socio

"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

martes, 11 de diciembre de 2018

el mito de las buenas corporaciones


Fueron los sindicatos, en los Estados Unidos de los 50, los responsables del bienestar y los altos salarios de los trabajadores en la era de la posguerra.


Del mismo modo que la presidencia de Donald Trump ha contribuido a la consideración retrospectiva de George H.W. Bush, también la conducta de las corporaciones estadounidenses durante las últimas cuatro décadas –para decirlo más o menos claro: embolsar los ingresos de sus accionistas mientras se muestran rígidas al mismo tiempo que abandonaba por completo a sus trabajadores– lustraron de un resplandor positivo su desempeño en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Un comentarista bañado en ese resplandor, basado en la evidencia de su columna de los lunes en The New York Times, es David Leonhardt. Su artículo, con bastante razón, bate el parche por el proyecto de ley de Elizabeth Warren, que requiere que las corporaciones reserven el 40 por ciento de sus asientos en el consejo para los representantes seleccionados por sus trabajadores, una versión ligeramente diluida de la codeterminación alemana, pero un paso significativo hacia adelante, si es que se consigue, en la batalla para hacer que las corporaciones sean responsables no solo ante sus accionistas más grandes (entre los que se encuentran sus principales ejecutivos, que generalmente son compensados en acciones).
Leonhardt señala correctamente que fue solo a fines de la década de 1970 que las corporaciones estadounidenses comenzaron a acumular sus ganancias para sus accionistas y gerentes. Por el contrario, durante los 30 años anteriores, los ingresos de los trabajadores aumentaron a la misma tasa que la productividad y las empresas proporcionaron seguros de salud y pensiones.
¿Por qué funcionó así? Según Leonhardt, eso se debía a que “la mayoría de los ejecutivos se comportaban como si se preocuparan por sus trabajadores y comunidades”. Cita un artículo famoso de Bill Benton de la agencia de publicidad Benton y Bowles que apareció en 1944, sugiriendo que las empresas estadounidenses tenían una misión superior que enriquecer a los ricos, y sugiere que esto se convirtió en un punto de vista ampliamente aceptado en salas de de directorio corporativas.
Lo que uno no encontrará en la columna de Leonhardt es alguna mención a los sindicatos, lo que hace que su análisis sea resulte similar a Hamlet, pero sin el príncipe. El hecho de que los sindicatos representaran a un tercio de la fuerza laboral estadounidense cuando Benton escribió su artículo, y una buena parte de más de un tercio en las grandes corporaciones, fue la principal razón por la que las corporaciones compensaron a sus trabajadores de manera más justa de lo que lo han hecho en las últimas décadas. El contrato que General Motors firmó con el Sindicato de Trabajadores Automotrices (UAW, United Auto Workers) en 1950, que estableció la plantilla para los contratos más equitativos de ese período, se debió al temor de GM de tener que soportar otro cierre de más de 100 días que la UAW había infligido sobre la empresa en su huelga de 1946. Y como Jack Metzger ha documentado en su maravilloso libro Striking Steel (un juego de palabras en el que “striking” puede leerse como resplandeciente –acero resplandeciente– pero tiene su eco en strike: huelga), los 50 fueron una década llena de huelgas importantes mientras los sindicatos luchaban con éxito para frustrar las propuestas de las corporaciones que hubieran reducido el salario y los beneficios que los trabajadores habían logrado. (El libro de Metzger toma su título de la huelga de trabajadores del acero de 1959 contra US Steel, cuando casi medio millón de trabajadores se quedaron sin trabajo por 116 días, lo que finalmente obligó a la compañía a mantener e incluso aumentar sus beneficios para los obreros).
Entonces, seamos claros acerca de lo que los franceses llaman les “trente glorieuses”, los 30 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando los ingresos de los trabajadores aumentaron y surgió una clase media masiva. No fue la edad de oro de las corporaciones benévolas. Fue la edad de oro de los sindicatos.

Traducido de Prospect.

jueves, 6 de diciembre de 2018

amnesia institucional



Recién llegado de Brasil a Nueva Orleans, donde es profesor de la Universidad de Tulane, el crítico cultural y teórico de la literatura Idelber Avelar se presta a esta entrevista en la que disecciona el proceso por el cual su país llevó al poder a Jair Bolsonaro.
En esta conversación Avelar desmenuza el trágico error de Lula cuando alentó la candidatura de Bolsonaro creyendo que su candidato, Fernando Haddad, lo derrotaría en un balotaje. También, traza una línea de continuidad entre la campaña de “fakenews” de las elecciones de este año y las que en 2014 llevaron a Dilma Rousseff a la presidencia demonizando a Marina Silva; sostiene que el proceso de memoria histórica y de juicios a los responsables de la última dictadura argentina hacen muy difícil que en el país emerja un Bolsonaro y concluye que la actual derrota de las izquierdas en la región comparte el mismo “horizonte epocal” que la de los 70: es la misma derrota.
En 1999, antes de que en Argentina se reabrieran las causas de lesa humanidad por los crímenes de la última dictadura cívico-militar, antes de que Luiz Inácio Lula da Silva ganara su primera presidencia, y cuando Hugo Chávez apenas asomaba en Venezuela, el brasileño Idelber Avelar publicó Alegorías de la derrota, un libro magistral que analizaba los procesos de representación de la memoria de la dictadura en la democracia y postulaba que las dictaduras que se propagaron en América latina desde los 60, eran la condición misma de las actuales democracias, que no cuestionaban el orden neoliberal impuesto a sangre y fuego y se asumían como débil remedo de los intentos de democratización radical que habían propuesto los gobiernos populares derrocados.
—Al tiempo que asumía Lula, Brasil quedaba reducido a los fotogramas del film Ciudad de Dios. El filósofo Vladimir Safatle dijo que Brasil vive una “guerra civil de baja intensidad”, con unos 60 y pico de miles de muertos al año por homicidio. ¿Cómo observás esa representación de Brasil en las ficciones?
Imagen tomada del sitio de la Tulane University.

lunes, 26 de noviembre de 2018

el neoliberalismo conduce al fascismo


El neoliberalismo como teoría económica siempre fue un absurdo. Tuvo tanta validez como las ideologías que gobernaron del pasado: el derecho divino de los reyes o la creencia en el Übermensch (el “súperhombre”) del fascismo. Ninguna de sus tan aclamadas promesas fueron remotamente posibles. Concentrar la riqueza en manos de una élite oligárquica global (ocho familias tienen ahora tanta riqueza como el 50 por ciento de la población mundial), mientras se demuelen los controles y regulaciones gubernamentales, lo que siempre crea una desigualdad de ingresos masiva, le da poder a los monopolios, alimenta el extremismo político y destruye la democracia. No se necesita recorrer las 577 páginas de El Capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty, para hacerse una idea. Pero la racionalidad económica nunca fue el punto. El punto era la restauración del poder de clase.
Ilustración de Mr. Fish en TruthDig.

Como ideología dominante, el neoliberalismo fue un éxito brillante. A partir de la década de 1970, sus principales críticos keynesianos fueron expulsados de la academia, de las instituciones estatales y las organizaciones financieras como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial; también se los excluyó de los medios de comunicación. Cortesanos aplicados e intelectuales presumidos como Milton Friedman fueron insertados en lugares como la Universidad de Chicago y recibieron plataformas prominentes y fondos corporativos lujosos. Desde allí diseminaron el mantra oficial de teorías económicas desacreditadas y marginadas popularizadas por Friedrich Hayek y la escritora de cuarta Ayn Rand. Una vez que nos arrodilláramos ante los dictados del mercado y levantáramos las regulaciones gubernamentales, recortáramos los impuestos para los ricos, permitiéramos el flujo de dinero a través de las fronteras, destruyéramos sindicatos y firmásemos acuerdos comerciales que enviaban puestos de trabajo a las explotaciones en China, el mundo sería un lugar más feliz, libre y rico. Fue una estafa. Pero funcionó.

jueves, 15 de noviembre de 2018

la noche de los 12 años en hollywood

Bajo el título ‘A Twelve-Year Night’ Director On Exploring How To Stay Human When Your Humanity Is Taken Away – Awardsline Screening Series, Patrick Hipes publica en Deadline una entrevista a Álvaro Brechner, director de La noche de 12 años que se estrenó en El Cairo.
Álvaro Brechner dijo que la génesis de la idea de tomar la historia de vida real que representa La noche de doce años –que debutó este año en el Festival de Cine de Venecia– no fue fácil de discernir. Aunque describió que el camino que hizo al contar esta historia de coraje, imaginación y voluntad pura –la película trata sobre tres presos políticos que en el Uruguay de 1973 son arrojados a confinamiento solitario por más de 12 años, luego sobreviven para ver el fin de la brutal dictadura y convertirse en presidente de Uruguay, ministro de defensa y poeta– fue como un viaje.

“Un director es como un explorador: te metés en la jungla conociendo el norte, pero el norte es siempre sólo un punto, no es un lugar al que puedas llegar”, dijo Brechner, quien junto con la productora Mariela Besuievsky habló recientemente en el escenario del Awardsline Screening Series en The Landmark, en Los Angeles. “Para nosotros siempre se trató de ese norte, ese punto fue la exploración de la condición humana: qué es un hombre cuando todo lo que sabés desaparece, y necesitás reinventarte y mantenerte como un ser humano”.
La película en español, protagonizada por Antonio de la Torre como José “Pepe” Mujica (quien se desempeñó como presidente de Uruguay entre 2010 y 2015) junto con Chino Darín y Alfonso Tort como sus compañeros de prisión, es la representante de Uruguay este año a la carrera por el Oscar como Película en Idioma Extranjero. Es la tercera vez que Brechner se postula el Oscar, después de Mal día para pescar de 2009 y Mr. Kaplan, de 2014.
Para La noche de doce años, Brechner y Besuievsky se reunieron con los personajes en la vida real (Mujica, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro) muchas veces a lo largo de los años para perfeccionar el guión de Brechner; el escritor y director dijo que la historia suena como algo que podrían haber escrito Ray Bradbury, Jack London o Kafka. Besuievsky subrayó el humor entre los tres ex prisioneros cuando hablaron sobre lo que les sucedió.
Pero fue algo que Mujica, entonces presidente, dijo en una conversación mano a mano lo que retuvo Brechner.
“Una de las primeras cosas que fue realmente impactante para nosotros fue el momento en que Mujica dijo: ‘Sabés, Álvaro, a veces me despierto y extraño esos días’, y es como, ¿qué?”, dijo el director. ‘Extraño esos días’, continuó, ‘porque nunca volví a esa soledad, tuve que concentrarme en cómo arreglármelas. Y esa soledad que nunca volví a experimentar. Y nunca sería el hombre que soy si no fuera por todos esos años que pasé siendo yo mismo’”.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

resistance t-shirt

The Nation, la publicación de izquierda –aunque últimamente más progresista que de izquierdas– neoyorkina, acaba de sacar a la venta sus remeras de la resistencia a 25 dólares cada una, que es a la vez una forma de contribuir conn el periodismo independiente: "Demostrá tu solidaridad con quienes luchan contra la violencia racial y la injusticia cuando te pongas esta poderosa remera de la Nación", dice el anuncio.
La estampa reproduce un dibujo del premiado artista Eric Drooker que fue tapa de The Nation, y homenajea al movimiento de base que combate el racismo sistémico y la brutalidad policial en Estados Unidos. 




martes, 13 de noviembre de 2018

la crucifixión de julian assange


El santuario de Julian Assange en la embajada de Ecuador en Londres se convirtió en una pequeña tienda de horrores. En los últimos siete meses se le cortó en gran parte la comunicación con el mundo exterior. Su ciudadanía ecuatoriana, que se le otorgara como solicitante de asilo, está en proceso de ser revocada. Su salud se deteriora. Se le niega atención médica. Su labor en pos de una reparación legal está paralizada por reglas de mordaza, incluidas órdenes ecuatorianas por las que no puede hacer públicas sus condiciones dentro de la embajada porque podría contribuir a la revocación de su ciudadanía ecuatoriana.
Imagen de Mr. Fish en TruthDig

El primer ministro de Australia, Scott Morrison, se negó a interceder en nombre de Assange, que es ciudadano australiano, a pesar de que el nuevo gobierno en Ecuador –dirigido por Lenín Moreno, quien considera a Assange un “problema heredado” y un impedimento para mejorar las relaciones con Washington– está volviendo insoportable la vida del fundador de WikiLeaks en la embajada. Casi a diario, la embajada impone condiciones más duras para Assange, lo que incluye hacerle pagar sus facturas médicas, establecer reglas insondables sobre cómo debe cuidar a su gato y exigirle que realice una variedad de tareas domésticas degradantes.
Los ecuatorianos, reacios a expulsar a Assange después de otorgarle asilo político y darle la ciudadanía, pretenden hacer de su existencia una experiencia tan desagradable que lo lleve a aceptar dejar la embajada para que los británicos lo arresten y lo extraditen a Estados Unidos. El ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, cuyo gobierno otorgó asilo político al editor, describe las actuales condiciones de vida de Assange como “tortura”.
Su madre, Christine Assange, imploró en un video reciente: “A pesar de que Julian es un periodista que ganó muchos premios, muy querido y respetado por exponer con valentía al interés público los graves delitos a alto nivel y la corrupción, en este momento está solo, enfermo, dolorido, silenciado y en régimen de aislamiento, alejado de todo contacto y torturado en el corazón de Londres. La actual jaula de presos políticos ya no es la Torre de Londres, sino la embajada de Ecuador”.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

rea

¿Por qué hacer una revista? ¿Por qué hacer REA? Mientras no lo escriba no lo sé. 
Este jueves lanzamos Revista REA, una publicación digital que intentará pensar de manera afectiva el clima de época y regenerar las acciones artísticas y culturales de Rosario, eso más o menos sostiene Virginia Giacosa, con quien la editamos junto con Maxi Falcone.


La entrada del Diccionario Etimológico en inglés para revista (magazine) dice que se trata de un depósito, un lugar para guardar alimentos pero, sobre todo, munición militar y que proviene del francés medio magasin y el italiano magazzino, que a su vez proviene del árabe makhazin, plural de makhzan fuente del español almacén y, a su vez, del verbo khazana: "guardar, almacenar". Que el sentido original es obsoleto y que el significado de "cámara de cartuchos en un rifle a repetición" es de 1868 y, en el caso de cargador que provee cartuchos data de 1892. Asimismo, el significado de "publicación periódica que contiene misceláneas" data de la salida de la primera de ellas, la "Gentleman's Magazine", en 1731, que fue llamada así por el uso más temprano del término en listados de almacenamientos militares y, también, de manera figurativa, porque estas publicaciones se proponían almacenar información sobre libros (1630).
Es lo que más o menos todos registramos como lo que es o trae una revista. Pero ese dato que emparenta la palabra con lo militar es sugestivo. Hay algo de arma en una revista. 

Me gusta pensar a REA como una revista en la que tan importante como escribir resulte editar, llamar a quienes quieran escribir a unirse a un tono, hacer una voz. Las exigencias "profesionales" del periodismo, el modo en que su escritura se hizo académica y uniforme, borró la primera persona –no la primera persona "adolescente", esa que no distingue un hecho político de una estudiantina–, la que asume lo que enuncia y exige al lector una lectura a la par, similar al de la formulación de Coleridge.

También, un sitio para recuperar los hipervínculos que las redes nos robaron (más allá de la ineludible difusión en esas redes cloacales). 

En el sustantivo "rea" encontramos un pequeño paisaje del descarrío y lo tangencial, un modo de enunciar sin estridencias lo inaprensible de estos tiempos intrascendentes que suenan tan definitivos. Un modo de dibujar un mapa afectivo sobre las antípodas.

Revista REA se presenta este jueves 8 de noviembre de 19 a 22 en Oroño y el río, al pie de las nuevas esculturas de una septuagenaria artista porteña, con canciones de Juani Favre, consola de DJ a cargo de Pablo Zini y lecturas a cargo de algunos de los colaboradores de su número cero.

miércoles, 31 de octubre de 2018

la cultura política importada de bolsonaro


En estas líneas Greg Grandin, profesor de Historia en la Universidad de Nueva York y analista del periódico progresista estadounidense The Nation, repasa la historia reciente y los antecedentes históricos que llevaron a Jair Bolsonaro a la presidencia de uno de los principales países del mundo, convirtiéndose en “agente de las tendencias reaccionarias mundiales exportadas de la nueva derecha de Estados Unidos”. Sigan también los enlaces que propone Grandin y respeté en esta traducción, que llevan a sitios y artículos espléndidos.


Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil, quien ganó la segunda ronda de votación del domingo con un asombroso 55 por ciento, es un fascista abierto, un fóbico violento de toda cosa decente. Bolsonaro, un misógino que dijo que preferiría ver a su hijo muerto antes que aceptarlo como homosexual, es un agente de las tendencias más reaccionarias del mundo, alguien que une la manipulación de las redes sociales a través de noticias falsas con las viejos escuadrones de la muerte. La composición del congreso de Brasil también parece ser sombría, y los militares estarán de vuelta; hay una pequeña ruptura previsible en lo que puede hacer. Los mercados están en alza. Los orgullosos muchachos globales están bailando.
Las súpertopadoras hacen rugir sus motores, se arrasarán los límites del territorio: Bolsonaro consiguió parte del voto de los sin tierra prometiéndoles que eliminaría las prohibiciones de colonizar el vasto Amazonas, incluso con cultivos de soja, madera, minería. Y los partidarios del ganado arrasarán en franjas mucho más grandes que cualquier hacha campesina. “Para las empresas canadienses, una presidencia de Bolsonaro podría abrir nuevas oportunidades de inversión”, informó la cadena CBC de Canadá la noche pasada poco después de que se anunciaran los resultados, “ya que se ha comprometido a reducir las regulaciones ambientales en la selva amazónica y privatizar algunas empresas estatales”. “Nuestro Amazonas es como un niño con varicela, cada punto que ve es una reserva indígena”, dijo Bolsonaro, prometiendo eliminar las reservas de tierras para los pueblos nativos.
Jair Bolsonaro se encuentra con sus seguidores al llegar al aeropuerto Salgado Filho para participar de su campaña presidencial en Porto Alegre, Brasil, el 29 de agosto pasado. (Reuters / Diego Vara).

lunes, 22 de octubre de 2018

tiranía o revolución

Enfurecido por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, el destacado autor de esta columna ensaya un perfil de la patología de la élite que hoy gobierna Estados Unidos. Khashoggi entró al consulado saudí en Estambul el 2 de octubre pasado de donde no volvió a salir y sospechan que fue asesinado y desmembrado por los guardias del príncipe saudita Mohammed bin Salman, a quien el periodista había desenmascarado en sus artículos. Pese a que Khashoggi escribía para “The Washington Post”, el mismo Donald Trump prefirió no expedirse sobre el asunto y preservar su amistad con el poderoso príncipe árabe.



A la edad de 10 años me enviaron como becario a un internado para los súper ricos de Massachusetts. Viví entre los estadounidenses más ricos durante los siguientes ocho años. Escuché sus prejuicios y vi su empalagoso sentido del derecho. Insistieron en que eran privilegiados y ricos porque eran más inteligentes y más talentosos. Tenían un desprecio burlón por aquellos que se clasificaban debajo de ellos en estatus material y social, incluso que los meramente ricos. La mayoría de los súper ricos carecían de la capacidad de empatía y compasión. Formaron camarillas de élite que molestaron, intimidaron e insultaron a cualquier inconformista que desafiara o no encajara en su universo autoadulatorio.

Era imposible entablar una amistad con la mayoría de los hijos de los súper ricos. La amistad para ellos se definía por “¿qué hay acá para mí?” Estaban rodeados desde el momento en que salieron del útero por personas que satisfacían sus deseos y necesidades. Eran incapaces de llegar a aquellos que estaban en un apuro, independientemente del pequeño capricho o problema que tenían en ese momento, dominaban su universo y tenían prioridad sobre el sufrimiento de los demás, incluso entre quienes estaban dentro de su propia familia. Sólo sabían cómo tomar. No podían dar. Fueron personas deformes y profundamente infelices en las garras de un narcisismo insaciable.
Es esencial entender las patologías de los súper ricos. Han tomado el poder político total. De estas patologías informan los Brett Kavanaughs, Donald Trump, sus hijos y los multimillonarios que dirigen su administración. Los súper ricos no pueden ver el mundo desde la perspectiva de nadie salvo la suya propia. Las personas que los rodean, incluidas las mujeres sobre las que pesa el derecho de los los hombres, son objetos diseñados para satisfacer deseos momentáneos o pata ser manipuladas. Los súper ricos son casi siempre amorales. Derecha. Incorrecto. Verdad. Mentiras. Justicia. Injusticia. Estos conceptos están más allá de ellos. Lo que les beneficia o les agrada es bueno. Lo que no debe ser destruido.

dos cosas

El tío le dijo a Enriquito:
—Dos cosas. Una, si ves que el único mingitorio libre es el del medio, no lo uses, esperá que se libere alguno del costado. Dos, si el mingitorio del medio está ocupado, no vayas a ninguno de los dos de al lado.
Y Enriquito encaró así su primera salida en la noche del pueblo.

martes, 16 de octubre de 2018

el devenir fascista del neoliberalismo

Alexandre Roig es secretario académico de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam). Nació en Francia y llegó a la Argentina a principios de diciembre de 2001, con 25 años y un título en Sociología, para estudiar la crisis. Hoy tiene un doctorado de la Escuela de Altos Estudios Sociales de París, es decano del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Unsam (Idaes) entre otros cargos y estudios que dan cuenta de su especialización: la crisis desde un punto de vista sociológico y económico que explora la política y el análisis monetario.
Además de docente e investigador del Conicet, Alex Roig, como prefiere que lo llamen (nacionalizado y radicado en Argentina), tiene publicaciones nacionales e internacionales en el campo de los estudios sobre el desarrollo, en sociología económica del dinero, de la moneda y de las finanzas. Algunos de sus artículos pueden leerse en revista Anfibia.
El sábado pasado Roig fue entrevistado en “El Lobby“, el programa que conduce de 10 a 13 Alejandro Bercovich en RadioConVos.com.ar, por todo el equipo. En esa conversación Roig sostiene que la actual crisis fue autogenerada, a diferencia de la de 2001; señala por qué es tan difícil en este caso articular una oposición y que el devenir de cualquier gobierno neoliberal es el fascismo –una vez que ya no queda nada por prometer. Y, lo más alarmante, el sociólogo apunta que es muy probable que el horizonte de la actual debacle económica sea la dolarización de la Argentina.
—Ahora que volvemos a estar en crisis mucha gente y, sobre todo, muchos jóvenes que no vivieron aquella época, se preguntan sobre las similitudes y diferencias entre esta crisis y la de 2001, ¿cuáles encontrás grosso modo?
—La gran diferencia es que esta crisis es autogenerada, y eso es importante tenerlo claro. ¿Por qué se generan crisis? En general las crisis funcionan para cambiar regímenes de acumulación, para cambiar lógicas dentro de la economía. La de 2001 fue una crisis que fue fruto de contradicciones largas, de tensiones sociales, de un régimen monetario que efectivamente se había agotado. En cambio acá tenemos un gobierno que quiso producir una crisis para poder cambiar las estructuras económicas. La otra gran diferencia, que hace que uno sienta una especie de desasosiego en este momento es que no se termina de estructurar el conflicto social, cosa que en 2001 sí, y estaba muy estructurado el conflicto social porque había un eje, un conflicto que tenía que ver con el desempleo, y estaba muy claro: el movimiento de desempleados, el de piqueteros, la confrontación con el gobierno y la tensión entre neoliberalismo y trabajo. Hoy en día esa conflictividad no está estructurada.
Imagen tomada de Anfibia.

martes, 9 de octubre de 2018

cómo funciona el fascismo

En esta entrevista a Jason Stanley, autor de Cómo funciona el fascismo, se compara las escandalosas similitudes entre las promesas de Hitler y las de Trump y se describe cómo el fascismo destruye la política económica y puede identificárselo cuando las clases dominantes se victimizan en nombre de ideales que pertenecen a un pasado que nunca existió. Una descripción que excede a los Estados Unidos.


En un certero ensayo publicado en el New York Review of Books este mes, Christopher R. Browning, un destacado historiador del Holocausto y el nazismo, describe los paralelos espantosos entre los Estados Unidos y la República de Weimar. “No importa cómo y cuándo termine la presidencia de Trump”, escribe, “el espectro del ‘contraliberalismo’ seguirá acosando a la política estadounidense”.
Jason Stanley estaría de acuerdo. Es profesor de filosofía en la Universidad de Yale y autor de How Fascism Works (“Cómo funciona el fascismo”), donde sostiene que los fracasos de la gobernabilidad democrática han forjado una sociedad que recuerda con escalofríos a la Alemania anterior a la guerra, en la que existía un creciente apetito por el tipo de ultranacionalismo que impulsa Donald Trump. De hecho, el fiscal general Jeff Sessions ha elogiado abiertamente la Ley de Inmigración de 1924, que no solo creó cuotas y prohibiciones para ciertas comunidades de inmigrantes, sino que sirvió de modelo para el “Mein Kampf” de Hitler.
“La idea en el fascismo es destruir la política económica”, dice Stanley. “Los corporativistas están del lado de los políticos que usan tácticas fascistas porque están tratando de desviar la atención de la gente de las fuerzas reales que causan la genuina ansiedad que sienten”.
Ilustración de David Horsey en el LA Times.

Esta ansiedad no es exclusiva ni primordialmente económica. Como Stanley señala con cuidado, las personas de color han sufrido dificultades mucho mayores y, sin embargo, se sienten cada vez más atraídas por el populismo progresivo. En su lugar, afirma, Trump y sus semejantes están canalizando una tensión nociva de patriotismo que crea una nostalgia por un pasado que nunca existió. “Cuando ves que el grupo dominante se hace pasar como si fueran las víctimas de todos los hechos”, observa Stanley, “es cuando la política fascista está tomando control”.
El episodio también concita el fenómeno de las noticias falsas, tanto su construcción como el modo en que se implementa. Stanley sostiene que muchas de nuestras creencias más preciadas se basan en mitologías, con la idea de que estamos esparciendo la democracia por el resto del mundo, quizás la más letal de todas.
“América nunca ha sido grande”, concluye. “Pero la idea de América puede ser grande. Nuestra grandeza es cosa del futuro, no del pasado. El pasado es algo que tratamos de conquistar, y tratamos de forjar nuestra grandeza con ciertos ideales “.

la alegría ya no es brasileña

Antes de que se realizaran las elecciones presidenciales que en Brasil dejaron a Jair Bolsonaro a unos pasos de ganar en primera vuelta, el domingo pasado, el filósofo Vladimir Safatle (quien reside hace décadas en ese país y es autor, entre otros libros, de “La izquierda que no teme decir su nombre”) señalaba que los brasileños vivían una suerte de guerra civil de baja intensidad. “Si pensamos en la situación económica, Brasil nunca sufrió un ajuste neoliberal muy fuerte –les dijo a Diego Sztulwark y Diego Valeriano en una entrevista que puede escucharse en LoboSuelto.com–, por ejemplo, en este país de los cuatro mayores bancos, dos son públicos; de las cuatro mayores empresas, dos son públicas, hay más de cincuenta universidades públicas, tenemos un servicio de salud que es universal y gratuito para 200 millones de personas, y los neoliberales dicen que eso es una aberración, y la única posibilidad de un ajuste neoliberal en Brasil es de una manera violenta”.
Cuando sucedía esa conversación Bolsonaro apenas arañaba el 30 por ciento de intención de votos. Ya entonces Safatle advertía que la posibilidad de que el candidato de ultraderecha llagara al poder anticipaba la militarización de un conflicto que tiene en la mira a los sectores más vulnerables y a los trabajadores. Con los resultados de la primera vuelta de los comicios el panorama no resulta nada alentador. Paulo Guedes, quien será ministro de Economía de Bolsonaro, fue también quien rediseñó la imagen del ex militar y la acomodó para que fuese digerible en los mercados (que festejaron el resultado de la primera vuelta), propone privatizaciones y una timba financiera que Brasil no vio siquiera en sus años de dictadura, entre 1964 y 1985.

domingo, 7 de octubre de 2018

mentira, neoliberalismo y política

Ya dijimos acá que la meta de la teología política es inquirir por la genealogía y legitimidad del poder. En su última entrada en su blog, Adam Kotsko puntualiza algunas de estas cosas. Bajo el título "Mentiras y neoliberalismo" escribe:

"Bajo el neoliberalismo, la mentira se convierte en uno de los rasgos aceptados de la conducción política. La única meta no es otra que instrumentalizar la legitimidad democrática, con el fin de acceder al poder para tomar las decisiones que hagan falta y que las personas comunes nunca pueden entender o de las que nunca pueden ser persuadidas.


"El hecho de que Obama fuera asombrosamente honesto en comparación con todos los presidentes en la memoria reciente contribuyó a su debilidad, porque estaba rodeado de los mentirosos y los tramposos habituales. Pensó que podía hacer que el consenso neoliberal fuera legítimo una vez más, en lugar de una opción sólo por defecto que se sostenía en un repentino “vuelco” y su demonización. Aunque encaja el hecho de que las mentiras que impulsaron a Trump a la presidencia se refiriesen en particular a Obama, así como su impulso hacia la presidencia se realizó de una manera que democráticamente es ilegítima.

"Como otras veces, Trump es la parodia del consenso neoliberal, que nos muestra la verdad de su insolvencia intelectual y política. Y la respuesta de los demócratas neoliberales no es movilizar a la población en protesta, no tomar medidas directas contra una estructura política a todas luces  ilegítima, sino duplicar el elitismo y la tecnocracia al imaginar que de alguna manera el FBI va a salvarnos." 

la peste argentina

Mi esposa me leyó esta tarde este texto que podemos atribuir a Juan Bautista Ritvo, quien lamentablemente lo publicó en la red social de las abuelas. El mismo Ritvo escribió como prólogo al posteo: “Este es el editorial que sacamos en unas semanas en Conjetural”.

La peste argentina

Supongo que en todas las naciones del mundo, en mayor o menor medida, extensiva o intensivamente, el malestar se vuelve peste. ¿Qué quiero decir con esta metáfora que designó en otras épocas una horrorosa realidad?


Imagen tomada de Wikipedia: bombardeo de Plaza de Mayo sobre población civil indefensa, 16 de junio de 1955.

Algo que no es la omnipresente lucha de clases, que sigue siendo omnipresente aunque sus modalidades hayan cambiado notoriamente: la burguesía industrial está dominada por el capital especulativo y el desarrollo tecnológico expulsa cada vez más al trabajador manual mientras las llamadas, a falta de otro vocablo, clases medias, crecen con múltiples pseudódopos al ritmo de un turbio vals.


¿Qué decir de la inmigración del Medio Oriente y del África que ha perturbado, quizá para siempre, el sueño blanco y civilizado de Europa? ¿Qué decir de la expansión del denominado populismo de derecha que reune al pobrerío mentalmente indigente con satisfechos hombres de la intelligentzia?


Me acerco al tema: el término “peste” designa una realidad muy particular: al agrupamiento en ambos lados del frente de lucha –combate sordo y extravagante, pero combate al fin– de gente que no solo conspira contra sus intereses, sino que se pone la soga al cuello sin necesidad de verdugo, mientras practica un odio frenético al prójimo que no es, precisamente, aquel que la explota o oprime.

lunes, 17 de septiembre de 2018

la recesión que se viene

Tomado de TruthDig


Durante la crisis financiera de 2008, los bancos centrales del mundo, incluida la Reserva Federal, inyectaron trillones de dólares de dinero fabricado en el sistema financiero mundial. Este dinero fabricado ha creado una deuda mundial de $ 325 trillones, más de tres veces el PIB mundial. El dinero fabricado fue acumulado por bancos y corporaciones, prestados por los bancos a tasas de interés predatorias, utilizados para pagar los intereses de la deuda impagable o gastados en la recompra de acciones, proporcionando millones en compensación a las élites. El dinero fabricado no se invirtió en la economía real. Los productos no fueron fabricados y vendidos. Los trabajadores no fueron reintegrados a la clase media con ingresos sostenibles, beneficios y pensiones. Los proyectos de infraestructura no fueron llevados adelante. El dinero fabricado volvió a inflar burbujas financieras colosales construidas sobre la deuda y empapeladas sobre un sistema financiero fatalmente enfermo destinado al colapso.
¿Qué desencadenará el próximo desplome? ¿Los $ 13.2 trillones en deuda insostenible de hipotecas de los hogares estadounidenses? ¿Los $ 1.5 trillones de deuda estudiantil insostenible? ¿Los miles de millones que Wall Street ha invertido en una industria de fracking que gastó 280 milmillones de dólares más de lo que generó en sus operaciones? Quién sabe. Lo que es cierto es que un colapso financiero global, uno que empequeñecerá el colapso de 2008, es inevitable. Y esta vez, con tasas de interés cercanas a cero, las élites no tienen un plan de escape. La estructura financiera se desintegrará. La economía global entrará en una espiral de muerte. La ira de una población traicionada y empobrecida me temo que potenciará aún más a los demagogos derechistas que prometen venganza contra las élites globales, la renovación moral, un renacimiento nativista que anuncia el regreso a una mítica edad de oro, cuando los inmigrantes, las mujeres y las personas de color conocían su lugar, y un fascismo cristianizado.
Viñeta de Joe Sacco en Days of Destruction, Days of Revolt. Tomada de National Post.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

diego sztulwark: pensamiento político

Cuando Mauricio Macri ganó las elecciones en 2015 el historiador Diego Sztulwark (1971) volvió a llamar a Horacio Verbitsky paradecirle que acaso era hora de poner manos a la obra a un libro que recién se conoció hace dos meses: Vida de perro. Balance político de un país intenso, del 55 a Macri, que puede leerse como una biografía política de Verbitsky y, también, como retazos de la historia reciente del país.
Sztulwark, quien investiga, escribe, publica como miembro del Instituto de Investigación y Experimentación Política (IIEP), participa de la editorial Tinta Limón y del blog Lobo Suelto, y se dedica al pensamiento político, acaso lo describe mejor al comienzo de esta conversación que mantuvimos cuando vino a Rosario a presentar aquél libro: “Cuando empezamos con el plan de lo que después fue el libro Vida de perro pensaba que me iba a encontrar con una discusión sobre movimientos populares, historias de las izquierdas, la izquierda en el peronismo y, claro, descubrí lo evidente, que Horacio Verbitsky es un historiador, un periodista, un investigador de la derecha. Su libro Ezeiza es un ejemplo de eso, pero también sus cuatro tomos sobre la historia política de la iglesia que me parece la obra fundamental de Verbitsky: es una historia argentina de Roca a Kirchner contada desde la institución que operó como regulación espiritual del principal partido político del orden de esos años que fue el Partido Militar. Entonces, el pensamiento sobre la derecha en Vida de perro es un pensamiento largo, histórico, denso. Y cuando digo que la derecha está ligada a la derrota me refiero sobre todo a la derrota de las organizaciones políticas revolucionarias en el año 77. Creo que Vida de perro se puede leer así, como una investigación sobre las derechas en Argentina, como un intento de comprender la derrota desde un lugar no complaciente y, al mismo tiempo, me parece que es un libro sobre las desobediencias, sobre la historia de desobediencias que acompañan el siglo XX”.
Imagen tomada de Espacio Memoria Mendoza.

—Lo primero que me surge preguntarte es si todas las presentaciones de Vida de perro tienen ese nivel de convocatoria, a qué lo atribuís y qué te parece que es lo que escucha el público de acuerdo a las preguntas que hacen.
—Bueno, hasta ahora las presentaciones de Vida de perro en Capital Federal, en Santa Fe, en la Universidad de Moreno y la última, en Rosario, fueron todas muy multitudinarias, en algunas incluso quedó gente afuera, como en Rosario. No sé cuantificar cuántas, pero claramente eran salones grandes desbordados. En todo caso, siempre una cantidad de gente mucho mayor a la que me espero. No podría precisar a qué se debe. Puedo suponer, porque es muy obvio, que el motivo central es la presencia de Horacio Verbitsky, creo que hay un reconocimiento a la obra de él que este libro materializa de una manera inesperada, porque no era el motivo principal, y me parece que en este momento no son tantas las figuras reconocidas de tan larga trayectoria que aportan una claridad conceptual y política convocante para una cantidad grande de gente de diferentes generaciones que necesitan pensar este momento y agruparse. Quisiera pensar que el libro tiene un motivo de convocatoria que se agrega a la del propio Verbitsky, quiero decir: el libro donde Verbitsky está conversando con alguien de otra generación y que tiene diferencias políticas con matices en algunos puntos importantes puede ampliar esa convocatoria, ojalá. Imagino que en algunos lugares se sumará el trabajo de los convocantes.
Y siempre es un misterio lo que las personas escuchan. Lo que sí puedo decir es que en las presentaciones las reuniones se cortan porque se termina el tiempo y no porque las personas empiezan a levantarse para irse, es decir, presumo que hay un interés, no un aburrimiento y creo que lo que se está escuchando es el esfuerzo enorme por imaginarse a futuro una imaginación política que no se reduzca a lo que fue el kirchnerismo o lo que fue la izquierda en todos estos años o una tradición específica como fue el autonomismo, sino la necesidad de ampliar las discusiones y acompañarnos un poco más en el período político presente y en el que viene.

miércoles, 29 de agosto de 2018

una idea del mundo

Cruz del Sur


A Sebastián Garavelli, que una noche me instruyó

Desde Rusia, la voz del periodista Alejandro Wall a través de Radio Con Vos en los programas El Lobby o El Círculo Rojo, traía las imágenes de una cotidianeidad en la que reverberaban la historia y las fantasías que de este lado del orbe muchos acariciaron en la vasta sala de la ideología. No sólo los partidos, la intriga de las escuchas, el misterio de silencios llamado Messi, también los relatos y los monumentos, el gran paisaje y los rincones de algo que sucedía tan lejos y tan cerca. La voz de Wall, que hoy puede leerse en el diario Tiempo Argentino o la revista Anfibia, tiene ese don, invitar a cualquiera a ser contemporáneo de algo que aún no se termina de sopesar.
“Su peor día –cuenta en su perfil de revista Anfibia– fue el día en que la síndico Liliana Ripoll dijo, palabras textuales: ‘Ha dejado de existir Racing Club Asociación Civil’”.
En 2011 publicó el libro ¡Academia, carajo! Racing campeón en el país del que se vayan todos y, en 2016, Corbatta. El wing, en el que reconstruye la vida del goleador de Racing que más admiraba su padre.
En esta entrevista dice que prefiere no hablar de generaciones, pero que acaso forma parte de un grupo de periodistas que miran el fútbol con menos nostalgia, lo que le permite contar historias con mayor desprejuicio.
—En ¡Academia, carajo!, donde narrás el desarrollo del campeonato que ganó Racing en 2001 mientras el país se hundía en la crisis, trazaste un panorama descarnado acerca del fútbol como política de estado. ¿Si hoy tuvieras que trazar un panorama en ese sentido, qué aspecto destacarías sobre fútbol y política?
—Creo que siempre está la política. El tema es cómo se maneja, cómo se administra. Tampoco me parece mal la idea de que el fútbol y la política se mezclen. No veo la política en términos negativos. ¿Qué aspecto destacaría hoy? Lo primero que pienso es que de esas figuras de 2001 que estaban en el fútbol, uno de ellos conduce el país, es el presidente y en ese entonces era presidente de Boca, Mauricio Macri. Amigo de Fernando Marín, que había tenido una participación en Socma (la empresa de los Macri) y había sido gerenciador de Racing, y hoy Marín también está en el gobierno, es un funcionario importante en términos de fútbol, es el funcionario que Macri pone ahí. Entonces lo que me impresiona y visto a la distancia es cómo eso termina trasladándose hoy a la administración del país, de estado. Y mirá qué curioso, lo que en general le adjudican al manejo del fútbol es el populismo; los sectores de derecha le adjudican al manejo del fútbol el populismo y hoy el presidente de la Nación llegó desde el fútbol, de haber conducido Boca.
Imagen tomada de Tiempo Argentino.

lunes, 23 de julio de 2018

los depredadores argentinos


La conversación entre Michael Hudson –un distinguido profesor e investigador de Economía en la Universidad de Kansas, Missouri, Estados Unidos, quien hasta principios de los 90 se desempeñó como operador en Wall Street y funcionario del FMI y el Banco Mundial– y Paul Sliker se publicó –con su audio incluido– en el sitio NakedCapitalism*, en el que intelectuales y estudiosos de los sistemas económicos cuestionan los lugares comunes y las ideas más aceptadas de la economía y la política estadounidense. La charla culmina, de hecho, luego de que Sliker pregunta cómo repercute en la economía de Estados Unidos el hecho muy poco publicitado en ese país de que Argentina reciba uno de los más grandes préstamos de la historia del FMI.

Pero más estremecedoras resultan las respuestas de Hudson cuando define al presidente Mauricio Macri como un operador de los bancos de Wall Street en Argentina y describe las catastróficas consecuencias del acuerdo que su gobierno lleva adelante con el FMI (desde la emigración hasta la pobreza y los suicidios). Hudson, quien diseñó bonos a la medida de Argentina en los 90, insiste en el carácter predatorio de las clases dominantes nacionales, sólo interesadas en radicar sus fortunas en dólares fuera del país. Pero advierte: la Argentina macrista es acaso el gran ejemplo a seguir para todos los países que deciden actuar en contra de los trabajadores, lo que incluye, claro, a los Estados Unidos.  

—Paul Sliker: Michael, Argentina acordó recientemente un préstamo de 50 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional. Es por lejos el más grande en la historia del FMI. Se supone que debe funcionar durante 36 meses. Argentina inició conversaciones con el FMI el mes pasado, después de tres alzas de tasas del Banco Central. A pesar de presionar los costos de endeudamiento por encima del 40%, esto no detuvo la caída del peso, que ahora cayó un 25% frente al dólar estadounidense.
Este acuerdo reflota una oscura historia para la mayoría de los argentinos con respecto al papel del FMI durante su devastadora crisis económica en 2001-2002. El FMI impuso severas medidas de austeridad, como de costumbre, dada su política básica antilaboral, por lo que la decisión de Argentina de regresar al FMI desencadenó enormes protestas nacionales en las últimas semanas.

A pesar de ser el préstamo más grande en la historia del FMI, no escuchamos nada al respecto en los medios de comunicación de EEUU, a no ser por el típico y breve informe en la prensa financiera. No hay un análisis político o económico actualizado de esto, en especial de la izquierda, a la que uno una mayor comprensión del hemisferio Sur, y contrarrestaría la filosofía de ajuste del FMI.

Antes de abordar el multimillonario acuerdo con el FMI, usted es uno de los principales expertos mundiales en préstamos del FMI y el Banco Mundial. Cuando estaba en el departamento de investigación económica del Chase Manhattan Bank, su función se especializaba en balanza de pagos, y su tarea era establecer la capacidad de pago de Argentina, Brasil y Chile. Para dar al lector una comprensión general del contexto histórico que lleva a lo que sucede hoy, ¿puede hacer un poco de historia sobre la última crisis económica argentina a principios de la década de 2000 y el papel del FMI en ese momento?

—Michael Hudson: La razón por la que hay tan poca discusión sobre los problemas de la deuda argentina o de otros países del Tercer Mundo es que casi nadie estudia la balanza de pagos (BDP). No existe un curso en contabilidad de balanza de pagos o incluso en Cuentas Nacionales de Ingresos y Productos (NIPA) en ninguna universidad de EEUU. Los propagandistas de la Escuela de Chicago siguen afirmando que si la moneda de un país se está depreciando, debe ser porque sus precios están subiendo. Pero eso es poner al revés la línea de la causalidad. Para los países deudores, como Argentina u otros de América Latina, la balanza de pagos tiene poco que ver con los precios internos, los salarios o el costo de producción. La balanza de pagos, y por lo tanto, la tasa de cambio, sucumbe por el servicio de la deuda.

jueves, 19 de julio de 2018

sharp objects

El artículo se publicó en el diario bostoniano The Atlantic, con el título: “Una podredumbre retorcida y hechizante”


Lo más inquietante de ver Sharp Objects sucede cuando comenzamos a advertir todas las cosas que no deberían estar allí. Puede ser una niña pequeña vestida de blanco, sentada en un sofá que estaba vacío hace unos segundos, o una araña que cuelga sobre la cama con un dosel de gasa en una habitación color púrpura brillante. Pero sobre todo son las palabras, talladas en grandes letras mayúsculas, como si emergieran a la superficie. DIRTY (sucio), escrito sobre el polvo del capó trasero del auto. BAD (malo), tallado en la superficie de un escritorio de madera. CURLS (rulos), en el tronco de un árbol añoso. HARMFUL (dañino), en el interior de la puerta de un Jeep que sólo vemos por un segundo. VANISH (desaparecer), en el blanco sarpullido de una cicatriz sobre la piel humana.

Como Big Little Lies (2017), los ocho episodios de Sharp Objects están dirigidos por el cineasta canadiense Jean-Marc Vallée y adaptados de la primera novela de Gillian Flynn, la autora de Gone Girl. Pero si Big Little Lies era un melodrama resbaladizo que cobraba vuelo por las excelentes actuaciones y la extraordinaria mirada de Vallée, Sharp Objects es gótico sureño del siglo XXI: explora el sombrío legado y la realidad a menudo escuálida de los pueblos pequeños de América. En las manos de su showrunner, Marti Noxon, y Flynn, quien escribió varios episodios, la serie se narra con una impronta literaria. Contiene tantos detalles grotescos y fascinantes –niños con pistolas, pisos con colmillos de elefante, un detective que carga una cabeza de cerdo en una bolsa de papel– que casi nos olvidamos del misterio central: alguien en la ciudad ficticia de Wind Gap, Missouri, está matando adolescentes y extrae con pinzas los dientes de sus cadáveres.

miércoles, 18 de julio de 2018

un provocador

En los tempranos 80 Juan Bautista Ritvo daba clases de “Teoría de la lectura” en la Facultad de Humanidades y Artes, unas clases colmadas en el primer piso del edificio de Entre Ríos al 700 en las que desplegaba su conocimiento sobre la retórica aristotélica y proyectaba “sombras múltiples” –según la fórmula borgeana– sobre el conocimiento contemporáneo. Psicoanalista, escritor, filósofo y polemista, Ritvo (Santa Fe, 1940, radicado hace largas décadas en Rosario) no se priva de intervenir en el espacio público. Sus interacciones más recientes en ese sentido llevaron a un discreto escándalo en Facebook, donde suele postear opiniones y lecturas, en el que militantes feministas se enfurecieron por sus posturas e incluso llegaron a proponer hace ya un año que se lo escrachara y se lo expulsara de la Facultad de Psicología, donde trabajó toda la vida y hoy da cursos de posgrado. Esta conversación con el maestro también aborda esas cuestiones.
—¿Por qué Facebook?
—Tengo una visión muy crítica de las redes sociales. En determinado momento decidí empezar a escribir porque había un público con el que tenía intercambios y, la verdad, me entretuve. Pero no todo lo que me interesa escribir lo pongo ahí. Sobre todo trato de hacer interacciones más bien cortas, a nivel político algunas y otras sobre estas cuestiones de la femineidad, pero creo que tiene límites muy estrechos.
—Vos mismo señalaste esos límites de lo que se escribe en redes sociales cuando te referiste a “efectos que nunca produce la lectura”.
—Seguro, además siempre es de lectura rápida, chisporrotera y chismosa, y a veces tiene efectos profundamente negativos, pero me sentí tentado simplemente por la provocación, porque incluso alguna gente ha salido a contestarme con los pies de punta, es un efecto buscado, aunque nunca les contesté.
—Incluso hubo un llamado de grupos feministas a hacerte un escrache.
—Sí es curioso porque todas las cosas de las que me acusaron eran frases aisladas sacadas de contexto, y creo que muchos de los que armaron el lío no tienen idea de lo que yo había dicho, fue más bien el rumor acerca de lo que había escrito. Además, saqué un libro que se llama “El silencio femenino”, ahí son muy claras mis posiciones y no tiene nada que ver con un ataque a la feminidad.
—Sin embargo tenés una posición muy crítica con respecto a la cuestión “queer”, nacida al calor del neoliberalismo.
—Sí, ahí sí; con respecto a la cuestión “queer” no dije demasiado, pero tiene que ver con una especie de confusión con respecto a esto de que “mi cuerpo es mío y hago con él lo que quiero”, una especie de anarquismo sexual francamente estúpido: nadie elige su posición sexual, uno elige muchas cosas pero no su posición sexual.
Fotografía tomada de la red social de Zuckerberg.

—¿Por qué no se elige?
—Por el determinismo psíquico, porque son las fantasías originarias en cada uno lo que te va determinando tu posición sexual y eso se termina de definir en la pubertad, es una cadena de determinismo que nos son ajenas. Por supuesto que a partir de cierto momento uno puede elegir muchas cosas esenciales para la vida, pero si hay que no se elige es la posición sexual. Lo que yo repudio es esa especie de masa adolescente de clase media de acoso, en los límites de la imbecilidad; la crítica mía fundamental ha caído sobre esto.