socio

"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

lunes, 19 de febrero de 2018

carnicería americana


Los estadounidenses tienen una notable tolerancia para la matanza de niños, en especial cuando se trata de asesinatos en masa de hijos de otros. Esta indiferencia emocional se manifestó vívidamente después de la revelación de la Masacre de My Lai (Vietnam del Sur: el 16 de marzo próximo se cumplirán 50 años de esa masacre), cuando docenas de infantes y niños vietnamitas fueron asesinados por los hombres de la Compañía Charlie: sus cadáveres diminutos, descuartizados, fueron apilados en zanjas. Después de que el teniente William Calley fuera enjuiciado, más del 70 por ciento de los estadounidenses creía que su sentencia era demasiado severa. La mayoría se opuso tajantemente a cualquier tipo de prueba. Al final, Calley estuvo menos de 4 años bajo arresto domiciliario por su papel en la ejecución de más de 500 aldeanos vietnamitas.

Veinticinco años después, las actitudes estadounidenses hacia las muertes infantiles se habían agudizado aún más. Cuando se reveló que las sanciones de Estados Unidos contra Iraq habían causado la muerte de más de 500.000 niños iraquíes, la Secretaria de Estado de Bill Clinton, Madeleine Albright, argumentó fríamente que las muertes “valían la pena” para avanzar en la política estadounidense en el Medio Oriente. Pocos estadounidenses protestaron contra este salvajismo oficial hecho en su nombre.


Masacre de My Lai, fuente WikiCommons.

Ahora las armas se están volviendo contra los propios niños de Estados Unidos y los ríos de sangre que salen de las escuelas del país apenas provocan una sacudida en nuestra política. Si el tiroteo de Columbine (1999) fue una tragedia, ¿qué palabra podemos usar para describir el tiroteo número 436 en una escuela desde entonces?

domingo, 4 de febrero de 2018

ya es la hora

por Mariela Mangiaterra

A mi antes me gustaba más viajar. Hasta me veía distinta. Se me coloreaban los cachetes de la cara, el pelo se ponía mas brillante.
Cada vez me asimilo más al grupo de los que se quedan.
Como la primera generación de los que nos hospedan acá, sin ir más lejos. 
A eso de las 10 uno de ellos cruza delante de la casita donde paro con una botella vacía. Cruza la acequia haciendo equilibrio entre las piedras. Y va a reunirse con otro viejo y dos viejas en lo más alto de la finca. Una es la mamá de Pablo, el chico que nos alquiló por internet.
Por la tarde escucho que el viejo les dice a los otros tres: "Damas y caballeros, si me disculpan, ya es la hora", y hace el camino inverso hasta la última casa, más abajo, y se sienta en la galería a mirar el cerro.
Un mediodía me acerco hasta la reunión de ancianos para pedirle un mantel a la mamá de Pablo. La encuentro refunfuñando y quejándose de los otros tres. Me dice que el que cruza delante de mi casita y la otra mujer son sus hermanos y el otro viejo, que me mira como una tortuga, es su marido.
"Todos me dan trabajo! Por ejemplo ahora no me dicen si quieren que haga la rúcula".
Me parece una locura toda esta gente grande moviéndose sólo unos metros entre parientes.
También me gusta el proyecto del viejo. Cuántas visiones del cerro sobreimpresas pueden ser almacenadas? Cuántas coloraciones? Cuántas iluminaciones?
Me gusta el tiempo.

sábado, 3 de febrero de 2018

vergüenza italiana

“¿De qué se avergüenzan los italianos?” –se preguntaba el filósofo Giorgio Agamben alrededor de 1993, mientras en Italia un fiscal y un puñado de jueces encaraban el proceso conocido como “mani pulite” (manos limpias) que terminó con varios dirigentes políticos tras las rejas y el presidente del partido Socialista prófugo. Y seguía: “En los debates públicos como en las discusiones por la calle o los cafés, sorprende con cuánta asiduidad, apenas se eleva el tono, sale a relucir la expresión ‘¿no le da vergüenza?’, como si esta en todo momento contuviera el argumento decisivo (…) Si el arrepentimiento modela la relación que los italianos tienen con el bien, la vergüenza domina su relación con la verdad”.
“Desde este exilio. Diario italiano 1992-1994” es el último de los textos que componen el libro Medios sin fin, un conjunto de ensayos escritos por Agamben en la primera mitad de los años 90, mientras desarrollaba uno de los tomos decisivos de su obra, Homo sacer. El poder soberano y la vida desnuda (la editorial Adriana Hidalgo, que publica Medios sin fin editó el año pasado ese tomo en Argentina).

Ese “diario” breve, que suma observaciones y las contrapone con los conceptos que Agamben desarrolla desde entonces (la distinción, clave, entre vida desnuda –zoé– o pura vida, y vida política –bíos–, por ejemplo), avisora el futuro que hoy conocemos de Italia: ese reinado de la justicia penal sobre la política que terminaría coronando en el poder a Silvio Berlusconi.

viernes, 26 de enero de 2018

espectro

Giorgio Agamben vive en Venecia. No lo sabía y me entero a través de esta generosa entrevista traducida en Artillería Inmanente de la que extraigo esta maravillosa respuesta:
“Para mí el espectro no es una categoría negativa ni, como usted dice, un ectoplasma. El espectro —basta pensar en ciertos relatos de Henry James— es una forma de vida más verdadera que la vida falsa con la que se pretende animar a nuestras ciudades. Ciertamente más verdadera que las masas de turistas o las muchedumbres de jóvenes frecuentemente desesperados que se emborrachan de noche en Campo Santa Margherita en Venecia o en plaza Trilussa en Roma, con la benévola complicidad de las autoridades. E incluso más verdadera que las vacuas Bienales, éstas sí ectoplasmas en el sentido etimológico del término, sustancias informes que aparecen de la nada. En el texto al que usted se refiere, yo hacía una distinción entre las larvas, que son cadáveres que simulan estar vivos o son mantenidos artificialmente con vida (y ésta es la condición de casi todas nuestras instituciones) y el espectro verdadero, que se nos puede aparecer y sorprendernos porque conserva en sí algo vivo y a veces jubiloso. Quizá, en la bancarrota de la cultura occidental, las ciudades y las lenguas de Europa sobreviven únicamente como fantasmas, que, sin embargo, hablan todavía a quien sabe escuchar su voz. Y es sólo prestando escucha a esta voz como nuestro tiempo, que ha extraviado toda consciencia de su situación histórica, podrá encontrar una relación vital con su pasado y con su presente.”

domingo, 21 de enero de 2018

teología política, una lista de lecturas

Adam Kotsko nos tira acá una lista de lectura de teología política. (Todos los enlaces fueron agregados en esta entrada.) Dice:

“Algunos amigos de Facebook me preguntaron cuál era mi 'canon' personal sobre teología política y creí que sería un buen tema para postear en el blog. Esta lista, como cualquier intento de canon, no sólo refleja el estado de un campo sino que apunta a cambiarlo. No sólo aborda lo que es la teología política, también lo que podría y debería ser. Mientras que algunas de mis elecciones son presumiblemente obvias, otras expresan mi convicción de que la teología política debe apañárselas con interrogantes económicos, de raza, género y sexualidad; de que nuestro orden neoliberal contemporáneo es un orden de teología política, de que la teología política es una disciplina genealógica, y de que la raíz de la teología política no homologa política y teología, sino el problema que motiva a ambos, en términos políticos, al problema de la legitimidad y, en términos teológicos, al problema del mal. En otras palabras, esta podría ser una lista de lectura para entender el estilo de teología política que practico en The Prince of this World y Neoliberalism’s Demons (traducción al español acá). Pero, más allá de eso, es el intento de reagrupar el cuerpo de obras que pueden tener una productiva lectura una en contra de la otra.
Imagen tomada de Itself.
He aquí la lista en algo así como un orden cronológico:
1.       Friedrich Nietzsche, La genealogía de la moral: Muchas de las preguntas clave de la teología política –el complejo cruce entre moral, religión, economía y poder, tanto como las diferencias étnicas y raciales– forman parte del frente y el centro en este texto, que también ofrece las bases del método genealógico.
2.       Max Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo: Las anteojeras convencionales de la teología política, que define lo político excluyendo lo económico, es lo único que evita que este texto sea un clásico obvio en la materia. Todo lo que esperamos de un estudio teológico político está presente en este texto, y la exclusión es aún más atroz cuando reconocemos cuán profundamente weberiano resulta Schmitt (precisamente porque también es profundamente anti-weberiano).
3.       Carl Schmitt, Teología polítca: se me reirían en la sala si no incluía esta, y con razón. Viví durante años aquí en la tensión de la promesa del proyecto de investigación de Schmitt y las luces de giro que lo llevarían a un destructivo callejón sin salida.

domingo, 14 de enero de 2018

amar lo que la muerte ha tocado

Desde Iruya, mi hija nos hace un breve relato de su viaje. Entre otras cosas cuenta el encuentro con un almacenero que perdió a su hermano, una oración por el muerto, les pide.
Reviso los libros y ni las oraciones de Stevenson ni los poemas de nuestra amiga María Auxiliadora Álvarez me parecen una cita adecuada. Entonces reveo los dos últimos episodios de Godless –que miré con fascinación y gula cuando se estrenó a fines de 2017. Al final me encuentro con un poema de Yehudah Halevi que no encuentro hasta ahora en su versión española del hebreo. En el último episodio, cuando ya sucedió todo, el sacerdote llega al fin al pueblo, se disculpa por su tardanza y se aproxima al hoyo donde yace uno de los muertos, el más joven de todos. Desea que no sea aún demasiado tarde y recita este poema de Halevi ("Judá Levi" nació en Toledo a fines del siglo XI y murió muchos años más tarde en Jerusalén):
«Es una cosa temerosa
amar lo que puede tocar la muerte
Es algo temeroso amar, tener esperanza,
soñar, permanecer.
Estar ahí y, ¡oh, perder!
Es algo para tontos. Y es
algo sagrado
Es algo sagrado amar, porque tu vida vivió en mí.
Tu risa me erigió una vez
Hubo un tiempo en que tu palabra
fue un regalo para mí.
Recordarlo me trae
una alegría dolorosa
Amar es algo humano,
Algo sagrado. Amar
lo que la muerte ha tocado.»
Imagen tomada de Wikipedia.

En el original que hallé sólo en inglés: «‘Tis a fearful thing/ to love what death can touch./ A fearful thing/ to love, to hope, to dream, to be –/ to be, / And oh, to lose. / A thing for fools, this, / And a holy thing, / a holy thing / to love. / For your life has lived in me, / your laugh once lifted me, / your word was gift to me. / To remember this brings painful joy. / ‘Tis a human thing, love, / a holy thing, to love / what death has touched.»

la estrella de la amargura

Hace poco Netflix estrenó Wormwood (término inglés para "ajenjo", que en los textos bíblicos es metáfora de amargura), una serie de seis episodios dirigida y creada por el gran documentalista Errol Morris. Wormwood, además de ser uno de los mejores documentales acerca de cómo se crean mentiras para proteger secretos de estado, es también una serie (o un extenso docudrama, como se dice en inglés) sobre una persona, Eric Olson, el hijo de una de las primeras víctimas de los proyectos secretos de la CIA, cuando la central de inteligencia estadounidense desarrollaba proyectos de interrogación y control mental al tiempo que impulsaban una guerra bacteriológica en Corea. La voz de Olson hijo se corresponde aquí con la de otro hijo, George Burchett, cuyo padre fue un distinguido periodista australiano que tuvo el mal tino de narrar los experimentos de armas bacteriológicas estadounidenses sobre Corea desde el lado chino, a principios de los 50, lo que le valió el mote de traidor, la desacreditación y el retiro de su ciudadanía australiana. Burchett descubre fugazmente una foto de su padre en el documental y se pone a hilar recuerdos y conjeturas en esta nota publicada en CounterPunch, una de esas encantadores publicaciones de la izquierda estadounidense, que traducimos acá: "Wormwood and a Shocking Secret of War: How Errol Morris Vindicated My Father, Wilfred Burchett" (Wormwood y un impactante secreto de guerra: cómo Errol Morris reivindicó a mi padre, Wilfred Burchett", por George Burchett)

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Vemos una pared forrada en un turbio papel tapiz con flores marrones y una puerta con una mirilla, y el número 1018A. Un hombre está hablando por teléfono. Dice: “Nos vemos mañana. Te amo, Alice”. La cámara se aleja y revela a otro hombre, sentado en la cama doble al lado del primero. Fumando un cigarrillo y ve una pelea de boxeo en un viejo televisor blanco y negro. El primer hombre se levanta y apaga el televisor. Regresa a su cama y comienza a leer un pasaje de la Santa Biblia que sostiene en sus manos:
“Y el tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una grande estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó en la tercera parte de los ríos, y en la fuente de las aguas.
“Y el nombre de la estrella se dice Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas fue vuelta en ajenjo: y muchos hombres murieron por las aguas, porque fueron hechas amargas.” (Apocalipsis; 8, 10 y 11; versión de C. de Reina, C. de Varela. N. del T.)
Alguien intenta abrir la puerta de la habitación del hotel. El primer hombre se acerca a la puerta y echa un vistazo por la mirilla. Sale al pasillo. Nadie. Regresa a la habitación.
Estalla una ventana. El primer hombre la atraviesa de cabeza y comienza a caer en cámara lenta, mientras Perry Como canta “Otro amor no tengo, solo este amor por ti”, y empiezan los créditos iniciales.
Es decir, estamos atrapados en Wormwood (“wormwood” es el término inglés para “ajenjo”, planta a la que metafóricamente se alude en la Biblia para referirse a la amargura; n. del t.), el fascinante documental dramático en seis episodios de Errol Morris.
Leemos 1953 en la pantalla y una voz pregunta: “¿Qué le dijeron en el momento de la muerte de su padre?”
Un anciano de ojos azules responde: “Me dijeron ‘Tu padre tuvo un accidente. Cayó, o saltó por la ventana. Y murió’.”
La voz que hace la pregunta es la de Errol Morris. El hombre que le contesta es Eric Olson, el hijo mayor de Frank Olson, el hombre que se cayó o saltó desde la ventana del piso 13 del Statler Hotel en Nueva York, a las 2.33 a.m. del 28 de noviembre de 1953.
Frank Olson era un científico que trabajaba en el programa secreto de armas biológicas en Fort Detrick, Maryland, una instalación de investigación militar de los EE. UU. También estuvo muy involucrado en dos programas secretos de la CIA. Uno, llamado en código Artichoke, desarrollaba técnicas especiales de interrogación. El otro, llamado MKUltra, trataba de experimentar con métodos de control mental, incluido el uso de LSD.
Wormwood cuenta la historia de la investigación que hizo toda su vida Eric Olson sobre la muerte de su padre. ¿Se cayó? ¿Saltó? ¿Lo empujaron? ¿Fue un accidente? ¿Un experimento de control mental salió mal? ¿Fue un asesinato? ¿Fue una ejecución?
Para llegar a la verdad, Wormwood también recrea los últimos diez días de la vida de Frank Olson. Por lo tanto, a los 18 minutos del primer episodio Frank Olson será conducido a un albergue junto al lago para una reunión con sus colegas de Fort Detrick y la CIA. Enciende la radio del automóvil y la voz del locutor de las noticias dice:
“Las películas que recién se conocen desnudan la impactante verdad detrás de las acusaciones comunistas de guerra bacteriológica en Corea y las llamadas confesiones de aviadores estadounidenses capturados. Las películas confiscadas muestran las conferencias de la prensa roja en las que los aviadores capturados admitieron que arrojaron bombas bacteriológicas en territorio civil, declaraciones transmitidas por la máquina de propaganda comunista en todo el mundo e incluso llevadas a los pasillos de las Naciones Unidas. Estas confesiones son la base de una flagrante sinfonía del odio...”
A medida que la voz habla, aparece brevemente en la pantalla ese metraje. Lo reconozco. Rebobino y pongo en pausa el episodio. El hombre de la extrema derecha con la camisa blanca es mi padre, el periodista australiano Wilfred Burchett.
He visto este metraje antes. Es de un rodaje chino de 1952 en el que se registra: “Los aviadores estadounidenses capturados Kenneth L. Enoch y John S. Quinn, interrogados por la Junta interrogadora de especialistas coreanos y chinos y corresponsales de prensa” en el que los dos aviadores repiten lo que ya habían dicho en sus “confesiones voluntarias”: que EEUU estaba librando una guerra bacteriológica en Corea y que personalmente habían arrojado bombas de bacterias. De hecho, el “interrogatorio” se parece más a una conferencia de prensa y, como dice la voz en off, “Wilfred Burchett, corresponsal del Ce Soir de París, también se unió al trabajo del grupo por invitación”.
Otras imágenes, usadas más tarde en Wormwood, muestran a la Comisión Científica Internacional, dirigida por uno de los científicos más distinguidos de Gran Bretaña, Joseph Needham, un miembro de la Academia Británica, que viajó a China y Corea para investigar las acusaciones y asistió al “interrogatorio” de los pilotos estadounidenses capturados.
Captura de pantalla, en Counterpunch.

domingo, 3 de diciembre de 2017

la máquina de volar


El galpón es una jaula blanca y pintarrajeada que se mantiene en pie desde principios del siglo XX, cuando allí, en lo que hoy es el paseo peatonal de la Costa Central, funcionaba la estación de ferrocarriles Rosario Central. Como una suerte de circo reducido y cúbico, los caminantes se detienen contra la reja del portón abierto y se quedan a mirar a unos tipos que vuelan en bicicleta sobre rampas de madera. Los domingos a las 11, cuando Calle Recreativa empuja al exterior a todo aquél que pueda meterse dentro de unas calzas, los que ruedan sobre las rampas son niños de 7 a 13 años, cada uno con su casco y las ruedas de las bicis bien infladas, se ejercitan en transfers (saltar de una rampa a otra), foot jam (girar el cuadro mientras se sostiene la bici en equilibrio sobre la rueda delantera mediante la presión de un pie), bunny hop (salto de conejo: saltar levantando el manubrio y doblando las piernas) o, sencillamente, ruedan sobre las olas de madera según los llevan las ruedas. Es el día en que funciona la escuelita de BMX.
El BMX (siglas de bycicle moto cross) nació en California entre fines de los 60 y principios de los 70, de ahí que los nombres de la mayoría de sus trucos sean en inglés. Desde 2008 la modalidad BMX “race” (carrera) es un deporte olímpico. Pero en los próximos Juegos Olímpicos de verano de Tokio, en 2020 todas las categorías de BMX serán olímpicas, lo que significa que los “riders” de cada país competirán en las grandes ligas. Eso y, sobre todo, que habrá dinero para la organización de torneos que siempre se hicieron a pulmón y sorteando la anarquía particular de quienes practican la disciplina. La modalidad que se practica en el galpón frente al río se llama “free style” (estilo libre): un tipo de práctica que surgió de pruebas y ejercicios en rampas y que suma, además de la destreza, el estilo, es decir, la calidad para caer, saltar, deslizarse y sujetar la bicicleta con el cuerpo.
 

Un domingo de noviembre pasado, pasado el mediodía, unos doce ó trece niños salen del galpón en sus bicicletas. El galpón, en Schiffner 1522 (es la calle peatonal frente a la Isla de los Inventos) se llama Hell Track (Pista del Infierno, yeah!) y es único en su tipo en el país: techado, rampas de madera que construyeron y diseñaron sus propios usuarios, sede de una competencia internacional –el Classic Contest– que suma ya unos 18 años y de la que participan desde niños y jóvenes que se inician en la disciplina hasta profesionales capaces de piruetas que desafían las leyes de la física, como el ecuatoriano Jonathan Camacho.
Pero este domingo los niños, que participan de la escuelita de BMX, sólo van a tomarse una foto en la explanada junto al río junto con Luciano Aguilar, Lucho, el profe: 32 años. Más tarde, cuando los padres de los niños se apoltronan en unos bancos sacados de debajo de las rampas –el galpón es infinito, debajo de su estructura de madera oculta mundos enteros, desde piscinas inflables para zambullirse con una bicicleta tras una caída de cinco metros hasta sillas, carpas y rampas para sacar al exterior– para comer unas hamburguesas, ofrecen a Luciano unas latas de cervezas que él declina. Lo suyo es la gaseosa con azúcar, única ingesta que le permite elevarse dos o tres metros sobre una rampa, caer y volver a levantar la bicicleta hasta hacerla aterrizar con un “nollie hop” (hacer que la rueda trasera quede en el aire mientras se retrocede sobre la rueda delantera). Cada movimiento de BMX implica levantar el cuerpo con la bicicleta, como si se tratara de un miembro más: no hay un solo truco del que no participe todo el cuerpo del “rider”.

viernes, 1 de diciembre de 2017

el cuento de la criada

Entre los autores de la revista Otra parte, Federico Romani me resulta el más "afín", siempre preocupado y ocupado en temas que tocan el meollo de eso que busco en las ficciones y los ensayos, como este texto sobre "la técnica".
De modo que cuando vi en el boletín de este jueves que había escrito sobre la serie The Handmaid's Tale me zambullí en su texto dispuesto a estar de acuerdo con su argumento, incluso si no coincidía con mis impresiones (que traté de señalar en esta traducción).
Copio aquí lo que Romani escribió bajo el título: «Sobre “TheHandmaid’s Tale” y los peligros de no querer decir nada o intentar decirlo todo».


La adaptación televisiva del relato de Margaret Atwood es la clase de artefacto cultural que, en otras épocas y con otros modos, solía contrabandear Robert H. Heinlein en el terreno literario: parábolas grandilocuentes y crepitantes de las que no podía saberse con certeza si estaban ladeadas (ideológicamente) hacia la izquierda o hacia la derecha, en tanto sus ambigüedades de fondo podían pasar perfectamente por sus mayores virtudes.
La primera adaptación de la novela de Atwood es de 1990 y estuvo signada por inconvenientes de producción y lanzamiento que le ocasionaron una recepción problemática. Escrita por Harold Pinter, inicialmente atribuida al británico Karel Reisz (luego reemplazado por el alemán Volker Schlondorff), iba a contar con el protagónico de Sigourney Weaver, quien se bajó del proyecto (según la leyenda, al quedar embarazada en los meses previos al inicio de la filmación) y fue, a su vez, sustituida por Natasha Richardson, hija de la muy activa en cuestiones feministas Vanessa Redgrave. Robert Duvall y Faye Dunaway completaban el cast de una película que resultó más pequeña de lo originalmente pensado, que hoy permanece casi olvidada y cuya factura artesanal y reducido presupuesto terminaron acomodándola mejor al panteón de la serie “B” que al podio de las grandes producciones de ciencia ficción.


viernes, 24 de noviembre de 2017

música fuera de serie

El miércoles, día de la Música, en nuestra columna en Sì 98.9 hablamos de las bandas de sonido de algunas series que fueron pioneras, en el pasado inmediato, en la supervisión musical.
Cierto espíritu de "frontera" (es decir, el desarrollo de una historia que está de modo permanente en tránsito, cruzando los límites) se percibe en la música seleccionada para Breaking Bad. De la serie elegimos dos temas, de algún modo representativos: "Banderilla", de Calexico, y "Freestyle", de los Taalbi Brothers (los hermanos Taalbi, adolescentes entonces, cuando el tema fue incluido en el final de la cuarta temporada, mostraron abiertamente su sorpresa en las redes cuando se enteraron). Hoy basta escribir "Taalbi" en el buscador de YouTube para que nos lleve directamente al tema.


De la música de The Leftovers ya tradujimos acá unas anotaciones de Adam Kotsko: versiones cultas y meoldramáticas de canciones pop. La encargada de la supervisión musical de The Leftovers es la DJ Liza Richardson, una DJ capaz de mezclar canciones de rock cristiano de los 70 con el rap más radical, edulcorados temas de la televisión de los 80 y versiones de temas pop como los seleccionados: la grave versión de Lo-Fang de "You are the one that I want", de Grease; y el piano inquietante de Maxence Cyrin del tema de Pixies "Where is my mind".




T. Bone Burnett contó a Mother Jones cómo eligió la música para True Detective. La idea era no caer en lo obvio, evitar el folk y el bluegrass que aludiera de forma directa a los pantanos y los montes donde transcurría la primera temporada (la tercera temporada se está rodando y transcurrirá en la zona de las Ozarks, como la serie de Netflix).
De allí elegimos el tema de los título, "Far from any road", de The Handsome Family, quienes en su sitio pasaron a describirse, acorde al tono de la serie, como autores de música folk y "gótica".
También –lo que fue una alegría y un reencuentro– "Clear spot", de Captain Beefheart.



miércoles, 22 de noviembre de 2017

el enano neoliberal

Diego Sztulwark: “Neoliberalismo y formas de vida. Un repaso por la coyuntura argentina”, una charla en Flacso.
Dice Sztulwark: “El neoliberalismo es un gobierno de las conductas, que tiene una premisa que me parece que nos falta aprender a desarmar, que es que la potencia colectiva, la potencia social se perfecciona bajo la forma empresa, y es patológica o sospechosa cuando toma formas que no son empresariales. Así que el neoliberalismo es una comprensión de la potencia humana, individual y colectiva que se articula en un diseño muy específico que se llama ‘forma empresa’; sean las empresas específicamente organizadas o sea cada conducta humana pensada como conducta empresarial (…) Es la ampliación de un discurso económico a formas no económicas (…) extendido a todas las zonas de la vida donde se supone que los cálculos no deberían ser económicos (…), calculamos absolutamente todo como si estuviésemos en el mercado”.
(…)
“La empresarialidad se convierte prácticamente en una moral, es un régimen de visibilidad, una manera de comprensión”.
De la lectura de Foucault (Nacimiento de la biopolítica) señala que Estado y mercado ya no están separados como en el siglo XIX y que en el centro del neoliberalismo está la libertad (libertad empresarial), y acota: “El neoliberalismo no es simplemente una ideología, es un diagrama de poder. Una ideología se puede denunciar, pero un diagrama de poder no se puede denunciar. En el diagrama de poder estamos nosotros adentro. No podemos zafarnos de hacer una vida neoliberal”. (…) “El neoliberalismo es una experiencia de desensibilización: la incapacidad general de comprender lo no dicho, más allá de lo que está codificado, de poner en juego una empatía que aparece más allá de lo que aparece como orden, regla, código o algo explícito”. Felix Guattari: “El capitalismo es cada vez más un espacio de producción de subjetividad” (no sólo de producción de mercancías), “la producción económica y la producción de subjetividad es cada vez más lo mismo”. (Subjetividad: modos de ser: “el capitalismo produce modos de ser”.) Guattari (según Sztulwark): “Lo propiamente neoliberal es la estandarización: la estandarización de la existencia, de los modos de conocer, la estandarización sensible, la estética. Y a eso le opone la singularización; más que derecha-izquierda, burgueses y proletarios, cualquier otra polaridad del discurso político”. Asì, las micropolíticas nos ofrecen un plano de las “líneas de estandarización”.
Si las referencias a Foucault y Guattari no logran entusiasmarnos, la mención del filósofo Pierre Hadot debería inquietarnos: “No nos merecemos ninguna verdad si no tenemos prácticas de transformación”, que es, según Sztulwark, lo contrario de lo que propone el neoliberalismo: si no obedecemos y no vamos a la redundancia de ser empresa y policía para todos, no merecemos ninguna verdad.
(Llegué hasta esta charla desde una columna en el programa Lo que resta del día, en la bendita radio.)

martes, 21 de noviembre de 2017

stalin por trotsky

Hace poco entrevistamos en Rosario a Alan Woods, pero no nos dijo nada entonces de la inminente aparición de Stalin, la biografía sobre el dictador soviético que León Trotsky escribía en Cotyoacán cuando lo asesinó Ramón Mercader.
Hoy nos enteramos a través de un artículo de Álvaro Ruiz Rodilla en Nexos de que se presentó en México Stalin, de León Trotsky, una obra que su traductor original destruyó con una traducción que traicionaba las ideas de Trotsky y agregaba material propio del todo impropio. El libro se completa "con material inédito, editado y traducido por Alan Woods, prólogo de Esteban Volkow, investigación a cargo de Rob Sewell, traducción al español coordinada por Ana Muñoz y supervisada por Alan Woods. México, editorial Fontamara [colección Argumentos], 2017, 669 p." 


Esteban Volkow (nieto de Trotsky) y Alan Woods. Fotografía tomada de Twitter.

domingo, 19 de noviembre de 2017

"s" de submarino

Último momento:






La desaparición del submarino ARA San Juan se produce a 35 años y pocos meses después de que terminara su misión el más célebre de los submarinos argentinos, el ARA San Luis, que estuvo sumergido durante 39 días, hasta el 19 de mayo de 1982, en la guerra de Malvinas. Fue la única nave del país bajo las aguas durante el conflicto y, si bien no logró hundir ningún buque inglés (la computadora de tiro no funcionaba, de modo que los cálculos para lanzamientos de torpedos debían hacerse manualmente; los torpedos no detonaban y los disparos delataban la posición de la nave sin provocar daño al enemigo, entre otras fallas), cumplió su misión y sus tripulantes realizaron la proeza de volver a la base naval de la Fuerza de Submarinos en Mar del Plata habiéndose enfrentado entonces a la tercera armada más poderosa del mundo.
Como el San Luis, el San Juan también fue fabricado en Alemania pero diez años más tarde, en 1983.

La Armada argentina tiene como tradición bautizar a sus submarinos con el nombre de una provincia que empiece con “s”. Cuando el San Luis zarpó a la guerra estaban operativos el Santa Fe y el Santiago del Estero.
Toda esa historia puede leerse entre líneas en Trasfondo, la tercera novela, publicada en 2012, de la escritora tandilense Patricia Ratto.
Trasfondo cuenta, de algún modo, la campaña del submarino ARA San Luisdurante la guerra de Malvinas. Es una ficción. Pero Ratto entrevistó a algunos de aquellos submarinistas que en abril de 1982 fueron arrojados a la noche y la niebla, a desaparecer en el mar, único modo de que la tarea del submarino resulte efectiva. Una ficción: un discurso que opera allí donde la historia aún no ha podido tejer sus discursos.

martes, 14 de noviembre de 2017

el empleo ya no cumple su función

Suele asociarse la Asignación Universal por Hijo (AUH) al kirchnerismo, sin embargo quien trajo la propuesta original fue un economista que jamás perteneció a ese espacio y acompañó en su momento a Elisa Carrió hasta que Carrió giró a la derecha. Entonces, Rubén Lo Vuolo se refugió en la academia y continuó estudiando y elaborando propuestas de redistribución de la riqueza desde Centro Interdisciplinario para las Políticas Públicas (Ciepp), del que es director.
El sábado pasado Lo Vuolo, autor de un par de libros, entre ellos “La modernización excluyente: transformación económica y estado de bienestar en Argentina”, mantuvo una extensa entrevista con el periodista Alejandro Bercovich en su programa El Lobby, que se emite por RadioConVos, en Buenos Aires.
Aquí se resumen algunas de sus posturas en torno a temas hoy centrales de la economía.
Empleo

“Me llama la atención –señaló Lo Vuolo– que muchas de las cosas que parecían que no podían tener más espacio en Argentina con la crisis de 2001 y 2002 están volviendo de una manera increíble. Reflexiones por ejemplo sobre el valor del empleo, qué significa el trabajo, cosas como que el mayor mérito que tiene el capital es que da empleo. No es, como uno había aprendido en algún momento, que es el empleo el que genera riqueza, no, ahora es el capital el que genera riqueza y uno tiene que estar agradecido de que le den laburo en cualquier condición. Lo sintetizaría así: se consolida la desigualdad, se consolida también una costumbre de clase, independientemente de la opinión que uno tenga sobre la clase. Y me preocupa desde hace tiempo, porque no es sólo un fenómeno argentino, sino internacional. Probablemente la advertencia más potente que hace Thomas Piketty (economista francés autor de “El Capital enel siglo XXI”) es que el mundo ha vuelto a tener niveles de desigualdad parecidos a los de principios del siglo XX y esto se está reproduciendo, se está consolidando y tiene cierta legitimidad. El dato central es que el mundo concentra cada vez más riqueza y, junto con esto, en el mundo se habla cada vez menos de la concentración de riqueza, eso es lo que señala Pickety, y lo señala porque demuestra que uno de los elementos que más explica la concentración de riquezas y la desigualdad es la herencia, y este es un dato que en Argentina nadie pretende discutir: al mismo tiempo que se pretende justificar que con el esfuerzo y el laburo individual una persona indigente va a salir de su situación –cosa que es a todas luces altamente improbable–, se legitima que una cantidad de gente, por el solo hecho de ser hijos de y heredar capital sin haber hecho absolutamente nada, puedan disponer de su ocio del modo que quieran”.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

prensa democrática

"A las redacciones posteriores a los ’80, a los diarios del momento dorado, les hizo mucho más daño el periodismo de investigación y los buenos sueldos que toda la cocaína que entrara por las puertitas relativamente estrechas que por algún motivo suelen tener los medios de comunicación": así escribe Ernesto Semán su paso por Clarín en el año 98 en Panamá Revista. Se trata de "una serie de textos sobre la prensa durante la aún breve pero intensa historia de la democracia argentina. Una relación simbiótica y competitiva que unió por el amor y por el espanto al sistema que los argentinos elegimos para vivir, para obedecer y para ordenarnos con el de las empresas que vivieron de relatarlo. Hoy, que los cambios en las condiciones políticas y de mercado indican un cambio de etapa con alcances aún desconocidos, es oportuno recorrer la historia de la prensa y la democracia a través de los proyectos periodísticos nacidos y criados en ella". 
Es la cuarta o quinta entrega de esta serie de artículos –bajo la etiquete "Prensa y democracia"–, que incluye hasta ahora una breve historia de Ámbito Financiero ("Poeta del capitalismo plebeyo") con poemas de Julio Ramos incluidos), otra sobre TXT ("Periodismo y progresismo sobre el cambio de época"), "El Porteño según Rolando Graña", en el que Graña recuerda esa redacción en el que Gabriel Levinas se cruzaba con Rodolfo Fogwill; un perfil de la revista Gente, cuando en el 83 abre la grieta entre las colas de Punta del Este y las de Mar del Plata. También, fuera de etiqueta y la primera entrega de la saga, una nota sobre 3 Puntos bajo el título "Las desventuras del Newyorker argentino" que comienza: "La historia de la revista Trespuntos es la de una derrota menor que merece ser contada". 
Brillante. 
Imagen tomada de Revista Panamá.

lunes, 30 de octubre de 2017

stranger things 2: el reino del revés

Pasaron casi diez años de la Guerra de Vietnam y todos esos buenos marines que no lograron derrotar al vietcong ahora son imbatibles en las películas, envueltos en músculos sostienen una ametralladora del tamaño de un semirremolque y miran hacia un más allá en el que refulge la democracia y la libertad. Mientras tanto, en Estados Unidos –lo veremos en una de las escenas de la serie–, en cada escuela hay un retrato del presidente Ronald Reagan, que accedió a la Casa Blanca predicando –literalmente– las bondades del conservadurismo económico y religioso y definió a la Unión Soviética (que aún existía) y sus países aliados como “el eje del mal” en una asamblea nacional de evangélicos. Estamos en octubre de 1984 en un pequeño pueblo llamado Hawkins, en el interior de la costa Este de Estados Unidos. Acaba de estrenarse “Casafantasmas” y es la vísperas de Todos los Santos, que en inglés se escribe All Hallows’ Eve y, su contracción: Halloween. La serie se llama “Stranger Things 2”. Netflix estrenó los 9 episodios de la segunda temporada el viernes pasado.

miércoles, 25 de octubre de 2017

de regreso a octubre

Este mes se cumplen cien años de la única revuelta política en la historia de la humanidad que derrocó el sistema político-económico dominante, el capitalismo, para reemplazarlo por otro que tuvo como protagonistas a los trabajadores. Sucedió en Rusia, que entonces usaba todavía el calendario juliano –el de la iglesia ortodoxa–, que difería poco más de diez días con el gregoriano, que se usaba en el resto del mundo occidental. Los bolcheviques fueron los encargados de unificar ese calendario porque su mensaje, desde una Rusia que despertaba al mundo moderno, también anunciaba que llegaba el momento del hombre nuevo, el del futuro. El episodio podría sintetizar el espíritu de Todo lo que necesitás saber sobre la RevoluciónRusa, de Martín Baña y Pablo Stefanoni, que acaba de publicar editorial Paidós, donde los dos historiadores buscan acercar al gran público una reflexión crítica y accesible sobre un evento que cambió la historia del siglo XX. También, la operación del libro es un ejercicio de anacronía y contemporaneidad: ubicarse hace cien años en Rusia y pensar qué dicen aquellos acontecimientos sobre el presente, con la Unión Soviética disuelta y las izquierdas que apenas suman –como en las últimas elecciones legislativas– un 18 por ciento del electorado.
Hablamos con Martín Baña sobre el libro del que es coautor. Baña, quien estuvo en Rusia, habla y escribe en ruso, es también un historiador interesado en la política, “sobre todo la política anticapitalista”, según leemos su perfil en revista Anfibia (donde es colaborador). Es profesor en la UBA, donde se doctoró en Historia. Es investigador de Conicet y publicó libros en Argentina y Rusia.
—¿Cuáles son los mitos desde los cuales se cuenta por lo general la Revolución soviética?
—Adscriben a esos mitos tanto el relato de la izquierda más tradicional como el relato del liberalismo, más conservador. Uno de esos mitos es el que dice que la revolución fue exclusivamente bolchevique y obrera, sobre todo, con lo cual se sostenía que había un grupo social que era el que iba a hacer la revolución, que era el proletariado, y esto tenía que ver con las premisas políticas del grupo que ocupó el poder desde octubre (de 1917) que era el bolchevique y consideraba a los obreros como el grupo privilegiado de la revolución, los sepultureros del capitalismo, más allá de que los fundadores del partido Bolchevique no eran obreros, pero tenían un esquema teórico que intentaron aplicar a la realidad. Y cuando analizamos los eventos de 1917 y vemos cuáles fueron los sujetos de esos eventos, claramente hay una participación de los obreros…

—Perdón, los obreros eran prácticamente una minoría en la Rusia de entonces.
—Sí, claro, el campesinado era la inmensa mayoría, casi el 80 por ciento de la población. La clase obrera llegaba casi a un 5 por ciento. Entonces, hay obreros pero también hubo una participación importante de otros grupos sociales como por ejemplo los soldados, el amotinamiento en Petrogrado fue fundamental para decidir la suerte de la revolución en Febrero, fueron los que exigieron al soviet que proclame la famosa orden número 1, que ponía en manos del soviet la posibilidad de vetar lo que decidiera el gobierno provisional.

viernes, 20 de octubre de 2017

rey de la selva

En Diálogos en el campo enemigo, Fogwill comienza recordando a los intelectuales de algún modo "contemporáneos" en los años 60, cuando formaban grupos de estudio. "Había varios que cobraban igual que un analista de la época por enseñar marxismo", dice. Y comienza a hablar de León, padre renegado del filósofo oficial del régimen actual.
Dice que León tenia la "clientela más distinguida" y que "atendía en en un departamento frente a Recoleta y se movía entre Belgrano y el zoológico, se decía que era como el león del zoo, que la gente pagaba para verlo y conseguir de la filosofía una imagen tan equívoca como la que tiene de la selva el que miró al Rey desde la jaula donde el viejo melenudo espanta las moscas con el rabo".
Y remata con una frase que le tiró un colega de entonces: "Lo llamaba Tarzán porque no sabía escribir, y en cambio tenía el don de hablar con los animales y conseguir que le obedezcan".
Lo que me gusta leer allí es cómo le obedeció uno de sus animales.

en seis meses en san nicolás

Un amigo de San Nicolás me escribe por WhatsApp:
"1. Un tipo asesina a la madre, hiere a la esposa y a la hija e intenta incendiar la casa. No lo logra por la intervención de un vecino, al que también hiere.
"2. En la isla. Asesina a su amigo de un escopetazo. Quema el cuerpo, lo descuartiza, entierra algunas partes y otras las esconde en pastizales. Se va a dormir. Al otro día vuelve y se entrega a la poli. Dice que no se acuerda de nada
"3. San La Muerte le pide un sacrificio humano. Va a buscar a su víctima, pero no la encuentra y mata a otro en su lugar.
Todo eso en seis meses en esta ciudad. ¿Existe otra en Argentina con tanto nivel de perversión?
Escritores, cuéntenle esas historia al mundo!"

martes, 17 de octubre de 2017

nada distinto de lo esperado (alejandro horowicz)

Preguntarle a Alejandro Horowicz por lo político es inquirir por la economía, en su definición la democracia, como teatro de lo político, está lejos de ser un mecanismo que regula simplemente las elecciones. En esta entrevista, que realizaron dos periodistas del programa La Mar en Coche (en la porteña FM La Tribu), Horowicz describe a Macri como una especie de político pero también de holograma: no se trata de su figura sino de la dinámica política la que lo coloca ahí.
—¿Qué se juega en las elecciones del 22 de octubre?
—Nada. Podrían jugarse muchas cosas, pero en rigor de verdad no se juega nada que no esté previsto de antemano. Y esta previsión tiene que ver con que el centro de la política argentina es Mauricio Macri. Si uno mira el gobierno nacional, más allá de lo que uno piense del gobierno nacional, no se le puede escapar que el gobierno a sus términos y en su anticipado planteo, hace exactamente lo que se esperaba que hiciera: no hace nada distinto de lo esperado. Matíz más o menos, no estoy diciendo que son particularmente hábiles para hacer lo que hace, pero incluso esta falta de habilidad le es permitida por la naturaleza de la oposición política que, en rigor, es un conjunto de declaraciones, porque no existe. El peronismo, que sería en abstractos términos la fuerza opositora, carece de dirección nacional, por lo tanto no sólo no se opone; basta mirar que Mauricio Macri desde el primer día en que asume la presidencia hasta hoy, esta minoría parlamentaria, sin que esta minoría, entre comillas, numéricamente abrumadora por ejemplo en el Senado le impida absolutamente nada. La idea de una oposición política cuyo liberalismo es tan vacuo que sólo se reduce a votar cada dos años muestra hasta qué punto esta carencia de oposición real tiene un desenganche con una oposición que resiste las distintas políticas del gobierno desde la calle. Pero entre la oposición que resiste desde la calle y la que podría resistir parlamentariamente no existe ninguna relación. En la medida en que estos son los términos, no se juega electoralmente nada que no se haya jugado previamente y podría decir muy suelto de cuerpo que lo único que vamos a ver es el recuento globular con que el gobierno cuenta a modo de respaldo.

miércoles, 11 de octubre de 2017

todo Dios quiere morir

Traduzco de Itself la entrada “Every God wants to die: belated reflections on Westworld” ("Todo Dios quiere morir, reflexiones tardías sobre Westworld")


En el momento en que Westworld se puso al aire, no me interesaba. Acaso culpa de la publicidad que se le dio, que presentó la serie como una sucesión del estilo anclado en la magnitud de Game of Thrones –también la premisa la hizo sonar como si resultara de la misma explotación nihilística de Game of Thrones. La cosa entera sonaba agotadora, todo ese asunto que suponía que el espectáculo seguro iba a atraer un alto nivel de atención de la cultura crítica en línea.

Marquen este día en el calendario, porque podría muy bien ser la primera vez que alguien en Internet admita abiertamente que estaba equivocado. Westworld es absolutamente excelente. Creo que hubiera sido divertido participar en especulaciones acerca de dónde la trama viró hacia eso que sucedió, y mientras tanto, probablemente podría haber ignorado la mayoría de los artículos preocupándose acerca de si a cada personaje se le dio el nivel correcto según el protagonismo de cada escena, etc.