socio

"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

lunes, 20 de mayo de 2013

juegos de patriotas


“Abril es el mes más cruel” (“April is the cruellest month”), dice la primera línea de La tierra baldía, el célebre poema del poeta angloamericano T.S. Eliot, cuya primera parte se llama “El entierro de los muertos”. Abril, en el hemisferio norte, es el mes en el que cede el invierno, el de la renovación, por lo tanto, el de las despedidas. En abril, el calendario de Estados Unidos recuerda muchas cosas, desde las primeras batallas por la independencia en 1775; el ingreso en la Primera Guerra Mundial, en 1917, la masacre de Waco (entre febrero y el 19 de abril de 1993) y el atentado contra el edificio federal Murrah en Oklahoma, el 19 de abril de 1995, célebre hasta septiembre de 2001 por ser el acto de terrorismo más importante en suelo americano: 168 muertos que incluyeron 19 niños, destrozados por la explosión de una bomba alimentada con fertilizante como el que arrasó el 18 de abril pasado una fábrica cerca de Waco. El edificio de Oklahoma fue volado por tres ex militares asociados a grupos militaristas radicales que se oponían al control de las armas, tema que el Senado volvía a debatir este año, este mes, sin posibilidades casi de prosperar.

A estas tristes efemérides el calendario sumó una nueva fecha: 15 de abril de 2013, durante la Maratón de Boston (una competencia que data de 1897), estallaron dos bombas armadas dentro de ollas a presión que dejaron tres muertos y más de 160 heridos sobre la línea de llegada, en la calle Boylston. Todos los datos asociados al funesto mes dispararon de inmediato las más variadas conjeturas: aunque las fuentes oficiales demoran la declaración, todo hace pensar que el ataque proviene de esos sectores supremacistas cuya formación política comenzó en las iglesias cristianas blancas, continuó en el ejército y siguió en los campos de entrenamiento clandestinos de ciudadanos que creen que la mejor forma de vestir a un negro, un extranjero o un judío es con una de esas bolsas de plástico negro que llevan un cierre para guardar un cuerpo.



Supremacistas

Los supremacistas –grupos que proclaman la supremacía racial, a veces con fuertes y caprichosos contenidos religiosos– son, a la vez, figuras casi centrales de muchas series que están entre las más vistas o las más celebradas por la crítica de la televisión estadounidense actual: Justified, Sons of Anarchy, TheFollowing o la futurista Revolution, en la que un apagón universal devolvió a la humanidad al siglo XVII y todo el territorio americano fue copado por milicias a veces enfrentadas entre sí.

Dar por sentado que estos supremacistas están todos animados por un mismo espíritu, como en la filosofía de Schlegel que alimentara el totalitarismo, sería un error: “Podríamos decir —nos escribe desde Colorado un distinguido profesor universitario– que hay al menos cuatro tipos de supremacistas: 1, los clásicos del Sur; 2, los que surgen de la pauperización de la antigua clase trabajadora blanca –por ejemplo, los que se ven en la serie Justified, que eran mineros y demócratas, antes de que todo el valle junto a la cadena montañosa de Appalachia colapsara, pero también las milicias de Wisconsin, Michigan, el así llamado «rust belt»–; 3, los que surgen del contacto o el conflicto con las poblaciones inmigrantes (los de california, como se ve en la serie Sons of Aanarchy); 4, los que abrevan en la tradición del oeste (la milicia de Montana, por ejemplo). Todos coinciden en ciertas cosas básicas, pero tienen «linajes» históricos diferentes, dado que surgen de realidades diferentes”.

Los grupos de supremacistas, a la vez, son conocidos por sus representaciones en series y películas en las que aparecen como la AryanBrotherhood, el brazo de la población penitenciaria de la Aryan Nation, que constituyen menos de un 1% de los presos en cárceles federales estadounidenses y a quienes les sindican el 20% de las ejecuciones dentro de los presidios, así como tráfico de drogas, extorsión, prostitución de reclusos y otros delitos asociados al crimen organizado. En California –la referencia podría ser, otra vez, Sons of Anarchy– estos blancos a los que también se los denomina “White trash” (basura blanca, por su extracción pobre, marginal e inculta), se asociaron a los reos de origen mexicano vinculados a los carteles de la droga y enfrentan, entre rejas, a los afroamericanos de la Black Gerilla Family. Las series, al menos las citadas, a las que podrían sumarse tiras como BreakingBad u otras que ya no se emiten, como The Wire, señalan con cierto énfasis político el paso de muchos de estos militantes supremacistas por el ejército y, sobre todo, por campañas de las fuerzas armadas americanas en Oriente Medio.



La ruta del odio

La institución que controla y observa todo este fenómeno, la Southern Poverty Law Center (SPLC) tiene incluso en su sitio en la red un “Mapa del odio”, en el que se señalan los puntos de adoctrinamiento, de entrenamiento militar y aquellos lugares donde ocurrieron episodios que se desprenden del odio racial.

En el blog (splcenter.org/blog), desde la SPLC postean y analizan el ataque con bombas en Boston del 15 de abril pasado. Escriben: “¿Quién fue responsable por el mortal ataque terrorista en Boston? Lo hicieron los musulmanes. No, fue un inmigrante ilegal. Pensá de nuevo, fue un gay. Momento, no estás atendiendo a las claves: nuestro propio gobierno encaró de nuevo un acto terrorista para promover sus metas más nefastas. Desde el lunes pasado, cuando ocurrió el ataque, todos apuntaron el dedo en estas direcciones, tanto quienes sostienen teorías conspirativas hasta quienes manipulan profesionalmente el odio”. Y cita: “«Es casi seguro afirmar ya que este ataque fue perpetrado por un islamista”, declaró el martes un post en el sitio del TeaParty Nation. Y señalaba como causa evidente para ese acto de violencia: «Tenemos un gobierno que no está comprometido con la protección de América». La entrada encadenaba así al Islam con lo que Ronald Reagan llamaba «Imperio del Mal» para referirse al comunismo, y advertí que las bombas de Boston eran otro evento que presagiaba la violencia futura en una «guerra ideológica» que sólo podría ganarse si se fuese más duro, si los líderes políticos de Estados Unidos fueran más anti-Islam. Eso, por supuesto, sería lo cabal para el Tea Party”.

La entrada en el blog del SPLC terminaba con una cita del pastor de la Iglesia Bautista de Westboro, Sam Phelps-Roper, dueño de uno de los discursos más cargado de odio racial de todo el país, quien declaró en un video de 7 minutos que Dios había enviado las bombas para vengar la decisión de (la Corte) de Massachusetts de permitir el matrimonio entre personas del mismo. “Gracias, Dios, por este justo juicio”, dice Phelps-Roper a la cámara según puede verse en el sitio de esa iglesia, al que se accede en la web mediante la sutilísima dirección: GodHatesFags.com (DiosOdiaALosPutos.com).

El del SPLC es una llamado a la reflexión, a la sensatez. Aunque, si conocemos al white trash tal como nos lo muestran las series (personajes que no pueden distinguir si “onanista” –onanist, en inglés– es un insulto o un halago), es dudoso que nuestros esbirros del odio lleguen algún día a desintoxicarse leyendo esas páginas.



Libertad, libertad

Los supremacistas suelen ser libertarios en un sentido que es raro comprender para nuestra cruzada formación de algún modo positivista y católica. Si su dios es el “personal Jesus” de la canción y las leyendas (un Jesús que se revela de forma muy personal, con interpretaciones de la Biblia que no obedecen a tradición alguna), el Estado se reduce a la Patria, que también es mucho más personal. De modo que ese estado –y esta tesis es la de Harold Bloom en su libro American Religion– está siempre en formación, por eso la necesidad de defenderlo a sangre y fuego a través de la Segunda Enmienda, que permite a los ciudadanos armarse. La postura, en términos generales, es rechazar los impuestos y promover un sentido de la libertad que está siempre al borde o fuera de los márgenes de la ley (acá, de nuevo, el ejemplo más cabal es la serie Sons of Anarchy, en el que el concepto de anarquía es entendido en un sentido antiestatal que promueve la iniciativa privada).

“No todos los grupos libertarios –nos escribe nuestro académico en Boulder, Colorado– son extremistas. Hay libertarios de derecha y de izquierda, respetables y de los otros. En Colorado, por ejemplo, que es un estado “liberal” (de izquierda, digamos) hay muchos libertarios, esto es, gente en contra de la intromisión gubernamental, pero por lo mismo a favor de la legalización de las drogas (que se acaba de aprobar, en el caso de la marihuana), del matrimonio gay, en contra las guerras externas, etcétera (todas reivindicaciones de la izquierda). Son gente mayormente integrada al proceso político. El héroe es (el congresista republicano) Ron Paul”.



Influencia

El argumento que postula que grupos de la naturaleza como los que venimos describiendo hayan perpetrado el ataque en la Maratón de Boston tiene un punto flaco: rara vez tales grupos actuaron contra un blanco como ése, más bien prefieren los edificios gubernamentales, como el Murrah de Oklahoma. Pero tiene a favor, a falta de información concreta sobre quién fue detenido el jueves pasado tras una identificación de los videos de vigilancia, varias circunstancias: que en el estado de Massachusetts se haya aprobado el matrimonio gay, que la maratón reuniera competidores de todo el mundo, etcétera. La carta con veneno que recibió el presidente Barack Obama –cuyo color de piel y la promesa electoral de controlar las armas, más la efectiva aceleración de esta propuesta tras la incursión de un desequilibrado armado en un jardín de infantes de Newtown, con 20 niños y seis adultos muertos el 14 de diciembre pasado, despertó la ira de la Asociación del Rifle (NRA) y otros radicales–, según declaraciones oficiales, no agrega mucho a la investigación. Mientras tanto, la sospecha de que habían detenido a un sospechoso, el miércoles pasado, movilizó a una multitud de ciudadanos frente a los tribunales bostonianos.
“La influencia de los supremacistas es nula –nos escriben desde Colorado–. Son loquitos pintorescos a veces, peligrosos otras. Muy marginales (no hay un político que conozca que reivindique una posición supremacista), que se suelen pelear entre ellos (como en la serie Justified). Lo que ocurre es que ha habido una convergencia de «tono» entre estos supremacistas y el racismo (disfrazado de libertarianismo) del partido republicano –o de ciertos sectores del partido– a partir de la elección de Obama. Todo responde además, a lo mismo: la ansiedad cultural de ciertos grupos ante las transformaciones demográficas y culturales en Estados Unidos. Pero eso está desapareciendo. Las derrotas de los republicanos en las últimas elecciones, y la velocidad con la que el matrimonio gay va camino a imponerse, el ascenso de las mujeres y las minorías, es una evidencia de hacia dónde va la historia. El supremacismo es una reacción, pero una reacción de un grupo históricamente en declive. Nadie se preocupa mucho por ellos, salvo cuando hacen cosas. Y como acá las armas son muy disponibles, se pueden hacer muchas cosas. Es un milagro que no pasen más cosas horribles, con la disponibilidad que hay”.

zapatos

Casi tres años después de comprarlos, cuando ya eran un rezago de los años 80, Vicente pudo calzarse los zapatos vintage que le compró su padre en calle Cafferata.





sábado, 18 de mayo de 2013

vestales

Una pequeña, muy pequeña teoría acerca de las heroínas en las series (Homeland, Fringe, Once Upon a Time, ahora The Fall, Rectify, The Americans, etcétera). Tomo los argumentos de JG Ballard en 1982: "Todo el mundo será capaz de hacerlo, todo el mundo vivirá adentro de un estudio de televisión. Eso es a lo que aspira el ámbito doméstico en estos días: la casa va a transformarse en un estudio de televisión. Todos vamos a ser protagonistas de nuestras propias series, y serán series muy extrañas, como el interior de nuestras cabezas". Ballard, como muchos otros, hablaba de la domesticación del mundo, no sólo porque los grandes espacios y la "aventura" (entendida como relato épico de la experiencia) se redujo a su relato mediatizado, sino porque no hay, casi, otro espacio que lo doméstico; lo demás es territorio "zombie": los seres analógicos cuyo único objetivo es saciar necesidades básicas.

Carrie Mathison (Claire Danes), Olivia Dunham (Anna Torv) y Elizabeth Jennings (Keri Russell).
 
Así, nuestras heroínas emergen en el mundo contemporáneo como una suerte de vestales: activas, hermosas y locas, como Carrie Mathison (Claire Danes) en Homeland, mantienen encendido el fuego de un hogar que los hombres hace rato abandonaron. Mientras los hombres, como Nicholas Brody (Damien Lewis), dudan, se retuercen moral y psíquicamente, y abandonan una y otra vez el hogar (Brody es el paradigma: no sólo traiciona y destroza la seguridad de la patria interior –la Homeland–, también la de su casa), la mujer, como Carrie pero también la Elizabeth Jennings (Keri Russell) de The Americans son las únicas que saben cómo mantener el fuego encendido, saben a dónde pertenecen y ese saber, como en la metáfora del editor que halló Ballard, es un saber que permite contar la historia.
La diminuta teoría nos permitiría también juzgar aquellas series que no "entendieron" de qué va hacer ficción en estos días: a The Following hay que cancelarla porque nos cuenta la epopeya de un héroe que no merece ser salvado (lo que es lo mismo: un héroe que no puede salvar a su comunidad); Falling Skies, cuya tercera temporada arranca el 9 de junio próximo (y, qué paradoja, Joe Weisberg es el guionista de Falling Skies y creador de The Americans, lo que prueba que en la industria de las series cuentan más las singularidades de desarrolladores como Graham Yost que las de sus creadores) debería ser borrada porque en ese mundo invadido por extraterrestres no hay un "otro" que no sea una faz más o menos oscura de la masculinidad.
Eso por ahora. 



martes, 14 de mayo de 2013

space sensibility




A Mariela ("You are the one who's out of this world": ¿recordás la cita?)

Conocimos al astronauta canadiense Chris Hadfield luego de que publicara en YouTube, desde la Estación Espacial Internacional en órbita (ISS, por sus siglas en inglés), de la que estuvo a cargo hasta este martes, un video en el que interpretaba el clásico “Space Oddity” (1969) de David Bowie. En un collage de imágenes en las que por momentos veíamos a Hadfield flotar en gravedad cero junto a una guitarra acústica, en otros, fijar la vista a la cámara mientras de fondo, a través de una ventana circular, refulgía el espacio azul alrededor de la tierra, la voz del astronauta, acaso un poco más melancólica que la de Bowie, repetía la línea: “El planeta Tierra es azul y no hay nada que pueda hacer”.


La escena cumplía así uno de los sueños de muchas estrellas de rock que crecieron bajo el influjo de Bowie quien, a todo esto, lanzó hace dos meses su último disco, The Next Day (“El día siguiente”): tocar en el espacio. Un video que en la Tierra hubiese costado un dineral (llevar una habitación a gravedad cero), a Hadfield le llevó sólo unas horas libres, mientras preparaba el traspaso de mando al comandante ruso Pavel Vinogradov, ahora a cargo de la ISS. La banda musical de la canción había sido preparada en tierra, en el espacio Hadfield sólo sumó su voz.


El comandante Hadfield se convirtió así en la primera estrella de rock en el espacio, y difundió su video (subido a YouTube) a través de su cuenta de Twitter, en la que también puede seguirse todo el periplo espacial del astronauta canadiense y la tripulación de la estación, incluidas unas fotos maravillosas tomadas desde la estratósferas de distintos lugares del planeta, con comentarios de Hadfield que señalan una sensibilidad acorde a su ejecución del clásico de Bowie: desde la barrera que separa México de Estados Unidos al río en cuya desembocadura está Belfast, en Irlanda del Norte, Moscú, Atenas, o las fantásticas formaciones de tormentas o las nubes sobre Londres. “Acá estoy, sentado en un tarro de lata muy por arriba del mundo”, canta Hadfield la letra de “Space Oddity”.
El comentario generalizado, como el del Telegraph, fue cuánto se beneficiaría Bowie con algo semejante. Pero también, la gran ubicuidad del artista en la cultura del pop que, a esta altura, es la cultura casi universal. 
También inglés fue el escritor y ensayista John Ruskin (1819-1900), quien dijo que los pintores románticos habían inventado la niebla sobre Londres y Yorkshire. Quería decir que las cosas existen cuando existe una forma de hacerlas visibles, de nombrarlas, y que esa es tarea por lo general de las artes.
El viaje de Hadfield, durante cinco meses a bordo de la ISS, ahora registrado en Twitter, ahora lanzado a la fama cibernética en YouTube, se ha vuelto interminable y es, también, un paisaje más de esa cultura pop a la que el astronauta rindió homenaje cuando puso en la red social: “Con todo respeto por el genial David Bowie, he aquí Space Oddity, grabado en la estación. Un último vistazo al mundo”.




domingo, 12 de mayo de 2013

de norte a sur

Este domingo cumplimos uno de nuestros "objetivos" de los paseos en Calle Recreativa. Con Vicente (6 años), Eugenia (8) y Julio (10) llegamos a San Martín y Ayolas, en zona sur, más de 12 kilómetros (136 cuadras en el mapa) ida y vuelta con los niños.
Salimos de Avellaneda y Córdoba hasta Bordabehere, de allí a la ciclovía de calle Salta (cuya existencia demostró ser fundamental para movberse con niños en bicicleta) hasta bulevar Oroño, donde nos metimos en e circuito de Calle Recreativa. Llegamos hasta 27 de Febrero y avanzamos hasta San Martín, donde doblamos hasta llegar a la iglesia San Antonio de Padua. Los niños: maravillosos, vieron y recorrieron la ciudad como un paisaje próximo. "Nunca había andado por acá", dijo Julio cuando nos metimos por avenida San Martín. No es cierto, muchas veces en auto pasó por esa calle. Pero es cierto que ahora era él el que llegaba, dueño de sí y de esa calle que se mete en zona sur.


Ver Calle Recreativa: De Echesortu a Zona Sur en un mapa más grande








sábado, 4 de mayo de 2013

"la televisión no debe ser buena"


J.G. Ballard en "El futuro, un enorme y resignado suburbio del alma", entrevista concedida en 1982 a Andrea Juno y Val Vale, en Para una autopsia de la vida cotidiana: "La televisión no debería ser buena; en un sentido anacrónico, el error más grande que uno puede cometer es tener un canal de alta calidad. Los ingleses se complacen en pensar que su televisión es la mejor del mundo, pero la televisión no debe ser buena. Es como decir que uno tiene la mejor comida chatarra del mundo. La comida chatarra tiene que ser mala. Ley de Gresham (el dinero malo desplaza al bueno) uno nunca disfrutaa de ningún alimento bueno: todo el mundo terminará comiendo esas maravillosas hamburguesas y chop-sueys de restaurantes de comida para llevar, y la verdadera cocina.–francesa, italiana, india o china– desaparecerá de nuestra cultura.(...) La decadencia británica, pienso, en buena medida, se puede atribuir a que tenemos la mejor televisión del mundo; nuestra televisión no es basura. Porque lo que pensamos como programas ligentes –documentales, informativos, artísticos– son terribles. No hay forma de popularizar el Ulises, de James Joyce; sólo hay que sentarse y leerlo. Un programa que intente popularizar el Ulises no es mejor que Kojak. Pienso que las mejores cosas que hay en la televisión británica son los programas americanos, cosas como El precio del deber, Las calles de San Francisco, Los casos de Rockford.:. Detesto el lado cultural de la televisión británica, es siniestro. Da la sensación que algunos de los más grandes trabajos de la imaginación humana en música, en literatura o en artes visuales pueden reducirse, de alguna manera, en una especie de juego de panelistas".

augurios

Tengo al fin el libro de J.G. Ballard (Para una autopsia de la vida cotidiana). Leo (¿o releo?) este párrafo en un entrevista fechada en 1982: "El futuro va a ser como una película casera sublimada, la gente está adquiriendo una inmensa experiencia en el manejo de las funciones de edición de un estudio casero de video. No hace falta sino ver esos videos promocionales de mùsica pop, algunos son muy imaginativos. No sé si vieron ese video temprano de David Bowie ("Ashes to Ashes"), es corno un fragmento de una película surrealista. Bowie aparece como un pierrot, un payaso, una de esas figuras de circo con collar de gorguera.  Y hay una excavadora; suena terrible pero es asombroso. Debido a que únicamente por medio de la electrónica se puede teñir la pantalla con una luz rosa o azul„ y luego recubrirla con alguna otra cosa, pudiendo elegir transformar todo en una especie de paisaje planetario, de pronto, todos esos árboles reales parecen árboles artificiales. Con solo presionar un botón, uno puede hacer cosas extraordinarias. Está surgiendo una especie totalmente nueva de lenguaje, que no depende de la línea argumental en el viejo sentido, sino de una escala ascendente de sensaciones, casi como ocurre en la música, una abstracción total. Estoy seguro que es el porvenir. Todo el mundo será capaz de hacerlo, todo el mundo vivirá adentro de un estudio de televisión. Eso es a lo que aspira el ámbito doméstico en estos días: la casa va a transformarse en un estudio de televisión. Todos vamos a ser protagonistas de nuestras propias series, y serán series muy extrañas, como el interior de nuestras cabezas. Eso es lo que va a ocurrir, estoy completamente seguro, y va a revolucionarlo todo. Del mismo modo que los procesadores de texto están cambiando la escritura". (Las negritas son mìas.)
De alguna manera, es lo que Ballard ya había augurado en 1962: “Los mayores adelantos del futuro inmediato no tendrán lugar en la Luna ni en Marte, sino en la Tierra, y es el espacio interior, no el exterior, el que ha de explorarse. El único planeta verdaderamente extraño es la Tierra”. De modo que cuando Ballard habla de esas películas caseras no imaginamos la estúpida cámara de video que registra las fiestitas de jardìn de cualquier familia con aspiraciones, sino las series que tenemos hoy en día, como The Americans, Breaking Bad o Rectify (por citar sólo algunas fácilmente reconocibles), es decir, el cotidiano de la vida familiar, el cotidiano de la utopía burguesa extrañado, siniestrado por todo eso que la vida burguesa no puede cumplir sino a costa de sacrificar sus utopías. Como en la línea de Cohen: "Ya vi el futuro, es una masacre". No habría que pensar las escenas de esa televisión futura de Ballard como las imágenes "artie" que celebra en el video de Bowie, sino como ese vacío con el que sin querer comulgamos cuando nos angustia un episodio de Breaking Bad. Son las situaciones cotidianas las más siniestras, las más reveladoras y las más sublimes en estas series, porque si hay algo que la biopolìtica necesita desertificar es la idea de un cotidiano, de una escena familiar en la que las utopías del capitalismo (ascenso social, vivienda, oportunidades, libre empresa) quepan junto con las de la moral (honestidad, transparencia, "amor"). 

Agregado el 08-05-2013: Al buscar en la red el texto de Marcelo Cohen sobre Ballard encuentro esta fascinante entrevista concedida por Ballard a Sandra Chaher y publicada en Página 12 el 25 de marzo de 2005.
De ahí tomo este fragmento sobre la clase media que, leído ahora, ocho años después, con Ballard ya muerto, resulta escalofriante.
«–¿Cree que las clases medias tienen alguna posibilidad de reciclarse o están condenadas a un conformismo insatisfecho?
–En todo el mundo las clases medias perdieron gran parte de su estatus y seguridad. La educación cada vez vale menos. Ellas manejaron el mundo desde la Revolución Francesa, pero su tiempo está terminando. Enormes sistemas computarizados de centrales bancarias deciden sobre el aumento de los intereses, el valor de las monedas, toman medidas contra la inflación y demás. En muchas formas, la clase media es el nuevo proletariado. Pero, ¿dónde están las Bastillas que deben ser arrasadas?
–¿Por qué es la clase media la protagonista de sus novelas? ¿Qué sucede en el resto de la sociedad en relación con la violencia?
–La crisis que enfrenta la clase media es la más seria de la actualidad, en todo el mundo, y tendrá efectos sobre el futuro de nuestro planeta. A diferencia de la clase trabajadora en los siglos anteriores, la clase media aún posee algún poder perturbador sobre la sociedad. La forma en que ella reaccione a la crisis será determinante para el futuro. Mi gran temor es que se hagan a un lado de la sociedad, como ya están haciendo con las comunidades cerradas, las instituciones privadas de salud y la educación. La única manera de traer a las clases medias de regreso a la sociedad será con espectáculos psicopáticos, de la misma manera que el Circo Romano mantenía a la población satisfecha.
–¿Qué lugar juegan los intelectuales? Ellos también pertenecen a las clases medias. ¿Cree usted que perdieron su capacidad crítica, como David Markham en Milenio negro?
–Los verdaderos intelectuales juegan un rol muy pequeño en la sociedad actual, confinados como están a los círculos universitarios. La ideología murió en la política, todos suscribimos al liberalismo de mercado. Hay muy pocos intelectuales trabajando en el cine; no tenemos grandes filósofos ni pensadores, nadie que pueda equipararse a los gigantes del siglo XIX o comienzos del XX –como Nietzsche, Freud o Jung–; no tenemos novelistas del nivel de Albert Camus, Orwell, o Aldous Huxley. Sin embargo, hay un gran número de gente altamente inteligente, mucha más de la que nunca vivió sobre la tierra, pero ellos tienen que aplicar su inteligencia en forma pragmática.»
 




miércoles, 1 de mayo de 2013

justified

Daniel García estuvo donde yo debería haber estado anoche si la memoria no me hubiese pasado una jugada tan descortés. Me escribe este mensaje que atesoro: "Acabo de volver de la presentación de anuario en un lento y bamboleante 116 cuya luz mortecina me permitió, a pesar de todo, leer tu nota. Me gustó mucho, y gracias por la parte que me toca".
Y además halla un artículo excepcional sobre esta entrada que es, a fin de cuentas, el principio de la nota que escribí sobre su muestra para Anuario. Pone: "Sobre las pinturas de Hitler, aquí hay una linda nota".
Cita en particular el final: " The Williams show rebuts the comfortable sentiment that Hitler was a "failed artist." In fact, once he found his métier, in Munich after the First World War, he was masterly, first as an orator and then as an all-around impresario of political theatre. He was also deluded. He had no vision of the future apart from ever grander opera. He met his end —which, as a deep-dyed Wagnerian, he might have anticipated but apparently did not—as a quivering wreck of the boy who had been so awed by imperial Vienna. A photograph in the Williams show catches a puffy Führer in his last days, as Berlin lay in ruins, gazing rapturously at a tabletop model of Linz, which he envisioned as the cultural center of Europe, remade as a modern Valhalla. It is an appalling image, which suggests that the Second World War was incidental to a downtown redevelopment project. Rothschild, in a wall text, draws this moral from her show: "The union of malevolence and beauty can occur; we must remain vigilant against its seductive power." I disagree. We must remain vigilant against malevolence, and we should regard beauty as the fundamentally amoral phenomenon that it is."

Identikit del poeta secreto rescatado en el Festival de Poesía de Rosario

por Ezequiel Alemián, en Clarín, Buenos Aires

Con una obra muy breve e intensa, exigente, melancólica y casi inhallable, Juan Manuel Inchauspe es uno de los poetas secretos más influyentes. Escritores más jóvenes como Alejandro Rubio, Fabián Casas o Carlos Battilana han señalado la importancia que tuvo para ellos la lectura de Inchauspe, cuya Obra poética , su edición, constituye el principal acontecimiento del 18 Festival Internacional de Poesía que se está realizando en Rosario.

A casi 40 años de su muerte, los poetas jóvenes cuestionan a Alejandra Pizarnik

por Ezequiel Alemián, en Clarín, Buenos Aires

Cuatro aperturas tuvo ya el 18° Festival Internacional de Poesía de Rosario , pero seguramente tendrá un solo cierre. El martes abrió Paco Ibáñez con sus canciones sobre textos de Jorge Manrique y el Arcipreste de Hita; el miércoles primero fue Rafael Ielpi, director de una de las sedes, y después Miguel Lifschitz, intendente de la ciudad. El jueves fue el turno de Martín Prieto, director de otra de las sedes. Prieto dejó inaugurada además una maravillosa muestra de collages de Eduardo Stupía, especialmente preparada para este encuentro, que el domingo a la noche se despedirá de Rosario con la puesta en escena de Mujeres terribles , obra de Marisé Monteiro y Viviana Uriarte que indaga en la extraña amistad que mantuvieron Silvina Ocampo y Alejandra Pizarnik.

Secreto encanto de la palabra

Desde hoy en el C. C. Bernardino Rivadavia, un notable seleccionado de poetas argentinos y extranjeros pondrá el cuerpo para un encuentro en el que no sólo abundarán las lecturas, sino también mesas para un amplio debate sobre el género.

por Silvina Friera, en Página 12, Buenos Aires

Los poetas parecen cumplir al pie de la letra con la divisa del XVI Festival Internacional de Poesía de Rosario, que empieza hoy en el C. C. Bernardino Rivadavia: “Todos aquí para mirar arder y consumirse este fuego”. Es un verso de Juan L. Ortiz, poeta entrerriano a quien se le dedica esta edición, a treinta años de su muerte, con paneles de debate, un ciclo de cine y una muestra del artista plástico Adolfo Nigro. En la Casa de Santa Fe, en Buenos Aires, algunos comienzan a encender la llamita anticipando una programación que contará con la participación de Philip Meersman (Bélgica), Eduardo Millán (Uruguay), Reynaldo Jiménez y Rocío Silva Santisteban (Perú), Marit Kaldhol (Noruega), James Fenton y Niall Binns (Inglaterra), Jaime Huenún Villa (Chile), Arturo Gutiérrez Plaza y María Auxiliadora Alvarez (Venezuela), Elkin Restrepo (Colombia), Guilherme Zarvos (Brasil), Fabio Morábito (México), Jean-Luc Steinmetz (Francia) y Peter Sirr (Irlanda). Entre los argentinos se destacan Fabián Casas, Rodolfo Fogwill, Alberto Muñoz, Mirta Rosenberg, Jorge Fondebrider, Anahí Mallol, Carlos Battilana, Perla Sneh, Sergio De Matteo, Marilyn Contardi, Reynaldo Castro y Alejandra Correa, entre otros. El cierre, el próximo sábado, quedará en manos de Juan Carlos Bustriazo Ortiz, trovador secreto de La Pampa, que acaba de publicar Herejía Bermeja.

Dar nombre a lo innombrado

En su XIX edición, el encuentro estará dedicado a la figura de Raúl González Tuñón, y reunirá a medio centenar de poetas de distintos países. Con un nuevo grupo de curadores, se han consolidado sus tendencias renovadoras.

por Beatriz Vignoli, en Rosario 12, Rosario

“Hay millones de cosas que todavía no tienen nombre. Hay límites de todo tipo que impiden que ciertas cosas tengan nombre. El gran trabajo de la poesía es dar nombre a lo que no tiene nombre todavía. Así que tenemos trabajo para millones de siglos”. Así respondió el poeta Juan Gelman a la pregunta de por qué usa neologismos en algunos de sus poemas, en la conferencia de prensa en el Centro Cultural Parque de España de Rosario el 4 de agosto. Esa noche, él y el trío de Rodolfo Mederos presentaron en el Teatro Príncipe de Asturias el recital de poesía y tango Del amor, que con dirección teatral de Cristina Banegas y arte de Juan José Cambre hizo de anticipo de la XIX edición del Festival Internacional de Poesía de Rosario, que se lanza hoy y que, como ya se anticipó el domingo en Rosario/12, estará dedicado a Raúl González Tuñón.
El de La rosa blindada (1936), libro de este autor que reúne los elementos fundacionales de su épica, es el nombre que eligieron para su editorial Gelman, José Luis Mangieri y Juan Carlos Portantiero, donde se publicaron las primeras ediciones de algunos libros de Gelman. “Juan Gelman había estado en Rosario por última vez en 1996, en el Festival Internacional de Poesía, que desbordó su sede (del CCBR)”, recuerda en su blog uno de los nuevos curadores del Festival, Pablo Makovsky. Es el tercer año a partir del recambio generacional de organizadores en la pata municipal del Festival, y el aire fresco se nota. Talleres, descentralización, un logo estable y nuevo diseño; un ágil sitio web creado por Máximo Merlat, con una película de Florencia Castagnani y una galería de fotos por Giselle Marino; lecturas de trasnoche, voces jóvenes, feria de editoriales, son iniciativas que en parte ya estaban presentes en las ediciones anteriores cuya única sede era el Centro Cultural Bernardino Rivadavia; éste sigue siendo sede, aunque la principal ahora es el CCPE y estas tendencias renovadoras se han consolidado.

Las palabras y las cosas

El XIX Festival Internacional de Poesía de Rosario reunió a cincuenta poetas de todo el país y de diversas partes del mundo. El editor de Rastros fue invitado a participar y tomó apuntes desde el corazón de un evento que ya es referencia a nivel mundial.
Miércoles. Oso panda. 
por Santiago Alassia en La Opinión, Rafaela, Santa Fe


Llego a Rosario a media tarde. Pegado al hotel hay un local de El pez volador que tiene los tres tomos de la poesía completa de Alfredo Veiravé. “¿Quién gozará estas islas de imaginar cuando ya no estemos? // Mudez, tartamudeo, registro de las angustias de una conversación / que nadie escucha, la poesía.” De una época difusa retengo estos versos desordenados del entrerriano, y me entran ganas de comprar el primer tomo. Pero el joven de barba que trabaja detrás del mostrador me advierte que la cosa es tres o nada. El precio me hace temblar un poco, así que ya. Nada. Opto por un ensayito de Malraux y le pido que me indique un bar tranquilo y cercano para sentarme a leer. Esta vez el tipo se amiga, me manda a Pasaporte, un encanto. Es una esquina rodeada por un cerco hecho de plantas que se parecen a cañas de bambú, y a uno se le antoja que en cualquier momento va a salir un osito panda a juguetear y comerse las hojas. Hay luz tenue, grietas en las paredes que arman un dibujo a su manera y, enfrente, al otro lado de la angosta callecita, medio tapado por lapachos, se puede ver un edificio antiguo que parece no terminar nunca. Impresiona tanto silencio a tres cuadras de la peatonal, a dos del río. Esto es una melodía, pienso, caer en buenas manos. Un rincón para quedarse a vivir. Así que ahí me quedo, acurrucado en esa constelación que se teje entre el libro, mi mesita, el café y las escalinatas lúgubres del edificio. Cuando me doy cuenta, leo en el programa que en este mismo sitio se realiza La Previa, una primera ronda de lecturas como para ir preparando el clima festivalero. Levanto la cabeza y miro alrededor. Jóvenes rugbiers, señoras paquetas y hombres de traje que han salido a tomarse un vermouth. Nadie parece tener mucha cara de poesía, así que le pregunto al mozo. “Son aquéllos”, me indica, con el brazo extendido y el dedo señalando hacia el interior del bar. El que estaba en otra parte era yo, como siempre. 

martes, 30 de abril de 2013

dormir



La promocionaban en el sitio de la AMC como “De los productores de Breaking Bad”, así que empecé a mirar Rectify anoche (va por el tercer episodio de la primera temporada y se emite los lunes desde el 22 de abril pasado). La historia es así: Daniel Holden tenía poco menos de 20 años cuando fue acusado de violar y asesinar a su novia Hannah, de 16, en el pueblo donde habían crecido, Paulie, Georgia. Allí vuelve tras haber permanecido 19 años en prisión, el corredor de la muerte, luego de que lo desvinculara un análisis de ADN sobre una muestra de semen del caso guardada desde entonces. Su familia, que lo despidió cuando Daniel estaba todavía en la secundaria, se encuentra con un hombre extraño, silencioso, que estuvo más tiempo encerrado de lo que vivió afuera.
Las primeras escenas son, sencillamente, magistrales: Daniel (un impresionante Aden Young) recién salido de la cárcel, viaja hacia el pueblo natal en el auto junto con su hermana Amantha (Abigail Spncer). Las imágenes apenas se recuestan en ese paisaje rural que atraviesa una carretera delgada, próxima. Él dice que tiene sueño, y que preferiría dormir. Y eso hace. Esa escena es una clave: enfrentado a la variedad y la vastedad del mundo, nuestro héroe decide dormir.
He pensado sobre esta serie, la primera que desarrolla el Sundance Channel, según leemos en Wikipedia, como en la serie de “la escritura”. Es decir, Daniel debe escribir una vida que pasó dormido; pero también su hermana, su madre: eso que la familia es en tanto organización de lo familiar y próximo fue teñido por una capa de extrañeza que trastorna el mundo. Todo, dentro de la historia, dibuja el universo familiar: el pueblo chico, la casa y el negocio de los Holden; y es la presencia de Daniel la que viene a desdibujarlo.
La serie de la escritura porque, además de desentrañar la intriga primera –quién mató a Hannah–, el misterio mayor –como ya lo hemos visto en otras grandes series– gira en torno a esa ausencia que Daniel trae con su misma presencia. Daniel es siempre, en cada escena, el que duerme, el que va a despertar, y en esa inminencia del despertar se desarrolla de algún modo la escritura. No porque haya algo soñador, estúpidamente relajado en el acto de escribir; sino porque para escribir (recordemos a Marguerite Duras) hay que construir una soledad, ausentarse como se duerme, no necesariamente como se sueña. Daniel regresa a su casa familiar, a su pueblo natal como ausente porque al irse era aún quien iba a ser y, de vuelta, es quien ya no es. Dormir esa esa transición de una ausencia a otra.
Last but not least, la escribe, dirige y produce Ray McKinnon, a quien vimos encarnar a Lincoln Potter en la cuarta temporada de Sons of Anarchy.



N.B.: Es decir, la trama de Rectify es en gran parte su escritura; trata acerca de cómo se escribe una historia. No muerto, Daniel es un ausente de su historia. Como espectadores, vemos desarrollarse la primera trama en la que un zombie debe escribir quién es. También, debido a un artilugio doméstico (alguien dejó el mundo a principios de los 90 y retorna en 2013), es una historia que de alguna manera podría ser un viaje en el tiempo. Pero en lugar del pasado, que es lo que siempre suele estar presente en ese tipo de relatos, acá importa el futuro. Precisamente porque se escribe para un futuro, como en El archivo de Egipto.