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viernes, 12 de abril de 2013

folletín

El lunes 8 de abril pasado, una semana después de que terminara la tercera temporada de The Walking Dead, una de las series más populares y más pijoteras de los últimos tiempos (hay que decir que el enfrentamiento entre el gobernador y el grupo liderado por el sheriff Rick Grimes –acaso el personaje principal de la tira, protagonizado por Andrew Lincoln– consumió unos diez episodios en los que pasó tan poco que los televidentes mismos, durante la emisión, fueron volviéndose zombies frente a la pantalla), en el mismo sitio de la cadena AMC, que produce y emite la serie en su país de origen, se publicó una entrevista a Robert Kirkman, productor ejecutivo y escritor de la serie pero, además, autor de la historieta original en el que se basa una de las ficciones hoy más vistas de la televisión. 

Kirkman, imagen tomada de AMCtv.com.
 
En la entrevista, Kirkman respondió a preguntas hechas por los seguidores y fans de la serie, que le hicieron llegar sus inquietudes a través de un formulario abierto en el sitio. Dijo ahí que en la cuarta temporada, que se verá a partir de octubre de este año, ningún personaje estaría seguro, es decir, cualquiera podría morir, incluso Rick Grimes, a quien vimos sudar, alucinar y divagar en la última temporada.
Las series son el gran folletín del siglo XXI. El folletín, la novela por entregas que se popularizó junto con la difusión de los diarios desde mediados del siglo XIX –a lo que contribuyó, desde luego, el largo alcance de la alfabetización universal con la que el proletariado podía leer su “contrato social”–, era el modo en el que se leía el mundo en clave de aventura para las masas que entonces comenzaban a tener un registro de la experiencia vinculado al cosmopolitismo de las grandes ciudades. Muchas novelas que hoy leemos como clásicos fueron folletines. Por ejemplo, Pinocho, de Carlo Collodi, o Juan Moreira, de nuestro enorme Eduardo Gutiérrez. Los mismos diarios que hacia 1880 –por poner una fecha– publicaban las sagas de forajidos rurales y punteros políticos como Moreira, recibían cartas de lectores que se indignaban por las acciones del héroe, o pedían detalles o, simplemente, rogaban que se prolongara la vida de alguien con quien se habían encariñado.
Kirkman, en el blog del sitio de AMC (que no es, de modo alguno, un gran medio de comunicación, apenas un espacio para las inquietudes de los seguidores) dijo esto de que ningún personaje estará seguro en la cuarta temporada, ni siquiera Rick Grimes, para señalar los caminos divergentes que tomó la saga televisiva con respecto a la historieta que él también escribió y que casi todos los televidentes de The Walking Dead conocen (se encuentra completa, en español, acá). Pero los lectores del sitio lo tomaron como un anuncio de que el sheriff Grimes podría morir en la próxima temporada. De modo que los comentarios no se hicieron esperar y, como una horda de zombies, se abalanzaron sobre las palabras de Kirkman y llegaron a más de 200 en un solo día: la gran mayoría le advertía al autor que si mataba a Grimes, pese a los días y horas invertidos en la serie, dejarían de verla. Otros se quejaban por la muerte de Milton (uno de los personajes de la tercera temporada, el asesor más cercano del Gobernador, quien juega de villano en estos episodios de la saga): “justo cuando comenzaba a ponerse interesante”, lamenta TWDfan. Otro comentarista, AracilJuan, acusa a Kirkman de no respetar a la actriz Laurie Holden (quien interpretó desde la primera temporada a la bella y sufrida Andrea) al darle una muerte similar a la de otro personaje que despedimos ni bien terminaba la primera entrega de episodios. El comentarista Scavenger es más explícito en su amenza e invoca a dos personajes casi centrales: “Si Daryl muere, hacemos un piquete. Si Rick muere, marchamos”. Y así.
En la segunda parte de la entrevista, Kirkman, ya advertido, se limitó a anticipar que Daryl (el personaje que usa la ballesta, representante de esa suerte de sub-casta social que en Estados Unidos –donde transcurre The Walking Dead, por cierto– se conoce como white trash –basura blanca–: blancos anglosajones pobres, incultos, racistas y violentos) probablemente protagonice una romance en la nueva temporada. Lo que generó nuevas intrigas en los comentaristas, esta vez con un tono más amable.




2 comentarios:

  1. "De modo que los comentarios no se hicieron esperar y, como una horda de zombies, se abalanzaron sobre las palabras de Kirkman y llegaron a más de 200 en un solo día: la gran mayoría le advertía al autor que si mataba a Grimes, pese a los días y horas invertidos en la serie, dejarían de verla." Me recordó a Arthur Conan Doyle y la muerte de Sherlock Holmes o a "Misery" de Stephen King. Me quedo rumiando la idea de que las series de TV reelaboran el antiguo folletín... Abrazo!

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  2. Uh, ya que lo mencionás, estuve pensando mucho en Sherlock y en cuál es la diferencia entre las series europeas (o las miniseries) y las americanas que, justamente, en los 90 arrancaron con adaptaciones de Stephen King, ¿no? Si el folletín quiso hacer legible la experiencia de la vida urbana como nunca antes había sucedido, ¿qué experiencia es la que leemos en las series? en fin. gracias, Matías, por el comentario. Un abrazo

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