socio

I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

miércoles, 27 de noviembre de 2013

especiales

Visto anoche, luego de que un oyente de MTQN preguntara en nuestro micro por la serie, el primer episodio de Almost Human, la nueva tira producida por el descendente J.J. Abrams.
La verdad, la tendencia a esquilmar el legado fílmico de muchas de las series más pretensiosas es ya pavoroso. Ésta “abreva”, más bien rasca de la olla de El vengadordel futuro (alguien va a una clínica pirata a reconstruir su memoria) y de Robocop (policías sintéticos y uno con sentimientos y emociones). Claro que la cosa podría funcionar como ha funcionado todo esto hasta ahora, pero el modo en que lo hace es del todo estúpido. Porque el argumento general de la serie es estúpido y porque de todas las intrigas que plantea –un nuevo grupo mafioso llamado Intersyndicate, Insyndicate o algo así (no vale la pena recordarlo, sólo señalar la visión conspirativa que existe sobre cualquier tipo de organización sindical) que opera con alta tecnología y le tendió una trampa a nuestro héroe en el pasado, por lo cual él busca venganza; más una ex novia que al final del primer episodio descubrimos que es una villana– no conforman un solo misterio digno de ser explorado. Pero encima, el argumento –un argumento es siempre un lazo con la historia reciente, por eso Hitchcock lo concebía como un McGuffin, una excusa– es intragable: los criminales del futuro, para conservar sus negocios criminales, quieren eliminar a la policía. ¡Como si vivieran en el socialismo! Eh, J.J., ¿no viste Breaking Bad?
Hasta donde pude ver, la intriga más intensa es quién, qué es el acompañante sintético del héroe. Hasta donde nos lo dice Lili Taylor (sí, la Lisa de Six Feet Under, único motivo de alegría que hallamos por ahora en la serie), tanto el policía que protagoniza Almost Human y su par androide son "especiales". Hasta donde entiendo, me temo que por "especial" no debe entenderse acá el carácter sacramental de la estrella del sheriff, como quería André Bazin, sino algo que debemos aceptar como dado por obra y gracia de quienes realizaron un casting.