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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

jueves, 23 de octubre de 2014

tres cositas

Un apunte sobre la miniserie The Honourable Woman, escrita y desarrollada por Hugo Blick para la BBC y el Sundance Channel.
La escena introductoria es brillante: es el momento del almuerzo en un gran restaurante, el mozo avanza y hace chistes entre sus compañeros de la cocina, lleva la panera y la pinza para recoger los panes. Llega a una mesa donde hay dos niños y su padre. El mozo sirve los panes a los niños, empuña la pinza y se la clava en el cuello al padre hasta matarlo. Luego viene la presentación, con flashes de escenas que veremos a lo largo de los 8 episodios de esta miniserie emitida entre el 3 de julio y el 21 de agosto en el Reino Unido.
Actúa Maggie Gyllenhaal, quien interpreta a Nessa Stein –la niña que ve morir a su padre apuñalado por una pinza de recoger pan en un restaurante de Tel Aviv, ahora una mujer adulta, al frente de una fundación en la que se han propuesto equiparar oportunidades de educación a jóvenes palestinos.
A partir de allí la cosa se convierte en una tragedia familiar en términos shakespearianos o clásicos: la salvación de una familia es la salvación del mundo, aunque en términos mucho más cristianos que judíos (por lo menos hasta aquí no existe, salvo"explosivas" descargas morales, una "salvar el mundo" musulmán). 
De Blick también vimos The Shadow Line, donde intervienen varios de los actores de The Honourable Woman.



Otra cosa:
Federico Fritschi, entrañable tutor radiofónico, tuvo a bien distinguirme con la asociación a una lectura de un artículo de Babelia en el que se dice, como repito desde hace un tiempo, que las series son la literatura de estos días. Aunque nuestra redactora de Babelia se refiere a que las series son como novelas, nuestra teoría mas bien señala que quien ve series es un "lector", alguien que interpreta signos y teje teorías sobre el mundo a partir de esa interpretación.

Y por último:
Leo de nuevo Mal y neomal, de mi compatriota Amir Hamed. Lo fascinante de su lectura, a diferencia de otros imbéciles llenos de aciertos nacidos a uno y otro lado del Río de la Plata y el Uruguay, es que nunca sé cuándo acuerdo y cuándo no con su crispado estilo. Una maravilla.

Imagen tomada de El País.