socio

"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

viernes, 22 de septiembre de 2017

alan woods, un bolchevique británico

Hablamos por Skype, previo arreglo con su esposa Ana que, creo, es española. Previo arreglo con un amigo trotskista de Rosario que me avisó que Alan Woods, autor de una reciente historia del partido Bolchevique y asesor en su momento del ex presidente venezolano Hugo Chávez, vendrá a la ciudad para el Congreso Internacional “A cien años de la Revolución Rusa, entre el 28 y el 30 de septiembre próximo, al que asistirán también pensadores y teóricos marxistas del país y el mundo. Hablamos en español, uno de los siete idiomas que Woods maneja además del inglés y el ruso. "Soy un troglodita en el uso de las nuevas tecnologías", me dirá, como excusándose de elegir un medio para conversar que me permita grabar en el mismo dispositivo.
Mientras hablamos me sorprende la claridad con la que entiende mi español, porque después de una introducción informal comienzo a preguntarle cosas como si compartiéramos el mismo ambiente, los mismos códigos. Y él, allá, desde Londres, me llama por mi nombre y recoge cada pregunta con amabilidad. Tiene 73 años, es amigo del nieto de Trotsky, a principios de los 90 formó una corriente dentro del trotskismo británico y es el editor del sitio En defensa del marxismo. 

Tiene, como muchos trotskistas que he conocido, esa fe llena de esperanza en la clase obrera, en la crisis terminal del capitalismo y en la vida nueva que inauguraron Vladimir Ilich Lenin y León Trotsky en octubre de 1917, cuando el mundo conoció por primera vez en su historia que las masas podían revelarse y "tomar el destino en sus manos".
No es del rock, prefiere la música clásica, aunque le gusta el tango y Carlos Gardel. 
Hablamos. 
—¿Cuáles fueron las condiciones en las que el partido Bolchevique pudo liderar la revolución de Octubre de 1917?
—Fíjate que en toda la historia del mundo no existe en mi opinión ningún ejemplo, ningún equivalente de otro partido político en la historia que haya pasado de ser un grupo de casi un puñado de personas, al principio del siglo XX, que se formó en menos de dos décadas, se transforma en un partido capaz de dirigir millones de personas hacia la conquista del poder. Es algo extraordinario que no tiene precedentes en la historia.

lunes, 11 de septiembre de 2017

el huracán capitalista

Ted Steinberg* | Traducido de CounterPunch.org

Cuando el huracán Harvey azotó a Texas, Naomi Klein no perdió tiempo en diagnosticar las “verdaderas causas” detrás del desastre, acusando a “la contaminación climática, el racismo sistémico, la subfinanciación de los servicios sociales y el sobrefinanciación de la policía”. Un día después de que apareciera su ensayo, George Monbiot argumentó en The Guardian que nadie quiere hacer las duras preguntas sobre las inundaciones costeras que se generaron durante el huracán Harvey porque hacerlo sería desafiar al capitalismo –un sistema ligado al “crecimiento perpetuo en un planeta finito”– y poner en tela de juicio los mismos cimientos de “todo el sistema político y económico”.
De las dos opciones, yo voto por la interpretación de Monbiot. Hace casi cuarenta años, el historiador Donald Worster, en su estudio clásico de uno de los peores desastres naturales de la historia del mundo, el Dust Bowl de los años treinta (por “cuenco de polvo” se conoció una terrible sequía que entre 1932 y 1939 afectó desde el Golfo de México a Canadá), escribió que el capitalismo, que entendía como una cultura económica basada en maximizar los imperativos y la determinación de tratar la naturaleza como una forma de capital, “ha sido el factor decisivo en el uso de la naturaleza de esta nación”.

estación terminal

Fue un posteo de Coki en WhatsApp el que me hizo conocer el documental sobre el Bar Terminal, en la Octava avenida y la calle 42, pero hace más de 35 años. Sheldon Nadelman, el barman durante diez años –entre 1972 y 1982– fotografió a los clientes y los muestra y los recuerda en en cámara: cuante lo poco que sabe de las historias de cada uno de esos hombres que iban a beber a cualquier hora del día, la mayoría cocineros de restaurantes, muchos negros gays en ese período. Viéndolo, escuchando a Nedelman –que al final del documental, en 2002, cuando se filmó, vuelve a la esquina en la que trabajó diez años (frente a una terminal de autobuses de la que la gente sale ya agotada para enfrentar el día en la gran ciudad) y ve lo que fue el bar convertido en un videoclub.
Hay como la sensación de asistir al sumidero del paraíso neoyorkino, pero también a la dimensión real de lo que la vida puede ser en la jungla de asfalto: alcohol, soledad, desesperanza. Vemos los rostros deformados por el paso del tiempo, el deterioro que la bebida produce en esos hombres pobres y allí Nedelman, rescatando esos tipos que le llenaban el día y la vida, los nombres, la gracia que traían consigo esos perdedores.
Acaso allí terminó sus días el esposo de Mary Sánchez, la mujer, el ángel que limpia departamentos por hora y retrató Truman Capote en "Un día de trabajo" o, mejor, la mujer por la que reza Truman Capote al final del cuento. Recemos por ella y por esas vidas que fugazmente conocemos a través de los rostros que retrató Nedelman en una esquina de "New York Shitty", como le oímos decir entre risas sobre el final del documental. 




lunes, 4 de septiembre de 2017

los modos de vida

De repente, la desaparición de un joven en medio de un operativo de Gendarmería en la provincia de Chubut se convierte en una suerte de “operación” política, es decir, un supuesto montaje, una falsificación de un hecho que, para la historia reciente de Argentina, es algo terrible y de repercusiones inconmensurables. Santiago Maldonado fue visto por última vez en una protesta junto a miembros de la comunidad mapuche en una ruta de la Patagonia, una patrulla de Gendarmería lo perseguía; en ese operativo a manos de una fuerza estatal estuvo presente una alto funcionario del ministerio de Seguridad, Pablo Noceti –asociado a su vez a la defensa de militares que participaron del terrorismo de estado durante la última dictadura–; sin embargo, desde esa dependencia se negó desde un principio la posible incumbencia de los gendarmes en el hecho y, desde ese 1 de agosto, comenzó una suerte de campaña feroz en medios oficialistas y redes sociales de demonización del mismo desaparecido y de la comunidad mapuche: acusándola de extranjera (son mapuches, es decir, dicho mal y pronto, indios, y por tanto, cualquier cosa menos extranjeros) y de terroristas, llegando a extremos (como que son financiados por los ingleses o tienen vínculos con los kurdos) que llamarían a risa si el trasfondo no fuese tan espantoso.  
Imágenes tomadas de La Nación (Hernán Zenteno).

La pregunta anecdótica es ¿cómo parte de una sociedad que vivió el desarrollo de juicios y castigos a responsables del terrorismo de estado de una manera ejemplar en el mundo, acepta ahora esta nueva desaparición y, además, la banaliza? Pero la otra pregunta es por la salud de la historia y el modo en que se aprehende hoy en día.
Agustín Jerónimo Valle, es un joven historiador de Buenos Aires, se formó fundamentalmente en Historia de la Subjetividad y Transformaciones contemporáneas en la subjetividad, con Ignacio Lewkowicz entre 1999 y 2004. Integra –según puede leerse su currículum en el sitio de Flacso– en la Diplomatura en Gestión Educativa de Flacso Argentina, donde también es coordinador del Seminario Subjetividades Mediáticas y Educación. Además de los numerosos libros que publicó (Solo las cosas. Ensayos sobre subjetividadmediática y naturaleza urbana; De pies a cabeza. Ensayos de fútbol; A quién le importa. Biografía política de Patricio Rey –autoría en el grupo–), escribe a menudo en distintos medios culturales y administra el blog Sólo Las Cosas, donde, además de textos suyos, pueden escucharse sus columnas sobre cultura y política en el programa Tiro al Blanco en la radio porteña La Tribu.
Valle trabaja desde hace años esa relación entre política, historia y subjetividad acaso ineludible para pensar el problema planteado en los primeros párrafos.
—Ya que te has dedicado a estudiar la educación, lo mediático y la política, ¿tenés una respuesta de por qué a casi cuarenta años de democracia aún hay que aclarar qué son los derechos humanos? ¿Hubo ahí una falla comunicacional, pedagógica?

miércoles, 30 de agosto de 2017

lunes, 28 de agosto de 2017

bienvenidos al tren

Una nota al pie suele ser una aclaración, suele completar una cita, referenciar un autor, reforzar una idea; puede ser una bifurcación: el autor, el narrador, acota algo, se desvía, se fuga del argumento del texto principal. Una nota al pie es también un cruce y, a la vez, un relato paralelo. Ese es el sentido de “Notas al pie”, la novela gráfica de la cordobesa Nacha Vollenweider (nació en Río Cuarto en 1983 y se licenció en Pintura en la Universidad de Córdoba y reside en Hamburgo, Alemania).
Ignacia “Nacha” Vollenweider, descendiente de suizos que llegaron a Colonia Esperanza, en Santa Fe, recorre de algún modo su historia en esta maravillosa historieta de unas 300 páginas, en blanco y negro, con unos dibujos hermosos en los que ensaya distintos “motivos”: dibuja un paisaje próximos, dibuja fotografías, dibuja portadas de libros y documentos. Mejor aún, acerca con su propia historia la distancia que hay entre su biografía y la Historia. Hablamos de la historia reciente de Argentina, de su pasado de fines del siglo XIX –inmigrantes, conformación del estado nacional, desplazamiento de pueblos indígenas–, de la historia próxima europea (el relato se desarrolla en Argentina y Alemania) con sus movimientos de migrantes y refugiados.


El nombre de la autora –lo cuenta en las primeras páginas del libro– proviene de su tío Ignacio, secuestrado y desaparecido en 1977, el mismo año que dejó de pasar el tren en Río Cuarto. A la narradora, según declara, lo que más le gusta de Alemania son los trenes.

viernes, 18 de agosto de 2017

metáforas chinas

Una lectura de El mármol, la novela de César Aira sobre supermercadistas chinos.

Para Dang Dai

Pasaron ya seis años de la publicación de El mármol, la novela de César Aira protagonizada por supermercadistas chinos del Bajo Flores porteño. La releo y me pregunto si realmente es la novela argentina sobre supermercadistas chinos. No importa que esos orientales, en el dibujo final de la trama de la novela, terminen siendo extraterrestres, es la mejor descripción de supermercados chinos que conozco. A ver, no me refiero al detallado inventario de cómo acumulan mercadería ni por qué contratan haitianos o paraguayos para que atiendan sus verdulerías –en Rosario, donde vivo, sólo concurro a supermercados chinos–, sino al trato con ese mundo que convoca desde las conversaciones de vecinas que antes tenían como recurso la charla de almacén (ahora devenida en trato con orientales provenientes del otro lado del planeta), hasta el intercambio con el comerciante que más sabe de mis hábitos y necesidades pero a duras penas le entiendo lo que dice.
Le pedí a Nora Avaro, mi amiga profesora de Literatura Argentina en Letras que nos juntáramos para que me explique si Aira se refiere o no a los chinos en su novela. Pero Nora me despachó por WhatsApp con un “Hola Pablo. ¿El mármol es la del súper chino? La tengo olvidadísima”. Así que tuve que recurrir a la relectura y el repaso de las teorías sobre Aira, ninguna de mi total conformidad. Por ejemplo, en Las vueltas de César Aira, Sandra Contreras –también rosarina– dice que la literatura de Aira está regida por el imperativo de la invención, y que la velocidad de la invención transfigura continuamente la naturaleza del objeto, y hace que la calidad del mismo pierda importancia. “No se trata de pensar la literatura como experiencia de conocimiento sino como pura acción”, escribe. Pero Sandra, urgida por categorías que la academia regurgita un par de veces al año, suele contarme cosas con las que me siento convocado a un diálogo que sucede entre desconocidos, sobre cosas que ignoro.
Prefiero la idea de un César Aira cuyos libros son “un informe de experiencia” (el concepto es de Daniel Link), que indaga en cada esquina de lo que llamaremos experiencia: eso que el arte narrativo atrapa justo cuando se escapa; una ciudad, el realismo de la anécdota que de repente deriva en disparate: “Esto no puede estar pasándome a mí”, escribe en El mármol, y de inmediato reflexiona: “Esa frase es el compendio del realismo”.

Trama

La anécdota de El mármol es si se quiere un disparate: nuestro protagonista –y hay que decir que Aira juega muy bien ese juego en el que algo del yo del autor se inmiscuye en la peripecia del narrador, lo dice Laura Estrin en su ensayo “César Aira, el realismo y sus extremos”: “Lo suyo es un realismo de la anotación y la velocidad: a mayor velocidad, mayor fidelidad. Su literatura tiende directamente a lo real. No tiene narrador, sólo autor (…), está ahí, en cada una de sus novelas”– se encuentra con los pantalones bajo en un espacio público. No sabe por qué lo hizo pero lo asalta el recuerdo de algo de mármol: un banco, una estatua. Es el término “mármol” –no el objeto– el que lo lleva a reconstruir lo que le pasó. Aclaremos: si es la palabra “mármol” el disparador del relato, la narración es la busca de una suerte de poética; en otros términos: su procedimiento es tanto el de la poesía como el de la narrativa (los mayores intereses de Aira en el terreno del ensayo fueron de algún modo poetas argentinos de cierta vanguardia: Copi, Alejandra Pizarnik, Osvaldo Lamborghini, Emeterio Cerro). Así que nuestro protagonista comienza por contarnos que fue a un supermercado chino en el que el cajero debe completar un vuelto y, con una minuciosidad fervorosa, le entrega una serie de objetos de escaso valor acumulados en una “percha” a un costado de la caja. El intercambio se produce en un cruce de líneas de diálogo que nuestro héroe no entiende en lo más mínimo pero deduce de gestos y señales. Así, para completar la suma de su vuelto escoge de esa percha, como al azar, esa “mercadería de Liliput”: unas pilas AAA chinas, un ojo de goma que al apretarlo emitía una lucesita roja (“en mi infancia –dice– eso habría parecido de ciencia ficción”), una “tabla de proteínas”, una hebilla dorada, una “cucharita lupa”, un anillo de plástico dorado, una cámara fotográfica del tamaño de un dado y, aún así, quedaba todavía un resto –el relato de la entrega de ese vuelto ocupa el capítulo primero– y el cajero chino ofrece, para completar, lo que llama “glóbulos de mármol”. Allí nos enteramos, al borde de la carcajada, que se descubrieron en “zonas socialmente deprimidas” –luego sabremos que están en el Bajo Flores, en Buenos Aires– canteras de “pre-mármol”, una sustancia blanca atómicamente anterior al mármol que se descomponía en pelotitas divisibles, ultra baratas que, a fin de cuentas, servían para completar un vuelto de supermercado. Nuestro narrador descubre que acaso era esa la asociación con el mármol. Pero allí no termina la cosa.

martes, 15 de agosto de 2017

¿y ahora quién podrá ayudarnos?

El modesto crecimiento de la izquierda en las Paso.

Las primarias del domingo pasado, según los resultadosprovisorios el 97% de las mesas escrutadas hasta ahora, ubican a la Izquierda en el quinto lugar con casi un millón y medio de votos: un 6,3% del electorado contra el 8,6%, por ejemplo, que obtuvo el massismo o el frente Libres del Sur que encabeza el audiovisualista Fernando Pino Solanas.
Consultamos a Pablo Stefanoni, un reconocido estudioso de la izquierda en elecciones. Stefanoni estudió Economía en la UBA, vive entre Buenos Aires y La Paz, Bolivia, donde comenzó su carrera periodística y a la vez desarrolla una intensa actividad académica (fue corresponsal de Página 12 y Clarín en La Paz, director de la edición boliviana de Le Monde Diplomatique. Publicó varios artículos y algunos libros sobre Bolivia, el último es “Los inconformistas del Centenario. Intelectuales, socialismo y nación en unaBolivia en crisis (1925-1939)”, que es su tesis de doctorado en Historia cursado en la Universidad de Buenos Aires. Es jefe de Redacción de la revista Nueva Sociedad. 
—La izquierda (el trotskismo reunido en distintos frentes) creció en estas elecciones, ¿cómo analizás ese crecimiento en relación al de los 90, fines de los 80 o principios de los 2000?
Imagen tomada de Anfibia.

el antimacrismo es anterior a macri

Con los resultados de las primarias del domingo último en mano, Martín Rodríguez –quien se define un “sociólogo ilegal”– señaló en un artículo publicado en la revista digital Panamá que la oposición al macrismo se parece mucho a lo que fue la oposición al kirchnerismo hace cinco años.
Más allá de los números, el electorado refrendó al gobierno nacional. Valen todas las consideraciones: desde la nacionalización de la campaña –como si los comicios, como decía un tuitero, no fueran siempre presidenciales– hasta el fuerte respaldo que recibió Cristina Fernández de Kirchner en Buenos Aires luego de dos años intensos de demonización de su figura. Pero el oficialismo se impuso en la mayoría de las provincias, vapuleó a los gobernadores y, con un desaparecido en plena campaña y un candidato que hubo que esconder en el último tramo de la carrera electoral en Buenos Aires, empardó con el kirchnerismo.
Ahora falta que estos resultados se confirmen en las elecciones generales de octubre.
“El pueblo argentino –analiza Martín Rodríguez– les votó hegemonía, su 1985-1993-2005, y por ende les otorgó la capacidad potencial de realizar verdaderas transformaciones y a la vez intentando poner voluntad en su debilidad política aparente, en esa suerte de ‘gobierno sin relato’ al que el anti macrismo con la potencia simbólica del progresismo relata más. A efectos de su micro-segmentación, el macrismo parece narrado centralmente más por sus otros. Pero ya no será la minoría o el ‘accidente’ histórico (del que hablaba Carlos Pagni) el subterfugio para su inacción. Se asistirá probablemente a una concentración del poder inédita en la historia argentina: nunca antes el poder de los votos, del Estado y de la Clase habían estado reunidas en torno al mismo grupo de personas. Único partido nacional, la transición del PRO al PAN. La chilenización social y política de la Argentina. ¿Qué hará el gobierno con tamaño poder? ¿Mantener el ‘gradualismo’ hasta lo que se pueda, por aquello de ‘equipo que gana no se toca’? ¿O empezar su verdadero gobierno, el de Mauricio Macri, el de las ‘reformas estructurales’? ¿Ha terminado ya la transición desde el populismo?”

game of tarantino

Además de obsesionarse por detalles dentro del mundo de Game of Thrones: halló la montaña –dentro de la diégesis, claro– donde los Niños del Bosque crearon a los Caminantes Blancos, RKRagan explora en Reddit similitudes de la serie con películas. Por ejemplo, encontró que el final del último episodio de la séptima temporada (el 5) de algún modo cita el principio de Reservoir Dogs, de Tarantino.




Y acá, en el minuto 7:11 de este video, la escena citada:

martes, 8 de agosto de 2017

guerra por el planeta de los monos

En la fundación de Roma –siete siglos antes de Cristo, según la leyenda–, Rómulo traza los límites de la ciudad y ordena que nadie los traspase. Pero su hermano Remo lo desafía, cruza los límites, hay una pelea y Rómulo termina matando a su mellizo. Roma se erigirá sobre la tumba donde yace Remo. La ciudad, cuna de la civilización, nace en ese crimen originario. Para decirlo con un concepto más moderno: no hay acto de civilización que no lo sea también de barbarie.
La historia de Los Monos, que Germán de los Santos y Hernán Lascano siguen a través de varios hilos en su libro Los Monos. Historia de la familia narco que transformó a Rosario en un infierno narra lo que podríamos llamar la refundación de Rosario a comienzos de los 2000, cuando comienzan a expandirse las cocinas de cocaína en manos de grupos criminales familiares, con la complicidad de policías –la mitad de los 25 procesados por la causa son agentes policiales de rangos medios y altos– y empresarios que inyectaron el dinero sucio, ensangrentado de la droga a través de inversiones que van desde autos de alta gama hasta la compra de propiedades.
“Los monos”, la historia del clan Cantero que narran De los Santos y Lascano es también el dibujo de un mapa de la ciudad, de sus límites y su tolerancia: la violencia que generó el narcotráfico a través de bandas criminales comenzó a ser un dolor de cabeza para las autoridades políticas una vez que los muertos comenzaron a salpicar las veredas del centro: el Fantasma Paz en Corrientes y 27 de Febrero; el Quemadito Rodríguez en Pellegrini y Presidente Roca. Sin embargo, para cuando esos muertos asaltaron la vista de los ciudadanos respetables de la zona céntrica –donde la tasa de homicidios es equivalente al de algunas ciudades europeas– en la zona sur, en los barrios La Tablada y Las Flores, donde se concentraba la actividad de Los Monos, ya había muerto un tendal de de jóvenes que, a falta de perspectivas, habían abrazado la causa y la economía narco; además de los inocentes que quedaban en medio de los disparos. Entre los caídos de esas zonas donde las crisis sociales y económicas encuentran sus primeras víctimas, el libro también cuenta a las familias desplazadas porque los narcos se apropiaban de sus casas para usarlos como búnkeres de venta de drogas.
“Cuando los flujos económicos allí generados se insertan en la economía –leemos en la página 259–, las marcas de sangre dejan de verse”.
Fotografía de Marcelo Manera publicada en La Nación.

martes, 1 de agosto de 2017

lecciones maquiavélicas


"Me gustaría enseñarles el camino al infierno para que puedan alejarse de él".

El infame filósofo italiano Nicolás Maquiavelo escribió esas palabras en 1526, cerca del final de su vida. Advirtió a los ciudadanos de la República de Florencia del siglo XVI que no debían ser engañados por los líderes astutos.

El libro más famoso de Maquiavelo, “El Príncipe”, es visto por lo general como un manual de instrucciones para tiranos, y es de algún modo así. Pero hay más Maquiavelo que eso. Es cierto que enseñó a los gobernantes cómo gobernar despiadadamente, sí, pero al mismo tiempo mostró a los gobernados cómo los estaban conduciendo.

En otras palabras, entregó un manual para los dos lados.
Mauricio Macri y Donald Trump (fuente: el gran diario argie).

jueves, 27 de julio de 2017

este jueves en vivo

La gente de El Corán y el Termotanque me invitó este jueves a partir de las 21 –en Santiago 989, casi San Luis (Mercado Solidario)– a su radio en vivo, en la que conversaremos bajo la consigna "Entre imágenes. Una conversación sobre cine".
Juan Campos, que se comunicó conmigo para la invitación, me escribió: "El programa, de todos modos, se anuncia de esta manera: Hay quien dice que vivimos en la sociedad de la imagen y que ésta, paradójicamente, neutraliza toda imaginación. ¿Es así? ¿Hemos perdido la capacidad de imaginar? ¿Cómo se produce cine hoy? ¿Cómo cambió la manera de ver y hablar de él? ¿Cómo piensa un productor audiovisual en tiempos de cámaras para todxs? ¿Dónde están sucediendo cosas prometedoras? ¿Qué lugar ocupa Hollywood en un escenario que es global?"
Y agrega: "La idea es que compartas la 'mesa' con Lucas Paulinovich y Ezequiel Gatto –que son los conductores– y Elad Abraham que va a ser el otro invitado, que está laburando en un proyecto audiovisual en concreto."
Bueno, no puedo sentirme menos que honrado, espero estar a la altura de las circunstancias.
Admiro a los que conozco de ese grupo, pero tienen el hábito de difundir sus acciones en esa red social

martes, 25 de julio de 2017

la grieta según maquiavelo

Un periodista de Vox entrevista a Erica Benner, profesora de Filosofía Política de Yale, e inquiere cuáles son las lecciones actuales de Maquiavelo. Entre otras cosas, ella responde:
"The key question for Machiavelli, apart from all the philosophical questions about human nature, is how to defend democracy or a republic. He thinks democracy is the best form of government, and he’s always asking why some last longer than others."He sees two big problems at the root of democracies. One is partisanship, and by that he doesn’t necessarily mean organized political parties but rather a society that ends up divided into parts or teams or camps. When people start to see themselves as rivals to the death, as groups with divergent interests and visions of society with no compatibility, you can’t sustain a democracy. Civil conflict was a central concern of his for that reason."*
La lucha de clases no está ausente del análisis, si se sigue leyendo la entrevista.

* La pregunta clave para Maquiavelo,además de todos los interrogantes filosóficos sobre la naturaleza humana, es cómo defender una democracia o una república. Él pensaba que la democracia era la mejor forma de gobierno, y siempre se preguntaba por qué algunas duraban más que otras.
Él observa dos grandes problemas en la base de la democracia. Uno es el partidismo, y no se refería necesariamente a a la organización política partidaria, , sino más bien a una sociedad que termina dividida en partes, grupos o bandos. Cuando la gente comienza a verse entre sí como rivales a muerte, como grupos con intereses divergentes y visiones de la sociedad incompatibles, no se puede sostener una democracia. La confrontación civil fue una de sus principales preocupaciones por esa razón. 

lunes, 24 de julio de 2017

cultura popular de la era trump


(Traduje esta nota pensando en explorar las expresiones populares de la era Macri.)

Para quienes nos pasamos los últimos seis meses rastreando la evolución de una nueva categoría de entretenimiento, la cultura pop de la era Trump, el el anuncio de las nominaciones al Emmy del 13 de julio proporcionó dos titulares: “Saturday Night Live” (SNL) recibió 22, de lejos la mayor cantidad en sus 42 temporadas de historia; y “The Handmaid’s Tale” (serie ovacionada en el mundo, basada en la novela de 1985 de la Nobel canadiense Margaret Attwood) obtuvo 13, colocando al fin a Hulu (una plataforma on demmand similar a Netflix) en el mapa de los premios y confirmando que la teocracia estropeada de Gilead (el país ficticio en el que sucede la serie) ahora se encuentra entre las muchas distopías estadounidenses a disposición de los consumidores (los Estados Unidos aparecen divididos en la ficción, ambientada en una suerte de presente alternativo en el que una pandemia de esterilidad azota a la humanidad y las mujeres son sometidas a su rol reproductivo). Estos espectáculos de televisión son, a su modo, dos respuestas diferentes a la pregunta que se formula hoy día en el mundo del entretenimiento, es decir, ¿cómo lidiar con la pesadilla actual? SNL (un show con sketches que trabaja con la actualidad cada sábado a la noche) encarna la intención: incluso cuando el espectáculo falla en su ejecución, entiende que su misión es reprocesar los eventos de la semana en contrapartes salvajes, con profusión de memes y/o momentos de las redes sociales que pueden convertirse en GIFs (imágenes animadas) y comentarios a través de la sátira que “destruyen”, por lo menos el fin de semana, todas las cosas que sabemos se levantarán de nuevo, decididamente intactas, el lunes por la mañana. Para un programa que se a lo largo de décadas surfeó entre cosas y situaciones que eran relevantes y las que no, la elección de Donald Trump como presidente de EEUU fue un llamado a reafirmar la acción, y no fue de extrañar que entre sus nominaciones una fuera para Alec Baldwin –con tanta frecuencia caracterizado como Trump que tenía que ser categorizado como regular en la serie– y uno para el personaje Sean Spicer (vocero de la Casa Blanca), que protagoniza Melissa McCarthy (bueno, fue divertido mientras duró: el jueves pasado Spicer anunció que dejaba el cargo en agosto).

Un triunfo del arte
"The Handmaid's Tale": imagen tomada de Independent.

Ver SNL en la era Trump es un juicio en el acto, en tiempo real. El espectáculo es prácticamente interactivo, casi incompleto sin nuestras reacciones. Pero el reconocimiento de “The Handmaid’s Tale” expresa algo diferente: nuestro deseo colectivo (e irrazonable) de que el arte se haya adelantado a representarlo todo. Nadie que haya aclamado a “The Handmaid’s Tale” afirma que su visión de un mundo en el que la estructura de poder masculina convierte a las mujeres en ciudadanos de segunda clase fue sólo un golpe de suerte en la oscuridad, o que la forma de expresar algunas de las más espantosas retóricas de la derecha, así como sus estrategias políticas en esa narrativa es mera casualidad. En cambio, le damos mucho crédito por haber llegado primero –por haber visto el lejano futuro en 1985, cuando se publicó la novela de Margaret Atwood, y el futuro cercano de abril de 2016, cuando se anunció la serie.
No importa que Atwood estuviera escribiendo, hace más de 30 años, sobre sus preocupaciones políticas feministas, con las que ya estaba apasionada y alarmada; hoy día se siente más irresistible venerarla por haber descubierto un rincón, antes que mirar por la ventana. Muchos han llamado a “The Handmaid’s Tale” profética, y ahora mismo, en el lugar donde la vida real y el entretenimiento se encuentran, no hay alabanza más alta. En busca de un liderazgo oracular creíble, que los políticos y los expertos fracasaron en ofrecer, es tentador recurrir al arte y, posteriormente, tomar prestado de ese arte, como lo han hecho las mujeres al usar las ropas rojas y los sombreros blancos en las protestas contra el delito del aborto en varios estados. Ver “The Handmaid’s Tale” es como decir “Ella lo vio venir” –y decir que lo vio venir es, sobre todo, una expresión de fe en un momento en que se la siente escasa.

domingo, 16 de julio de 2017

el hombre quieto

Deadline nos infoma que George A. Romero (1940-2017), el creador de los zombies tal como los conocemos, murió este domingo en su casa de Toronto (Ontario, Canadá) a los 77 años. La escena que describe la noticia es conmovedora: tras padecer un cáncer de pulmón Romero murió en compañía de su esposa y su hija mientras escuchaban la banda de sonido de The Quiet Man (el film de John Ford estrenado en 1952 con música de Victor Young).
Como escribió Joseph Roth: "Dénos Dios a todos nosotros, bebedores fumadores, tan liviana y hermosa muerte".

martes, 11 de julio de 2017

stranger things reloaded

“Algunas puertas no pueden cerrarse”, dice el póster promocional de la segunda parte de la serie “Stranger Things 2”, que Netflix difundió hoy. Además, se conoció la fecha del estreno: el 27 de octubre próximo, cuatro días antes de la celebración del Día de los Fieles Difuntos, que en Estados Unidos se conoce como “Víspera de Todos los Santos” (All Hallows’ Eve: Halloween). De hecho, los cuatro niños que protagonizaron la primera temporada, pueden verse en el primer tráiler de esta continuación de la serie enfundados en trajes de “Los Cazafantasmas”: el estreno de la película en su país de origen fue en junio de 1984, por lo tanto la serie transcurre alrededor de la celebración de Halloween de ese año.

La segunda temporada tendrá nueve episodios, uno más que la primera. Incluso conocimos los títulos de cada capítulo cuando se publicitó el primer “teaser” (un pantallazo de una escena): “Madmax”, “El niño que resucitó”, “El huerto de calabazas”, “El palacio”, “La tormenta”, “El renacuajo”, “La cabaña secreta”, “El cerebro”, “El hermano desaparecido”.
Si la primera temporada narró la apertura de un portal a una dimensión oscura y tenebrosa de la misma realidad, la segunda continúa ese camino y las consecuencias parecen ser mucho más severas.
Los cuatro jóvenes amigos vuelven a recorren en bicicleta los caminos rurales del pueblo de Hawkins –una localidad ficticia en un condado de Indiana– tras los experimentos desmadrados del Hawkins National Laboratory del que escapó Eleven (Once, en español), la niña con poderes telekinéticos, en la primera temporada.
Según contó Matt Duffer (uno de los creadores de la serie) a periodistas de EW, se mantendrá en la segunda temporada el enfoque de la primera. Ahora, mientras la primera se inspiraba en conocidas películas de la era VHS como “ET” y films más entrañables (“Cuenta conmigo”), la segunda tendrá toques mayores de ciencia ficción, a lo James Cameron (su película “Terminator” es de 1984), y se situará un año después que la primera.

martes, 4 de julio de 2017

arrepentido de twitter

La entrevista se publicó en el New York Times el 20 de mayo pasado, poco después de que Donald Trump declarara que había llegado a la presidencia gracias a Twitter. El entrevistado es Ev Williams, creador de Blogger, de Twitter y, desde 2012, de una plataforma de publicaciones llamada Medium donde se alienta a los miembros a publicar mucho más que 140 caracteres y combate la idea de que las historias se cuenten en imágenes: una vuelta a la palabra que nadie cree que vaya a convertirse en un gran negocio.
En esa entrevista, entonces, Ev Williams (@ev) dice que lo siente si la popular plataforma que cofundó ayudó a colocar a Donald Trump en la Casa Blanca. Dice también que el rol de Twitter en el ascenso “populista” de Trump es “algo muy malo.
Williams, de 45 años y con una larga como emprededor de internet que lo llevó de su Nebraska natal a Texas y Silicon Valley, le dice David Streitfeld, el periodista del NYT, que la internet “está obviamente rota porque premia los extremos”.
Que se equivocó, dice, al pensar que el mundo sería un lugar mejor si existiera una plataforma en la que todos pudieran hablar con libertad e intercambiar ideas.
Tras la declaración de Williams “Creo que la internet está rota”, Straitfeld enlista lo que parecen las consideraciones que se tiran en la conversación: “La gente usa Facebook para mostrar suicidios, palizas y asesinatos en tiempo real. Twitter es un nido de trolls y abusos que parecen imposibles de detener. Las falsas noticias, ya sean creadas por ideología o por ganancias, se propagan sin freno. Cuatro de cada diez usuarios adultos de Internet dijeron en una encuesta de Pew que habían sido hostigados online. Y eso fue antes de que la campaña presidencial se calentara el año pasado”.
El domingo, Donald Trump parece haber respondido “in extremis” a Ev Williams con el tuiteo de una imagen trucada en la que derribaba de un puñetazo a un periodista de la CNN –a la que le declaró la guerra–; también tuiteó: “I am thinking about changing the name #FakeNews CNN to #FraudNewsCNN!” (“¡Estoy pensando en cambiar el nombre #NoticiasFalsas CNN por #NoticiasFraudulentasCNN!”).
Así están las cosas.


sábado, 1 de julio de 2017

burocracia: ritual neoliberal

Como el jubilado de 91 años que se quitó la vida en la sede de Anses de Mar del Plata el jueves último, Mark Fisher también se suicidó este año en Gran Bretaña, donde vivía y había nacido, sólo que no había cumplido los 50 y todos esperábamos aún de él otros grandes libros, además de Realismo capitalista.
El suicidio, claro, es algo difícil de atribuir al capitalismo. Fisher había escrito mucho sobre este asunto, por ejemplo, publicó en 2013 un texto sobre su depresión: “Escribir sobre la propia depresión es difícil. La depresión está en parte constituida por una voz ‘interior’ que te acusa de auto-indulgencia –no estás deprimido, solo sentís lástima por vos mismo, calmate– y esta voz es susceptible de ser activada cuando hacés pública tu condición. Por supuesto, esta voz no es una voz ‘interior’ en absoluto; es la expresión internalizada de fuerzas sociales reales, y tienen un interés particular en negar cualquier conexión entre la depresión y la política.”

lunes, 26 de junio de 2017

el ajuste que se viene

El 25 de mayo pasado, desde Seúl, Corea, el periodista Alejandro Bercovich escribía para su columna en DiarioBae: “El momento bisagra que atraviesa la República de Corea tiene especial interés para Argentina ahora que Cristina Kirchner vuelve a crecer en la escena política criolla, dado que su desarrollo tardío fue un ejemplo a seguir para varios economistas de su gestión. A diferencia de Australia, el modelo con el que sueña el equipo de Mauricio Macri, este país no basó su salto adelante en la explotación de los recursos naturales -que casi no tiene- sino en la industria manufacturera, que pasó de representar un 14% de PBI en 1965 (menos que en Argentina hoy) al 31% en 2015”. El párrafo, incluido en un análisis económico, es también parte de una crónica, en la que Bercovich –autor de “Estoy Verde” (el libro en el que describe la dolarización de la economía argentina), columnista en C5N en el programa de Gustavo Sylvestre y quien tiene desde este año su programa en RadioConVos.com todos los sábados de 10 a 13– describe el modo en que los coreanos circulan por la calle y cómo actúan en el trabajo.
Imagen tomada de "Notero de a pie".

Aunque especializado en Economía, los intereses de Bercovich son variados y fundamentados, según puede leerse en sus columnas y tal como se los puede escuchar en la radio porteña. Pero además, el párrafo también señala un trabajo metódico en el que cada dato, cada detalle y cada escena está acompañada de su contexto.
Hoy está escribiendo un nuevo libro con un economista de Rosario, pero prefiere mantener la reserva. En esta entrevista Bercovich analiza los temas más ventilados de la actualidad política y reflexiona a la vez sobre su propio trabajo.
—Como periodista especializado en Economía, ¿cómo evaluás esta situación en la que desde un gobierno que tomó medidas económicas drásticas, se augure que las elecciones se definirán por la política?
—Me parece que esto de que la elección se defina por la política tiene que ver con que hay un núcleo duro de apoyo al gobierno de (Mauricio) Macri que es indiferente a la situación económica, es un apoyo estrictamente político, ideológico, que tiene que ver con el rechazo al kirchnerismo, a la corrupción. Pero también el rechazo a muchas de las políticas económicas que significaron mejoras en niveles de vida para amplios sectores de la población. Ahí me parece que la lectura que hizo el gobierno es correcta y por eso le va a seguir yendo bien. Confrontando con el kirchnerismo se evita que lo midan por sus resultados económicos.