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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

miércoles, 12 de octubre de 2011

breaking bad > vince gilligan responde

El blog del sitio de la serie Breaking Bad en AMC ofrece esta semana, luego del final de la cuarta temporada, una entrevista a Vince Gilligan, su creador (que acá traduzco), hecha online por seguidores de la serie. Gilligan habla sobre las películas que lo inspiraron, los secretos del casting y de cómo está interesado en leer todo lo que se escribe sobre la serie.

Vince Gilligan, imagen tomada del blog de AMC.

—¿Usted y el staff de escritoires de Breaking Bad buscan inspiración en en otros films policiales (en realidad, sobre crímenes), o los guiones se desarrollan mientras se escriben?
—Mis escritoires y yo nos inspiramos todo el tiempo por las grandes películas y los programas de televisión. No sólo películas policiales, sino westerns. Sacamos un montón de cosas de los “spaghetti westerns” de Sergio Leone. Once Upon a Time in the West (Érase una vez en el oeste) es mi favorita, y hago que los directores potenciales de la serie, antes de que comiencen a dirigir para nosotros, miren los primeros quince minutes de esa película. También, El Padrino, las partes I y II. Yo pensaba en The French Connection (Contacto en Francia) cuando dirigí el piloto. Imitaba la forma en que luce el film, o quizás sería mejor decir que le robaba esa apariencia. El film noir es una gran influencia: los negros clásicos –podría mirar  El halcón maltés una vez al mes–, tanto como las películas contemporáneas de los hermanos Coen.
—¿Cómo siente la atención que despierta la serie de críticos y seguidores y toda la especulación en torno a la historia que se encuentra en numerosos sitios de internet?
—Creo que es por complete maravilloso que a tanta gente inteligente le guste el programa y lo vea, y escarbe hasta en los detalles más pequeños. Para empezar, ¡nunca pensé que el programa saliera al aire! Así que el hecho de que vayamos por el cuarto año y aún nos presten esa atención tan cercana me asombra. Creo que es un gran ejercicio preguntarse por los futuros virajes y quiebres en la historia del programa que uno sigue, y me alegra que lo hagan por Breaking Bad.
Debo confesar que nunca busqué lo que dicen de Breaking Bad en internet, tampoco sobre mí. No es que no me importe lo que la gente tenga para decir, es que soy muy neurótico. Temo que cualquier cosa mala –o buena, para el caso– que lea sobre la serie me envíe al fondo de un laberinto de preguntas. El modo en que mejor funciona para mí es meterme en una habitación tan tranquila como se pueda y conseguir una historia que me satisfaga a mí y a mis escritores. Porque nosotros siete –los seis escritoires y yo– somos realmente los que primero vemos el programa. Si podemos estar contentos, porque somos un grupo difícil de satisfacer, entonces creo que vamos por la Buena senda. De todos modos, guardo todo ese material, cientos de reseñas y blogs enteros que imprimo y conservo para leer algún día, cuando la serie ya no esté en el aire.
—La creatividad y la imaginación de este programa es alucinante. ¿Su creatividad proviene de alguien en particular (su familia, maestros)?
—Mi madre fue una gran inspiración. De hecho, pudieron echarle un vistazo en el último episodio de la temporada –es la mujer que interpreta a Becky Simmons, la vecina de al lado de Walter White. Mi madre es una mujer muy creativa, interesada en un montón de cosas. Recuerdo las cosas divertidas que armábamos con mi hermano cuando estábamos con mi madre durante las vacaciones de verano. Nos planteaba unos pequeños trayectos muy interesantes por el vecindario. Luego tuve una maravillosa maestra de arte en la primaria que se llamaba Jackie Wall, quien realmente me inspiró para hacer películas porque me prestó su cámara súper 8 durante el verano, cuando yo twenía 10 u 11 años. Yo quería hacer esas películas de ciencia ficción. Era la era de Star Wars. Yo quería hacer mi propia película de  Star Wars en el sótano de mi casa, que protagonizaría mi hermano menor Patrick.
—Parece que cada personaje tiene el actor perfecto para interpretarlo. ¿Cuál es el secreto para hacer encajar un personaje en un actor y qué es lo que usted busca en una prueba para la pantalla?
—El primero de los secretos para un gran casting es tener buenos directores de casting, y tengo a dos de ellos en Los Ángeles: Sharon Bialy y Sherry Thomas. Ellas me acercaron a Aaron Paul, Anna Gunn, Dean Norris y RJ Mitte. Me ayudaron a conseguir que Bryan Cranston se involucrara, porque él era alguien en quien pensaba antes de que lo contratáramos. Ellas también son responsables de que Giancarlo Esposito y Jonathan Banks estén en la serie. Estas mujeres tienen un gusto excelente para el casting, y eso es de veras un talento y una habilidad. Tenemos incluso un director de casting en Albuquerque, Kira Arai, quien se encarga de las partes más pequeñas en cada episodio.
En segundo lugar, una vez que se tiene seleccionados a los actores para cada papel, en ese punto es de gran ayuda conocer a los actores y escribir para sus potencialidades. Creo que un buen ejemplo es cómo llegué a conocer a Dean Norris. Elegimos a Dean como Hank Schrader en el episodio piloto y en mi mente, cuando escribía el piloto, Hank nunca iba a ser un personaje de la importancia que tiene. Él iba a ser algo así como un contraste para Walter. Pero a medida que progresamos en la filmación y fui conociendo a Dean Norris, me di cuenta de que es un tipo más que interesante, con un montón de capas de emotividad. Tiene mucha más interioridad de lo que jamás imaginé que tuviese Hank, , y mucho de su interioridad salió de Hank y cambió el modo como yo percibía el personaje. Desde entonces Hank es un personaje mucho más rico y redondeado de lo que podría haber sido. Para mí, todo el crédito de eso es del actor.
Acá la segunda parte de la entrevista a Vince Gilligan (en inglés).