socio

I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member. Groucho Marx en Groucho and Me (1959).

miércoles, 30 de marzo de 2011

simon says

Mi amigo Diego Giordano me pasó Después del rock, una recopilación de artículos de Simon Reynolds que leo con alguna inquietud: en lugar de recurrir al diccionario debo consultar permanentemente Grooveshark para saber de qué habla. Y eso que, si bien no me considero ningún especialista, estimo que algún conocimiento sobre bandas pop inglesas de los 80 hasta —el menos— fines de lo 90 tengo. Claro que los aportes que hicieron en estos años Diego, Andrés Conti, me resultan utilísimos ahora para avanzar en la lectura de Reynolds.
Se trata, en estos textos de Reynolds, de señalar ese punto en el que el desconcierto viene a ser como el punto de equilibrio. Desconcierto al escuchar la música contemporánea de la escena pop —a la que Reynolds colaboró con muchísimas definiciones de las que no tuvo inconveniente en arrojar a la papelera una vez que se volvieron un cliché— y, a la vez, cierto "desconcierto discursivo": no haciendo lo que hacen los que se inclinan por el análisis emotivo de las letras y las influencias, nio lo que hacen los académicos o filo-académicos, desconcertados o comprensivos ante la aparición del hip-hop, el dance, el dub-techno, whatever. 
Los parámetros de Reynolds suelen ser Roland Barthes, la Kristeva o Jacques Derrida, que están muy bien pero, vaya a saber por qué, a mi me cuesta un poco relacionar con cierto "éxtasis" del que habla nuestro autor cuando se refiere a grupos como Arctic Monkeys.
Otro asunto que no puedo dejar de mencionar de este libro es que lo prologa y edita Pablo Schanton, a quien conocimos el año pasado, en una de las excelentes reuniones de Estéticas de la dispersión, que organizó Franco Ingrassia en el CCPE. No sé si es la traducción o la familiaridad con Schanton, o qué, pero cuando Schanton usa las mismas referencias —aquellos autores franceses citados antes— lo encuentro más cercano, como si las citas, las referencias gravitaran con mayor liviandad en el argentino, lo que lleva la lectura a otra parte o, mejor dicho, la convierte en una lectura. 
Seguiremos leyendo.