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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

lunes, 14 de enero de 2013

cien mil


Este lunes al mediodía el blog llegó a las cien mil visitas. Es sólo un número que uno quisiera ver como una cifra: allí se amontonan entradas y lecturas cuya realidad es más bien fantasmagórica, ¿no? 
Hace un tiempo, confiado en que el retorno a la red social más católica, la que promueve el despliegue iconofílico y tiene entre sus feligreses a una gigantesca banda de analfabetos –y ojo, es lo mejor de esa red que usé con mucho gusto durante mucho tiempo–; confiado, decía, en que retornar a esa red proveería más visitas –ya que no lectores– al blog, reabrí mi cuenta. El cambio fue del todo insustancial y caí en la cuenta de lo que ya sabía: difícilmente los usuarios de esa red abandonan la comodidad de su interface, menos para leer. Pero no estamos acá para hacer un panegírico de la lectura. ¿O sí?
Bien, en casi cuatro años, cuando empezamos a postear con regularidad, sumamos cien mil visitas que, de ningún modo, sabemos, son cien mil lectores, ni siquiera cine mil lecturas. Si confiamos en Google Analytics, la mayoría ingresó en busca de una imagen que, muchas veces y pese a la advertencia que pide citar la fuente, robó descaradamente –incluso en el caso de las fotos de Sergio Raimondi que hizo Héctor Rio, que hallamos reproducidas en sitios de Argentina y Chile. Y así. Pero cine mil visitas en ese lapso, para un blog que no se promociona por ningún otro medio, estimo que es una cifra, aunque no sé bien de qué.
Las fuente de tráfico más frecuente que arroja el mismo Analytics cita, sobre todo, a Google; de vez en cuando, otro blog, como Golosina Caníbal, incluso esa red social referida –se ve que cuando alguien cita allí y, sobre todo, cuando esa cita tiene que ver con alguna cuestión doméstica– y así. La interacción entre blogs, esta magnífica red que fue furor hasta entrado el 2008, cayó en intensidad a medida que crecieron las redes más bastardas, como Facebook y Twitter, en las que no sólo no hace falta saber escribir para postear, ni siquiera hace falta saber leer. Pero no es ese nuestro tema. Sin embargo, en septiembre de 2011, cuando hice un nuevo comentario sobre el blog de mi amiga Charlotte (nuestra relación arrancó mal, en 2008, cuando hice un artículo con mala espina –y encima mal informado– sobre su bitácora, que me había señalado Andrés Conti, para mi sección en Crítica de la Argentina, que editaba Osvaldo Bazán), ella lo citó en su sitio y el tráfico, desde Charlotte Papers Uncensored, fue descomunal, lo que prueba que los bloggers que llegaron a la cresta de la ola en los buenos viejos tiempos mantienen sus lectores y su tráfico.
La consulta más frecuente durante un buen tiempo fue a propósito del término "revolución" y el post más leído resultó el texto de Jean Luc Nancy "Deseo de revolución", que tomé de los Cuadernos del Inadi. Hace como un año, cuando apareció un nuevo libro de Claudio Martyniuk, la nota que le hizo Cecilia Vallina en 2006 y que volví a publicar acá como para recuperar el "archivo de cultura del desaparecido diario El Ciudadano", también fue muy frecuentada. A decir verdad, ese archivo, que incluye notas de Pablo Bilsky (sus notas sobre las aventuras del capitán Alatriste y sobre el libro De Orbe Novo también son un hit), Juan Manuel Alonso (otro hit: la entrevista a Plis Sterenberg), Diego Giordano, Ivana Romero, Luciano Couso, Mariela Mangiaterra, entre otros, reportó buena parte de todas esas visitas. De modo que el ego salpica en este caso.
En este momento, las "Palabras claves de búsqueda" que reporta Analytics incluyen: "tatuajes en memoria de alguien" (no sé a qué entrada dirige esa búsqueda pero veo que Google entiende que en este blog puede satisfacerse esa demanda), "batman 12 de enero de 1966", que indefectiblemente lleva a una nota que figura en ese archivo que mencionamos: "La gran bestia pop", y así. Otra fuente de visitas son las referidas a San Nicolás: ya sea a la ciudad misma como a Somisa. Las fotos de la iglesia del barrio Somisa siguen siendo un tesoro preciado para los cazadores de imágenes digitales. Y, claro está, las series, aunque no las que más nos gustaron. De hecho, una de las entradas más visitadas resulta la que reseña Terra Nova, una serie tan pero tan mala que sólo pude comparar con el peor de los dibujos animados jamás hecho: Los picapiedras.
A todos los que cedieron materiales o aprobaron las publicaciones, desde ya mi agradecimiento y mi afecto. Por supuesto, a los lectores e, incluso, a los cazadores de imágenes que engrosaron la cifra a la que llegamos hoy, también mi agradecimiento.