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"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).
jueves, 18 de mayo de 2017
domingo, 14 de mayo de 2017
pretend to be chinese
Las tres veces que mi amigo Ng viajó a China formó un grupo de WhatsApp con el nombre "Chaquichán", la última vez, el 30 de marzo de 2017 se llamó "La camisa de Chaquichán". Tuvo unos 300 integrantes, desde amigos de toda la vida y parientes hasta gente que Ng conoció en Buenos Aires a través de la revista Dang Dai, amigos de amigos y así.
Le pregunté si lo de la "camisa" estaba relacionado con "la camisa paradisíaca" de la fábula de Murena. Con la urgencia del viaje, no obtuve respuesta, pero me gusta pensar que es así.
Como en su viaje nos participó, entre otras muchas cosas, de la realización de un documental que se hizo en la aldea de su padre para incluirlo en una pieza audiovisual de los 45 años de las relaciones entre China y Argentina, le pedimos que por favor pusiera en claro a las autoridades chinas la relación del presidente del régimen argentino actual con el gato. Dijo que haría lo posible y nos hizo un guiño que quedó registrado incluso en el avance del documental que se emitió esta noche en un canal de la televisión vernácula: nuestro amigo levanta el brazo derecho del mismo modo que lo hace el amuleto del gato chino de la suerte.
Puede verse en el minuto 2.47 del video de anuncio del documental.
He disfrutado cada minuto de las interacciones con los Chaquichanes, Me sentí chino como mi amigo y recordé también, ya que el epígrafe de este blog es una línea de un tema de Frank Zappa, recordé otro tema de Zappa con el que narcoticé mi primera juventud, uno que de algún modo ridiculiza al querido David Bowie y dice en una línea "pretend to be chinese" –en alusión a "China girl", el tema de Iggy Pop incluído en Let's Dance. Allí, en un mismo escenario, están Zappa, el genio de Chad Wackerman en batería, Ike Willis y Ray White. Zappa murió hace más de 20 años y aún lo lloro, con el "prtend to be chinese" vuelvo a ese escenario y, con el relato de los chaquichanes, siento que lo transito de otro modo; como si esa gloria exótica y cosmopolita de la escena de Zappa recobrarse un aura que ya no pertenece a YouTube ni al vinilo sino a ese fragmentado relato que me mantuvo en vilo a través de los Chaquichanes (la imagen es la de los afiches chinos en la que se representa al obrero de la construcción).
Le pregunté si lo de la "camisa" estaba relacionado con "la camisa paradisíaca" de la fábula de Murena. Con la urgencia del viaje, no obtuve respuesta, pero me gusta pensar que es así.
Como en su viaje nos participó, entre otras muchas cosas, de la realización de un documental que se hizo en la aldea de su padre para incluirlo en una pieza audiovisual de los 45 años de las relaciones entre China y Argentina, le pedimos que por favor pusiera en claro a las autoridades chinas la relación del presidente del régimen argentino actual con el gato. Dijo que haría lo posible y nos hizo un guiño que quedó registrado incluso en el avance del documental que se emitió esta noche en un canal de la televisión vernácula: nuestro amigo levanta el brazo derecho del mismo modo que lo hace el amuleto del gato chino de la suerte.
Puede verse en el minuto 2.47 del video de anuncio del documental.
He disfrutado cada minuto de las interacciones con los Chaquichanes, Me sentí chino como mi amigo y recordé también, ya que el epígrafe de este blog es una línea de un tema de Frank Zappa, recordé otro tema de Zappa con el que narcoticé mi primera juventud, uno que de algún modo ridiculiza al querido David Bowie y dice en una línea "pretend to be chinese" –en alusión a "China girl", el tema de Iggy Pop incluído en Let's Dance. Allí, en un mismo escenario, están Zappa, el genio de Chad Wackerman en batería, Ike Willis y Ray White. Zappa murió hace más de 20 años y aún lo lloro, con el "prtend to be chinese" vuelvo a ese escenario y, con el relato de los chaquichanes, siento que lo transito de otro modo; como si esa gloria exótica y cosmopolita de la escena de Zappa recobrarse un aura que ya no pertenece a YouTube ni al vinilo sino a ese fragmentado relato que me mantuvo en vilo a través de los Chaquichanes (la imagen es la de los afiches chinos en la que se representa al obrero de la construcción).
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martes, 2 de mayo de 2017
el emisario chino
Si se tratara de una película, podría comenzar en un
supermercado chino o, mejor, en un restaurante de Pichincha, donde la dueña
come con palitos en una mesa y, a medida que el plano va ampliándose, se ven a
los rosarinos recogiendo chop suey del plato con tenedor. La comida chino, me
dijo una vez el dueño de un restaurante porteño, ya es internacional. La
escena, en el guión, señala dos cosas: el detalle íntimo de cierta cosa china y
su expansión.
Pero acaso esta película ya tiene un principio. Lo filmó el
departamento publicitario de la aerolínea
Turkish Airlines el año pasado. Comienza con las imágenes de inmigrantes
chinos en un barco y leemos: “En 1954 y con apenas 17 años, una valija de cuero
y un traje nuevo, Ng Ping-Yip se embarcó en Hong Kong hacia una aventura al
otro lado del mundo. En Buenos Aires fue recibido en el Hotel de Inmigrantes
(…) Junto a 29 compatriotas se instaló en San Nicolás para trabajar en una
fábrica textil, donde aprendió toda una nueva cultura (…). Hoy su hijo Gustavo
continúa el legado de su padre acortando las distancias entre oriente y
occidente, uniendo dos mundos”.
Salto en el tiempo: vemos a Gustavo Ng (sí, se escribe así:
es una convención para hacer sonoro en español 伍 en 伍志伟: Ng Zhi Wei, el nombre en chino) en Taishan, en la provincia de Guangdong. Está en la
pequeña aldea donde creció su padre, un caserío rodeado por un arrozal que en
abril tiene un verde luminoso. Llega hasta ahí en el asiento del acompañante de
un motociclista que acaso tenga algún parentesco. Toda la aldea participa de un
gran almuerzo que Ng Ping-Yip pagó desde Nueva York para celebrar el
reencuentro con el hijo pródigo; bueno, con el sobrino pródigo.
Pongamos ahora un dato de
actualidad: este año se conmemoran 45 años de las relaciones entre China y
Argentina. “Argentina fue uno de los primeros países de América Latina en
aproximarse a China en 1972 después de que se restablecieran en la Organización
de las Naciones Unidas los derechos del país asiático y el reconocimiento de sus
representantes diplomáticos”.
Los intercambios formales comenzaron en febrero de 2017. Mauricio Macri, que se encontró en dos ocasiones con su par chino desde que asumiera su cago en diciembre de 2015, visitará China este mes de mayo.
Pero hace unos días, la televisión pública china filmó un
documental para difundir los alcances de esa relación. Una de las escenas de
esa pieza es el reencuentro de Gustavo Ng con su parentela en Taishan. “Los
quinquenios son importantes para los chinos, que marcan con énfasis el paso del
tiempo”, me escribe Gustavo por WhatsApp desde Beijing, a donde volvió de ese
festejo.
Y cuando le pregunto por la filmación de ese documental
agrega: “Entendieron que lo más televisivo de la historia era mi llegada a la
aldea donde nació mi padre y la casa de su infancia, y algunas personas
relacionadas con aquel origen. Aprovecharon que yo estaba en Beijing y me
prepusieron volver a Taishan. Esto, a su vez, se transformó en un
acontecimiento en aquel pequeño pueblo, casi abandonado, con menos de 200
personas, porque la gran mayoría se fue a Estados Unidos o Canadá, o a
Guangzhu cuando comenzó la súper industrialización de China. No es frecuente
que la televisión nacional de China esté presente allí. Mi padre, que vive en
Estados Unidos, vivió el acontecimiento como un homenaje y sintió que yo era su
enviado, de modo que mandó reunir a todo el pueblo en un almuerzo general. Esto
a su vez le gustó mucho al director del documental, así que todos contentos.”
Relaciones evaluadas
—¿Cómo es esto de la conmemoración de los 45 años de
relaciones con Argentina, cómo se registra en China?
—Las relaciones con Argentina parecen responder a
intenciones diferentes en este momento. China tiene planes a mediano y largo
plazo para los países latinoamericanos, gran parte de sus aspectos acordados y
algunos concretados con los gobiernos argentinos entre 2004 y 2015. Desde el
lado argentino, la relación parece estar en un estado algo suspendido, quizás
en estado evaluatorio. Lo cierto es que hubo un parate en el ritmo que se
traía. Esto influye en los festejos. China llevó orquestas y exhibiciones de
arte de modo casi protocolar. El presidente Macri viaja en mayo a China.
Ninguna de las actividades parecen hasta ahora estar revestidas del entusiasmo
especial que marca el quinquenio.
—¿Y cómo es la relación de China con sus emigrados?
—China enfatiza la relación entre los emigrados y su
pertenencia. Al principio del período de Reforma y Apertura, a fines de los 80,
invitó a que los emigrados volvieran a casa, con sus capacidades adquiridas y
sus capitales. Con el tiempo, entendió la conveniencia de que los chinos que
viven en otros países sean representantes comerciales de China. Es un tema de
Estado. Hay organismos que se ocupan de los llamados “chinos de ultramar” a
nivel nacional y en las provincias que más alimentaron la migración.
—¿Cómo se enmarca este viaje tuyo? ¿Qué es lo que la
televisión china va a mostrar con esa reunión en Taishan con tus parientes?
—Hace seis años inicié el proyecto de comunicación Dang
Dai para aportar a la conexión entre Argentina y China. Integra una
revista impresa, un sitio web y otros medios. Desde entonces también escribí “Todo
lo que necesitás saber sobre China” con mi socio en Dang Dai, Néstor Restivo, Horóscopo Chino, el Año del Gallo e Fuego,
con una mirada desde la cultura china, y Mariposa
de Otoño, que reúne relatos autobiográficos sobre mi encuentro con China. El
canal oficial CCTV está preparando un documental en español sobre las
relaciones entre Argentina y China, para pasarlo en los días de la llegada del
presidente argentino a Beijing, en mayo. Posiblemente responda a procedimientos
protocolares y al vector de amistad internacionalista, alimentado por el
socialismo y fundamentado en la dicha que les causa a los chinos las relaciones
de amistad. Será un documental de color, con la historia de dos argentinos que
barrieron un restaurante en Shanghai, una bailarina china que ganó el
campeonato mundial de tango y con mi historia. Les resulta fuerte la historia
del hijo de un chino que, perdido en el punto del planeta más alejado, sin
idioma porque el padre no se lo enseñó, haya seguido sangre arriba el camino
hasta su origen.
Jolgorio
Nacido en San Nicolás en 1963, Gustavo Ng vive en Buenos Aires y residió en Miami y Nueva York, Estados Unidos; en Río de Janeiro, Brasil y en Bariloche, Río Negro. Este es su tercer viaje a China: en todos creó un grupo de WhatsApp –el servicio de mensajería preferido en China es WeChat, no funciona ni Google ni Facebook, salvo que se ingrese con un IP encubierto a través de VPN– en el que reúne a amigos y personas vinculadas a su formación en el idioma y la cultura china. Por allí comparte audios, videos y fotos, como las de la reunión en Taishan o sus paseos por Turquía antes de volver a Argentina.
Como vemos en las fotos el jolgorio del encuentro en la
aldea donde conoció la infancia su padre, le preguntamos cuánto se parecen los
chinos a nosotros cuando se reúnen a comer y celebrar, ya que entre otras cosas
el festejo incluye petardos y ganso en honor de los muertos.
“Se homenajea a los antepasados encendiendo
incienso, quemando dinero (que es falso) y con una bebida alcohólica y comida:
frutas, pollo, cerdo, ganso. Luego del ritual las personas presentes comen la
comida ofrendada. En la fiesta que se organizó para mi regreso hubo de esas
comidas para los rituales específicos en que honré a todos los antepasados que
vivieron en la casa, y también de alguna manera el almuerzo popular estaba
hecho de comida de homenaje. Como en otras ocasiones, se hacen explotar cohetes
para ahuyentar a los malos espíritus. Las reuniones son tumultuosas, felices y
asumidas con voracidad. La alegría de estar juntos y de comer. Toda ocasión es
buena para festejar con una comida desmesurada. En las reuniones del pueblo la
gente habla fuerte, se ríe mucho y come con ganas, sin formalidades. Quién
organice, sea agasajado o notable, propondrá varios brindis en su mesa e irá
haciendo lo mismo mesa por mesa. En todas dirá “ganbei”, proponiendo hacer
fondo blanco. Son reuniones de gran intensidad y sin sobremesa. Cuando se
termina de comer, se dice “vamos” y eso marca el fin. Todos se levantan y se
van.”
hebe uhart: la artesana
Hace unos diez años ya el escritor Rodolfo Fogwill dijo que
Hebe Uhart era la mejor escritora argentina, opinión con la que acordarían
toros, como Elvio Gandolfo, rosarino nacido en Mendoza, residente en Montevideo
y lector de la autora desde los años 70. Uhart (Moreno, Buenos Aires, 1936)
espanta esos elogios como moscardones: no significan nada, dice. Es cierto.
Echarle el peso de semejantes aseveraciones es como ocultarla, imponer sobre su
obra una grandeza que a la aplasta.
Sus cuentos y novelas, que la editorial Alfaguara reunió en un volumen 2010, describen acciones pequeñas, cotidianas, cercanas. Lo mismo
que sus crónicas –desde hace unos cinco años Uhart escribe crónicas de viajes
que la trajeron en más de una ocasión a Rosario. El viernes 21 de abril pasado,
invitada por la secretaría de Cultura municipal a la Semana de la Lectura de
Rosario, Uhart estuvo, en el Centro Cultural El Obrador, en el lejano oeste
rosarino, donde transita parte de la comunidad qom que vive en la zona. No es
la primera vez que iba. De su trato con Ruperta Pérez y Arsenio Borgez, dos
referentes de la comunidad, surgieron dos textos que están en sus libros Viajera crónica y De aquí para allá, cuya presentación en el Museo de la Memoria, ese viernes, fue una excusa para una entrevista abierta con el
público, entre otros, una gran cantidad de jóvenes que la leen con devoción.
Una escena de la crónica que Uhart escribe en De aquí para
allá sobre los guajiros asentados en Ecuador parece resumir su estilo último:
una leyenda refiere que un castigo impide a los animales hablar con palabras
clara, por eso las tribus que provienen de la selva aguzan el oído para
descifrar lo que la jungla expresa aunque no tenga “palabras claras”.
Fotografía de Elena Makovsky
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martes, 25 de abril de 2017
13 razones
Todo este asunto empieza con Stranger
Things. Trataremos de explicarnos.
El asunto es el mundo dividido y la serie de la que hablamos
es 13 Reasons Why (Por
13 razones), que desde el 31 de marzo puede verse en Netflix.
Que la serie está basada en un best seller sobre
una adolescente que se suicida y deja 13 casetes (sí, casetes marca Maxwell) en
las que expone a 13 personas de su secundaria a las que vincula a su suicidio, sería
un detalle más. Salvo por la presencia de esos casetes, como los que se usaban
en los 80 y sobre los que más de un personaje señalará a lo largo de los 13
episodios. También la bicicleta del protagonista, en la que se desplaza por un
pueblo más o menos pequeño, o el cine en el que trabajan ella y él, nos trae resabios de esas escenografías que
conocimos en películas desde Cuenta
conmigo a, justamente, Stranger
Things que trataba, como todos recuerdan, de varias capas de dobles mundos:
el que conocemos y el llamado “The upside down” –una suerte de universo
paralelo, sombrío y aterrador detrás del espejo–, el mundo dividido aún en 1986
por la Guerra Fría, el de niños y adultos, etcétera.
Como se sabe y lo observaron
varias publicaciones, Por 13 razones
fue –y lo sigue siendo– una de las series sobre la que más se tuiteó en lo que
va del año. Las razones sociológicas no nos importan demasiado. Basta con decir
que eso que los psiquiatras llaman “bipolaridad” parece la enfermedad ideal
para un mundo en el que la Guerra Fría parece trasladarse al interior de la
mente de sus habitantes.
Escena explícita
Hannah Baker (la actriz Katherine Langford) es nueva en la
secundaria del pueblo, sus padres llegaron hasta allí con la idea de instalar
una farmacia que no tuviese que competir con una gran cadena nacional que los
había llevado a la ruina en la ciudad donde vivían, pero una sucursal de esa
cadena también se instala allí.
miércoles, 19 de abril de 2017
bicicletas chinas
Mi amigo Ng está de nuevo en Beijing, desde donde envía fotos y breves comentarios a través de un grupo de WhatsApp. Como hoy es el Día Mundial de la Bicicleta nos pareció apropiado difundir estas fotos que Ng tomó allá en China sobre sus bicicletas.
Según postea Ng el 13 de abril pasado: "En los 70 Beijing era una constelación superpoblada de bicicletas. El crecimiento como una bomba llevó a todo el mundo a la motocicleta y luego al auto. Ahora es el regreso a la bicicleta. Fíjense la timidez con que los chinos se montan a la tendencia: Esto es en el exterior de la estación de subte de Babaoshan. Casi todas las bicicletas se alquilan por WeChat. Cuesta 2 pesos."
Y esto anotaba el lunes pasado: "Los otros días les hablaba de la rehabilitación de las bicicletas. Esta es una terminal del subte, en un territorio que podría asemejarse a los campos que están más allá de José León Suárez."
"La mayoría se usan con el sistema de alquiler que les comenté, usando la red social WeChat, pagando 1 yuan = 2,2 pesos cada vez que la usás. Hay tres compañías que compiten por el mercado (ven la amarilla y la naranja, también hay una azul). Por ahora trabajan a pérdidas –de millones de yuanes."
Este miércoles al mediodía (nuestro mediodía), Ng halló estos bicicarros y anotó: “Ahora está lleno de carritos onda supersónicos, de manera que éstos son reminiscencias del pasado, pero bueno, cuando los tiempos se aceleran demasiado se produce este revoltijo de épocas. Estos carricletas los encontré en un hutong, uno de esos barrios muy viejos, que se convirtieron en una especie de antigüedad eterna.”
Y agrega: "No podrías creer las cosas que transportan. Transportan cosas de mundos a los que el hombre jamás ha llegado."
Las que siguen son fotos de un "hutong" en Beijing.
La escenografía y locación del film Kung Fu Hustle (que se rodó en Shangai) esuvo inspirada en estos hutongs.
Según postea Ng el 13 de abril pasado: "En los 70 Beijing era una constelación superpoblada de bicicletas. El crecimiento como una bomba llevó a todo el mundo a la motocicleta y luego al auto. Ahora es el regreso a la bicicleta. Fíjense la timidez con que los chinos se montan a la tendencia: Esto es en el exterior de la estación de subte de Babaoshan. Casi todas las bicicletas se alquilan por WeChat. Cuesta 2 pesos."
Y esto anotaba el lunes pasado: "Los otros días les hablaba de la rehabilitación de las bicicletas. Esta es una terminal del subte, en un territorio que podría asemejarse a los campos que están más allá de José León Suárez."
"La mayoría se usan con el sistema de alquiler que les comenté, usando la red social WeChat, pagando 1 yuan = 2,2 pesos cada vez que la usás. Hay tres compañías que compiten por el mercado (ven la amarilla y la naranja, también hay una azul). Por ahora trabajan a pérdidas –de millones de yuanes."
Este miércoles al mediodía (nuestro mediodía), Ng halló estos bicicarros y anotó: “Ahora está lleno de carritos onda supersónicos, de manera que éstos son reminiscencias del pasado, pero bueno, cuando los tiempos se aceleran demasiado se produce este revoltijo de épocas. Estos carricletas los encontré en un hutong, uno de esos barrios muy viejos, que se convirtieron en una especie de antigüedad eterna.”
Y agrega: "No podrías creer las cosas que transportan. Transportan cosas de mundos a los que el hombre jamás ha llegado."
Las que siguen son fotos de un "hutong" en Beijing.
La escenografía y locación del film Kung Fu Hustle (que se rodó en Shangai) esuvo inspirada en estos hutongs.
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domingo, 9 de abril de 2017
posverdad y negacionismo
A fines de 2016 desde
Oxford Dictionaries eligieron como palabra del año “post-truth”, posverdad,
a la que describen como “un adjetivo que se define por ser ‘relativo o que
denota circunstancias en las cuales los hechos objetivos son menos influyentes
al modelar la opinión pública que las apelaciones a la emoción o las creencias
personales’.”
El mismo artículo de presentación de la palabra
señala que el concepto de posverdad existe desde la década pasada, pero que
tuvo un pico de frecuencia durante 2016 en el contexto del referéndum de la Unión
Europea (Brexit) en el Reino Unido y las elecciones presidenciales en los
Estados Unidos y que también se asocia con un sustantivo particular en la frase
políticas de la posverdad.
Imagen tomada de Oxford Dictionary.
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lunes, 3 de abril de 2017
salir
Lo escribe Martín Rodríguez, la entrada completa se lee aquí:
«Otra posible forma de ver la división es entre “politizados”
y “apolíticos”; si lo pensamos a través de los usos de la plaza pública.
Digamos: en los protocolos de esa “ocupación”. Si una marcha politizada está
llena de banderas particulares (agrupaciones, partidos, sindicatos, movimientos
sociales, centro de estudiantes), la de los apolíticos apela a una sola bandera
(la nacional), como si sólo fuera posible expresarse a través de la máxima
abstracción universal de la bandera celeste y blanca (cada vez más celeste,
cada vez más blanca), ya que lo contrario sería político. Una república
universal que se siente amenazada por las partes. Sociedad y Estado versus
política. Un partido político (PRO) celebrando una marcha porque no es
política. Otra paradoja.
«Los politizados marchan y usan ese espacio que crean como
forma y fondo: estar en la calle es bueno, es también un fin en sí mismo además
de la necesidad. De algún modo se combina la tradición sacrificial de la
izquierda (barricadas, piquetes) con la tradición festiva del peronismo
(carnaval, fiesta del 1ero de Mayo, etc.). Las marchas republicanas revisten
una idea de “última vez”, de “tuve que salir”, es decir, de excepción en el
cruce de la frontera entre lo privado y lo público. Por eso muchas veces el
ceño fruncido, el cartel personal, el mensaje completamente humillante que no
fue constatado en ningún diálogo colectivo. Un ciudadano convocado que sale a
poner fin a las otras plazas: como si dijera “este era mi límite”. Actúa bajo
esa ofensa: me hicieron ir a la plaza. Tiene un andar como si en su sola
presencia restableciera el orden perdido. Una señora la tarde del 1 de abril
dijo: “tengo sesenta años, es la primera vez que salgo”.»
La manifestación en Rosario al caer la tarde del 1 de abril pasado. A pocos metros, esa misma noche, se realizó la vigilia por los veteranos y caídos en Malvinas. En su bitácora, mi amigo Ng escribe: "La Plaza cuando está llena sólo de banderas celeste y blanca me da miedo y me repugna." Comparto ese temor.
viernes, 31 de marzo de 2017
ann pettifor: feminismo y antineoliberalismo
¿Qué es el dinero? Puede parecer
el tipo de pregunta que alguien se hace tarde en la noche, mirando a un puñado
de billetes arrugados con los ojos inyectados de sangre. Pero a medida que avanzan
las preguntas más incisivas, esta es realmente muy importante, porque la
respuesta depende en gran medida de qué clase de dinero se está hablando y de a
quién se ha planteado la pregunta. Algún “dinero” –un porcentaje muy pequeño–
es efectivo. El resto es imaginario (“fiat currency”, como se conoce), una
vasta red de contratos. El cheque de $ 25 de cumpleaños de la abuela es un tipo
de contrato. El pago eliminado de su tarjeta de crédito para comprar zapatos,
es otro. Cuando el banco ingresa la secuencia de dígitos en una pantalla que señala
el préstamo que le dio a una pequeña empresa, son dos contratos: el primero
garantiza que el banco le suministrará fondos para los bienes y servicios que
necesita; el otro, que garantiza que va a ser eeembolsado el préstamo en una
fecha posterior, más intereses. ¿Por qué es importante saber la diferencia
entre “dinero” y efectivo? Bueno, porque según Ann Pettifor, economista
política con sede en Londres, famosa por estar entre las pocas para predecir el
colapso financiero de 2008, la teoría monetaria es una cuestión feminista.
El nuevo libro de Pettifor, “La producción del dinero: cómo acabar con el poder de los bancos”, apunta a dilucidar
la naturaleza del dinero para ayudar a las mujeres a abogar por sus
necesidades. Dinero, crédito, tasas de interés, regulaciones bancarias, cómo se
contabilizan las cosas en el presupuesto público. Todo esto, sostiene Pettifor,
tiene efectos tangibles en la vida de las mujeres y en la condición de la
sociedad en su conjunto. Y para hacer el cambio, habrá que apasionarse por
temas que la mayoría estuvimos condicionados a considerar como obvios.
Andy Warhol, "Dollar Sign", imagen tomada de Guy Hepner.
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martes, 21 de marzo de 2017
libros silvestres
“Soy artesana”, dice Carolina
Musa, editora de Libros Silvestres,
una “editorial rosarina de literatura infantil y
juvenil. Conectando a lectores curiosos y exigentes de todas las edades con
textos literarios de la actualidad”, según reza el encabezado de su página en Tumblr.
Lo de “artesana” viene a propósito
de su fascinación por los libros “pop-up”
que realiza de manera por entero artesanal.
Los libros pop-up son esos volúmenes
que se despliegan en cuatro dimensiones, con estructuras de cartón capaces de
abrirse y cerrarse cuando se pasa la página. Cada uno de los libros de la
editorial que dirige Musa tiene ilustraciones; su tarea, como editora incluye
no sólo el encuentro con un texto, también con quien va a ilustrar el libro.
“Me da pena que los libros para adultos no tengan dibujos”.
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lunes, 20 de marzo de 2017
'tis a pity she was a whore
Hace poco más de un año Pablo Jubany nos recomendó BowieSongs, un blog dedicado a analizar e historizar canciones y temas en la obra de David Bowie.
Hace una semana, Chris O’Leary, autor del blog (dicho sea de paso, el blog mismo va a convertirse en un libro de la genial editorial Zero Books, la misma que publicó a Mark Fisher o Simon Reynolds), publicó un extenso comentario sobre "'Tis a pity she was a whore", la versión de Blackstar y la del demo que Bowie grabara dos años antes de sacar su último disco.
No sólo nos lleva a la fuente de la que sale el título de la canción (un libro de John Ford) y analiza las obsesiones y citas de Bowie, también abunda en la historia de la banda de jazz que lo acompañó a grabar ese tema y varios del último disco.
Así conocemos en detalle y con gran placer al saxofonista Donny McCaslin (además de otros "temas" de Bowie, como los vorticistas británicos, entre muchos más rincones proyectados en esa inmensa canción), a quien encontramos en uno de los Tiny Desk Concerts de la NPR en un recital que pone los pelos de punta y en el que hace una maravillosa versión de "Lazarus".
Y para cerrar y continuar nuestra humilde guerra contra la red social de los mirones y las abuelas, la entrada de O'Leary tiene 55 comentarios, ninguno de trolls.
Hace una semana, Chris O’Leary, autor del blog (dicho sea de paso, el blog mismo va a convertirse en un libro de la genial editorial Zero Books, la misma que publicó a Mark Fisher o Simon Reynolds), publicó un extenso comentario sobre "'Tis a pity she was a whore", la versión de Blackstar y la del demo que Bowie grabara dos años antes de sacar su último disco.
No sólo nos lleva a la fuente de la que sale el título de la canción (un libro de John Ford) y analiza las obsesiones y citas de Bowie, también abunda en la historia de la banda de jazz que lo acompañó a grabar ese tema y varios del último disco.
Así conocemos en detalle y con gran placer al saxofonista Donny McCaslin (además de otros "temas" de Bowie, como los vorticistas británicos, entre muchos más rincones proyectados en esa inmensa canción), a quien encontramos en uno de los Tiny Desk Concerts de la NPR en un recital que pone los pelos de punta y en el que hace una maravillosa versión de "Lazarus".
Y para cerrar y continuar nuestra humilde guerra contra la red social de los mirones y las abuelas, la entrada de O'Leary tiene 55 comentarios, ninguno de trolls.
sábado, 18 de marzo de 2017
mentiras del neoliberalismo
Entrevista de Sharmini Peries en Real News Network reproducida en CounterPunch. Cotejada con la traducción de Adrián Sánchez Castillo en SinPermiso. Fragmento final de otra entrevista de Peries en CounterPunch: "El nuevo feudalismo".
Michael Hudson es un distinguido profesor e investigador de Economía de la Universidad de Missouri, en Kansas, Estados Unidos. Es autor de numerosos libros publicados en EEUU y Gran Bretaña, incluidos, The Bubble and Beyond (“La burbuja y más allá”) y Finance Capitalism and Its Discontents (“Capitalismo financiero y sus malestares”), Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy (“Matar al huésped: cómo la deuda y los parásitos financieros destruyen la economía global”), y más recientemente, J is for Junk Economics (“La B es de Economía basura”). Según Paul Craig Roberts, del Instituto de Economía Política, “Hudson es el mejor economista del mundo. De hecho, es el único economista en el mundo. Casi todo el resto son los neoliberales, que no son economistas, sino cómplices de los intereses financieros”.
El 1 de marzo pasado la revista californiana
CounterPunch.org publicó una entrevista que Sharmini
Peries, le hizo a Hudson a propósito de J Is For Junk Economics, cuyo
subtítulo es “Una guía para la realidad en épocas de engaño” y trata –según su página
de promoción en Amazon– de explicar “cómo funciona de verdad la economía
mundial y quiénes son los ganadores y perdedores. El libro incluye más de 400
entradas concisas y mordaces, varios ensayos, y un completo índice de temas.”
—Michael, su libro recuerda algunas de las palabras clave
del crítico cultural británico Raymond Williams. La suya fue una contribución
increíble a la crítica cultural, una crítica de los estudios sociales y
culturales como disciplina. Y pienso que J Is For Junk Economics va a realizar
una contribución fenomenal al campo de la economía. Sería una referencia en
manos de la gente para volver atrás, especialmente para que los estudiantes
regresen y estudien tu versión de la definición de esos términos, para que
observen la economía desde una perspectiva crítica. Así que mi primera pregunta
es ¿por qué escribiste este libro?
—En principio lo escribí como apéndice a un libro que iba a
llamarse, The Fictitious Economy (“La economía ficticia”). Terminé el
borrador antes de la crisis de 2008. Mi tesis era que la forma en la que la
economía es descrita en la prensa y en los cursos de la Universidad tiene muy
poco que ver con cómo funciona realmente la economía. La prensa y las informaciones
periodísticas utilizan una terminología hecha de eufemismos bien elaborados
para confundir el entendimiento de cómo funciona la economía.
Además de ofrecer palabras clave para explicar qué es positivo
y cómo entender la economía, discuto el vocabulario engañoso, el doble
pensamiento de George Orwell utilizado por los medios, lobistas financieros y
empresariales para persuadir a la gente de que la austeridad y el endeudamiento
es la clave del crecimiento, no su antítesis. El motivo es hacerles actuar
contra sus propios intereses, dibujando una imagen ficticia de la economía como
si fuese un universo paralelo.
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lunes, 13 de marzo de 2017
lo que la época tiene para ofrecer
La lectura política de eso que –no sin liviandad– podríamos llamar "fenómeno ricotero" existe y se llama Redondos, a quién le importa. Lo escribieron Ezequiel Gatto, Agustín J. Valle e Ignacio Gago. Allí, entre otros paisajes conceptuales excepcionales, leemos: “Así como Los Redondos no se quebraron con la Dictadura porque nunca compitieron con el Estado, tampoco se quedaron vacíos en los noventa porque nunca creyeron en la esperanza de los ochenta. No llegaron a los noventa bañados en desilusión. Siempre un reservorio, un nosotros autoconstituido y permeable, unos parámetros estratégicos asentados en habitar su tiempo y, a la vez, fugar de lo que la época tenía para ofrecer.”
Bien, esos eran los Redondos, los incidentes que terminaron con la vida de dos personas en Olavarría y dejaron una docena de heridos el sábado pasado tuvieron como principal protagonista al ex líder de la banda.
Pero nos interesa señalar, en principio, esta suerte de rulo, esta figura del pasado inmediato que se parece a una serpiente que se muerde la cola: la semana pasada comenzó con una movilización docente, siguió con una marcha de la CGT que convocó a una cantidad de manifestantes inédita desde los años 80 (un estimado de 250 mil personas) y terminó con una rebelión de las bases que pedían la cabeza de los dirigentes por no definir la fecha de un paro general. El miércoles siguiente, la movilización por el Día de la Mujer reunió en distintas ciudades del país una cantidad impresionante de manifestantes que volvieron a hacer reclamos de clase.
La calle volvió a ser un lugar de disputa y ejercicio de la política, con cientos de miles de personas movilizadas.
El recital del Indio Solari en Olavarría, el sábado último, reunió casi el doble de gente que la marcha de la CGT, según estimaciones que llegan a la cuenta de 500 mil seguidores del Indio movilizados. Las dos muertes y los heridos que hoy deshacen la fiesta de ese recital –además de los disturbios debidos a la mala organización: Olavarría vio superada al menos dos veces su población– es, en la enumeración que estamos ensayando acá, una suerte de "vuelta a la normalidad" que se lee en las declaraciones del presidente Macri: "Esto es lo que sucede cuando uno pasa por arriba de las normas". Nuevamente, el cinismo: el tipo que se hizo su fortuna y la engrosa gracias a la estatización de su deuda privada se da el lujo de señalar el debido respeto de las normas. Con esa sentencia, acaso sincera, transparenta su pensamiento: el mal es producto de uno o más individuos que no supieron atenerse a las normas, como si se tratara de un negocio que salió mal.
No quiero llamar tragedia a lo que sucedió en Olavarría –porque la tragedia exige una "unidad" de sentido comunitaria y este incidente está lejos de proveerla–, pero tampoco puedo olvidar el dolor de los deudos de las víctimas. Digamos que el incidente de Olavarría le devuelve al régimen macrista la foto que el régimen deseaba (encima, con los fantasmas del gobierno anterior y hasta con algunos zombies K merodeando la escena), la de la movilización convertida en una decisión individual, privada. En ese sentido, y volviendo al libro que mencionamos al principio, Olavarría pareció ofrecerle al Indio el océano de gente ideal para que le líder de los Redonditos claudicara en su deber de "fugar de lo que la época tenía para ofrecer".
Bien, esos eran los Redondos, los incidentes que terminaron con la vida de dos personas en Olavarría y dejaron una docena de heridos el sábado pasado tuvieron como principal protagonista al ex líder de la banda.
Foto de DyN/El Popular de Olavarría (tomada de La Nación).
Pero nos interesa señalar, en principio, esta suerte de rulo, esta figura del pasado inmediato que se parece a una serpiente que se muerde la cola: la semana pasada comenzó con una movilización docente, siguió con una marcha de la CGT que convocó a una cantidad de manifestantes inédita desde los años 80 (un estimado de 250 mil personas) y terminó con una rebelión de las bases que pedían la cabeza de los dirigentes por no definir la fecha de un paro general. El miércoles siguiente, la movilización por el Día de la Mujer reunió en distintas ciudades del país una cantidad impresionante de manifestantes que volvieron a hacer reclamos de clase.
La calle volvió a ser un lugar de disputa y ejercicio de la política, con cientos de miles de personas movilizadas.
El recital del Indio Solari en Olavarría, el sábado último, reunió casi el doble de gente que la marcha de la CGT, según estimaciones que llegan a la cuenta de 500 mil seguidores del Indio movilizados. Las dos muertes y los heridos que hoy deshacen la fiesta de ese recital –además de los disturbios debidos a la mala organización: Olavarría vio superada al menos dos veces su población– es, en la enumeración que estamos ensayando acá, una suerte de "vuelta a la normalidad" que se lee en las declaraciones del presidente Macri: "Esto es lo que sucede cuando uno pasa por arriba de las normas". Nuevamente, el cinismo: el tipo que se hizo su fortuna y la engrosa gracias a la estatización de su deuda privada se da el lujo de señalar el debido respeto de las normas. Con esa sentencia, acaso sincera, transparenta su pensamiento: el mal es producto de uno o más individuos que no supieron atenerse a las normas, como si se tratara de un negocio que salió mal.
No quiero llamar tragedia a lo que sucedió en Olavarría –porque la tragedia exige una "unidad" de sentido comunitaria y este incidente está lejos de proveerla–, pero tampoco puedo olvidar el dolor de los deudos de las víctimas. Digamos que el incidente de Olavarría le devuelve al régimen macrista la foto que el régimen deseaba (encima, con los fantasmas del gobierno anterior y hasta con algunos zombies K merodeando la escena), la de la movilización convertida en una decisión individual, privada. En ese sentido, y volviendo al libro que mencionamos al principio, Olavarría pareció ofrecerle al Indio el océano de gente ideal para que le líder de los Redonditos claudicara en su deber de "fugar de lo que la época tenía para ofrecer".
mutaciones
Pocas cosas envejecen tan rápido
como el futuro. Es cierto lo que dice Guillermo
Piro, Julio Verne debería ser considerado un autor de “política
ficción”: en su época estaba “notablemente familiarizado con el conjunto de
las tensiones políticas del planeta”. Pero de alguna forma muchos escritores de
ciencia ficción lo estuvieron. Y cito tres casos que nos interesan: Philip
K. Dick, J.G.
Ballard y Cordwainer
Smith (este último, seudónimo de Paul Lineberger, especialista en guerra
psicológica norteamericano). El futuro de Dick y de Ballard, más allá de
algunas ambientaciones espaciales del primero, es ni más ni menos que el
actual, el del mundo sumergido: en Dick, la sumersión en lo que llamamos
virtualidad; en Ballard –su segunda novela se llamó The Drowned World: El mundo
sumergido, literalmente, ahogado–, el hundimiento en “la quietud terminal
de mundo satisfecho” (la descripción es de Marcelo
Cohen). Cordwainer Smith (1913-1966), en cambio, es una rara avis, con un
futuro que aún sigue siendo futuro, es decir, conserva cierta promesa
irrealizada, incluso corrida de esa cosa decimonónica que confundía futuro con
progreso. De todos modos, su procedimiento es el de tantos fabulistas, sitúa
sus historias en lo remoto del porvenir, catorce mil años allá adelante, cuando
la humanidad se ha lanzado a la conquista definitiva y total del universo. Lo
que nos inquieta de semejante fábula no es tanto la epopeya futurista (nuestro
autor despliega su obra de modo elíptico y fragmentario, a través de cuentos
que saltan de un a otro milenio), sino algunos detalles, por ejemplo, que para
tamaña aventura el hombre deba mutar, unirse al animal como en los tiempos
primigenios.
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sábado, 11 de marzo de 2017
el ciberpatrullaje del régimen
A fines del último enero un tuit de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich que rezaba “Macri gato” dio a entender que la funcionaria no tenía ya gobierno de su cuenta de Twitter. Pero eso era lo de menos. Lo grave –cosa sobre la que no se insistió lo suficiente– era que varias cuentas del Ministerio de Seguridad, incluso la dirección de correo electrónico para que los ciudadanos denuncien de manera anónima a narcotraficantes, habían sido vulneradas por hackers a través del más estúpido de los métodos de hackeo, el phishing, un cazabobos para el que cualquiera pretende que un ministerio de esa envergadura esté a resguardo (un correo electrónico enviado desde una cuenta falsa que requiere ir a un sitio también trucho donde hay que ingresar la contraseña real de una cuenta).
La Policía Federal detuvo a dos personas a las que acusó del hackeo e inició una causa. La semana pasada, luego de que se publicaran en internet el auto de procesamiento –una suerte de resumen del expediente–, Javier Smaldone, especialista cordobés en seguridad digital que desde hace casi diez años es en uno de los principales activistas en contra del voto electrónico, se enteró de que aparece mencionado en esa causa y fue investigado a través de lo que el juez denominó “ciberpatrullaje” sobre sus movimientos y los de su familia por haber retuiteado aquél tuit.
“Lo más importante no es el hackeo del Twitter de Patricia Bullrich –insiste Smaldone por teléfono–, ese fue el síntoma. Lo que pasó de fondo es que hackearon cuentas del ministerio de Seguridad. Se da porque Patricia Bullrich comete la torpeza –que es más que torpeza– de usar su cuenta oficial del ministerio para registrarse en Twitter y, como le habían entrado al mail le cambiaron la contraseña y pudieron entrar al Twitter. El problema empieza cuando una persona o un grupo –no se sabe y difícilmente sea el que está procesado– toma control de varias cuentas del ministerio de Seguridad mediante una operación de phishing, un cazabobos. Eso es lo grave. Tomaron control de la ministra pero también de la cuenta donde se reciben las denuncias. A ver, pongamos en contexto: ministerio de Seguridad de la Nación, están lidiando con el crimen organizado de alto nivel, con las mafias de la trata de personas, del narcotráfico, el contrabando. En México se descubrió hace unos años que los Zeta tenían infiltrados en las telefónicas que les decían desde qué número los denunciaban y los tipos caían a las casas y decapitaban a todo el mundo. No estamos lejos de eso. ¡Imaginate que cualquiera puede acceder a las cuentas donde se reciben las denuncias! Y esto lo hicieron dos o tres pibes de 18 ó 20 años, tiene toda la pinta por lo que finalmente hicieron, que es tuitear las capturas de pantalla”.
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los 60 de la ucronía
En enero de 2015, cuando El hombre en el castillo (la serie de Amazon) aún promovía el piloto para tantear su financiación, había dado con este artículo de Tom Fassbender en GeekDad en el que señalaba: "Si los nazis y el Japón imperial se hubieran apoderado del mundo en 1947, es muy poco probable que el rock and roll hubiese nacido, o al menos se hubiera popularizado, y la música en El hombre en el castillo es perfecta en este sentido. El show se abre con una versión de "Edelweiss", y gran parte de la música que sigue es una reminiscencia de finales de 1940 de la era pop-schmaltzy (el pop sentimental europeo) á la Andrews Sisters y Bing Crosby."
Leo ahora, a poco de anunciarse una tercera temporada (ya sin Frank Spotnitz), una nota que Bob Boilen le hace en la NPR a Brian Burton, quien está recreando con Sam Cohen canciones de los tempranos 60 (la serie transcurre en 1962) a los que le da una textura más oscura en las voces de Sharon van Etten, Beck, Norah Jones, Angel Olsen y otros.
Sin embargo, pese a las impresionantes versiones, no noté ese toque pop-schmaltzy que me hacía imaginarme a Bryan Ferry reversionando sus temas de Roxy Music en sintonía con las canciones de vaudeville de los 40.
Acá dejo las maravillosas versiones de Van Etten de "The End of the World" y de Sam Cohen de "House of the Rising Sun".
(Acá hay una playlist de las canciones de la primera temporada.)
Leo ahora, a poco de anunciarse una tercera temporada (ya sin Frank Spotnitz), una nota que Bob Boilen le hace en la NPR a Brian Burton, quien está recreando con Sam Cohen canciones de los tempranos 60 (la serie transcurre en 1962) a los que le da una textura más oscura en las voces de Sharon van Etten, Beck, Norah Jones, Angel Olsen y otros.
Sin embargo, pese a las impresionantes versiones, no noté ese toque pop-schmaltzy que me hacía imaginarme a Bryan Ferry reversionando sus temas de Roxy Music en sintonía con las canciones de vaudeville de los 40.
Acá dejo las maravillosas versiones de Van Etten de "The End of the World" y de Sam Cohen de "House of the Rising Sun".
(Acá hay una playlist de las canciones de la primera temporada.)
martes, 7 de marzo de 2017
los demonios del neoliberalismo
[Junto con Fernanda Frola y Victoria Alma Salinas
tradujimos esta conferencia sobre el demonio y el neoliberalismo que
Adam Kotsko dio en la Universidad de Tennessee, en la ciudad de Knoxville, y en varias universidades de Australia y Nueva Zelanda incluida
la Escuela Continental de Filosofía de Melbourne. El original en inglés fue publicado en su blog el 27 de septiembre de 2016. El mismo Kotsko nos dio permiso para publicarla.]
Esta
conferencia representa el desarrollo de un proyecto en el cual he estado
trabajando por muchos años: la reinterpretación del demonio desde la
perspectiva de la teología política. El año pasado completé la primera fase del proyecto, una genealogía histórica del demonio, desde
el desarrollo de la figura, con sus raíces en la tradición bíblica hebrea hasta
su rol decisivo en el cristianismo medieval en occidente.
Mi
tesis es que el demonio es al mismo tiempo una figura teológica y política, de
la misma manera que el Dios en la biblia hebrea (y por lo tanto el del cristianismo)
es también una figura teológica y política. Dios es concebido como el
gobernante directo de los israelíes –Él garantiza supervivencia, los libera de
la esclavitud, les provee el código legal y les asegura un territorio para
ellos. Todo lo que hace un gobernante en la tierra, él también lo hace. Pero
con el tiempo, los autores bíblicos se mostraron cada vez más convencidos de
que Dios nos es meramente el gobernante de Israel, sino que, de alguna manera,
es el de todo el mundo. Y esto significa que sus verdaderos rivales no son los
dioses paganos –quienes generalmente son descartados por ser ridículamente
inadecuados, estatuas hechas de piedra y madera–, sino los otros que pretenden
gobernar el mundo.
En el
libro sostengo que todavía estamos viviendo, de alguna manera, en una versión
de la “minoría monoteísta” que surgió en Israel y que si queremos entender la
relación entre el cristianismo medieval y la modernidad secular, la perspectiva
más productiva es la de los problemas políticos-teológicos que surgieron
alrededor de la figura del demonio. Y ahora que mi libro ha establecido la
genealogía histórica en términos generales, quisiera ajustar el foco y
mostrarles cómo mi tesis puede ayudarnos a entender la dinámica del
neoliberalismo como una manifestación extrema y autodestructiva del paradigma
moderno secular político-teológico.
Una de las ilustraciones de William Blake del Libro de Job. Imagen tomada de Wikipedia. El resto de las imágenes fueron tomadas de la misma fuente.
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sábado, 4 de marzo de 2017
cinco años más tarde
En agosto de 2012 el niño y sus primos posaron para una fotografía en una esquina de Refinería. Ayer, el niño y la sobrina idearon una recreación de esa escena cinco años más tarde.
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miércoles, 1 de marzo de 2017
villanos y neoliberalismo
El presidente Mauricio Macri se jactó en su
discurso de apertura de sesiones ante el Congreso de la profundización de
la lucha contra el narcotráfico y volvió a poner en agenda un “debate” sobre la
edad de imputabilidad penal de los jóvenes.
El del narcotráqfico es hoy el mejor discurso para crear villanos que parecen ajenos a la dinámica del neoliberalismo.
Como suele suceder, las ficciones –que no son fantasías ni inventos, sino lecturas diversas de lo que convenimos en llamar realidad– ya señalaron estos caminos de varias formas. Aquí nos concentraremos en series de televisión.
Como suele suceder, las ficciones –que no son fantasías ni inventos, sino lecturas diversas de lo que convenimos en llamar realidad– ya señalaron estos caminos de varias formas. Aquí nos concentraremos en series de televisión.
Dos series sentaron el paradigma para pensar el
narcotráfico, The Wire (HBO, 2002-2008)
y Breaking Bad (AMC,
2008-2013), las demás suman
anécdotas, detalles particulares o biografías: Narcos y toda la lista.
En marzo de 2015 el entonces presidente de Estados Unidos,
Barack Obama –acaso un poco tarde– mantuvo una entrevista en la Casa Blanca
con David Simon, escritor, ex periodista y creador de la serie The Wire, de la que Obama fue siempre un
declarado admirador. El motivo de la conversación era la Guerra contra las
Drogas, desatada en la era Nixon, atemperada luego y profundizada en la
presidencia de los Bush, y que su administración continuó.
Cable a tierra
En la entrevista Obama necesitaba del relato de Simon en la
serie para argumentar que era necesario dejar de encarcelar personas por
delitos no violentos involucrados con las drogas, lo que había llevado a generaciones
a privarse de la presencia de un padre, etcétera.
Ese sólo hecho, el encuentro de un presidente con el creador
de una serie para referirse a un tema central de la política interior: Estados
Unidos es el país con mayor cantidad de presos del mundo, el 40% son
afroamericanos cuando ese sector de la población apenas representa el 7% del
total, ya habla de la grandeza de la serie.
Pero su mayor mérito es haber llevado a la pantalla el
proceso por el cual el narcotráfico se convierte en una verdadera economía alternativa
cuando la ciudad de Baltimore –en Maryland, de donde es Simon– se “gentrificó”,
es decir, convirtió sus espacios públicos y sus tierras más codiciadas en una
mercancía de intercambio de la especulación financiera.
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