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"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

miércoles, 12 de octubre de 2011

breaking bad > vince gilligan responde

El blog del sitio de la serie Breaking Bad en AMC ofrece esta semana, luego del final de la cuarta temporada, una entrevista a Vince Gilligan, su creador (que acá traduzco), hecha online por seguidores de la serie. Gilligan habla sobre las películas que lo inspiraron, los secretos del casting y de cómo está interesado en leer todo lo que se escribe sobre la serie.

Vince Gilligan, imagen tomada del blog de AMC.

—¿Usted y el staff de escritoires de Breaking Bad buscan inspiración en en otros films policiales (en realidad, sobre crímenes), o los guiones se desarrollan mientras se escriben?
—Mis escritoires y yo nos inspiramos todo el tiempo por las grandes películas y los programas de televisión. No sólo películas policiales, sino westerns. Sacamos un montón de cosas de los “spaghetti westerns” de Sergio Leone. Once Upon a Time in the West (Érase una vez en el oeste) es mi favorita, y hago que los directores potenciales de la serie, antes de que comiencen a dirigir para nosotros, miren los primeros quince minutes de esa película. También, El Padrino, las partes I y II. Yo pensaba en The French Connection (Contacto en Francia) cuando dirigí el piloto. Imitaba la forma en que luce el film, o quizás sería mejor decir que le robaba esa apariencia. El film noir es una gran influencia: los negros clásicos –podría mirar  El halcón maltés una vez al mes–, tanto como las películas contemporáneas de los hermanos Coen.
—¿Cómo siente la atención que despierta la serie de críticos y seguidores y toda la especulación en torno a la historia que se encuentra en numerosos sitios de internet?
—Creo que es por complete maravilloso que a tanta gente inteligente le guste el programa y lo vea, y escarbe hasta en los detalles más pequeños. Para empezar, ¡nunca pensé que el programa saliera al aire! Así que el hecho de que vayamos por el cuarto año y aún nos presten esa atención tan cercana me asombra. Creo que es un gran ejercicio preguntarse por los futuros virajes y quiebres en la historia del programa que uno sigue, y me alegra que lo hagan por Breaking Bad.
Debo confesar que nunca busqué lo que dicen de Breaking Bad en internet, tampoco sobre mí. No es que no me importe lo que la gente tenga para decir, es que soy muy neurótico. Temo que cualquier cosa mala –o buena, para el caso– que lea sobre la serie me envíe al fondo de un laberinto de preguntas. El modo en que mejor funciona para mí es meterme en una habitación tan tranquila como se pueda y conseguir una historia que me satisfaga a mí y a mis escritores. Porque nosotros siete –los seis escritoires y yo– somos realmente los que primero vemos el programa. Si podemos estar contentos, porque somos un grupo difícil de satisfacer, entonces creo que vamos por la Buena senda. De todos modos, guardo todo ese material, cientos de reseñas y blogs enteros que imprimo y conservo para leer algún día, cuando la serie ya no esté en el aire.
—La creatividad y la imaginación de este programa es alucinante. ¿Su creatividad proviene de alguien en particular (su familia, maestros)?
—Mi madre fue una gran inspiración. De hecho, pudieron echarle un vistazo en el último episodio de la temporada –es la mujer que interpreta a Becky Simmons, la vecina de al lado de Walter White. Mi madre es una mujer muy creativa, interesada en un montón de cosas. Recuerdo las cosas divertidas que armábamos con mi hermano cuando estábamos con mi madre durante las vacaciones de verano. Nos planteaba unos pequeños trayectos muy interesantes por el vecindario. Luego tuve una maravillosa maestra de arte en la primaria que se llamaba Jackie Wall, quien realmente me inspiró para hacer películas porque me prestó su cámara súper 8 durante el verano, cuando yo twenía 10 u 11 años. Yo quería hacer esas películas de ciencia ficción. Era la era de Star Wars. Yo quería hacer mi propia película de  Star Wars en el sótano de mi casa, que protagonizaría mi hermano menor Patrick.
—Parece que cada personaje tiene el actor perfecto para interpretarlo. ¿Cuál es el secreto para hacer encajar un personaje en un actor y qué es lo que usted busca en una prueba para la pantalla?
—El primero de los secretos para un gran casting es tener buenos directores de casting, y tengo a dos de ellos en Los Ángeles: Sharon Bialy y Sherry Thomas. Ellas me acercaron a Aaron Paul, Anna Gunn, Dean Norris y RJ Mitte. Me ayudaron a conseguir que Bryan Cranston se involucrara, porque él era alguien en quien pensaba antes de que lo contratáramos. Ellas también son responsables de que Giancarlo Esposito y Jonathan Banks estén en la serie. Estas mujeres tienen un gusto excelente para el casting, y eso es de veras un talento y una habilidad. Tenemos incluso un director de casting en Albuquerque, Kira Arai, quien se encarga de las partes más pequeñas en cada episodio.
En segundo lugar, una vez que se tiene seleccionados a los actores para cada papel, en ese punto es de gran ayuda conocer a los actores y escribir para sus potencialidades. Creo que un buen ejemplo es cómo llegué a conocer a Dean Norris. Elegimos a Dean como Hank Schrader en el episodio piloto y en mi mente, cuando escribía el piloto, Hank nunca iba a ser un personaje de la importancia que tiene. Él iba a ser algo así como un contraste para Walter. Pero a medida que progresamos en la filmación y fui conociendo a Dean Norris, me di cuenta de que es un tipo más que interesante, con un montón de capas de emotividad. Tiene mucha más interioridad de lo que jamás imaginé que tuviese Hank, , y mucho de su interioridad salió de Hank y cambió el modo como yo percibía el personaje. Desde entonces Hank es un personaje mucho más rico y redondeado de lo que podría haber sido. Para mí, todo el crédito de eso es del actor.
Acá la segunda parte de la entrevista a Vince Gilligan (en inglés).

martes, 11 de octubre de 2011

los taalbi brothers y el final de breaking bad

Breaking Bad es, además, un programa de televisión. Por eso el trabajo de los productores también es estar atentos a todo eso que acompaña a la serie, por eso el foro del blog de música de Breaking Bad está en permanente ebullición. Preguntan qué tema es el que se escucha en cada escena, buscan, encuentran. Ahí nos enteramos que las hermosísimas guitarras entre flamencas y mexicanas que se escuchan casi al terminar el último episodio de la Temporada 4, Face Off, se llama “Freestyle” y lo interpretan dos jóvenes hermanos, los Taalbi Brothers, quienes a su vez se sorprenden y se apuran a anotar en su página que ese tema suyo aparece nada menos que en el Season finale de la serie.

 El revólver que Walter White compra al principio de la temporada 4 y los Wallabee que usa en toda la serie.




Vince Gilligan, creador de la serie, se inspiró en los spaghetti-western de Sergio Leone y en Contacto en Francia, de William Friedkin.

Antes de que se publique oficialmente la lista de temas del episodio 13, uno de los habituales posteadores del blog de Braking Bad en el sitio de AMC, uno cuyo alias es guitarfanatic, responde a la pregunta sobre cómo se llama el tema en el que Walt y Jesse limpian sus rastros en el laboratorio: “That’s «Freestyle» by the Taalbi Brothers: they’re two kids from the Midwest that wrote the song a few years ago when they were 13 or something. Incredible musicians, amazing story.” Luego pone la dirección del video que está acá.
Los Taalbi Brothers tienen hoy 17 y 15 años: “Nacidos y criados en Madison, Wisconsin, Bronson and Preston Taalbi (17 y 15, respectivamente) son los más jóvenes de una familia enamorada de la música”, dice el sitio oficial. “Freestyle”, descubierto para el gran público por Breaking Bad, fue compuesto hace dos años, en 2009.

lunes, 10 de octubre de 2011

un nuevo salvador

Nuestro bien amado señor Lost, J.J. Abrams, tiene serie nueva: asociado con Jonathan, el hermano del señor Batman Dark Knight, Christopher Nolan, Abrams largó hace cuatro semanas en CBS Person of Interest, con un elenco que encabeza Jim Caviezel y Michael Emerson (sí, el Benjamin Linus de Lost). En algún zapping de mi hijo (a la caza de algún dibujito) vi que un canal del cable anunciaba la serie, pero ignoro por completo qué canal, qué día, qué horario. Darkville ya tiene los tres primeros episodios.


Season 01, episode 01: Caviezel, al final del capítulo, mira una cámara de viilancia. Antes, vigila desde una iglesia (¿un ángel guardián?) y discute su trabajo con "Benjamin Linus".

Como serie post 11-S (y que tiene a los atentados involucrados en la trama) es todavía un poco débil. Su argumento más general, sin embargo, está lleno de alusiones y sugerencias metafísicas en torno a la seguridad, lo social y la salvación que me resultan fascinantes: un multimillonario que desarrolló un sistema de vigilancia que puede predecir futuros ataques terroristas, se obsesiona con aquellos datos que la máquina considera “irrelevantes”, es decir, con aquellos casos en los que la muerte de una persona no compromete la seguridad o la “salvación” de todos (lo de poner entre comillas salvación viene de que Lost también nos plantea, en algún momento, cierto sentido religioso o trascendente de la salvación). De modo que el millonario (Emerson: el señor Finch, en la ficción) contrata a un agente retirado de la CIA que perdió a su amor, anda como un linyera por Nueva York, etcétera (esta trama íntma, claro, como sucede con Fringe, como sucedía con Lost, irá develándose de a poco), quien será el encargado de salvar a las personas que el sistema, el programa de seguridad desarrollado por Finch señala como posibles víctimas de un homicidio. Es que esa máquina (esa matrix de la seguridad) puede apuntar a una persona involucrada en un crimen, pero no asegurar si resultará la víctima o el perpetrador. Cada episodio trata acerca de cómo nuestros héroes pueden hacerse una idea de “toda la imagen” (“the whole picture”, como dice Finch) con los indicios que le tira el sistema.
Nos parece en algún punto una forma más “actual”, más a tono con la cosa paranoica de estos días, de retomar la trama de aquella serie de la BBC, Paradox, interrumpida en su quinto envío. En Paradox los detectives recibían un fragmento de imagen de algo que ocurriría en el futuro y que debían completar para evitar una catástrofe.
Hasta ahora Person of Interest está calentando motores, mostrándonos parte de la imagen de una trama que, viniendo de Abrams y del autor de los guiones de Memento, Batman Dark Knight, etcétera, no dudamos tendrá el suficiente condimento como para ubicarla en el podio de Lost o Fringe. Mientras tanto, nos contentamos con ver al Jesús de Mel Gibson, el señor Caviezel, encarnar nuevamente a un salvador.

falso imperio

La canción se llama "Fake Empire" ("Imperio falso"), y dice: "Stay out super late tonight/ picking apples, making pies/put a little something in our lemonade and take it with us/we’re half-awake in a fake empire/we’re half-awake in a fake empire.//Tiptoe through our shiny city/ with our diamond slippers on/ do our gay ballet on ice/ bluebirds on our shoulders/ we’re half-awake in a fake empire/ we’re half-awake in a fake empire.// Turn the light out say goodnight/ no thinking for a little while/ lets not try to figure out everything at once/ It’s hard to keep track of you falling through the sky/ we’re half-awake in a fake empire/ we’re half-awake in a fake empire."
La banda The National la publicó en su disco Boxer, de 2007. "Fake Empire" fue el tema de apertura de la serie Hung, que no hemos visto pero, según nos dice Wikipedia, se entiende que la historia de un entrenador de básquet de los barrios bajos tenga como prólogo una canción que dice: "Estamos a mitad despiertos en un imperio falso". Además, muchos otros temas de la banda aparecieron en series que sí hemos visto con mucho placer: House MD, la interrumpida Defying Gravity, etcétera. 
Además, The National tuvo intensas colaboraciones con músicos como Sufjan Stevens, entre otros. Es decir, The National y, por extensión, "Fake Empire", entra en ese track del nuevo folk de repensar tradiciones, historia e ideología. 
La efectividad de la letra proviene del uso de ese término tan poderoso, con tantas alusiones (que en el video se hacen más explícitas con toda esa gente mirando hacia el cielo): imperio, y las pequeñas acciones que platea: las chancletas de diamante para bailar en el hielo, avanzar en puntas de pie por la ciudad esplendorosa; como si lo que quisiera preservarse fuese el débil sueño del imperio.
Cuántas cosas para marsavillarnos y llenarnos de melancolía.


domingo, 9 de octubre de 2011

jobs y la ética protestante


Manzanas dejadas en Apple Flagship store, sobre la Quinta Avenida, Nueva York, el 6 de octubre, luego de conocerse la muerte de Steve Jobs. Foto de Timothy A. Clary | AFP. 

Cuando esta semana vi que miles de devotos dejaban flores en los locales de Mac por la muerte de Steve Jobs, volví a pensar en el clásico de Max Weber sobre la ética protestante y el espíritu del capitalismo.
El viernes a la noche chateaba por el GTalk con Varinia, una charla que comenzó con los libros y las películas de Harry Potter. Decíamos:
Varinia: es que la magia es lo de menos, me gusta el Espíritu... me gustan los personajes, el hilo de la trama, las analogías que se permite... viste la última?
Yo: eh, claro. los personajes, elena era chiquita cuando íbamos a verla. Las analogías: no sé. La de Cuarón me había gustado mucho
Varinia: yo no lo leí todavía. Todo lo que digo lo robé de la última película: en la última se me hicieron muy patentes todas unas analogías con Jesús, la Trinidad; muy sutiles, que me conquistaron mucho mucho
Yo: pero esas analogías están en las peores películas
Varinia: ja! a mí me sorprendió! es muy angustiosa, me la pasé sufriendo. Harry cobra una intensidad, es un Jesucristo contemporáneo muy bien logrado
Yo: ah, si vos te la pasaste sufriendo seguro que es buenísima
Varinia: al estilo de las analogías de Cameron. Jjaja, qué malo
Yo: pero cameron es hitchcock, cualquier cosa que veamos hoy en cine, incluso en las series, remite a cameron (todo el escándalo que hicieron por la muerte de jobs espero que lo hagan cuando muera cameron)
Varinia: no creo pq Cameron nunca habla en idioma cursi como jobs, que habrá tenido lo suyo pero cameron, ah, es muy cínico como para que mariconeen tanto. I ♥ Cameron. Bueno, se me ocurre que la chica esta, Rowling, entendió algo de Cameron, de Hitchcock,   de Jesucristo, de la Biblia, de esta época. Tiene cada joyitas: el cyborg de Cameron que no me sale el nombre (John Hurt) que es el vendedor de las varitas, le explica esta cosa de la vocación cristiana. Eso, ni más ni menos, cuando le dice que es la varita la que escoge al mago, y el Mal, la idea del Mal como algo concreto, nada imaginario. Acá (en la última) se lo vuelve a decir semimoribundo. Además, los que quedan son la “resistencia”, bien a lo cameron, tiene guerra, se hunde el Titanic, todo!, tiene dobles agentes. Tiene, me parece el soporte de un libro excelente, y una gran calidad en lo fílmico, tiene algo con el timing, hay 1 momento en que se interrumpe, pareciera, como si se hubieran quedado sin ideas y la hubieran terminado, y se desacelera esa cosa angustiosa que tiene todo el tiempo; pero cuando salís del cine y la pensás un rato es perfecto ese desajuste, genial!
Yo: bueno, todas las mujeres adultas hablaron maravillas. la escritora es una mujer adulta. a lo mejor también hay algo gremial
Varinia: no creo, yo le dije a Mariela que para mí, para comprenderla del todo, hay que ser adulto, hay que haber pasado la barrera esta de los 40, esa desaceleración de la Vida y desilusión, por qué no ella me retrucó que a Martina le encantó. yo no digo que no pueda encantarle a alguien más joven, pero cierto sentido total, completo, como un anillito sólo lo capta un adulto. Para mí es muy religiosa
Yo: una película es también un modo de preservar un libro, si es buena
Varinia: esa sensación tuve, yo la vi y me quise morfar el libro, eso está bueno; lo que pasa es que primero me tengo que leer los otros 6, ni idea quién dirigió la última
Yo: el mismo que la anteúltima y la anterior
Varinia: pero a mí la anterior no me gustó mucho
Yo: hay que pensar que la rowling fue escribiendo mientras veía las películas: no leí nada sobre eso, pero es un tema buenísimo
Varinia: tal cual, me mata de la envidia cómo la mina “generó” esa obra
Yo: david yates es el director, eh, dirigió state of play, una miniserie genial, salvo por el final.
Acá la charla discurre en torno a tópicos demasiado familiares sobre lo católico, sobre si Potter, con todo ese mundo cargado de imágenes y nada racional no vendría a ser, a fin de cuentas, un nuevo álbum de estampitas católico (católico en el sentido que Graham Greene daba al término en El fin de la aventura: el hombre que reza en la iglesia con la bolsa de los mandados al costado y las verduras envueltas en el diario de ayer: una comunión entre lo trascendente, lo banal y la necesidad cotidiana); es decir, una magia que no tiene que ver con el espiritismo racional anglicano contra el que peleaba Chesterton (el enfrentamiento con Arthur Conan Doyle), sino una iconofilia como la que nutre las iglesias católicas. Así llegamos a la idea de que Windows (con todo lo despreciable que tiene el sistema, aunque a diferencia de Mac es un hardware permeable a los sistemas abiertos) y Facebook son católicos (operados por gente más atenta a su oficio), y que Mac y Twitter encarnan esa ética protestante que apuntala “profesionales” protestantes.
Varinia: Jobs es protestante y Cameron católico! Ahí está la cuestión, nadie quiere abrazar la mugre católica, lo otro se deja tocar.
Yo: qué se puede esperar de alguien que se llama jobs
Esta mañana encontré esta nota de Boido en Radar que me reconcilió con ese espíritu crítico de la prensa cultural argentina.

sábado, 8 de octubre de 2011

viernes, 7 de octubre de 2011

de vuelta en casa

Es muy rubia, acaso es eso lo que le da un aire atractivo, pero se nota que está medio alterada, medio loca. No loca como alguien que vaya a hacer cosas raras, sino loca en esto de pretender que hace lo correcto, que es normal eso que hace. Y lo que hace es espiar para la CIA. La rubia no es otra que Claire Danes, una de las actrices en las que James Cameron había pensado para el protagónico de Titanic en 1997. Y la ficción en la que Danes encarna a una agente de Inteligencia es Homeland*, serie que el canal Showtime emite en Estados Unidos desde el domingo 2 de octubre pasado. Producida por Fox, esta nueva serie que aún no tiene fecha de emisión en Argentina (nosostros la vemos online, claro) viene de algún modo a cubrir el nicho vacío de 24. De hecho, Howard Gordon y Alex Gansa, sus creadores y productores fueron parte del equipo de 24. Esta serie, sobre una agente de inteligencia que recoge una información secreta en Irak y debe contrastarla en su país con la llegada de un soldado recuperado de una prisión de Al Qaeda, donde estuvo casi ocho años, y es tratado como un héroe nacional, está basada en la serie israelí Prisoners of War, de Gideon Raff.
La agente Mathieson (Danes) observa la recepción de Brody en su casa.

Sí, claro, es lo que podría decirse una serie “republicana”, facha, reaccionaria o lo que se prefiera. Es decir, un artilugio que sostiene de forma positiva la ideología y los valores de la hegemonía del imperio estadounidense, basado en el dominio militar, económico y en la política del terror. Por lo tanto, es una puesta en escena “sincera” con estos valores que, como sucedió con 24, apelará a la forma narrativa que mejor encaja en este tipo de historias, la ficción paranoica.
 El sargento Brody (Lewis) da su discurso al regresar a su tierra. Atrás, su esposa (la adorable Morena Baccarin).

Es decir, la inminencia de un futuro catastrófico cuyo desciframiento invoca la excepcionalidad de la ley (así como la estrella del sheriff en el viejo western limpiaba la historia de su portador). Pero Homeland no sólo se nutre de estos condimentos ideológicos que, por otra parte, son un modo inusual de interrogarnos por las verdades desnudas de instituciones que aceptamos con naturalidad. La agente Carrie Mathieson (Claire Danes), como dijimos, es medio loca, y lo es de un modo muy distinto a como lo era Jack Bauer (24): Mathieson es una fanática en su lucha contra el terrorismo pero, según descubriremos en este episodio piloto, su pelea es también contra sus demonios internos. La trama, como de modo brillante lo muestra el primer episodio (momentos de intimidad que destacan las manías y la soledad de nuestra protagonista), va a desarrollarse también en torno a la manera en que la agente, que invade intimidades ajenas para hacer su trabajo de espía, se refugia y abre su intimidad a su trabajo. Claro, esto se completa con el seguimiento del sargento Nicholas Brody (Damian Lewis), cuyo oscuro pasado en la prisión de Irak irá aflorando junto con el plan ominoso que deberá descifrar nuestra heroína.
Por último, pero no menos importante, la serie nos devuelve a Morena Baccarin, la magnífica Anna de V, el espantoso revival de 2009 de la más espantosa original ochentosa sobre la invasión de lagartos transfigurados.

* Hay que decir que la traducción "patria", para homeland, es acaso incorrecta: con patria aludimos a un concepto, una vaporosa evocación de ideales. Homeland, en cambio, cuyo sentido cualquier angloparlante entiende en su uso diario, es un concepto mucho más cercano y doméstico.

martes, 4 de octubre de 2011

niels frank > one way

Traté con el poeta danés Niels Frank antes, durante el Festival y hace un rato, cuando recibí su autorización para publicar la traducción de los poemas que con mayor frecuencia leímos en Rosario. Me dice que claro, "I would only be honoured if you decide to post my poems on your blog". La idea es que todos aquellos que me pidieron esas versiones después de la lectura puedan hallarlas acá. La traducción al inglés es "One Way", lo que me hace pensar que antes que "Un camino", lo correcto sería traducir "Una sola mano".

Niels Frank

De: Un Camino (1-24)

Traducción: Patricia Davelouis de Én vej (Un Camino), 2005

4

Debajo del primer paraguas un hombre.
Tal como lo veo un empleado común
     uno de los más honrados:
          contratado en la prosa.

Debajo del sengundo paraguas un segundo hombre.
Pero decir
     como digo yo ahora
que nada lo hace tan feliz como la lluvia en Nueva York
es pura tontería – perdonadme: es puro orines.
¿Cómo podría saber qué es lo que piensa?
Y yo que odio la lluvia en Nueva York
     ¿qué es lo que pienso?
Pienso: un poco de lluvia en Nueva York talvez no sea tan malo.
Fíjate: los paraguas crecen alegremente en ella.

Debajo del tercer paraguas un tercer hombre
que en la lluvia descubre el mundo escurriéndose por primera vez
     pienso yo
una colilla que nada en el charco de la lluvia
     luz roja que sale de un restaurante aplastada en la acera.
Pienso: debajo del paraguas todo es un mundo interior.
Nadie puede entrar
al menos que uno ya esté allí.
En uno de estos mundos está un hombre mayor
con una expresión en la cara como si nadie nunca lo hubiera abandonado
     como si nadie nunca hubiera soñado con él.
¡Pero no lo sé!
Talvez alguien sueñe tristemente con él
     talvez alguien realmente lo haya abandonado en la lluvia.
El espacio bajo su paraguas es negro como un tintero
     una melancolía.
Ah si uno pudiera iluminar esa negrura.
¡Si uno pudiera prender una fogata en su tintero!

Movedizo es un quinto hombre debajo del quinto paraguas
     movedizo hasta cierto punto.
En él lucha (pienso yo) un orden rígido
una lucha futil contra lo casual
     contra las sombras torcidas
como si todo lo que no pudiera ver
le fuera imposible olvidar.
En lo no visto todos los detalles son espantonsos
     letreros de peligro para la memoria: TOMA UN DESVIO.

Más allá debajo de un paraguas azul marino está una mujer
girando en su cielo.
El esqueleto de metal bajo la tela también gira.
Gira. Gira.
Como muchas X estampadas unas encima de otras:
la alegría llamada X.
Aún más allá una joven pareja hace bulla
     constantamente se golpean bajo sus paraguas
          parecen boyas en un mar movido.
Para ellos (pienso yo) todos los puntos están igual cerca que lejos.
Para ellos (pienso yo) todo está listo para ser alcanzado.

Las gotas en la tela negra brillan como mercurio
sobre otro hombre debajo del octavo paraguas.
Y sobre un noveno hombre debajo de un noveno paraguas.
Por todos lados estos erguidos
     estos paraguas elevándose
casi como si cada hombre hubiera erupcionado.
Por todos lados un peregrinaje a un lugar remoto
sin clima y sin estaciones
     sin temperaturas:
          hogar.


7

En realidad es tan fácil
     – tan fácil tan fácil tan fácil:
el pequeno mundo no puede ver al grande
hasta que lo llames
y luego aquél sólo puede verse a sí mismo.
Luego todo es un ”mundo interior”.
Luego todo ese ”interior” es pura ceguera
     pura ignorancia
un mundo tensado por siete hilos entre cielo y tierra
pero sin el menor cielo
     sin el más mínimo terrón de tierra.

Si tuviera que interpretar tu llamado
     (¿tengo realmente que hacerlo?)
diría algo así: ¿en qué mundo crees
ahora que ya no crees en dios?
Okay. Yo creo que el mundo interior
no es el mundo más interno.
No es un espacio o un lugar
     un local trasero de colores pasteles en la conciencia.
Es más bien un cuchicheo un murmullo
casi como si de pronto un clima de nieve sonara.

Ese murmullo dice algo del mundo interior
     creo
como si nunca se hubiera dado cuenta.
Eso puede hacer que el mundo interior se endurezca
     que todo el sonido se detenga
          sin parar
entonces el ruido de coches y de máquinas y aviones en despegue
     de millones de tonos remotos y voces en todos los idiomas
          de llantos de bebés y árboles que caen en un bosque tropical
               de coitos sonoros
que de pronto se congelan en el aire
en un inmenso y tinteneante UUUUUUUUUUUUUUUUU.

En la clara imagen de hielo veo quizás a dios
como un modelo increíblemente bello
     de muchas formas
          centelleando
               constantemente tornasolado
aunque me sea difícil creer en esto.
En la imagen tú y yo nos volvemos a reunir after all these years
aunque también me sea difícil creer en esto.
Es demasiado bueno para ser verdad. O demasiado verdadero
para ser bueno.

¿Y
AHORA QUÉ?

Entonces empiezo a creer en la buena vida
aunque quizás eso también sea demasiado bueno.
Pero lo más importante no es vivirla
     lo más importante es maldita sea creer en ella.
Vivir de acuerdo a ella.
El resto del tiempo puede uno contar sus monedas
como si un destino estuviera escrito en ellas
     no como un destino no visto
          o un destino en lo no visto
pero esa historia en cualquier momento uno cuenta de sí mismo
y cambia en cada esquina
     en cada beso
y siempre acaba con las mismas cuatro palabras:
así también puede pasar.


10

Me olvido de Gaza
     Chechenia
          Guantánamo.
Me olvido de escuelas incendiadas y de ninos quemados
     de padres con ojos apagados
          – toda luz de pronto perdida en ellos.
Me olvido de ninos llenos de residuos químicos
     que alguien a cada instante golpea en la frontera
          hacia una vida desconocida. Pero nadie abre.
Me olvido del fanatismo de los partidos de fútbol
y del eterno empujón y griterío de los espectadores al querer avanzar y mamar.
Me olvido de la lucha por más vacaciones
     más tiempo sin los otros.
Me olvido que un borrachera es ya una breve estancia
en la clínica para alcoholismo (llamada también dique seco).
Me olvido de las miles de antenas de TV plantadas encima de todo
     una especie de surtidor que lanza imágenes de suenos
          hasta que los suenos explotan en la cabeza de todos.

Ya he mencionado a los políticos
pero me olvidé de decir que son parte de la estupidez
     del cinismo
          de la estrechez
               de la hipocresía
del frío cálculo del camino directo al poder.
También mencioné a los terroristas
pero me olvidé de decir que son parte de la estupidez
     del cinismo
          de la estrechez
               de la hipocresía
del frío cálculo del camino directo al martirio.

En medio de todo me olvidé también del lenguaje
y del júbilo desesperado al moldear sus palabras
e imágenes. Moldear. Moldear
hasta que al final nada es lo que aparenta.
Nada: siempre disfrazado del otro.
Me olvido que ya no se puede confiar en el lenguaje
     un lenguaje retocado y manoseado
          un lenguaje lleno de cortes y recortes y conexiones.
Un lenguaje que solo está listo para citar la mentira.

Me olvido que la guerra religiosa no acaba nunca
porque la lucha por la verdad no termina.
Me olvido que todos los religiosos han visto la luz
     encontrado la verdad.
Me olvido que ellos siempre están en el camino justo.
Todos los demás han encontrado la mentira
y caminan a tientas en la oscuridad eterna
     ellos deben tomar el camino directo al vacío
          la nada
               el sin sentido.
Como si el único modo de evitar el vacío
fuese uniéndose a la guerra.

Me olvido de los servicios de espionaje y sus oficiales
     contratados en el ministerio del secreto.
Me olvido de las plantas atómicas secretas
     fotografiadas por un satélite enemigo.
Me olvido que el único secreto
de todos los secretos revela al otro.
Me olvido de los nacionalistas furiosos
para quienes la nación es una una familia algo inflada
y pobre de aquel que no sea miembro:
debe ser expulsado antes del amanecer
     con escoba y sartén y trapo mojado.

Me olvido de cuanta angustia puede haber en un odio
aunque no haya ningún odio en la angustia.
Está siempre muy sola: ninguna querida madre
     ningún querido futuro
          ningún querido sentido.
Me olvido de mujeres que deben vivir toda una vida detrás de un velo
porque los hombres tiemblan de miedo de su propia lujuria.
Ningún querido cuerpo. Ninguna caricia.
Me olvido del suicidio en internet
     de los fondos especulativos
          de los imperios de la prensa.
Me olvido de los juicios a dictadores débiles.
Simular la locura es su arte menor.
Me olvido de las imágenes heladas de los comerciales
de la via directa a la felicidad
     – ¡ah la felicidad!

Me olvido de lo espléndido que es el mundo.
Disculpadme si dije
otra cosa.


15

Dije realmente eso:
     mi leve lenguaje poético
          – ¡qué gracioso!
Pues la poesía no es un lenguaje. Quiero decir:
tan pronto como se vuelve un lenguaje deja de ser poesía
     – ¡poesía poesía poesía!
O: tan pronto como las palabras se vuelven poesía
se vuelven también un lenguaje y entonces dejan de ser poesía.
Algo así. Por eso me gustan más las palabras
antes de que se ordenen en poesía. Quiero decir:
antes de que la poesía corrompa las palabras
     antes de que las joda por completo.

Si interpreto el llamado de las palabras
     (pero no su vocación)
dicen más o menos esto:
¿qué diablos es poesía
ahora que ya no es un lenguaje?
Ok. Si la poesía no es un lenguaje
     si
es talvez una focalización en un inmenso campo de borrosidades.
Y tan pronto como empieza a focalizar un cactus
o unas locetas puestas unas encima de otras en Berlín
     en un chapuzón o pedacitos de pan en la cama
          en el cambio de la luz del semáforo de rojo a verde en un cruce inhabitado
               – ¿sí Y ENTONCES QUÉ?
Entonces aparece en medio de esa focalización
     creo yo
eso que llamamos un poema. Sí: un poema
     – ¡poema poema poema!
Entonces el poema se relaciona a la poesía como un copo de nieve
se relaciona a la nevada: cada copo es el ojo de la nevada
pues la nevada misma nada ve.

Perdón por haberlo dicho de un modo tan complicado.
Tan corrupto. Yo sólo quería decirte
que generalmente estoy solo
     – ¡solo solo solo!
Pero nunca estoy enteramente solo.
Pues el poema está allí.
Y como siempre no es difícil escribir el poema
sino llegar a escribirlo. ¡Llegar al poema
es lo más difícil de todo! Créeme. Llegar a esa pequeñísima montaña
construida de pedacitos de pan es inalcanzablemente difícil
y yo tengo un respeto casi ilimitado por su altitud.
Pero subirla es mi menor arte.

A veces siento que el poema ha visto algo
     a veces cojo un bolígrafo del vaso y escribo el poema
          casi como si yo también fuera un mirón.
Un mirón. No un visionario. Porque para el visionario
las cosas y las imágenes se relacionan como si fueran mellizos gemelos.
No para mi. Escalar esa montaña enanísima de pedacitos de pan
no es para mí una lucha contra el viento frio
ni contra la ceguera de nieve o animales salvajes.
Es una lucha contra las imágenes.
Como si escribir el poema se tratara de
combatir las imágenes.

¿Qué significa eso? Significa:
todo de lo que no tenemos imagen
     todo lo que no posee la más mínima imagen reluciente
          debe ser poesía.

Es tan simple.
También la poesía.
 Frank (con el micrófono) en la primera trasnoche del Festival, el miércoles 21 de septiembre pasado en el bar Pasaporte. Fotografía de Giselle Marino.