socio

I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

martes, 11 de diciembre de 2012

mono liso

Fotos de Elena Makovsky.

El miércoles pasado fue la fiesta de egresados de preescolar del Jardín Esteban Maradona, de la que Vicente participó metido en un hermoso disfraz de Mono Liso en el escenario del patio de la escuela Pedro Goyena. Para la apertura del acto, según pude reconstruir el relato, la directora aceptó la oferta de Analía, madre de un compañerito de Vicente, quien propuso que se presentara la murga en la que canta. Así arrancó la cosa. Los murgueros subieron pintados al escenario y se lucieron con sus coros. Hicieron los chistes de rigor acerca de los niños y sus padres (ella dándole al bebé la leche y él empinando el codo en el boliche, cosas así).
Al promediar el acto, uno de los murgueros mencionó unas cacerolas y, a continuación, largaron con unas coplas que hablaban del mosquito, incluso uno de los muchachos de la troupe apareció vestido de mosquito para aclarar que no eran ellos (los mosquitos, se entiende) los grandes bichos chupadores de sangre. Y de inmediato las cuerdas arrancaron con una canción murguera que hablaba del gobierno y la oposición.
Lo que al principio habían sido unos ademanes desesperados que agitaron el menudo cuerpo de la directora del jardín contra el escenario, a la vista de todos los presentes, se convirtió de repente en un arrebato mediante el cual la directora cazó el micrófono y dijo: "Agradecemos a la murga y la despedimos con un aplauso".
De mala gana, los murgueros dejaron el escenario, despacio y batiendo voces todavía.


Luego me contaría Analía que la mujer, mientras aún estaban cantando en el escenario, se había acercado para espetarles: "Cuidado con lo que dicen y, más adelante, cuando la mención a cacerolas y gobiernos ya era un hecho: "Decile que la corte".
Claro, después del episodio de Los Amores, al que los diarios porteños atribuyen la renuncia de la ex ministra de Educación, la directora del jardín debe haber estado sensible. Sólo que a diferencia de lo que sucedió en Los Amores (alumnos de 2° grado actuaron un libreto escrito por mayores que desplegaba toda la ponzoña antipolítica y antikirchnerista), los niños del jardín Maradona no estaban involucrados, salvo como público. Además, según me contaría Analía más tarde, la directora había sido invitada a ver la murga, a escuchar sus canciones y a evaluar lo apropiado o no de su incursión en la fiestita de egreso.
En fin, que hay escándalos también privados.
"La naranja se pasea de la sala al comedor. No me tires con cuchillo, tírame con tenedor".

Twist del Mono Liso by M.E. Walsh on Grooveshark