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I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

lunes, 29 de abril de 2013

madre de dragones




Justo usaba la red social protestante, ayer al caer la noche, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner comenzó a postear comentarios sobre Games of Thrones. Más allá de las cosas que levantaron todos los medios desinformados (sobre la serie, se entiende), CFK hizo una pregunta que acaso resulta desatinada por un lado pero llena de indicios por otra- Puso: “Game of Thrones. ¿Mi personaje favorito?: la Madre de Dragones. Seguro se queda con Robb Stark ¿o con Jon Snow?” Se refiere, claro al personaje favorito de la gran mayoría, Daenerys Targaryen, quien en su destierro peregrino salió del fuego al final de la segunda temporada con tres pequeños dragones. Daenerys, a su vez, protagonizó en el capítulo del domingo anterior, el cuarto, una escena impresionante al liberar a los esclavos que había comprado para armarse de un ejército. Pero aún sin haber leído los libros (cosa que no nos interesa hacer: la serie es lo suficientemente buena como para prescindir de esa fiebre adolescente), está bastante claro que el señorito Stark y el inmaculado (por lo menos hasta el episodio 5) Jon Snow, van rumbo a otros lechos. Es más, podría decirse que el tal Snow, dentro de la serie, ha jugado hasta este último episodio el papel que Chacho Álvarez jugó en la política argentina de principios de fines de los 90.
Bien, pero si hay una contracara de Daenerys en la serie, que varias veces ha sido leída en clave política y tuvo, incluso, una seria incursión directa en la política estadounidense cuando al final de la primera temporada vimos entre las cabezas montadas en una pica el perfil de George W. Bush (lo reseñamos acá), lo que convierte a la serie en un espacio de reflexión política acaso más fértil que los libros; decíamos que si hay una contracara de Daenerys no habría que buscarla en Cersei Lannister (la magistral Lena Headey), sino en Margaery Tyrell, quien está a punto de casarse con el odioso rey Joffrey y llevó a la ciudad real la razón populista. Porque lo que Daenerys practica es algo mucho más radical, ligado a su propia experiencia como exiliada, esclava y extranjera. Ella, como quienes están fuera del gran muro que protege al reino de los bárbaros, habita la pérdida del reino. Si la señorita Tyrell es populista, hay que decir que Daenerys, a quien escuchamos y vimos lanzar la orden: “Maten a sus amos” ("Slay the masters", una de las frases políticamente más diáfanas que existen), es socialista. Veremos cómo dirime CFK su admiración “estética” por la “Madre de los Dragones” con su práctica política.  





Fernando Canabal compuso este martes (30 de abril de 2013) esta imagen: