miércoles 14 de marzo de 2012

propiedad intelectual sí, libros no


Imagen tomada de Union6.

El servicio informativo de la Agencia Latinoamericana de Información trae hasta mi bandeja de entrada este artículo de Umberto Mazzei bajo el título “Crónica de las leyes contra el saber”, desde la quema no intencional de la Biblioteca de Alejandría al Nafta y su política de defensa de la propiedad intelectual de la industria del entretenimiento y la industria farmacéutica. O sea, por qué el imperio no quiere un saber libre y abierto.
La nota se refiere en particular al cierre de dos bibliotecas virtuales europeas (Library.nu y lfile.it, que ya están fuera de línea) a pedido de doce editores y dice: “Un objetivo de tal ofensiva es también borrar de la cultura a los autores incómodos. Son los autores con ideas contra los excesos del capitalismo más factibles que las de Marx los que van desapareciendo de las bibliotecas. Ni siquiera en la Facultad de Economía de la Universidad de Ginebra se encuentra la obra de Sismondi, el célebre ginebrino que acuño el término proletario, que prestó ideas a Marx y a Keynes y que es más actual que nunca. Es raro encontrar a Friederich List, Malthus, St. Simon, Pareto o a Sombart, inventor de la palabra capitalismo. No hablemos de un Geoge Sorel o un Jean Jaurèz, cuyo enfoque de la mundialización tiene total actualidad”.
Acá el texto completo de Mazzei.

martes 13 de marzo de 2012

zamba de dante gabriel


No vuelvo a casa
Llego a una esquina
donde ya estuve
Hago memoria
de un tiempo ajeno
No vuelvo a casa

Llevo tijeras
desafiladas
Llevo en mi lengua
puras macanas
No vuelvo a casa
ni tengo nada

Guardo una hoja
de álamo, seca
Guardo las perlas
de un paraíso
Guardo el perfume
de hojas quemadas

No tengo apuro
No vuelvo a casa
No tengo nada
Me queda el humo
y la distancia
y esta parada

lunes 5 de marzo de 2012

awake, una realidad aparte



¿Qué es lo que empuja a las últimas ficciones a desplegar universos paralelos, realidades dobles y alternativas? Acaso, la virtualidad, el discurso político “único”, es decir, aquello que sintetiza la frase de Mark Fisher: “Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”.
Awake, la serie cuyo piloto se conoció el jueves pasado (se emitirá, en su país de origen, los martes a las 22 por el canal NBC; o sea, accesible vía internet), es una vuelta de tuerca a este tema que de algún modo tocaron ya otras series y, de modo ejemplar, Fringe, en la que la desesperación de un padre por recuperar a su hijo muerto lo hace cruzar los universos, poniéndolos al borde de la disolución.
Pero Awake (“despertar”) es, antes que una pieza genérica, antes que ciencia ficción, una suerte de drama en la que el protagonista, Jason Isaacs (el Lucius Malfoy de la saga fílmica de Harry Potter), debe confrontar repetidamente si está o no despierto.
Como viene sucediendo desde hace unos años, el episodio piloto estuvo disponible desde el 12 de febrero en la red y la serie fue celebrada, entre críticos y cronistas de televisión, como una de las ocho nuevas tiras más excitantes de la pantalla. Es así: el detective Michael Britten (Isaacs) sufre un accidente en su camioneta, en la que viaja con su esposa Hannah (Laura Allen) y su hijo Rex (Dylan Minnette). Uno de los dos muere, y la dificultad de especificar aquí cuál es reside en que el detective Britten comienza a vivir en dos realidades: en una está viva Hannah, en la otra, Rex. Los dos puntos más sensibles de la serie son las sesiones de terapia, en el que la trama explora la psicología del personaje. Es decir, las dos sesiones de terapia o, mejor, la sesión que tiene en cada realidad. En una el psicólogo lo convence de que ese otro tratamiento en el que el médico es una mujer, es un sueño, una reconstrucción mental que aliviane la culpa por la pérdida de su hijo. En la otra realidad, la psiquiatra escucha los argumentos de su par del otro lado y, tras hacerle leer un párrafo de un texto que Britten no leyó jamás, le pregunta: ¿Cómo puede haber leído en un sueño un fragmento de la Constitución que no conoció jamás?
En fin. El otro momento intenso de la serie es cuando el detective comienza a notar que los casos que sigue a uno y otro lado están relacionados: el victimario tiene el mismo color de pelo, coinciden los números de una calle y un lote de estacionamiento, los nombres de unos galpones y una avenida, y así. Este asunto es el que empuja a nuestra idea de los dobles universos hacia los lugares más intrigantes: formula una suerte de rompecabezas cuyas piezas coinciden con una doble cara.
Obvio, el trabajo de Isaacs es intenso, sosegado, como si en su actuación pudiéramos ver también un atisbo de lo que vendrá, es decir, la tensión de ese gran rompecabezas que comienza a desplegarse en un tiempo ya “sin océano”, como dijera el poeta angloamericano, es decir, un tiempo suspendido, sin el oleaje de la historia.
El responsable de Awake es Kyle Killen, cuya serie anterior, Lone Star (“estrella solitaria”) fue levantada tras la emisión de su segundo episodio y luego de una batería infernal de publicidad, según el mismo Killen lo señala en su blog. Pero nuestro creador es sobre todo conocido por ser el guionista de otra fantasía psicológica con personajes desdoblados que tuvo como protagonistas a Mel Gibson y Jodie Foster, The Beaver (“el castor”, pero estrenada acá con el titulo fronterizo La doble vida de Walter).
Para hacer Awake, Killen se unió a su vez con Howard Gordon, guionista de la saga 24 y Homeland, cuyo estreno se anuncia en Argentina para este mes, aunque la primera temporada finalizó en su país de origen (Estados Unidos) en diciembre del año pasado. Es decir, Awake refuerza el cruce de género de las últimas series, las posteriores a Lost, en los que la aventura policíaca (investigación de un crimen, acercamiento al lado oscuro de la especia, esas cosas) se tocan con algo originario o abisal, algo culminante en cuyo trasfondo podríamos intuir la naturaleza misma del cosmos tal como lo conocemos o, peor, tal como no deberíamos conocerlo.





domingo 4 de marzo de 2012

lucio dalla por ángel faretta



Caruso (originale) by Lucio Dalla on Grooveshark

Ángel Faretta está en Facebook. Conserva aquella cosa esquiva con la efeméride: atento y sensible a las necrológicas, no corre a apuntar noticias del finado. Así, tres días después de la muerte de Lucio Dalla escribe esto en el muro: “Corre una historia casi legendaria sobre el origen de esta canción. Lucio Dalla la escribió después de haber estado en Sorrento. Se le estropeó el barco en que viajaba y una vez allí solo había disponible las lujosas habitaciones del Grand Hotel Excelsior Vittoria, donde Caruso vivió los dos últimos meses de su vida y donde se conservaban sus libros, sus fotografías y su piano. Alguien del lugar, llamado Angelo y que tenía un bar en el puerto le contó esta historia...
Caruso estaba enfermo de la garganta y sabía que tenía los días contados pero eso no le impedía dar lecciones de canto a una joven de la cual estaba enamorado. Una noche de mucho calor no quiso renunciar a cantar para ella que lo miraba con admiración, así que, aún encontrándose mal, casi al final, se hizo llevar el piano a la terraza en rotonda que da al puerto y empezó a cantar una mezcla de apasionada declaración de amor y sufrimiento. Su voz era aún tan potente que los pescadores de la bahía, ya de noche, oyéndole regresaron al puerto y se quedaron anclados bajo la terraza y acribillaron el espejo del mar con las luces de sus farolas...
“Caruso siguió cantando y esa noche su estado empeoró. Dos días más tarde, el 2 de agosto de 1921, moría en Nápoles. Todo esto no figura en la biografía escrita por su viuda neoyorquina.”
Luego Faretta nos da la versión original de “Caruso” (1968):

Qui dove il mare luccica
su una vecchia terrazza
davanti al golfo di Surriento
un uomo abbraccia una ragazza
dopo che aveva pianto,
poi si schiarisce la voce
e ricomincia il canto.

Te voglio bene assaie
ma tanto tanto bene sai
è una catena ormai
che scioglie il sangue dint'e vene sai.

Vide le luci in mezzo al mare
pensò alle notti là in America
ma erano solo le lampare
e la bianca scia di un' elica.
Sentì il dolore nella musica,
si alzò dal pianoforte
ma quando vide la luna uscire da una nuvola
gli sembrò dolce anche la morte.
Guardò negli occhi la ragazza,
quegli occhi verdi come il mare,
poi all'improvviso uscì una lacrima
e lui credette di affogare.

Te voglio bene assaie
ma tanto tanto bene sai
è una catena ormai
che scioglie il sangue dint'e vene sai.

Potenza della lirica
dove ogni dramma è un falso
che con un po' di trucco e con la mimica
puoi diventare un altro.
Ma due occhi che ti guardano
così vicini e veri
ti fan scordare le parole,
confondono i pensieri.
Così diventa tutto piccolo,
anche le notti là in America,
ti volti e vedi la tua vita
come la scia di un'elica.
Ma sì, è la vita che finisce,
ma lui non ci pensò poi tanto
anzi si sentiva già felice
e ricominciò il suo canto.

Te voglio bene assaie
ma tanto tanto bene sai
è una catena ormai
che scioglie il sangue dint'e vene sai

Y la traducción de Ángel Faretta

Aquí donde el mar reluce
y sopla el viento fuerte
sobre una vieja terraza
frente al golfo de Sorrento
Un hombre abraza una muchacha
luego de haber llorado
después se aclara la voz
Y recomienza el canto.

Te quiero tanto y más *
pero tanto y bien, lo sabés,
es una cadena que ya
disuelve la sangre en las venas, sabés.

Vio las luces en medio del mar
pensó en las noches, allá en América
pero eran solo las farolas
Y la blanca estela de una hélice.
Sintió el dolor de la música
cuando se levantó del piano
y cuando vio la luna salir de una nube
Le supo dulce aún la muerte.
Miró en los ojos a la muchacha
esos ojos verdes como el mar,
luego de pronto surgió una lágrima
Que él creyó ahogar.

Te quiero bien y tanto
pero tanto y bien, lo sabés,
es una cadena que ya
disuelve la sangre en las venas, sabés

Poderes de la lírica
donde cada drama es falso
pero que con truca y mímica
puede volverse de otro.
Pero dos ojos que te miran
así tan cerca y verdaderos,
te hacen olvidar las palabras,
y confunden el pensamiento.
Así todo se vuelve pequeño,
aún las noches, allá en América,
te vuelves y ves a tu vida entera
como la estela de una hélice.
Y sí, es la vida que termina
Más él no pensó de ese modo
Incluso se sentía ya contento
Y retomó así su canto.

Te quiero bien y tanto
pero tanto y bien, lo sabés,
es una cadena que ya
disuelve la sangre en las venas, sabés.

* Aclaración de AF: El estribillo está en dialecto napolitano. De allí las dificultades con el “ai”, casi tan recurrente -me dicen- como el “ye” (ii) irlandés para traducir a otra lengua. Hice lo que pude. Lo hablaba con Jorge Aulicino: es más fácil traducir a Dante, Leopardi o Pavese que a Modugno o Dalla.




un puntero

Mi idea era hacer una nota que probara esto: las series actuales son la máxima realización del arte pop, nos ofrecen no sólo un modelo para observar y llevar al discurso las complejas tramas del mundo, también son su caricatura y en ellas vemos los artificios de la realidad: el profesor de secundario que fabrica droga con las inobjetables intenciones de legarle una casa y una educación a sus hijos (Breaking Bad), el puntero político que se fabrica una pertenencia allí donde no llega su familia (El puntero), la consolidación de la mafia como artefacto político del imperio mientras se encamina hacia el crack del 29 y a la Segunda Guerra (BoardwalkEmpire), etcétera. O esto que dice LinkLost se postuló como la narración del final de los tiempos y del más allá de la Historia, y se interroga cómo y por qué, habiendo ya perdido la humanidad sus rasgos y sus propiedades, la guerra, la violencia y la destrucción siguen existiendo y, sobre todo, cómo el relato sigue existiendo”.
Consulté a mucha gente, incluso a gente que nunca me respondió. Entre los que me contestaron, Patricio Vega descolla no sólo por su lucidez, también por su generosidad.


Preguntas y respuestas:


Todo el mundo (o casi todos) está enloquecido con las series que se producen hoy en AMC, Fox, HBO, así como con las que vienen de la BBC, etcétera. Pregunto, estas series (de Lost a Breaking Bad o Boardwalk Empire), ¿te parece que introducen un nuevo paradigma sobre la ficción, sobre todo considerando que expanden cierto relato fílmico clásico?
Creo que a partir de Los soprano –por fecharlo un poco apresuradamente– la tv (americana) comienza a vivir un cambio importante y es la aparición y consolidación del guionista como showrunner. Es ese el momento en que el autor pasa a tener el control artístico del programa. Desaparecen los Aaron Spelling, los Harve Bennet, desaparece (en gran medida) el concepto de televisión instalado por la figura del productor. Y esencialmente lo que aparece es una generación de cinéfilos que quizás hasta ese momento no habían logrado demasiado reconocimiento en la industria cinematográfica y encuentran en la tv un espacio para desplegar una forma de narrar que el cine hoy ya no ejercita. Entre tanto superhéroe, remake y 3-D estos guionistas-directores vuelven por un lado al relato de género y por otro al drama de personajes. No es para nada un nuevo paradigma, es simplemente el lugar que encontró la tradición cinematográfica americana para sobrevivir y seguir desplegándose. Claro que como en toda generalización dentro de esta nueva generación de autores hay de todo y está en el espectador descubrir al artista y desenmascarar al impostor.
¿Te parece que el desarrollo de series en la Argentina (es decir, en Buenos Aires) tiene que ver con el éxito de las series norteamericanas? Y, sobre todo: ¿que cosas imperan en la tevé argentina a la hora de pensar las ficciones?
En Argentina el showrunner sigue siendo el productor y por más buenas intenciones que éste tenga, su formación y su estado mental no es el de un creador de formas. Desde ese lugar lo primero que se tiene en cuenta a la hora de encauzar a una ficción es su presupuesto (escaso en lo posible), y lo segundo su oportunismo comercial; dos lugares muy limitados desde donde pensar un contenido. Por supuesto que el auge de las series norteamericanas impulsa una búsqueda aquí en Argentina, pero todavía esa búsqueda es a tientas y los mayores éxitos son arrestos individuales que no hacen más que confirmar la necesidad del autor como generador de contenidos. El ejemplo más claro de los últimos años es, sin dudas, Los Simuladores, serie creada por Damián Szifrón.
Llamémosle realismo a una tendencia casi perpetua en la tevé argentina, ¿cómo fue recibida Los Simuladores en este sentido, cuyo planteo no es realista, y qué conclusiones sacaron de esa recepción que tuvo la serie?
Los Simuladores, junto con Hermanos & detectives, la siguiente serie que hicimos con Szifrón, es quizás el único intento real de desarrollar un lenguaje cinematográfico en tv. Es decir, no suponer que la tv tiene un lenguaje distinto al relato cinematográfico sino que es simplemente un medio distinto de emisión. Desde ese lugar, está claro que el cine no es la vida tal cual es sino un recorte, un fragmento de vida ordenado con sentido y tamizado por la imaginación y la visión estética de un autor. Y además que todo eso no puede ni debe darle la espalda al público. Como dice un amigo, un relato tiene que despertar al menos tres estímulos: emoción, diversión y reflexión.
¿Cómo pensás la relación entre la ficción en televisión y en el cine? ¿Y en la web?
Creo que esta pregunta está respondida a en las anteriores respuestas. Agregaría que la ficción por Internet está comenzando y todavía no ha logrado definir un formato, una duración adecuada, un estilo definido. Es a la tv lo que la propia tv era al cine un par de décadas atrás.
Tenés una escuela de guión, ¿este auge de las series y el cine nacional atrajo estudiantes? ¿Con qué inquietudes llegan?
Los estudiantes llegan, en general con poca formación y mucha expectativa. El desafío es darles un marco teórico práctico desde donde pensar y encarar la escritura mientras tratamos de sofocar la urgencia por ingresar en los medios. 
¿Habría una forma de pensar el cine argentino (más allá de la consabida lección de Elescritor argentino y la tradición), hay una tradición allí que opera también en la forma de pensar la tevé? ¿Cómo trabajás en ese sentido?
Yo diría que sí hay una tradición televisiva argentina, pero en este caso creo que es con lo que hay que romper. De cualquier manera no tengo una postura belicosa en contra de la tv, no es que creo que todo lo que se hace es una mierda, ni nada parecido, me parece que hay muy buenos intentos, pero no hay una planificación, se improvisa demasiado y –en general– hay mucho temor al talento del otro.
¿Qué proyectos televisivos te parecen interesantes en el sentido en que viene planteándolo este cuestionario de la televisión argentina actual? ¿Que creés que debería tomarse de series o ficciones fílmicas que vienen de afuera?
Veo toda la ficción que se hace, al menos los primeros episodios, para saber qué se hace, cómo se hace y quién lo hace. Hasta ahora no vi nada que me guste realmente, hay algunas cosas que me conforman. Creo que hay un director que destaca muy por encima de cualquier otro que es Daniel Barone y por supuesto me gusta la manera de trabajar de Campanella, aunque todavía ninguna de sus propuestas televisivas ha llegado a entusiasmarme. 
Final de filmación de Los Simuladores. Fotografía de Noelia Otero.

espacios

Marcelo Scalona, como siempre, estuvo en el XIX Festival Internacional de Poesía de Rosario, y filmó a Hugo Gola en su apertura. En estos videos Gola habla de su trato con la poesía, de cómo un poema lo acompañó durante 50 años, de cómo el poema aparece cuando quiere. Comienza observando el auditorio en el teatro Príncipe de Asturias y profiriendo un "Este espacio es muy grande para leer poesía". Y ahí, en esa frase que parece contaminar la escena, hay ya un dato curioso, porque Gola sigue hablando de cómo no escribe "proyectos", sino "poemas", de cómo lo asolan recuerdos de la tierra en la que nació y de la que partió, de lugares de residencia: Gola, el genial Hugo Gola señala esa enormidad del teatro para hacernos saber de la enormidad de ese espacio íntimo en el que se convirtió su poesía. Como si la enormidad misma del lugar le sirviera de apoyo a esas pequeñas escenas de un yo multiplicado en el tiempo y las distancias.
En un momento cuenta que se recibió de abogado y se escuchan las voces de Marcelo y de alguien que está junto con él, detrás de la cámara: "Eso yo no lo sabía" y "Yo tampoco". Gola cuenta que viajaba a su pueblo natal, a Pilar, en Santa Fe, en un tren, en la segunda clase del tren, y que muchas veces iba solo en ese vagón, y miraba el paisaje, y se metía en esa soledad. Dice: "Cuando uno está solo se concentra en los asuntos permanentes de uno", que es como decir: estar solo es fabricarse un asunto, que es uno.
Hay que ver de nuevo esta escena.
Gracias, Scalona.



  

miércoles 29 de febrero de 2012

gryffindor




Como siempre, entro a Golosina Caníbal y, aunque comparto el marco de referencia de su pregunta de cabecera ("¿por qué los cambiaformas del otro universo están robándose cabezas congeladas?"), todavía no estoy seguro de tener una respuesta. Sin embargo, siempre puedo enterarme de cosas útiles, por ejemplo, que salió el número 8 de la revista Luthor, y que allí adentro está este artículo de Guadalupe Campos "Escenas de lectura familiar", sobre Las voces de los clásicos en Harry Potter, de Karina Bonifatti.
Dice de entrada: "¿Qué lee un chico? ¿Para qué lo hace? ¿Para qué debería leer? ¿Cuál es la función que debería cumplir un adulto en ese proceso? Estas cuatro preguntas implícitas parecen ser los ejes rectores del libro de Karina Bonifatti en su lectura lúdica de los siete libros de la saga de Harry Potter. Sin embargo, nunca son planteadas abiertamente, sino que el camino que realiza es algo más sinuoso: presentar la narración de una situación de lectura dialogada que los tiene a ella y sus dos hijos como personajes centrales. Es a partir de este recurso (platónico, en definitiva) como desmenuza poco a poco un uso posible de la lectura en uno de sus entornos posibles: el hogar".
Nos cuenta del libro de Bonifatti: "La estrategia de lectura es, básicamente, la de vincular la saga con la guerra de Troya, narrada desde el eje de las historias de los hijos de los grandes héroes: Hermione, hija de Helena y Menelao; Orestes, hijo de Agamenón y Clitemnestra; y Pirro, hijo de Aquiles y Deidamia. A grandes rasgos, equipara por una parte a esos tres personajes con Hermione Granger, Ron Weasley y Harry Potter respectivamente, y por otra a los griegos con la casa Gryffindor, a los troyanos con las otras tres casas en conjunto. ¿El método? En definitiva, bastante semejante a la lectura figural medieval del Antiguo Testamento: si aquella permitía equiparar cada elemento conflictivo o difícil de explicar con su realización en el Nuevo, mediante la lectura atenta a los detalles (con la posibilidad de obviar elementos más gruesos), aquí cada elemento en el texto conocido (Harry Potter) puede leerse como reconfiguración de los mitos antiguos".
Me recuerda charlas que he tenido, cosas que elucubró mi esposa, chistes que hizo Luis.

Acá el texto completo.

lunes 27 de febrero de 2012

las malvinas sumergidas

Imagen de Wikipedia.




Desde 2006, cuando publicara la maravillosa novela Pequeños hombres blancos, la escritora tandilense Patricia Ratto ha desarrollado una suerte de trilogía “sureña” que se completará cuando en breve la editorial Adriana Hidalgo distribuya en librerías Trasfondo, una ficción basada en la historia real de la campaña del submarino ARA San Luis en el conflicto armado de Malvinas, en 1982.
Trasfondo es una ficción, pero como ya lo había hecho en Nudos, su novela de 2008, o en Pequeños hombres blancos, en las que hay rastros autobiográficos que atraviesan el relato, para la escritura de esta nueva novela la autora entrevistó a catorce de los tripulantes del submarino ARA San Luis, hurgó en las crónicas periodísticas y visitó el museo de Submarinos de Mar del Plata y al submarino ARA Salta –gemelo del San Luis: la tradición exige que los sumergibles lleven el nombre de una provincia argentina que empiece con “s”– que continúa operando en la Fuerza de Submarinos.
Lo que de inmediato asociamos a la palabra “trasfondo” es, a la vez, lo que mejor define el clima que desatan las dos novelas anteriores. La sensación de que lo que estamos leyendo podría ser una suerte de distracción de esa otra trama que asoma en el relato, el momento fulgurante en el que la Historia se vuelve un parte decisiva de la propia vida: la presencia de un campo de concentración en un pueblito de Chubut al que llegó una joven maestra en Pequeños hombres blancos, los rosarios que fabrican unas alumnas de un colegio confesional para los soldados de Malvinas en Nudos.  
Escribe Martín Kohan en la contratapa de Trasfondo: “Una arraigada costumbre cultural nos habituó a pensar que en todo trasfondo se oculta siempre una verdad: la parte más sincera de la realidad del mundo. Pero Patricia Ratto se aparta de esa convención y explora una alternativa menos usual y más estimulante: en el trasfondo, en Trasfondo, aparecen las falsificaciones, el engaño, lo irreal. También lo imposible, también lo deseado, también lo temido; en resumen, la ficción. Acaso sea, en definitiva, la mejor manera de encarar un relato de guerra. Sobre todo si esa guerra es la guerra de Malvinas, en la que nada resultó tan verdadero como la falsificación, el engaño, la ficción, la irrealidad”.
Y dice también Kohan, definiendo una característica que puede aplicarse a toda la trilogía de Ratto: “Trasfondo es una novela de guerra y una novela de espera, contada por los sumergidos en un submarino de combate. Ese submarino funciona como barco fantasma. Sus habitantes, es decir los combatientes, no saben lo que está pasando afuera, no saben lo que está pasando arriba, porque quien está en el lugar de los hechos puede ser el que menos los entiende”.
En la novela, 35 hombres patrullan durante 39 días (864 horas de inmersión) el Atlántico Sur: no ven el océano ni el cielo ni el sol, tienen desperfectos en un motor y en la computadora, los torpedos funcionaban defectuosamente, están solos y están en guerra.
A la historia real, a la soledad real de esos combatientes sumergidos, la ficción de Ratto viene a ofrecer una figura, un modo con el que esa historia pueda andar de boca en boca.


martes 21 de febrero de 2012

patria de diamante

Hace tiempo buscaba una palabra para señalar esa ráfaga de vacío que trajo la muerte de Spinetta. La encontré en un mensaje que llegó esta mañana de mi amigo Juan Pablo, desde Boulder, Colorado.
Fotografía de Mariano Sánchez | NA, con una ligera intervención en Photoshop.


Dice: "Leo, con tristeza, que se murió Spinetta. Hacía años que no pensaba en Spinetta. Y su música no me definió en ningún sentido significativo. La apreciaba, pero salvo algunos temas, no me decía mucho. Sin embargo, su muerte me afecta un poco, porque me hizo pensar en los 80, cuando escuchaba Spinetta (a quien Clarín insiste en llamar El Flaco, indiferente al gusto del homenajeado por la eufonía). Para un emigrante, la patria tiene la obligación de permanecer tal y como estaba cuando se fue. Cualquier cosa que cambie, da la pauta de que la patria, como la infancia, está cada vez más lejana."
Le respondo, en este momento: "Tampoco a mí me «gustaba», es decir, tampoco yo encontré en Spinetta cosas con las que izar banderas; sin embargo su muerte también me afectó y pensé que no escucharlo era un lujo que podía darme mientras vivía. Muerto, es todo aquello con lo que crecí, es decir, todo aquello a lo que me debo."
Descansa en paz, querido Spinetta.

domingo 19 de febrero de 2012

sdd fanático



Antes de que Cuevana enamorara brevemente a los internautas, recuerdo haber leído en Facebook varios comentarios del tipo: “Voy a ver qué película puso Fanático hoy”. El tal Fanático es una o más personas (aunque en el sitio todo apuntala la idea de que se trata de una única persona) que suben films recién estrenados en sdd-fanatico.org (el sitio pasó por varios dominios antes de establecerse con esa denominación: siempre en blogger, fue eliminado tres veces al menos) para descarga directa, es decir, films cuyos archivos están alojados en servidores de almacenamiento. En la internet post-Megaupload la descarga directa es cada día más lenta, difícil y tediosa. Actualmente, para descargar de Fanático hay que haberse abonado a una cuenta Premium. Fanático (cuya identidad y procedencia se desconoce) recomienda File4safe, lo que vendría acorroborar la vieja teoría de que el misterioso subidor se beneficia con premios de esos sitios (cosa que es, desde luego, legítima). Sigue llamando la atención, no obstante, la facilidad con la que consigue copias buenas de estrenos que no se encuentran, por ejemplo, en BitTorrent. Suele usar copias R5, cierto, pero tampoco es la gran mayoría de las veces.
En el inicio de su página nos cuenta desde hace más de un mes: "He tratado de mantener una linea en cuanto a facilidad y calidad de las peliculas presentadas. Con el tiempo he agregado algunas paginas como sdd-juegos, sdd-musica e incluso elfana.tv a pedido de ustedes. Es el momento ideal para hacer los cambios necesarios para que ustedes disfruten mas de la pagina y de sus contenidos. Por lo pronto si eres uploader y deseas colaborar con fanatico, enviame un mail con el asunto «Soy uploader». Si no eres uploader y quieres colaborar, que mejor que poner me gusta en facebook y empezar una campaña diciendole a todos tus amigos que entren a la pagina. Por ultimo tambien agradezco sus sugerencias y comentarios y les dejo dos preguntas planteadas para que me respondan al mail: Comprarias el libro de fanatico? Un libro que cuente mi historia y la de la pagina desde los comienzos... me lo propusieron hacer y me gustaria saber cuantos hay interesados. Si trabajas en una editorial tambien hazmelo saber al mail."
Veremos si nos responde en estos días.

viernes 17 de febrero de 2012

el reo y el periodista

 Videla al ser condenado en el tribunal cordobés. Imagen del CIJ.



La entrevista al reo Jorge Rafael Videla, condenado por delitos de lesa humanidad, que le hiciera el periodista de derecha Ricardo Angoso para el semanario español Cambio 16 fue menos un ejercicio periodístico que una declaración de principios del periodista y un descargo del convicto. La primera pregunta decía: “¿Cómo estaba viviendo Argentina en el año 1976, qué estaba pasando en ese momento?”. Es decir: se está entrevistando a alguien sobre quien la Justicia se expidió, pero el periodista le sirve al reo la oportunidad de dar su versión de los hechos. Y así sigue. Ninguna pregunta se nutre de las pruebas que condenaron al hombre que comandó el genocidio en Argentina entre 1976 y 1981. Hasta que llega a la suma canallada de preguntarle al responsable de esas muertes (y es la Justicia quien estableció esa responsabilidad, no olvidar el punto): “Hay una gran disparidad en las víctimas que se ofrecen desde la izquierda, desde las Madres de Mayo, y desde otros colectivos, ¿cuántas víctimas o desaparecidos hubo en Argentina entre 1976 y 1982?” El reo, claro, habla.
Coincidencia o no, ese descargo se hace en un semanario de España, donde en estos días el juez Baltasar Garzón es juzgado por investigar los crímenes del franquismo; es decir, el reportaje aporta razones a esa causa.
Alfredo Leuco entrevistó una vez a Horacio Verbitsky junto con el conductor de Hora Clave, la pregunta fue si entrevistaría a Videla. Verbitsky respondió: “No, a mí me repugnaría estar al lado de él. Y además no tengo ninguna expectativa de que diga nada sincero. Ya lo hubiera dicho”. En otras palabras: ¿cuál es el sentido de hacer una entrevista, y sobre todo a alguien sobre quien la Justicia se expidió?
La postura del periodista español es repugnante y está reforzada por las circunstancias que refiere el oscuro Horacio Ricardo Palma, quien describe el encuentro con el genocida como una rueda de amigos. Y aunque Videla no dice nada nuevo, habla, es decir, acaso a su pesar, arroja pistas para interpretar eso que Videla es en la historia: el cabecilla de un genocidio. Dice sobre la dictadura: “Y la clase política no daba muestras ni ansiedad de que el periodo se agotase y se iniciase una nueva etapa política; nos seguían con atención y desconocían cómo había sido la guerra, que parecía haber ocurrido en una nebulosa”. Y vuelve a usar el término “nebulosa”: “Fue un error de nuestra parte aceptar y mantener en el tiempo el término de desaparecido digamos como algo así nebuloso”.
Usar el término “nebuloso” para referirse al exterminio y la política del terror (secuestros clandestinos, torturas, robo de bebés, terrorismo económico) es por lo menos sugestivo. En esa misma “nebulosa” cabe el Operativo Independencia en Tucumán, ensayo previo de lo que sería la dictadura, descripto por Acdel Vilas, su primer jefe, como un operativo “cultural” (en el que murieron fusilados entre 800 y 1.000 personas, la mayoría obreros). En “nebuloso” caben los campos clandestinos, los grupos de tareas, los vuelos de la muerte, las madres asesinadas luego de parir. Y, a la vez, en el discurso del reo, todo eso no puede ser sino una “nebulosa”: ¿cómo dimensionar la magnitud del crimen sino como algo que “abunda en nieblas” (rae.es)?
En “Los golpes a la puerta en Macbeth” Thomas de Quincey ensaya el método en que Shakespeare crea efectos para dar cuenta del horror del asesinato del monarca, escribe: “Cuando se ha consumado la obra de las tinieblas, el mundo de las tinieblas pasa como una procesión en las nubes”. Videla se refiriese a la matanza con la palabra “nebulosa” (matanza que admite, porque también dice que el presidente interino en el gobierno de María Estela Martínez de Perón, Ítalo Argentino Luder, había firmado unos decretos de aniquilamiento en el 75 que daban a las Fuerzas Armadas “licencia para matar” y que ni hubiese sido necesario el golpe), el reo ve aquellos crímenes como una “procesión en las nubes”. Por suerte para nosotros, la Justicia pudo precisar nombres, acciones y escenas en esa nebulosa que ahora flota tétricamente sobre esa entrevista. 

miércoles 15 de febrero de 2012

el oficio periodístico

Una de las últimas actualizaciones del blog Nación Apache es del historiador foucaultiano Leonardo Sai y versa sobre el periodismo, es decir, vuelve al argumento aquél de que es una ridiculez pensar el periodismo como una profesión. Y define como al pasar la clave del asunto: “El periodismo no es una reflexión sino una condición ética de la comunicación basada en la vocación, la integridad, la práctica y la honestidad intelectual”. A continuación esboza una serie de puntos, como para recuperar la pasión perdida, pero se lee demasiado Gilles Deleuze en el planteo y formularlo acá empantanaría la lectura. Aunque hay una puntualización sobre temas casi obvios que fascina: “«Objetividad» no es contemplar las cosas desde varios puntos de vista. Eso se llama versatilidad. Tampoco es una disposición moral para no dejarse llevar por su sentir particular hasta el grado de tergiversar los hechos. Eso se llama honradez”. 

martes 14 de febrero de 2012

ensayo documental



El fotógrafo Héctor Rio larga un taller de “Ensayo documental”. Como sabemos ya, los fotógrafos hoy día son artistas, por lo tanto no es tan importante el sentido como el proyecto, la cita como el decir, y así, de modo que todo es ensayo. Bien, Rio trabajó con algunos de los fotógrafos más intensos de los últimos años y él mismo multiplicó su trabajo con intervenciones en distintos frentes. Su taller viene promovido con una imagen fabulosa: una sesión en una iglesia pentecostal de barrio. Todo se intuye: la biblia en el atril, la mujer que afirma su fe con el brazo en alto, el hombre, atrás, que se abre en cruz. Pero lo central es el niño parado en medio del salón pobre, como una aparición entre las sillas, o un milagro: la inquietante presencia del niño en medio de ese juego adulto. Si querés unirte a la causa entrá al blog de Rio o escribile.


Sigo con los problemitas con las herramientas de edición del blog.

lunes 13 de febrero de 2012

de las hadas a los zombis


Los muertos vivientes retornaron este domingo (y en Argentina, según se anunció, el lunes por Fox). Luego de una pausa que duró dos meses, The Walking Dead, la serie creada por el director y productor Frank Darabont en base al cómic de Robert Kirkman, retomó su segunda temporada con el octavo de sus trece episodios, “Nebraska”.


Como sabemos, The Walking Dead narra el derrotero de un grupo de sobrevivientes de un apocalipsis zombi por la costa Este de Estados Unidos. El centro narrativo de la segunda temporada es el campamento en la granja de Hershell Greene, fervoroso creyente, quien aloja zombis en el granero, entre ellos su esposa y madre de su hija mayor, a la espera de una cura que pueda devolvérselas. Mientras tanto, el grupo cuyo liderazgo se disputan solapadamente Rick Grimes (Andrew Lincoln) y Shane Walsh (Jon Bernthal), están varados en el lugar en busca de Sofía, la niña que se perdió en el bosque y a quien encuentran en el séptimo episodio entre los muertos vivientes encerrados en el granero. Tras una matanza a la que Hersehell se resistió, Rick Grimes debe hacerse cargo de exterminar a la Sofía convertida en zombi.
Planteado así parece una estupidez. Pero la serie, que reúne una de las mayores audiencias en todas partes, no está planteada como una batalla interminable entre muertos vivos y sobrevivientes, sino que sigue el periplo del grupo en esa desertificación del mundo civilizado.
Como ya hemos escrito en este espacio sobre The Walking Dead, lo que nos interesa ahora no es tanto el relato o el análisis como subrayar una característica que emparenta la serie con el antiguo cuento maravilloso o de hadas.
A principios del siglo XIX, tras la revolución francesa y la industrial, cuando ya los saberes se habían dividido y la ciencia comenzó a elaborar un lenguaje propio, inaccesible para los no entendidos, nació el cuento fantástico, que vino a reemplazar el cuento de hadas. Es decir, nació un tipo de narración en el que lo maravilloso aparecía en el relato como una excepción. El cuento fantástico se convierte así en un relato realista en el que irrumpe algo de otro orden. A diferencia del cuento de hadas, en el que los seres maravillosos convivían con lo cotidiano. Pero, sobre todo, el cuento fantástico viene también a señalar que han aparecido diferencias en el mundo, que se convive con distintas visiones y versiones sobre la realidad (es un género realista en el que irrumpe lo sobrenatural): ya no es más un uni-verso, sino un multiverso, en él conviven el eterno presente del “érase una vez” y el tiempo histórico en el que los muertos se resisten a morir, como sucede en el cuento de fantasmas más frecuente.
The Walking Dead recuerda al cuento de hadas en la convivencia entre vivos y zombis: el zombi ya no es un monstruo (que siempre es único y excepcional), sino un elemento más de este nuevo universo. El zombi viene a ser así la plaga del mundo reducido a la ideología única porque, ya lo leímos: “Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”.