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"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

viernes, 26 de noviembre de 2010

machete: más carne que filo



Las buenas películas, los buenos relatos, pueden prescindir de su anécdota. Es decir, nadie va a ver Titanic porque quiere saber cómo termina ese viaje en transatlántico, o nadie mira un episodio de Columbo porque quiere saber quién es el asesino. Lo que importa siempre es el relato mismo. Pero ojo, a no confundir, también una película porno prescinde de anécdota, aunque a nadie se le ocurriría que lo que allí importa es el relato mismo. Machete es una cruza entre las películas anecdóticas y las porno. Y por porno no me refiero a los senos de Lindsay Lohan, que llenan un par de veces la pantalla, ni a las botas siliconadas de Jessica Alba, que asoman imponentes tras la puerta de un patrullero. Lo porno es una colección de clichés, de imágenes que postulan un cierto goce y se acaban en sí mismas, por ejemplo, todas las que afirman la bravura del héroe Machete (Danny Trejo), aunque parece claro que las intenciones del director Robert Rodríguez son paródicas o satíricas.
Bueno, entonces tenemos que Machete, nacida de una idea de Rodríguez cuando trabajaba con Quentin Tarantino en Grindhouse (Grindhouse fue un combo de dos películas que hicieron Rodríguez-Tarantino: Planet Terror y Death Proof) es una anécdota sobre el tráfico de drogas en la frontera entre Estados Unidos y México. Jeff Fahey, que interpreta a Michael Booth, lo explica en el film: es necesario cerrar la frontera y dominarla para dificultar el ingreso de la droga a los EEUU y aumentar así las ganancias. En esto hay mezclados policías, autoridades fronterizas y un senador de derechas (Robert De Niro).
En medio de esto hay que levantar el mito de Machete: un exfederal mexicano enfrentado a un sanguinario traficante quien, una vez del lado estadounidense, es ayudado por mujeres cuyo sex appeal tiene su cima en la Alba o Michelle Rodríguez (Ana Lucía en Lost).
Sí, sí. Rodríguez dijo que la inspiración fueron los primeros films de John Woo y, claro está, las películas de este tipo rodadas en los 70 que tuvieron como protagonista a Charles Bronson. Películas cuya audiencia era por lo general las mismas víctimas de los héroes que las protagonizaban. Un público que hoy padece una mezcla de síndrome de Estocolmo y goce vintage.
Me dicen que Machete  es políticamente incorrecta por sus declaraciones políticas o, como decíamos antes, por su argumento, por aquello que dice Fahey. A mí me parece que lo incorrecto es la misma presencia de Fahey, con ese rostro de actor de Triple X, y el hecho de que todas las mujeres mexicanas luzcan como prostitutas cuando es cada vez más fuerte la prédica del género, etcétera.
Como en los blogs autosatisfactorios, este tipo de películas festeja las maratones televisivas de la adolescencia de sus directores, cuando el goce parecía estar al alcance de la mano (las manos en esos dos controles remotos que conocen los adolescentes: el del televisor y el pene).
Uno desearía que la cinefilia de Rodríguez o Tarantino tuviese un costado más inteligente, por ejemplo apoyándose en las sobresalientes postulaciones sobre las pandillas de The Warriors (Walter Hill, 1979), pero no, cuando se acerca la hora de elaborar la trama las ideas son totalmente caprichosas y vienen de cualquier lado y en cualquier lado permanecen: la revolución (acaso porque los mexicanos tienen un partido revolucionario institucionalizado), la revuelta, la red (network), todas cuestiones que son antes un guiño periodístico, referencial, que cinéfilo.
Sí, puede argüirse que es sólo una película, pero si no creemos en las películas, ¿en qué vamos a creer? ¿En las noticias?

Coda. Mutilaciones
Me olvidaba. Rodríguez —o lo que sea que la entidad Robert Rodríguez representa— mutila en Machete a Michelle Rodríguez, haciéndole perder el ojo derecho —ah, ojo, acá hay un spoiler. También en Planet Terror, su versión de las películas de zombies en tono maratón de sábado por la tarde de tevé, mutilaba a Rose McGowan (ver la foto al final), a quien los zombies le devoraban una pierna, y la convertían en una pirata posapocalíptica, con una ametralladora en lugar de pata de palo. Nuestra Michelle encuentra otro atributo pirata en Machete: el parche en el ojo. Lo que no sé aún, lo que no me puse a pensar, es si estos atributos piratas, o estas mutilaciones, le deben algo al cine, a la saga Saw o a las noticias de Guantánamo.

Rose McGowan en Planet Terror.

 Las piernas de Jessica Alba
 Jeff Fahey, un rostro Triple X.

 Jessica Alba piensa en el baño.
 Las mexicanas son todas trolas.
 Michelle Rodriguez... Michelle...


 Lindsay Lohan, las yankis son todas trolas.