Leo en Amalia (1851) este párrafo y me cuesta no asociarlo al régimen actual:
«Oye, Amalia: tus criados deben quererte mucho, porque eres
buena, rica y generosa. Pero en el estado en que se encuentra nuestro pueblo, de una
orden, de un grito, de un momento de mal humor se hace de un criado un enemigo
poderoso y mortal. Se les ha abierto la puerta a las delaciones, y bajo la sola
autoridad de un miserable, la fortuna y la vida de una familia reciben el anatema de
la Mazorca. Venecia, en tiempo del consejo de los Diez, se hubiese condolido de la
situación actual de nuestro país. Sólo hay en la clase baja una excepción, y son los
mulatos; los negros están ensoberbecidos, los blancos prostituidos, pero los mulatos,
por esa propensión que hay en cada raza mezclada a elevarse y dignificarse, son casi
todos enemigos de Rosas, porque saben que los unitarios son la gente ilustrada y
culta, a que siempre toman ellos por modelo.»
socio
"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).
martes, 26 de julio de 2016
lunes, 25 de julio de 2016
porno republicano
Traduzco un artículo de Ernesto Londoño en el NYT.
La plataforma del Partido Republicano advierte que la pornografía se ha
vuelto “una crisis de salud pública”.
Pero los republicanos de base no parce que estén en situación de derribar esa
gigantesca industria en breve.
Según xHamster, uno de los
principales medidores de pornografía online,
el tráfico de usuarios en Cleveland se disparó significativamente la semana pasada
al tiempo que la Convención Nacional Republicana se puso en marcha. El público de
pornografía en la ciudad creció un 184 por ciento comparado con su promedio
anterior a la convención, superando así el tráfico que el sitio recibe de la
gente de las grandes ciudades como Nueva York, Miami y Los Ángeles.
Imagen tomada de Fortune.
“Este incremento no tiene precedentes”, según dijo Mike Kulich, portavoz
del sitio en internet. “Están haciendo al porno grande de nuevo”. (Una clara referencia
al eslogan de Donald Trump: “Make America great again”; “hagamos a EEUU grande
de nuevo”.)
No es la primera vez que xHamster se involucra en la política de los republicanos.
Después de que en Carolina del Norte se aprobara una ley discriminatoria que
prohibía a las personas trans usar los baños públicos de acuerdo con su
identidad de género, el sitio web prohibió a los usuarios de ese estado el acceso
al sitio por un día. Una vez que el acceso fuese restaurado, se exigía a los
usuarios de Carolina del Norte que declararan en una ventana emergente que se
oponían a esa ley como condición para acceder a los videos porno.
A principios de Julio, el sitio publicó un mapa con los principales
términos de búsqueda en los estados que tradicionalmente votan por los
republicanos. El que más prevalecía entre todos era “cornudo” (“cuckold”; nota
del traductor: búsquese esa palabra en el buscador de imágenes de Google y se
verá que no sólo significa “cornudo”, sino que sintetiza las fantasías de
muchos hombres blancos de ver a sus esposas sodomizadas por un afroamericano).
El señor Kulich dijo que la compañía está analizando la publicación de
los datos de los estados republicanos en un esfuerzo por “mostrar la hipocresía
sobre lo que está pasando en este país”. Dijo también que la gente de la
industria del porno no estaba preocupada por un derrumbre gubernamental, pero
que si eso llegara a ocurrir, “un montón de gente quedaría sin trabajo y esos
puestos deberían ser enviados al extranjero”.
En su comunicado de prensa acerca
del tráfico generado en Cleveland durante la convención reublicana, desde xHamster
subrayaron que Donald Trump se convirtió en uno de los términos de búsqueda más
importantes porque las parodias porno de Trump se volvieron las más placenteras
para la multitud. Otros términos populares en la búsqueda de pornografía en
Cleveland durante la convención republicana de la semana pasada fueron “adolescente,
cornudo y abuelita”.
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jueves, 21 de julio de 2016
capitalismo vigilante
Oliver Stone presentó este jueves su film “Snowden” –protagonizada
por Joseph Gordon-Levitt y a estrenarse en septiembre próximo– en la Comic Con
que se realiza hasta el domingo próximo en San Diego, California. Allí calificó
al juego virtual “Pokémon
Go” como un “nuevo nivel de invasión” de lo que denomina “capitalismo
vigilante”.
La Comic
Con es una convención anual de actores y rarezas de la cultura popular que
hasta hace poco reunía a representantes de los grandes estudios de Hollywood,
interesados en estudiar tendencias y asimilar las nuevas ideas que no parecen
prender con facilidad entre los más encumbrados directivos de la meca del cine.
Sin embargo, en esta edición, los grandes estudios no mostraron mayor entusiasmo
y, de hecho, casi
no estuvieron presentes.
La presentación de “Snowden” estuvo a compañada de un panel
en el que se discutieron las libertades civiles, la privacidad y el rol del
gobierno en las vidas de los estadounidenses, según lo relevó un periodista de Deadline
Hollywood. Es la primera vez que Stone se presenta en la convención y
estuvo acompañado de varios de los protagonistas del film: Gordon-Levitt, Shailene
Woodley y Zachary Quinto.
Uno de los momentos más álgidos del panel fue la discusión
en torno a la creciente popularidad del juego para celulares “Pokémon Go”. Siempre
con “franqueza” –según lo describe el periodista–, Stone manifestó los más intensas
preocupaciones al reaccionar críticamente ante los excesos gubernamentales y de
las corporaciones. “Es un nuevo nivel de invasión”, dijo y lamentó el “capitalismo
vigilante” y la gigantesca busca de ganancias de las corporaciones que abusan
de la tecnología desarrollada para espiar a los ciudadanos. “Honestamente –concluyó–,
es lo que suele llamarse totalitarismo”.
Stone también presentó un nuevo tráiler sobre el
film del hombre que filtró los secretos de espionaje del gobierno
estadounidense y se asiló en Rusia. Edward Snowden, ex miembro de la NSA
(National Security Agency: Agencia Nacional de Seguridad), fue
calificado por Stone como “un héroe”.
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miércoles, 20 de julio de 2016
niño comentarista
Con el niño estuvimos en Hoja de Ruta, en la Si98.9, para hacer nuestra columna Descarga selectiva. Allí hablamos de Stranger Things y el niño tuvo una participación especial de la que aún se siente orgulloso y puede escucharse aquí:
@HojaDeRuta989 @bigmakovsky quiero a #LittleMajovsky comentando más series!!!— Matias Jurisich (@matiasjurisich) 20 de julio de 2016
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libros hasta el techo
La imagen de un lugar con libros hasta el techo siempre me fascinó. Recuerdo, a principios de los 90, haber entrado a la casa de Armando Vites, cuando aún vivía sobre Sargento Cabral, y deslumbrarme frente a las estanterías atestadas. Si los libros llegan hasta el techo requieren, además de la fascinación, cierta destreza física, el artilugio de la escalera, el método para su acumulación, porque nadie se sube a una escalera para tantear a ciegas la ubicación de un ejemplar.
Todo eso se me vino a la mente cuando entré al nuevo local de Oliva Libros, que mantiene su dirección en Rosario (Entre Ríos 579), pero debió trasladarse a un local contiguo y más pequeño y, por lo tanto, Natalio Rangone debió ingeniárselas para cargar las estanterías de libros hasta el techo.
Todo eso se me vino a la mente cuando entré al nuevo local de Oliva Libros, que mantiene su dirección en Rosario (Entre Ríos 579), pero debió trasladarse a un local contiguo y más pequeño y, por lo tanto, Natalio Rangone debió ingeniárselas para cargar las estanterías de libros hasta el techo.
martes, 19 de julio de 2016
los extraños 80
Esta es la trama de la serie de tevé: estamos a mediados de los 80. Hay
un grupo de niños que se mueven en bicicleta en un pequeño pueblo del interior
de Estados Unidos. Hay un ser con poderes que puede hacer volar autos. Hay un
grupo del gobierno que lo persigue. Hay un secreto terrible que puede cambiarlo
todo y agentes sin identificación que buscan a cualquier precio que se conozca.
Hasta el lector más distraído se apura y exclama: “ET”. Bueno, sí y no. Sí, es
un sentido homenaje al cine de Steven Spielberg –que ya tuvo sus homenajes de
manos de uno de sus más fieles discípulos, J.J. Abrams, cuando rodó “Súper 8”
en 2011–, pero también a todo un cine que cuenta entre sus cimas a “Cuenta
conmigo” (Rob Reiner, 1986): las películas en las que un grupo de niños o
jóvenes despertaban a la vida al tiempo que se terminaba el sueño americano.
Imagen tomada de Slate.
La serie se llama “Stranger things” –“Las más extrañas cosas”– y los ocho episodios de la primera temporada pueden verse en Netflix desde el viernes último. En ningún lado pudimos leer que vaya a haber una segunda parte, pero la escena final, en el octavo episodio, siembra una intriga que podría resolverse en una nueva temporada.
El primer episodio de la serie nos muestra a cuatro amigos de 11 años
en el sótano de una casa de Hawkings, Indiana (un pueblo ficticio), en 1986.
Juegan a “Dungeons & Dragons” (“Dragones y mazmorras”) el antecedente más
directo de lo que luego fueron los juegos de rol, hasta que los tres invitados
se despiden y encaran el camino a casa en bicicletas. Uno de ellos, Bill Byers,
desaparece esa misma noche. Si bien tenemos una vaga idea de las circunstancias
terribles de su desaparición, no es sino hasta el quinto episodio en que
comprendemos lo que sucedió.
Influencia
Los hermanos Matt y Ross Duffer, encargados del desarrollo y la
dirección de al menos seis de los episodios de la primera temporada de la
serie, se encargan de dejar en claro, a través de diálogos que nunca se apartan
de la trama, las influencias del relato: desde Stephen King (las conspiraciones
y secretos del gobiernos que en 1986 aún libraba la Guerra Fría y desarrollaba
armas secretas –por lo general biológicas o de destrucción masiva, aunque aún
subsistía la leyenda del proyecto MK
Ultra, con el que la CIA, a través de drogas como el LSD, pretendía
desarrollar agentes con súper poderes mentales–) al J.R.R. Tolkien de “El señor
de los Anillos” y “El hobbit”, que los niños invocan al pensar estrategias defensivas
en la escuela a la que van, donde son acosados por un par de patoteros.
lunes, 18 de julio de 2016
la foto de los lunes
Para RosarioPlus
La foto de los lunes, que fue una página de Facebook y por suerte ahora es un libro de la fotógrafa Paulina Scheitlin (Rosario, 1979), nació del cruce de una libreta con frases de películas, libros, canciones, conversaciones, y fotografías descartadas de paisajes urbanos. Es decir, su lógica es la del reciclaje; su operatoria, la de la edición.
A Scheitlin no le parecían “serias”, por
eso las descartaba. Pero una vez publicadas en la red social, observó que la
gente se reía.
En 2012 la Editorial
Municipal de Rosario lanzó una nueva
colección de libros de fotografía (que venían a unirse y completar a los
libros mayores del género: las imágenes de la Rosario decimonónica y las de
mediados del siglo XX de Joaquín
Chiavazza y Blas Persia). Editados por Lila Siegrist, los libros
eran La noche, de Luis Vignoli, y El centro, de Scheitlin.
En “El centro” la fotógrafa recorría los
rincones anacrónicos y menos glamorosos del centro rosarino. Aunque acaso no
convenga devaluar el adjetivo “glamoroso”: una peluca exhibida en una vidriera,
el mostrador de un hotel sin estrellas o un escaparate de un negocio de
peluches muestran también cierto glamur, uno pretérito que llama a la risa, que
es lo que sobreviene a la angustia por el paso del tiempo: descubrir en un
recorte cotidiano una novedad envejecida, un objeto que fue bello y ya no lo
es, perdió su lugar o convirtió al lugar en el que persiste en un lugar
perdido.
De ese largo recorrido que hizo la
fotógrafa tomando imágenes de el centro (no sólo el rosarino) surgieron las
imágenes de La foto de los lunes:
fotos que Scheitlin descartó en un primer momento, hasta rescatarlas de una
carpeta en una computadora para exorcizar la monotonía del inicio de semana.
Este guiño, entre la angustia y el humor,
se repite en La foto de los lunes.
De una trescientas fotos publicadas entre
el lunes 25 de octubre y el próximo lunes 18 de julio a las 19, cuando se
presente el libro en Mal de Archivo (Moreno 477), Scheitlin escogió alrededor
de 150 para la publicación en papel.
Cada una, como en el post de la red social,
va acompañada de una frase que suma sentido a la foto, la convierte a veces, en
lugar de un retrato o una imagen aislada de un paisaje, casi en el fotograma de
una película cuyo relato intuimos. Por ejemplo, la que inicia el libro, la
primera –porque el orden es cronológico–, lleva una frase escuchada el sábado
23 de octubre de 2010 en un recital de Massacre. Allí, antes de comenzar con el
recital, Walas, el cantante, lanzó: “Los hijos de padres separados le decimos
sí a la inseguridad”. La foto que la acompaña es la de una ranita subida a un
skate en un jardín de fantasía.
También, la frase de Oscar Wilde: “El
verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible”, que titula unos
pechos de mujer de plástico enmarcados en un corset pintado; el conjunto está
envuelto en celofán y un pedazo de cartulina amarilla dice, en letras pintadas
a mano con fibrón rojo: “Pechitos $ 7.00”.
Las letras, incluso las tipografías –como dice
la misma Paulina Scheitlin– tienen su protagonismo en estas fotos. Como si en
su vistosidad y rareza declararan, a propósito de la frase de Wilde: hay un
misterioso silencio en lo que está escrito.
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lunes, 4 de julio de 2016
saer en su año
En el invierno de 2006, junto con Lucio Guberman, creamos y editamos la revista Lenta Prisa para la entonces Secretaría de Cultura del Gobierno santafesino. Allí pensábamos introducir cierto debate en torno a las políticas culturales y, también, señalar a través de lo que groseramente llamábamos dossiers, algunos temas que nos parecían destacables. Por ejemplo, en el primer número, el tema fue Juan José Saer, muerto un año antes y sobre quien el Ministerio de Innovación y Cultura lanzó hace muy poco un Año Saer que desde ya celebro.
Recupero acá dos de las notas que publicamos en ese dossier del primer número de Lenta Prisa. La entrevista que en 1993 hicieron a Saer D.G. Helder, Alejandro Rubio y Martín Gambarotta, con un texto ad hoc escrito por Helder como prólogo; y el fragmento de la entrevista que realizara en casa del autor, en París, en abril de 2005, Cecilia Vallina, quien tuvo la gentileza de entregarme el audio de esa conversación, que también se reproduce acá.
Ese dossier también incluyó un magnífico ensayo de Osvaldo Aguirre, quien acaso lo haga público pronto.
Imagen tomada de LaIzquierdaDiario.com.
Buenos
Aires, marzo de 1993
Durante sus
visitas periódicas al país, Saer paraba, en Buenos Aires, en casa de Juan Pablo
Renzi y María Teresa Gramuglio, en el barrio de Caballito. Tras la muerte de
Renzi, en mayo del 92, empezó a hacerlo en lo de otro santafesino, el cineasta
Nicolás Sarquis, que vivía en un quinto piso de la calle Boulogne sur Mer, en
el límite de Balvanera con Recoleta o, más popularmente, del Abasto con Barrio
Norte. A vuelo de pájaro, un censo de las especies de árboles que pueblan esa
última cuadra de Boulogne sur Mer indicaría, en porcentaje decreciente, la
presencia del fresno, el ficus, el tilo y ese invento del Inta de los años
sesenta: el sauce eléctrico.
Pero el
talismán botánico de la cuadra, sin ninguna duda, es el último ejemplar de la
vereda de los impares, antes de llegar a la avenida Córdoba. Se trata de un
sauce (no eléctrico) crecido espontáneamente a partir de una vara que clavó el
intendente De la Rúa junto al tallo de un fresno, de esto hace diez años (datos
confirmados por la portera de un edificio). El fresno, por lo visto, no
prosperó según lo planeado, pero subsiste como un tronquito lampiño al lado del
robusto y majestuoso sauce que supera ya los ocho o nueve metros y cuyas ramas
flexibles cuelgan sobre la vereda y los autos estacionados, así como las del
sauce emblemático de Juanele se curvaban sobre el río “en busca del secreto
sensible del paisaje”. Este no parece sauce criollo ni llorón, sino uno de esos
híbridos naturales que se dan a orillas del Paraná, como si por delegación
expresa del Litoral se irguiera en esa vereda porteña para rendirle homenaje al
autor y al director de Palo y hueso.
sábado, 2 de julio de 2016
the westeros wing
Mi amigo Pablo
Zini me envía, a propósito de las conversaciones
que hemos tenido acerca de lo político en Game
of Thrones, este
artículo de The New Yorker que
leo encantado y acá traducimos (recomendables también otros artículos de
Nussbaum, sobre todo el
que analiza a Vinyl y Billions en función de las grandes
aseveraciones que lanzan las dos series).
Por Emily Nussbaum
En esta temporada de Game
of Thrones, Tyrion Lannister –un enano picante con el ingenio de Oscar Wilde– cierra
un acuerdo con algunos de los poderosos traficantes de esclavos en nombre de su
jefa, la abolicionista y resistente a las llamas Daenerys, reina del desierto.
Si están de acuerdo en cortar la financiación del golpe de estado tendrán siete
años para eliminar la esclavitud. Los ayudantes de Tyrion, antiguos esclavos, lo
objetan. "La esclavitud es un horror a la que hay que poner fin de una vez,"
le espetan. A lo que Tyrion devuelve: "La guerra es un horror al que hay
que poner fin de una vez. No puedo hacer las dos cosas este día".
En ese fenómeno colosal, sangriento, deforme, agotador, de vez
en cuando intoxicante que es Game of
Thrones, algunas de las mejores partes suelen ser momentos como ese:
seductoras y pequeñas meditaciones sobre la política que no estarían fuera de
lugar en Wolf Hall (miniserie de la
BBC sobre el ascenso al poder de Thomas Cromwell en la corte de Enrique VIII),
si Wolf Hall tuviese zombis de hielo,
o Veep, si Veep ofreciera bebés devorados por mastines. La temporada 6, que
terminó el domingo pasado, con la celebración y la furia de costumbre, con los
memes virales habituales, y con cuerpos mutilados, se sintió perversamente
relevante en este año electoral. Fue dominada por los debates sobre la pureza versus
el pragmatismo; las luchas de las candidatas femeninas en un mundo manejado por
hombres; dinastías familiares con historias espantosas; y surtidos pactos con varios
demonios. Seguro que George RR Martin no tenía intención de que su exitosa saga
de libros fantásticos, ambientados en el Poniente (Westeros) feudal (que no he
leído y, seamos sinceros, probablemente ya no lea), resultara un texto
alegórico para los votantes de Estados Unidos en 2016. Pero eso es lo que se consigue
con los modernos dramas de pasillo, que tan a menudo funcionan como un Esperanto
estético que nos permite hablar de política sin pelear en torno a las noticias.
Por cierto, la televisión gastó muchos años ayudando a los
espectadores a imaginar cómo podría resultar elegir a Barack Obama presidente:
en programas tan distintos como el ultra-liberal The West Wing y el neoconservador 24, vimos presidentes masculinos negros o latinos, a menudo heroicos
y con autoridad. (En The West Wing,
el muy piola y advenedizo Santos está explícitamente basado en el joven Obama.)
Hillary Clinton no tuvo precisamente la misma fanfarria ficcional. Con unas
pocas excepciones, como Madame Secretary,
en la CBS, los personajes inspirados en Hillary en los dramas contemporáneos,
desde Mellie Grant a Alicia Florrick y a Claire Underwood, bien pueden haber
sido financiados por el RNC (Comité Nacional Republicano por sus siglas en
inglés): en sus mejores versiones dibujan princesas de hielo; en las peores,
reinas de hielo corruptas. Esta temporada de Game of Thrones –la primera en salirse por completo de los libros– expande
el paladar y provee una gama extrañamente fascinante de conquistadoras femeninas,
suficientes como para encajar en todas las actitudes e ideologías.
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jueves, 30 de junio de 2016
comerse al ídolo
El “episodio Messi” en la Copa América que terminó el
domingo pasado (la no conversión de goles, el penal errado, las declaraciones
del 10 de que dejaba la selección nacional) generó innumerables comentarios,
reclamos y artículos.
De esa verborrágica marea rescatamos las palabras del ex
arquero de Independiente y periodista deportivo Norberto Ruso Verea. Con su
lucidez y desempacho habitual, Verea esquiva los lugares comunes y dibuja el
contexto en torno al episodio. Lo hizo en los
micrófonos de radio AM 750, en el programa que conducen Claudio Villarruel
y Bernarda Llorente de 14 a 16.
Las comillas encierran las palabras que Verea ensayó
anteayer a la tarde, sin otro guión que el de sus convicciones (a través del
código QR se accede a la entrevista en Radiocut).
«Las razones futbolísticas te llevan a hacer un análisis que
tendría que ser serio y cada vez lo es menos, en esta cultura del resultado, el
resultado todo lo allana, en el resultado no se discute. Entonces tenemos
problemas grandes, hace mucho en la Argentina hemos perdido la consistencia
para poder ser serios y analizar lo que pasa. La Argentina terminó jugando una
final de la Copa América con cuatro volantes centrales: Mascherano como último
hombre, Kranevitter, Biglia de un lado y Banega del otro. Era una decisión del
entrenador tener y acumular muchos volantes. De buen manejo, de buen paso, de
buen pase, pero de no tanta profundidad. En los países de Europa, los que van
por afuera son realmente profundos, son incisivos, penetrantes, complicados.
Nosotros, salvo cuando Di María juega para la selección, no para Deportivo Di
María, Gaitán que lo había hecho muy bien y se lastimó, los marcadores de punta
nuestros acompañan, no son esos marcadores penetrantes, realmente peligrosos. Yo
creo que Chile no se animó a ganarle a Argentina. ¿Por qué? Y, porque enfrente
está Argentina que tiene a Messi, que en cualquier momento te puede hacer un
desastre. El problema es que jugando como jugó Argentina, con tanto desgaste y
tanto volante, y tan poca agresividad, no cruzando la mitad de la cancha
durante los 90 minutos, o cruzando como Messi, en un acto heroico que salía
gambeteando a todos y no se podía: lo marcaban de a cuatro, cinco y terminaba
ahogado. Cada vez que intentó asociar juego se encontró con que todo lo que
tenía que hacer tenía que hacerlo para atrás. Y ahí es donde tenemos que
analizar seriamente lo que nos pasa. Porque después vinieron lo penales y Messi
le apuntó al Empire State, porque dejó de ser Messi. ¿Y por qué deja de ser
Messi? Porque va a patear pensando que va a estar sometido a la crueldad del
más ignorante, pero no sólo dentro de los medios sino afuera, porque sabe que
va a patear un penal y unos días antes de empezar la copa Maradona buscó
asociarse a Pelé para tratarlo de no-líder. ¿Ahora tiene (Maradona) de cómplice
a Pelé cuando lo criticó y lo destrozó toda la vida? Antes de la final Maradona
dijo que no venga. Entonces entendamos que todo esto pesa. Ahora, me decís: un
tipo que en el Barcelona metió 50 mil goles, finales contra el Manchester
United, contra la Juventus… Sí, pero tenés que volver a tu país y el que te
alcanza la valija te dice: “Pibe, tenés que meter un gol acá, ¡eh!”
Imagen tomada de Perfil.
domingo, 26 de junio de 2016
vinos buenos y baratos
Para RosarioPlus
Hace dos años, cuando se casó en su pueblo (a unos treinta kilómetros de la frontera de Córdoba con Santa Fe), mi amigo Ene debía comprar un vino para la cena de la fiesta. Su criterio, según lo confesó abiertamente, no era comprar algo bueno y barato, sino una marca reconocida que dejara satisfecho al neófito que, si bien podía no saber de vinos, vería en la mesa un producto con su debida publicidad en televisión. Eligió un vino con un nombre propio cuya propaganda repetía el consabido sonsonete del padre exigente y el hijo ya crecido y obediente. Hoy cuesta 77 pesos.
Marca
Hace dos años, cuando se casó en su pueblo (a unos treinta kilómetros de la frontera de Córdoba con Santa Fe), mi amigo Ene debía comprar un vino para la cena de la fiesta. Su criterio, según lo confesó abiertamente, no era comprar algo bueno y barato, sino una marca reconocida que dejara satisfecho al neófito que, si bien podía no saber de vinos, vería en la mesa un producto con su debida publicidad en televisión. Eligió un vino con un nombre propio cuya propaganda repetía el consabido sonsonete del padre exigente y el hijo ya crecido y obediente. Hoy cuesta 77 pesos.
Miguel
Brascó, quien además de poeta, escritor y humorista era un excepcional
especialista argentino en vinos (a diferencia de los personajes de la
publicidad, tenía narizota de bebedor y una papada importante en la que
recostar su risa cuando le causaba gracia las pretensiones de algunos vinos),
decía que era fácil tomar buenos vinos si se pagaban unos 200 pesos por
botella, y que en el paíshabía vinos lo suficientemente buenos como para pagar
cuatro veces menos. Entender de vinos, según su criterio, también servía para
cuidar el bolsillo.
Con esa idea salí a algunas vinerías a buscar vinos que
satisficieran el paladar y no causaran más estragos en los enflaquecidos
ingresos.
Pepe, uno de los vendedores de la tradicional vinería de SanLorenzo y Presidente Roca, recuerda que Brascó es el autor de la letra de
“Santafesino de veras”, entre otras cosas. También cuenta Pepe que el criterio de mi amigo Ene es bastante
frecuente, aunque no lo recomienda. Me lleva entonces a un rincón del local,
una estantería sobre la pared que da a San Lorenzo, y me muestra varias
botellas de vino: ninguna supera los 70 pesos. Todos son mejores que ese que
tomaron los comensales del casamiento. “Mucho mejores”, dice Pepe.
El secreto es que se trata de bodegas pequeñas, con nula o muy
escasa presencia en supermercados y se consiguen en vinerías.
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hacerse los rulos con game of thrones
Para RosarioPlus
Game of Thrones culmina su sexta temporada este domingo. "Tranquilos, el brexit sólo va a desestabilizar los mercados, no la serie", titulaba este viernes una nota de AVClub.com. Su autor se refería a un comunicado de HBO en el que aclaraban que, aunque Gran Bretaña decidió salirse de la Unión Europea, la medida no afectará la producción de Game of Thrones.
Game of Thrones culmina su sexta temporada este domingo. "Tranquilos, el brexit sólo va a desestabilizar los mercados, no la serie", titulaba este viernes una nota de AVClub.com. Su autor se refería a un comunicado de HBO en el que aclaraban que, aunque Gran Bretaña decidió salirse de la Unión Europea, la medida no afectará la producción de Game of Thrones.
Está
confirmado que habrá dos temporadas más, de seis y siete episodios.
Mientras
tanto, sitios como el ruso Coub.com, que permite hacer loops (una
suerte de gif pero de video de escenas tomadas de YouTube o
subidas ex profeso, a las que se les agrega música o audio), ofrecen una vasta
gama de escenas de los últimos episodios de la sexta temporada.
Ojo para
los más papanatas, hay spoilers (aunque sabemos que una buena
serie es capaz de bancarse cualquier spoiler).
Por
ejemplo, Igor Glodkoborodov convierte esta
maravillosa escena del quinto episodio en una publicidad de campaña política al
estilo Donald Trump (en lugar de "Hagamos América grande de nuevo",
propone "Hagamos a los Targaryen grandes de nuevo"):
Pero
también está este hermoso loop sobre la canci{on "Quién
dejó salir los perros" (Who let the dogs out) que nos cuenta ya bastante
de lo que sucedió en el penúltimo episodio con Lord Bolton:
Como
alguna vez dijo el ensayista estadounidense Lev
Grossman, Game of Thrones es El señor de
los anillos después de la Guerra Fría. Pues bien, a Golovnogo
Mozga se le ocurre este cruce entre una y otra, con una escena
de la segunda película de la saga de Tolkien y el episodio 9 de la sexta
temporada de Game of Thrones:
sábado, 25 de junio de 2016
the end of the world
Percibo esta canción (es de 1968) como un "fin de mundo": aquí está ese tono en el que se añora lo que ya no va a suceder. Bowie, de algún modo, canta allí.
La versión de Faith No More refuerza esa idea y la hace explotar en un mundo que pertenece, justamente, a otro mundo.
La versión de Faith No More refuerza esa idea y la hace explotar en un mundo que pertenece, justamente, a otro mundo.
viernes, 24 de junio de 2016
brain dead
Comentamos en @HojaDeRuta (Sí 98.9) BrainDead, la serie de los creadores de The Good Wife (producida por Ridley Scott), una mezcla de sátira y ciencia ficción que homenajea también a cierto cine clase B, desde Invasion of the Body Snatchers a Mars Attacks.
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loops of thrones
Game of Thrones culmina su sexta temporada este domingo. Está confirmado que habrá dos temporadas más, de seis y siete episodios. También avisaron desde HBO que no hay de qué preocuparse con esto del Brexit: sólo los mercados corren el riesgo de derrumbarse, la serie no será afectada por la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.
Mientras tanto, exploramos el canal de Igor Gladkoborodov, entre otros, en la fabulosa plataforma rusa Coub (para hacer loops de video tomados de YouTube y otros sitios).
Mientras tanto, exploramos el canal de Igor Gladkoborodov, entre otros, en la fabulosa plataforma rusa Coub (para hacer loops de video tomados de YouTube y otros sitios).
jueves, 23 de junio de 2016
el otro lado
En 1986, en el primero de los cuentos de Historias desaforadas, "Planes para una fuga al Carmelo", Adolfo Bioy Casares vuelve a visitar el universo de su novela Diario de la guerra del cerdo a 34 años de su publicación original. En el cuento, entonces, un profesor llamado Félix Hernández, se sorprende y se dice: “Últimamente me dio por hablar solo”. La misma frase repite Isidro Vidal, protagonista de la novela, como una letanía que pretende ahuyentar con un golpe de conciencia el anuncio de la vejez. Pero, a diferencia del Diario –donde los jóvenes persiguen y asesinan a los viejos–, en "Planes para una fuga" Hernández tiene una alternativa (la Argentina, en ese universo, logró erradicar la vejez exterminando los viejos): fugarse al Uruguay, donde suprimieron la muerte y está lleno de viejos, a quienes los jóvenes argentinos ven con espanto, como una infección.
"Planes para una fuga" fue lo primero que me vino a la mente cuando leí La uruguaya, la novela de Pedro Mairal (que me recomendara mi amigo Dabove) a quien leo con fascinación desde hace ya más de una década. Es decir: el Uruguay como ese otro lugar. Lo dice el mismo autor en sus páginas: "el Uruguay como lado B del Río de la Plata", una Buenos Aires sin peronismo (de hecho, en Amalia Montevideo es la orilla sin Rosas).
Copio parte de la contratapa: «“Como en los sueños, en Montevideo las cosas me resultaban parecidas pero diferentes. Eran pero no eran.”
«Lucas Pereyra viaja a Uruguay en barco por el día a buscar dólares. Son tiempos de restricciones cambiarias. Tiene ya arreglado un encuentro secreto en Montevideo, pero sus planes pueden fallar.
"Planes para una fuga" fue lo primero que me vino a la mente cuando leí La uruguaya, la novela de Pedro Mairal (que me recomendara mi amigo Dabove) a quien leo con fascinación desde hace ya más de una década. Es decir: el Uruguay como ese otro lugar. Lo dice el mismo autor en sus páginas: "el Uruguay como lado B del Río de la Plata", una Buenos Aires sin peronismo (de hecho, en Amalia Montevideo es la orilla sin Rosas).
Copio parte de la contratapa: «“Como en los sueños, en Montevideo las cosas me resultaban parecidas pero diferentes. Eran pero no eran.”
«Lucas Pereyra viaja a Uruguay en barco por el día a buscar dólares. Son tiempos de restricciones cambiarias. Tiene ya arreglado un encuentro secreto en Montevideo, pero sus planes pueden fallar.
«Encandilado por el recuerdo de un verano anterior y agobiado por un matrimonio que se resquebraja, sueña con escaparse y no volver. ¿Con quién se va a encontrar? Montevideo, esa ciudad idealizada por la distancia, se volverá impredecible.»
Acá el comentario que hicimos esta tarde en radio de la novela, sobre la que volveremos:
Acá el comentario que hicimos esta tarde en radio de la novela, sobre la que volveremos:
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jueves, 16 de junio de 2016
té con leche
El niño toma té con leche, pero con la leche fría. El problema es cómo lo interpreta el mozo o la moza del bar.
Aunque se lo expliquemos la opción es siempre la que por defecto trae la muchacha en su rígido.
Por ejemplo, la señorita del bar de Alberdi y JJ Paso trajo la taza con leche fría y el sobre de té aparte. Le dije: no, el té no se hace en leche fría, hay que hacerlo primero en agua hirviendo y agregarle la leche fría. Se llevó la taza, calentó la leche con el pico del vapor de la cafetera y le metió el saquito.
En fin, el tostado al menos estaba muy bien.
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miércoles, 15 de junio de 2016
de "game of thrones" a "westworld"
La serie Game of Thrones
cobró un nuevo ímpetu en la sexta temporada en curso, celebrado por los críticos
de Deadline, por ejemplo, pero no
tan aplaudido desde un sitio más exigente, como AVClub.
Es que el creador de las novelas Canción
de hielo y fuego, en que se basa la tira televisiva de HBO, George R.R.
Martin se tomó mucho más del tiempo estipulado para terminar su sexto libro de
la saga y dejó las manos libres de los guionistas de la serie. Así, según
coinciden muchos, los arcos narrativos de los personajes tienden a resolverse
con una celeridad mayor a la mostrada en las dos temporadas anteriores, de una
llanura pampeana en el desarrollo argumental. El último episodio (octavo en
esta temporada) “No one” –nadie– es un juego en espejo de varios de los
personajes centrales: Ayra Stark, que debe escapar de la secta de asesinos a la
que se unió jurando ser “Nadie”; Cersei Lannister, la reina regente o madre que
es relegada al lugar de nadie en la corte, y su hermano y amante, Jamie, quien
debe decidir quién es el juego de la guerra y el poder.
Game of Thrones es
también fuente
de inspiración para los creadores de Westworld,
también de HBO y una de las series más esperadas del año, basada en la película de ciencia ficción
de 1973 protagonizada por Yul Brynner y escrita y dirigida por el finado
Michael Crichton.
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viernes, 10 de junio de 2016
devórame otra vez
Con la televisión on-demmand (suscripción vía internet) y la posibilidad
de acceder a series completas, aparecieron los televidentes que se dan atracones
de cinco temporadas o más en pocos días. Pero ¿cuán pocos? ¿Cuánto lelleva a un
“devoto” devorarse las cinco temporadas de Breaking Bad? La respuesta –o parte de ella–
puede leerse en una nota publicada el miércoles pasado en The New York Times, en la que John Koblin entrevista
a Cindy Holland, vicedirectora de Netflix, donde estudiaron el comportamiento de sus
usuarios.
De acuerdo al estudio que se desarrolló en Netflix, los usuarios suelen terminar
la primera temporada de una serie en una semana. Es una audiencia que dedica
una importante cantidad de tiempo: están frente a la pantalla alrededor de dos
horas al día.
Desde Netflix difundieron el informe el último miércoles luego de rastrear
en su base global de usuarios cómo miraban las primeras temporadas de más de
cien de las series televisivas que ofrece el servicio en el lapso de los siete
meses pasados.
“Finalmente, luego de estudiar tres años los lanzamientos de series originales
–señaló Holland, tal como publica el New York Times– y tras nueve años
de trasmitirlas por streaming, podemos identificar algunos patrones”.
En Netflix ya habían estudiado los atracones de series (“The binge watch,
it happens!”), con el nuevo análisis intentan distinguir patrones diferentes
según la serie, de acuerdo a las declaraciones de Holland.
Al rastrear promedios, la búsqueda reveló que algunos shows se consumen con
mucha velocidad, mientras que otros son vistos con una urgencia algo menor. Los
que vuelven al televidente más sediento son las sagas de horror y los
thrillers. Los que les llevan más tiempo son los dramas políticos y las
comedias sofisticadas.
A continuación, el artículo hace una lista de las tendencias identificadas
por el estudio de Netflix entre quienes encaran primeras temporadas:
Los atracones más vertiginosos
La cantidad de tiempo promedio de un usuario para terminar una temporada es de cuatro días. La cantidad de tiempo dedicado cada día es de alrededor de dos horas y media. Los géneros: horror, thrillers, ciencia ficción.
Los ejemplos: Breaking Bad, Sons of Anarchy, The Fall, The Walking Dead, American Horror Story, Orphan Black.
Los atracones más vertiginosos
La cantidad de tiempo promedio de un usuario para terminar una temporada es de cuatro días. La cantidad de tiempo dedicado cada día es de alrededor de dos horas y media. Los géneros: horror, thrillers, ciencia ficción.
Los ejemplos: Breaking Bad, Sons of Anarchy, The Fall, The Walking Dead, American Horror Story, Orphan Black.
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jueves, 9 de junio de 2016
adolfo prieto
El 11 de junio de 2005 Juan José Saer moría en París y acá
en Rosario, como estaba al frente de un suplemento de cultura (sí, la cultura
siempre es suplementaria, como decía Florencio Escardó),
me vi en la obligación de escribir algo al respecto. Como había leído poco a
Saer y saltando de una obra a otra: encantado con El río sin orillas o Cicatrices,
fastidiado con sus ensayos de El
concepto de ficción o los relatos experimentales, pensé que podía salvar mi
ignorancia recurriendo a alguien que no sólo conociera su obra sino que lo
conociera personalmente, al punto de que una de sus obras, El limonero real, le había sido dedicada.
Gracias a la mediación de su hijo Martín, me entrevisté una
tarde de junio de 2005 con Adolfo
Prieto. Debo decir antes que había conocido a Adolfo una noche de
principios del verano de 2000, cuando una lectura de poesías me dejó en el
incómodo lugar frente al micrófono y, a él, entre el público.
Había leído, entre sus libros, Los viajeros ingleses y la emergencia de la literatura argentina,
que el Fondo de Cultura Económica había publicado a mediados de los 90.
Prieto había pertenecido –para mí, y hasta que lo conocí– a
esa exquisita entelequia de los críticos argentinos formados en una etapa en la
que se refundaba lo que hoy conocemos como literatura argentina (que excede,
desde luego, los intereses literarios: sus Viajeros
ingleses es a tal punto un clásico
que cualquier lector más o menos informado puede leerlo como un repaso de
conceptos que, sin embargo, se formulan allí por primera vez), es decir, la
configuración de un mapa de lo argentino que recorre no sólo zonas y fronteras,
sino también filiaciones. Un país es un territorio simbólico cuyos padres y su descendencia
se vuelven muchas veces objeto de discusión.
Imagen tomada de Diario La Provincia.
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viernes, 3 de junio de 2016
la historia del fin
En 2013, cuatro años después de publicar su libro Realismo capitalista, Mark
Fischer escribía en un artículo para la revista Strike: “El realismo capitalista
podría verse como una creencia, la de que no hay alternativa al capitalismo, de
que, como lo señaló Fredric Jameson: es más fácil imaginar el fin del mundo que
el fin del capitalismo. Hay otros sistemas que pueden preferirse al
capitalismo, pero éste es el único que resulta realista. O puede verse como una
actitud resignada y fatalista de cara a la sensación de que todo lo que podemos
hacer es hacernos a la idea de que el capitalismo lo domina todo y limitar nuestras
esperanzas a la contención de sus peores excesos. Sería, antes que nada, una
patología de la izquierda, nunca mejor ejemplificado que en el caso de los nuevos
laboristas. Al fin y al cabo, lo que nos aporta el realismo capitalista es
la eliminación de la política de izquierda y la naturalización del
neoliberalismo.” (La traducción al español puede leerse acá.)
Celebrado por Slavok
Zizek y otros intelectuales, el libro de Fisher es acaso el más inteligible
y el más cruel de los diagnósticos sobre eso que llamamos neoliberalismo, no
sólo como sistema económico, sino como representación del mundo o, mejor,
representación de un mundo que ya no nos pertenece. Del mismo modo que se
repite a coro –la imagen
es de Hernán Ronsino– que era inevitable la actual fabricación de una
crisis argentina que sólo pagarán los trabajadores y sectores medios, que no
hay alternativa, lo que da al millonario Mauricio Macri y su gavilla vía libre
para seguir acumulando capitales en paraísos fiscales.
El realismo capitalista, a diferencia del socialista (al que
alude el título), no necesita ser propaganda. Se trata, como advierte temprano
Fisher, de “un giro de la Fe a la estética y del compromiso al espectáculo”. El
autor recorre varias escenas de la contemporaneidad para señalar esta fantasía
organizada según la cual no hay alternativa al modelo de exclusión y páramo que
trae el neoliberalismo: desde los jóvenes de los terciarios y secundarios
ingleses –de los que Fisher fue docente–, donde observa una “hedonía depresiva”
(incapacidad de sentir placer y a la vez, incapacidad de hacer otra cosa que
buscar placer) hasta los tratamientos de enfermedades mentales, reducidos a la
química de las farmacéuticas, que aíslan al paciente.
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