative of the present, a distillation of complacent nineteenth-century mediocrity: nationalistic, stupid, superstitious, philistine, impotent, self-satisfied. But this does not show through. Fascinated by the horror of the monster, the public accepts the vices of its destroyer without a murmur, just as it accepts his literary depiction, the jaded and repetitive typology which regains its strength and its virginity on contact with the unknown. The monster, then, serves to displace the antagonisms and horrors evidenced within society to outside society itself. In Frankenstein the struggle will be between a ‘race of devils’ and the ‘species of man’. Whoever dares to fight the monster automatically becomes the representative of the species, of the whole of society. The monster, the utterly unknown, serves to reconstruct a universality, a social cohesion which in itself would no longer carry conviction.

martes, 26 de noviembre de 2019

lecturas reales