Vista esta madrugada: Tóxico, en Cine.ar.
El guión está hecho como en sketches. Se aprecia el grado de "previsión": imaginan una pandemia antes de la pandemia (con los barbijos y el temor al contagio), pero por fuera de esa idea –con la decisión narrativa acaso inmejorable de dar por sentado que el espectador sabe lo que pasa–, todo lo demás acontece en situaciones que deben más a la televisión que al cine.
Lo autoral parece reducido a la elección de una banda sonora y unos actores que a esta altura son apenas una evocación.
La pandemia del film tiene que ver con el insomnio. Maravillosa idea, como otras del film, aunque son sólo ideas.
Me pregunto de dónde viene esa convención de que los chistes no sen cuentan y, como espectadores, debemos aceptar que si los actores se ríen es porque hay un chiste de por medio, aunque nunca nadie lo formule: ¿no hay dialoguistas, una excesiva confianza en las dotes actorales? Cómo saberlo.
La vi de principio a fin. Es poco, acaso algo.
socio
"I don't want to belong to any club that will accept people like me as a member." Groucho Marx en Groucho and Me (1959).
domingo, 26 de abril de 2020
viernes, 24 de abril de 2020
pandemia y ciudad
De creer a los
principales epidemiólogos, la pandemia del nuevo coronavirus va durar y, muy
probablemente, cambiará los hábitos sociales que tanto extrañamos en estos días
de aislamiento.
Si bien las
particularidades del covid-19 –la enfermedad causada por el coronavirus– está
aún en estudio, se teme una segunda
ola y, con ello, la prolongación de las medidas de distanciamiento
social que vuelven al mundo anterior a la pandemia una fantasmagoría.
Sin embargo, la
convivencia de la sociedad –y, en este caso, la sociedad argentina– con una
epidemia, no es nueva. Durante décadas y, sobre todo a principios del siglo XX,
cuando se celebró el
Centenario de la revolución de Mayo, la presencia endémica de la
tuberculosis marcó transformaciones urbanas en las principales ciudades de la
Argentina de entonces –nuestro Parque Independencia y otros “pulmones” verdes
rosarinos son un testimonio palpable de ello– e incluso convirtió a Córdoba en
la provincia con más muertos por la enfermedad, estadística alcanzada luego de
que el clima serrano se promoviera como turismo sanitario ante la falta de una
cura que llegaría recién en la década de 1950, con el descubrimiento de los
antibióticos.
A fines de los 90
el historiador Diego Armus publicó La
ciudad impura (reeditado en 2011
pero sin versión electrónica hasta ahora), donde reconstruye y analiza la
historia de la tuberculosis en Buenos Aires; una narrativa en la que se cruza
la literatura, el tango, el dato histórico, la medicina y la arquitectura: la
tuberculosis era omnipresente en los hábitos y costumbres porteños, al punto
que llevó a transformaciones de la ciudad que configuraron la urbe –en su doble
dimensión, topográfica y cultural o, mejor, “espiritual”– que hoy conocemos.
Antonio Berni, "Primeros pasos" (1936), en el Museo Nacional de Bellas Artes. Una imagen de la costurera que ve en los sueños de su hija los de su juventud.
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viernes, 10 de abril de 2020
el mundo no va a cambiar, sino a acelerarse
Atravesamos lo que en todos los
sentidos es una gran crisis. Es natural suponer que resultará un punto de
inflexión en la historia moderna. En los meses transcurridos desde la aparición
de covid-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, los analistas han
discutido sobre el tipo de mundo que la pandemia dejará a su paso. Pero la
mayoría arguye que el mundo al que estamos entrando será fundamentalmente
diferente del que existía antes. Algunos predicen que la pandemia provocará un
nuevo orden mundial liderado por China; otros creen que provocará la
desaparición del liderazgo de China. Algunos dicen que terminará con la
globalización; otros esperan que marque el comienzo de una nueva era de
cooperación global. Y aún otros proyectan que recargará el nacionalismo,
socavará el libre comercio y conducirá a un cambio de régimen en varios países,
o que sucederá lo que se mencionó arriba.
Pero es poco probable que el
mundo que siga a la pandemia sea radicalmente diferente del que la precedió.
Covid-19 no cambiará tanto la dirección básica de la historia mundial sino que
la acelerará. La pandemia y la respuesta a la misma han revelado y reforzado
las características fundamentales de la geopolítica en la actualidad. Como
resultado, esta crisis promete ser menos un punto de inflexión que una estación
de tránsito a lo largo del camino por el que el mundo ha estado viajando
durante las últimas décadas.
Es demasiado pronto para predecir
cuándo terminará la crisis. Ya sea en seis, 12 o 18 meses, el tiempo dependerá
del grado en que las personas sigan las pautas de distanciamiento social y la
higiene recomendada; la disponibilidad de pruebas rápidas, precisas y
asequibles, medicamentos antivirales y una vacuna; y el alcance del alivio
económico proporcionado a individuos y empresas.
Sin embargo, el mundo que surgirá
de la crisis será reconocible. Declinación del liderazgo estadounidense, una
indecisa cooperación global, división en el gran poder: todo esto caracterizó
el entorno internacional antes de la aparición de covid-19, y la pandemia los
ha liberado llevándolos a un grado de agudeza mayor que nunca. Es probable que
esas sean las características más destacadas del mundo que sigue.
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martes, 7 de abril de 2020
la revolución intergaláctica
Desde su esperanza en la convivencia entre humanos y delfines
hasta sus aseveraciones de que los ovnis provenían de extraterrestres
comunistas, las raras creencias de J. Posadas son hoy una leyenda en incontables
memes. Pero una nueva biografía indaga en su optimismo revolucionario y sugiere
por qué el trotskista argentino es objeto hoy día de una irónica veneración.
David Broder | Jacobin
Posadas (1912–1981) es uno de los trotskistas más famosos —y ridiculizados—, conocido tanto por los cultos a los que dio nombre como por su afirmación de que los ovnis eran una evidencia de sociedades comunistas en otras galaxias. Junto con su creencia de que la guerra nuclear podría acelerar el advenimiento del comunismo (y sus esperanzas de que los delfines pudieran integrarse en la nueva sociedad), la xenofilia de Posadas ha alimentado su legendarización en innumerables páginas de memes, incluso impulsó a algunos a crear la Convención Posadista de los Socialistas Democráticos de América, en la que se distribuyen papeles como si se tratara de un juego de rol.
Para A.M. Gittlitz, autor de un nuevo libro sobre J. Posadas, esta irónica veneración del trotskista argentino también tiene algo que decir sobre nuestro momento político. En tiempos en los que es difícil creer en el futuro, el optimismo salvaje de Posadas aparece como una caricatura de una seriedad y un estricto sentido de fe que ahora casi se nos pierde. En su vastamente fundamentado I Want to Believe: Posadism, UFOs and Apocalypse Communism (Quiero creer –la frase de Fox Mulder en Los expedientes secretos X–: posadismo, ovnis, y comunismo apocalíptico), Gittlitz documenta el lado más serio del activismo de Posadas en el trotskismo latinoamericano de posguerra, al tiempo que sugiere que incluso sus afirmaciones más extrañas no estaban tan separadas de la ovnilogía de la época.
David Broder es el traductor de Los platillos voladores, el proceso de la materia y la energía, la ciencia, la lucha revolucionaria y de la clase trabajadora y el futuro socialista de la humanidad, de J. Posadas. Conversó con Gittlitz sobre el interés de Posadas en lo extraterrestre, la participación de sus camaradas en la Revolución Cubana y cómo se convirtió en una leyenda online.
Para A.M. Gittlitz, autor de un nuevo libro sobre J. Posadas, esta irónica veneración del trotskista argentino también tiene algo que decir sobre nuestro momento político. En tiempos en los que es difícil creer en el futuro, el optimismo salvaje de Posadas aparece como una caricatura de una seriedad y un estricto sentido de fe que ahora casi se nos pierde. En su vastamente fundamentado I Want to Believe: Posadism, UFOs and Apocalypse Communism (Quiero creer –la frase de Fox Mulder en Los expedientes secretos X–: posadismo, ovnis, y comunismo apocalíptico), Gittlitz documenta el lado más serio del activismo de Posadas en el trotskismo latinoamericano de posguerra, al tiempo que sugiere que incluso sus afirmaciones más extrañas no estaban tan separadas de la ovnilogía de la época.
David Broder es el traductor de Los platillos voladores, el proceso de la materia y la energía, la ciencia, la lucha revolucionaria y de la clase trabajadora y el futuro socialista de la humanidad, de J. Posadas. Conversó con Gittlitz sobre el interés de Posadas en lo extraterrestre, la participación de sus camaradas en la Revolución Cubana y cómo se convirtió en una leyenda online.
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sábado, 21 de marzo de 2020
el orden mundial revisitado
Con la crisis generada
por la pandemia de coronavirus, China mueve los hilos del liderazgo global –según estos columnistas– mientras Estados Unidos vacila
Con cientos de millones de personas aisladas ahora en todo el
mundo, la nueva pandemia de coronavirus se ha convertido en un evento realmente
global. Y aunque sus implicancias geopolíticas deben considerarse secundarias
con respecto a la salud y la seguridad, a largo plazo estas cuestiones pueden
resultar de igual modo importantes, en especial cuando se trata de la posición
global de los Estados Unidos. Al principio, los órdenes globales tienden a
cambiar gradualmente y luego, todo de una vez. En 1956, una intervención
fallida en Suez puso al descubierto la decadencia del poder británico y marcó
el final del reinado del Reino Unido como potencia global. Hoy, los
responsables políticos de los Estados Unidos deberían reconocer que si Estados
Unidos no se yergue para para estar a la altura del momento, la pandemia de
coronavirus podría marcar otro “momento Suez”.
Ahora está claro para todos, excepto para los partidarios más
cegados, que Washington estropeó su respuesta inicial. Los errores cometidos
por instituciones clave, desde la Casa Blanca y el Departamento de Seguridad
Nacional hasta los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
(CDC), han socavado la confianza en la capacidad y competencia del gobierno de
los EEUU. Las declaraciones públicas del presidente Donald Trump, ya sea en los
discursos de la Oficina Oval o en los tuits de la mañana, han servido para
sembrar la confusión y difundir la incertidumbre. Los sectores público y
privado han demostrado estar mal preparados para producir y distribuir las
herramientas necesarias para hacer pruebas y dar respuesta. A nivel
internacional, la pandemia amplificó los instintos de Trump de cortarse solo y
expuso cuán poco preparado está Washington para liderar una respuesta global.
martes, 17 de marzo de 2020
aclaraciones
Nota
del traductor (Adam Kotsko)*:
Giorgio Agamben me pidió que tradujera este breve ensayo, que sirve como
respuesta indirecta a la controversia en torno a su artículo sobre la respuesta
al coronavirus en Italia (aquí
está la pieza original en italiano y aquí
una traducción al inglés). [Nota bene al final]
El
miedo es un mal consejero, pero hace que aparezcan muchas cosas que
pretendíamos no ver. El problema no es dar opiniones sobre la gravedad de la
enfermedad, sino preguntar sobre las consecuencias éticas y políticas de la
epidemia. Lo primero que la ola de pánico que paralizó al país muestra es que
nuestra sociedad ya no cree en otra cosa que la vida desnuda. Es obvio que los
italianos están dispuestos a sacrificar prácticamente todo: las condiciones
normales de vida, las relaciones sociales, el trabajo, incluso las amistades,
los afectos y las convicciones religiosas y políticas, por el peligro de
enfermarse. La vida desnuda –y el peligro de perderla– no es algo que une a las
personas, sino algo que las ciega y las separa. Los otros seres humanos, como
en la plaga descrita en la novela de Alessandro Manzoni, ahora sólo son vistos
como posibles propagadores de la plaga a los que uno debe evitar a toda costa y
de los que uno necesita mantenerse a una distancia de al menos un metro. Los
muertos, nuestros muertos, no tienen derecho a un funeral y no está claro qué
sucederá con los cuerpos de nuestros seres queridos. Nuestro vecino ha sido
suprimido y es curioso que las iglesias guarden silencio sobre el tema. ¿En qué
se convierten las relaciones humanas en un país que se habitúa a vivir de esta
manera por quién sabe cuánto tiempo? ¿Y qué es una sociedad que no tiene otro
valor que la supervivencia?
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el mundo después de la pandemia
¿Qué consecuencias tendrá
la pandemia sobre la política internacional? Diez reflexiones exploratorias de Andrés Malamud
A través de un hilo de
Twitter, el politólogo argentino Andrés Malamud (@andresmalamud: recibido
en la UBA y doctorado en el Instituto Universitario Europeo, es investigador en
el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa) adelantó algunas
reflexiones sobre las consecuencias de la pandemia de covid-19 en la política
internacional, que sostuvo a través de artículos publicados en medios
extranjeros por reconocidos especialistas.
Estado
La primera de las
conclusiones es que el paso de la pandemia “fortalecerá al estado-nación en
detrimento de las organizaciones no gubernamentales (ONG), las corporaciones
multinacionales, el terrorismo transnacional y los mercados globales”.
Lo ejemplifica con una
cita a un artículo de Stephen M. Walt en
ForeignPolicy:
“La emergencia actual nos recuerda que los estados son aún los principales
actores en la política global. Cada tanto, los expertos y los académicos deslizan
que los estados son cada vez menos relevantes en los asuntos mundiales y que
otros actores o fuerzas sociales (por ejemplo: organizaciones no gubernamentales,
corporaciones multinacionales, el terrorismo internacional, los mercados globales,
y así) están socavando la soberanía y empujando
al estado hacia el basurero de la historia. Sin embargo, cuando asoman nuevos
peligros, los humanos buscamos primero y sobre todo al gobierno nacional para
protegernos”.
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lunes, 16 de marzo de 2020
¿qué puede enseñarnos el covid-19?
Muchos ven el mundo como un número inabarcable de batallas por
un premio, cada uno con su ganador y su perdedor. Para ellos, la vida es una
serie interminable de estos juegos de suma cero. Por desgracia, una de estas personas
es el presidente de los Estados Unidos.
Un ejemplo de algo que no es un juego de suma cero es una
pandemia global. La enfermedad de otra persona no es para mí una ganancia sino
una amenaza. Ninguna nación gana de la mortalidad en otra nación. Para pelear
contra el contagio, el arma principal es la cooperación, en todos los niveles,
desde el interpersonal hasta el internacional. A nivel internacional, compartir
recursos e información es esencial, porque cualquier vulnerabilidad de
cualquier nación amenaza a las personas de todas las demás naciones.
Las naciones que peleaban entre sí en la Primera Guerra Mundial
pensaron lo contrario. Así que cada uno, incluido Estados Unidos, trató la
creciente epidemia de 1918 como un secreto militar. La existencia del virus
asesino se hizo pública solo porque España, que no era una de las naciones en
guerra, se negó a censurar las noticias sobre la enfermedad. Las estimaciones
de muerte por la pandemia de 1918 varían de unos 17 millones a unos 100
millones. La guerra mató directamente a 53.000 estadounidenses. El virus mató
entre 500.000 y 675.000 estadounidenses. Una mirada más profunda revelaría que
los estragos de la guerra, junto con la cultura pervertida de la guerra, fueron
los mayores facilitadores de la pandemia, si no sus causas.
martes, 3 de marzo de 2020
la coronacrisis según roubini
El economista Nouriel Roubini predijo la crisis financiera de
2008. Ahora cree que los mercados bursátiles caerán en un 30 a 40 por
ciento debido al coronavirus. Y que Trump perderá su reelección.
Nouriel Roubini es uno de los economistas más
destacados y enigmáticos del mundo. Predijo con precisión el estallido de la
burbuja inmobiliaria de los EEUU, además de la crisis financiera de 2008, junto
con las ramificaciones de las medidas de austeridad para la Grecia endeudada.
Roubini, que es famoso por sus osados pronósticos, ahora tiene otro: cree que
el coronavirus conducirá a un desastre económico global y que, como resultado,
el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no será reelegido.
—¿Qué
tan grave es el brote de coronavirus para China y para la economía global?
—Esta crisis es mucho más severa para China y el
resto del mundo de lo que los inversores esperaban por cuatro razones. Primera:
no es una epidemia limitada a China, sino una pandemia mundial. Segunda: está
lejos de haber terminado. Esto tiene consecuencias masivas, pero los políticos
no se dan cuenta.
—¿Qué
quiere decir con eso?
—Mire solo su continente. Europa teme cerrar sus
fronteras, lo cual es un gran error. En 2016, en respuesta a la crisis de refugiados,
Schengen fue
efectivamente suspendido, pero esto es aún peor. Las fronteras italianas
deberían cerrarse lo antes posible. La situación es mucho peor que un millón de
refugiados que vienen a Europa.
Roubini: foto de AP publicada en Der Spiegel.
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martes, 25 de febrero de 2020
el gótico latinoamericano
Este oportuno volumen es testimonio de la innegable
ascendencia del gótico como objeto de investigación en los estudios
latinoamericanos. Esta ascendencia es en sí misma un eco del creciente
prestigio y dominio del gótico en América Latina y la más extensa arena
cultural global. Consideremos un ejemplo revelador: dos de las escritoras
latinoamericanas más visibles —y talentosas— de la actualidad, las argentinas
Samanta Schweblin y Mariana
Enríquez, saltaron a la fama mundial por la potencia de dos libros góticos,
la nouvelle Distancia de rescate
(traducida al inglés como Fever
Dream) –preseleccionada para el premio Man Booker–, y la colección de
cuentos Las cosas que perdimos en el
fuego (traducido, hasta ahora, a más de veinte idiomas).
En América Latina, como aciertan a señalar los editores de
este libro, la etiqueta gótico coexiste con otras: horror, terror, fantástico
(más cercano al francés “fantastique” que al inglés “fantasy”). Esta pluralidad
plantea en sí una pregunta interesante: alude al prestigio tradicionalmente
dudoso del gótico, y de cómo se concibió la literatura –como institución en
América Latina– hasta hace muy poco. Esta borradura formula una serie de tareas
para los académicos:
1) explicar por qué el gótico no asumió hasta hace poco su
nombre como tal y por qué lo hace ahora;
2) reconstruir un linaje del gótico en América Latina;
3) definir las preocupaciones, los temas y los rasgos
formales del gótico; y
4) evaluar su especificidad, tanto a nivel regional (por
ejemplo, ¿qué tiene en común el gótico en toda América Latina y qué lo
diferencia de las instancias metropolitanas del gótico o el gótico global más
desterritorializado?) y dentro de áreas particulares o naciones (por ejemplo,
¿en qué se diferencia el gótico argentino del, digamos, gótico mexicano o
caribeño?). Estas no son tareas fáciles: el objeto de investigación está
conceptualmente –y acaso de modo inherente– mal definido. ¿Es el gótico un
género definido por temas específicos, temas y giros narrativos, es un modo, o
es solo una constelación de tropos –como el pasado que regresa, la
contaminación, la criatura intermedia, y así– que refleja múltiples prácticas
discursivas, tanto ficticias como no ficticias?
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domingo, 2 de febrero de 2020
el populismo democrático argentino
Los líderes del giro a
la derecha firmaron con anticipación el epitafio del populismo latinoamericano.
Luego llegó el 18 de octubre, cuando los estudiantes de secundaria saltaron el
molinete del subte de Santiago de Chile en protesta por un aumento del 5 por
ciento. La consiguiente represión brutal lanzó una de las mayores protestas
sociales en la historia de Chile, que hizo añicos el gobierno neoliberal de
Sebastián Piñera. Solo nueve días después, en Argentina, el conservador
Mauricio Macri perdió su intento de reelección frente al candidato peronista
Alberto Fernández. Macri había prometido que sus políticas de liberalización “terminarían
con 70 años de peronismo”. De hecho, alentaron su notable regreso.
Estos eventos
simultáneos tienen razones dinámicas independientes y nacionales, pero se
reflejan mutuamente. Chile se evaporó como el ejemplo de una democracia sin
conflicto que cautivó las mentes de liberales y conservadores. La ciudad en una
colina que ofrece “profundas
lecciones de moderación, cooperación e innovación“, como dijo el
economista Jeffrey Sachs en 2010, demostró ser un enclave opresivo de
militancia antisocial en una región energizada por la acción colectiva. “Chile
importa”, como dijo Sachs, pero no de la forma en que pensaba.
Las elecciones en
Argentina, por otro lado, no aplastaron tanto las esperanzas como confirmaron
las lamentaciones de las maravillas anti-populistas sobre un país maldito por
la política plebeya. La narración de un país arruinado por demasiado conflicto
y demasiados almuerzos gratis siempre fue validada por una historia de
subordinación y eficiencia. Los últimos cuatro años del gobierno conservador
son lo que fueron: una experimentación con el individualismo y la cruel
disciplina que dejó al país al borde del colapso.
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domingo, 19 de enero de 2020
dama de noche
Mariela Mangiaterra
Una conversación por WhatsApp
Una vez que fuimos al río con Gaby, con vos, con Pablo.
Una señora que tenía un jardín ahí, en la barranca, me regaló un gajo de una planta que quise tener siempre. La única.
No me gustaban las plantas. Admiraba a Gaby cuidando sus rosales en Oroño y Gálvez, a vos con tus comparaciones entre los reinos vegetal, etc., a Pablo, jugando siempre con la madera, el oriental, con sus fuegos y maderas apiladas.
Pero esa planta única para mi era la Dama de noche.
Mi tía, cuando eramos chicas, nos sentaba a la tardecita para ver ao vivo cómo se abría en el lapso de unas horas. ¡Estaban vivas! Y al otro día, unos tristes capullos secos.
Ese gajo nunca prendió. Y abandoné todos los cuidados especiales que le daba a esa ilusión.
Hace unos años, el joven vecino viverista dejó la casa lindera que alquilaba y me dijo que todas las plantas que quedaban en su terraza me las regalaba.
Empezó un tráfico de macetas por la medianera. (Un día encontré a mi vieja y Vicente recopados con la operación hormiga, trepados a una escalera enclenque.)
Las planté en el suelo, a algunas, y a otras las acomodé en un estante, y empecé a cuidarla con la responsabilidad que me fue transferida.
Pero resulta que me empezaron a gustar las plantas.
Me empezó a gustar verlas desenrollarse, pintarse, caerse y levantarse.
En San Marcos Sierra, la señora de la panadería Saint Germain (¡no se pierdan esos manjares por favor!) me dijo que tuve suerte de conocer y gustar de uno de los planos de la vida a los 50, podría no haber ocurrido nunca. Conocí un Reino.
Hace unos días, de esa planta que de cada hoja alargada nacen muchas nuevas hojas alargadas chiquitas tuvo un capullo –va a tener una flor, dije. Al otro día ese capullo estaba seco.
La Dama de noche. Me la perdí.
(Bueno, cosa de vieja. Supe de amigas sexage que se llaman por teléfono para transmitirse en vivo el espectáculo o que se ponen el reloj de noche para no perdérselo.)
Tengo la flor que quise siempre y no la vi.
Pero hubo réplica. El día, la nochecita de las fotos de la planta y la claraboya yo intuía que iba a ocurrir porque había soltado un nuevo retoño, iba a cada rato al patio hasta que me topé con ese Sol de Noche.
Una conversación por WhatsApp
Una vez que fuimos al río con Gaby, con vos, con Pablo.
Una señora que tenía un jardín ahí, en la barranca, me regaló un gajo de una planta que quise tener siempre. La única.
No me gustaban las plantas. Admiraba a Gaby cuidando sus rosales en Oroño y Gálvez, a vos con tus comparaciones entre los reinos vegetal, etc., a Pablo, jugando siempre con la madera, el oriental, con sus fuegos y maderas apiladas.
Pero esa planta única para mi era la Dama de noche.
Mi tía, cuando eramos chicas, nos sentaba a la tardecita para ver ao vivo cómo se abría en el lapso de unas horas. ¡Estaban vivas! Y al otro día, unos tristes capullos secos.
Ese gajo nunca prendió. Y abandoné todos los cuidados especiales que le daba a esa ilusión.
Hace unos años, el joven vecino viverista dejó la casa lindera que alquilaba y me dijo que todas las plantas que quedaban en su terraza me las regalaba.
Empezó un tráfico de macetas por la medianera. (Un día encontré a mi vieja y Vicente recopados con la operación hormiga, trepados a una escalera enclenque.)
Las planté en el suelo, a algunas, y a otras las acomodé en un estante, y empecé a cuidarla con la responsabilidad que me fue transferida.
Pero resulta que me empezaron a gustar las plantas.
Me empezó a gustar verlas desenrollarse, pintarse, caerse y levantarse.
En San Marcos Sierra, la señora de la panadería Saint Germain (¡no se pierdan esos manjares por favor!) me dijo que tuve suerte de conocer y gustar de uno de los planos de la vida a los 50, podría no haber ocurrido nunca. Conocí un Reino.
Hace unos días, de esa planta que de cada hoja alargada nacen muchas nuevas hojas alargadas chiquitas tuvo un capullo –va a tener una flor, dije. Al otro día ese capullo estaba seco.
La Dama de noche. Me la perdí.
(Bueno, cosa de vieja. Supe de amigas sexage que se llaman por teléfono para transmitirse en vivo el espectáculo o que se ponen el reloj de noche para no perdérselo.)
Tengo la flor que quise siempre y no la vi.
Pero hubo réplica. El día, la nochecita de las fotos de la planta y la claraboya yo intuía que iba a ocurrir porque había soltado un nuevo retoño, iba a cada rato al patio hasta que me topé con ese Sol de Noche.
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el nuevo nazismo indio
Mientras la protesta estalla en las calles de Chile, Cataluña,
Bolivia, Gran Bretaña, Francia, Irak, Líbano y Hong Kong, y una nueva
generación se enfurece contra lo que le han hecho al planeta, espero que me
perdonen por hablar de un lugar donde la calle fue tomada por algo muy
diferente. Hubo un tiempo en que la disidencia era lo que mejor se exportaba de
la India. El 17 de septiembre de este año, el primer ministro Narendra Modi se
regaló el embalse lleno hasta el borde de la presa Sardar Sarovar en el río
Narmada para su cumpleaños 69, mientras miles de aldeanos que habían luchado
contra esa presa durante más de 30 años vieron sus casas desaparecen bajo el
agua que sube. Fue un momento de gran simbolismo.
En la India de hoy, un mundo de sombras se desliza hacia
nosotros a plena luz del día. Cada vez es más difícil comunicar la escala de la
crisis, incluso a nosotros mismos. Una descripción precisa corre el riesgo de
sonar como una exageración. Y así, en aras de la credibilidad y los buenos
modales, cepillamos a la criatura que nos va a clavar los dientes. India no es,
de ninguna manera, el peor o más peligroso lugar del mundo, al menos no
todavía, pero quizás la divergencia entre lo que pudo haber sido y lo que se ha
convertido lo hace más trágico.
En este momento, 7 millones de personas en el valle de
Cachemira –un gran número de las cuales no desean ser ciudadanos de la India y
han luchado durante décadas por su derecho a la autodeterminación–, están
encerradas bajo un asedio digital y la ocupación militar más densa en el mundo.
Simultáneamente, en el estado oriental de Assam, casi
dos millones de personas que anhelan pertenecer a la India encontraron
que sus nombres desaparecieron del Registro Nacional de Ciudadanos (NRC) y
corren el riesgo de ser declarados apátridas. El gobierno indio ha anunciado su
intención de extender
el NRC al resto de la India. La legislación está en camino. Esto podría
conducir a la fabricación de personas sin estado en una escala hasta ahora
desconocida.
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viernes, 10 de enero de 2020
el problema de medir el crimen
El año pasado, legisladores de Nueva Jersey y
Pensilvania propusieron legalizar en sus estados la marihuana recreativa. Se
produjo un debate. Algunos argumentaron que legalizar el porro haría que crezca
el crimen; otros, que bajara. Hay evidencia para favorecer a los optimistas: un
artículo reciente en el Journal of
Economic Behavior & Organization informa que, después de que el Estado
de Washington legalizó la marihuana recreativa, en 2012, las violaciones
disminuyeron allí hasta en un 30 por ciento y los robos, alrededor de un 20 por
ciento.
Sin embargo, también hay muchos pesimistas sobre la
legalización: muchos de ellos trabajan como agentes de la ley. Curioso por
saber sus puntos de vista, contacté a más de 75 alguaciles de condado en California,
Colorado, Maine, Massachusetts, Michigan, Nevada, Oregón, Vermont y Washington,
estados donde la marihuana recreativa es legal. (También es legal en Alaska).
De los 25 sheriffs que me respondieron, la mitad dijo que no habían notado una
tendencia, y el resto estaba seguro de que la legalización de la marihuana
había aumentado el crimen. “Podemos decir por nuestra experiencia que cada vez
que se esté cerca de la marihuana, o de la industria de la marihuana, la
probabilidad de resultar víctima de algún tipo de delito es mayor”, dijo Ray
Kelly, sargento del sheriff en el condado de Alameda, California. Paul Bennett,
capitán del Departamento del Sheriff del condado de Riverside, en California,
me dijo: “Puedo decir que los policías en las calles, y específicamente los
oficiales de narcóticos, experimentaron un aumento en el crimen violento, todo
relacionado con el tráfico de marihuana, las ventas y el cultivo, tanto legales
como ilegales”. Pregunté a los alguaciles sobre el artículo en el Journal of Economic Behavior &
Organization. “Quien le haya dado esas estadísticas está tan lleno de
basura que ni siquiera puede ver cuán ridículas son estas declaraciones, puede
citarme al respecto”, dijo Kendle Allen, el sheriff del condado de Stevens,
Washington. Frank Rogers, el sheriff del condado de Okanogan, Washington, tenía
una hipótesis diferente: “Tal vez cuando lo escribieron se estaban deleitando
con un poco del pastito verde”.
Ilustración de Nick Little en The New Yorker.
martes, 7 de enero de 2020
una escalada en la “guerra democrática” global
Los principales
medios de comunicación evaden cuidadosamente el método detrás de la aparente
locura de Estados Unidos al asesinar al general de la Guardia Revolucionaria
Islámica Qassim Suleimani al comenzar el Año Nuevo. La lógica detrás del
asesinato es la aplicación de una política global de Estados Unidos de larga
data, no solo la peculiar personalidad impulsiva de Donald Trump. El asesinato
del líder militar iraní fue de hecho un acto de guerra unilateral que viola el
derecho internacional, pero fue un paso lógico de una persistente estrategia
estadounidense. El Senado lo autorizó explícitamente en el proyecto de ley de
financiación del Pentágono que aprobó el año pasado.
El asesinato tenía
la intención de aumentar la presencia de Estados Unidos en Irak para mantener
el control de las reservas de petróleo de la región y respaldar a las tropas
wahabíes [wahabíes: corriente político-religiosa musulmana de extrema derecha de
mayoría sunita] de Arabia Saudita (Isis, Al Quaeda en Irak, Al Nusra y otras
divisiones de lo que en realidad es la legión extranjera de Estados Unidos) en
apoyo del control estadounidense del petróleo del Cercano Oriente, que es el
sostén del dólar. Esa sigue siendo la clave para comprender esta política y por
qué está en proceso de escalar, no de disolverse.
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Participé en
discusiones sobre esta política cuando se formuló hace casi cincuenta años,
cuando trabajaba en el Instituto Hudson y asistía a reuniones en la Casa
Blanca: me reuní con generales, con varios grupos de expertos de las fuerzas
armadas y con diplomáticos en las Naciones Unidas. Mi papel era el de economista
de balanza de pagos, especializado durante una década en Chase Manhattan,
Arthur Andersen y compañías petroleras en la industria del petróleo y el gasto
militar. Estas fueron dos de las tres dinámicas principales de la política
exterior y la diplomacia estadounidense. (La tercera preocupación era cómo
lidiar con la guerra en una democracia en la que los votantes habían rechazado
el reclutamiento a raíz de la Guerra de Vietnam).
domingo, 5 de enero de 2020
así comienzan las guerras
El autor de un reconocido
perfil de Qassem Suleimani, el general iraní asesinado por un ataque comandado
por Donald Trump, analiza el conflicto ascendente en Medio Oriente tras el
ataque. Fuentes de inteligencia estadounidenses le señalan a Dexter Filkins que
es muy probable que Irán atque a Estados Unidos donde es más débil. Una
advertencia oportuna, ya que, como señala hoy un amigo en Tiempo, desde 1992 Argentina se encuentra en el mapa del
terrorismo.
El asesinato de Qassem
Suleimani, el comandante iraní blanco de un ataque estadounidense el jueves por
la noche, es el acto de mayores consecuencias tomado contra el régimen en
Teherán en treinta años, incluso si no sabemos cuáles serán esas consecuencias.
Una cosa es clara: estamos entrando en un período peligroso, en el que el
conflicto entre los dos países podría salirse fácilmente de control.
Imagen tomada de ABC
La biografía de
Suleimani como figura fundamental en Irán y la región es
bien conocida. Desde finales de los años noventa, se dedicó a tratar de
rehacer el Medio Oriente en beneficio de Irán. Ordenó a sus representantes
matar o deshacerse de cualquiera que se opusiera a su visión de un Irán con una
esfera de influencia que se extiende desde Teherán hasta el Mar Mediterráneo. Fue
notablemente exitoso, legendario incluso, por cierto el agente más influyente
de la región en los tiempos modernos. Estuvo involucrado en la promoción de
ataques terroristas, apuntaló a déspotas como Bashar al-Assad en Siria, ayudó a
asesinar al menos a un líder extranjero, el primer ministro del Líbano, Rafik
Hariri, y mató a cientos de soldados estadounidenses en el camino. En
los últimos años de la guerra estadounidense en Irak, las milicias de Suleimani
desplegaron un arma particularmente sangrienta contra los soldados
estadounidenses, el “penetrador explosivo” (EFP: “explosively formed penetrator”),
que desgarró la armadura de los vehículos militares estadounidenses y causó
estragos entre soldados y marines. No fue una ironía menor que muriera en el camino
al Aeropuerto Internacional de Bagdad, donde tantos soldados estadounidenses e
iraquíes murieron por una emboscada.
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lunes, 30 de diciembre de 2019
fascismo cristiano: cada día más cerca de gilead
El mayor fracaso moral de la iglesia cristiana
liberal fue su negativa, justificada en nombre de la tolerancia y el diálogo, a
denunciar a los seguidores de la derecha cristiana como herejes. Al tolerar a
los intolerantes, cedió la legitimidad religiosa a una serie de estafadores,
charlatanes y demagogos y a sus seguidores de culto. Permaneció a un costado
mientras el mensaje central del Evangelio —la preocupación por los pobres y los
oprimidos— se pervertía en un mundo mágico donde Dios y Jesús colmaban a los
creyentes con riqueza y poder material. La raza blanca, especialmente en los
Estados Unidos, se convirtió en el agente elegido por Dios. El imperialismo y
la guerra se volvieron los instrumentos divinos para purgar el mundo de los
infieles y los bárbaros, el mal mismo. El capitalismo –porque Dios bendijo a
los justos con riqueza y poder y condenó a los inmorales a la pobreza y al
sufrimiento– se despojó de su crueldad y explotación inherentes. La iconografía
y los símbolos del nacionalismo estadounidense se entrelazaron con la
iconografía y los símbolos de la fe cristiana. Los megapastores –narcisistas
que gobiernan feudos despóticos, de culto– ganan millones de dólares al usar
este sistema de creencias heréticas para aprovecharse de la creciente
desolación y desesperación de sus congregaciones, víctimas del neoliberalismo
y la desindustrialización.
Estos creyentes encuentran en Donald Trump un reflejo de sí mismos, un defensor
de la codicia sin trabas, el culto a la masculinidad, el deseo de violencia, la
supremacía blanca, la intolerancia, el chauvinismo estadounidense, la
intolerancia religiosa, la ira, el racismo y las teorías de conspiración que
definen las creencias centrales de la derecha cristiana. Cuando escribí “American
Fascists: The Christian Right and the War on America” (“Fascistas
estadounidenses: la derecha cristiana y la guerra en Estados Unidos”), me tomé
mortalmente en serio el término “fascistas”.
Imagen de Mr. Fish
La revista evangélica Christianity Today, al
afirmar lo obvio sobre Trump, que es inmoral y debe ser destituido de su cargo,
se convirtió en el último receptor de la reacción violenta e hipócrita de la
derecha cristiana. Casi 200 líderes evangélicos, incluido el ex gobernador de
Arkansas Mike Huckabee, el ex representante Michele
Bachmann, Jerry
Falwell Jr. y Ralph
Reed, firmaron una carta
conjunta denunciando el editorial
de Christianity Today, escrito por el presidente de la revista, Timothy
Dalrymple, y el editor saliente Mark Galli. Los cristianos evangélicos que
critican a Trump son tan rápidamente invisibilizados de las filas como los
políticos republicanos que critican a Trump. Trump recibió el 80% del voto
evangélico blanco en las elecciones presidenciales de 2016, y en una encuesta de
este mes, el 90%
de los republicanos dijo que se oponía a la destitución y expulsión del
presidente. Entre los republicanos que se identifican como protestantes
evangélicos blancos, ese
número aumenta al 99%.
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lunes, 23 de diciembre de 2019
blanqueando "watchmen"
Watchmen es una obra maestra de la literatura de historieta. Intrincadamente tramada y bellamente ilustrada, la maxi-serie independiente de 1986 de Alan Moore y Dave Gibbons explora cómo sería nuestro mundo si los superhéroes realmente existieran. Moore sugiere que un grupo incontable de cruzados enmascarados sería una fuerza corruptora cultural y políticamente, dando paso a una distopía interminable dirigida por Nixon.
La crítica central de Moore del mito del superhéroe como fascista y supremacista blanco (Moore declaró que El nacimiento de una nación es quizás la primera película de superhéroes) es apenas considerada durante la pseudo-secuela de la serie de televisión de HBO Watchmen. En cambio, la serie reemplaza la crítica profunda de Moore al género de superhéroes como algo corrosivo para la realidad con una historia de fantasía en gran medida desconcertante que solo tiene un interés superficial en el mundo real.
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jueves, 12 de diciembre de 2019
perder la eternidad
A la 1:12 llega el mensaje al grupo de wasap que compartimos entre cuatro, mi esposa, una amiga y mi amigo.
Dice: "Trataré de ser breve, lo que pasa es que tengo muchas cosas para contarles. La semana pasada estuve un par de días en salta."
Siguen una serie de fotos de Salta –la iglesia blanca, el cielo azul, la tierra colorada salpicada de matas y de cactus.
Viene la rara foto de mi amigo peronizado y él escribe: "Después empezó el baile de que iba a representar a Perón en la plaza de Mayo, junto con otros 100 Perones y 200 evitas. Cosa que hice el lunes pasado."
Y agrega: "Mientras, desde China no me confirman si voy a viajar en enero, mi papá me anuncia que no va a volver al negocio después de que le operaran el cuello para ponerle una prótesis bastante grande; y ayer nos enteramos de que a Fernando le robaron el auto: toda la vida cuidando los meniscos y se lo rompen, toda la vida conservando el auto, y se lo roban. Mi padre y Fernando han perdido la eternidad."
Y entonces el miedo a la vejez que hasta ahora creíamos un tema "poético" –literario, si se prefiere–, adquiere su textura más lábil, la de preocuparnos por batallas que perdimos antes siquiera de ser jóvenes. Escribe: "Todo esto, en el medio de esta hora, en la que tengo miedo de despertarme y que sigamos con Macri. Bueno, besos."
Yo hubiera usado el mismo recurso.
Dice: "Trataré de ser breve, lo que pasa es que tengo muchas cosas para contarles. La semana pasada estuve un par de días en salta."
Siguen una serie de fotos de Salta –la iglesia blanca, el cielo azul, la tierra colorada salpicada de matas y de cactus.
Viene la rara foto de mi amigo peronizado y él escribe: "Después empezó el baile de que iba a representar a Perón en la plaza de Mayo, junto con otros 100 Perones y 200 evitas. Cosa que hice el lunes pasado."
Y agrega: "Mientras, desde China no me confirman si voy a viajar en enero, mi papá me anuncia que no va a volver al negocio después de que le operaran el cuello para ponerle una prótesis bastante grande; y ayer nos enteramos de que a Fernando le robaron el auto: toda la vida cuidando los meniscos y se lo rompen, toda la vida conservando el auto, y se lo roban. Mi padre y Fernando han perdido la eternidad."
Y entonces el miedo a la vejez que hasta ahora creíamos un tema "poético" –literario, si se prefiere–, adquiere su textura más lábil, la de preocuparnos por batallas que perdimos antes siquiera de ser jóvenes. Escribe: "Todo esto, en el medio de esta hora, en la que tengo miedo de despertarme y que sigamos con Macri. Bueno, besos."
Yo hubiera usado el mismo recurso.
domingo, 8 de diciembre de 2019
corrupción imperial
Por Jeet Heer | The Nation
Por una misteriosa e inmutable ley de la política estadounidense moderna, cada crisis de juicio político llega acompañada del lanzamiento de una película clásica de gángsters protagonizada por Robert De Niro. El Padrino (1972) abrió el año del escándalo de Watergate. De Niro apareció en la secuela, The Godfather II (1974), coincidiendo con la renuncia de Nixon. Bill Clinton comenzó su desafortunada relación con Monica Lewinsky en 1995, que vio el lanzamiento de Casino, de Martin Scorsese, una historia de amor y traición entre matones en Las Vegas con De Niro nuevamente en el protagónico. Ahora, mientras la acusación contra Donald Trump domina los titulares, Scorsese y De Niro se reunieron para The Irishman, una elegíaca revisión del género repleta de los ecos de precursores como las películas del Padrino y Goodfellas (1990).
La superposición cronológica puede explicarse fácilmente como mera coincidencia. En las últimas cinco décadas, las películas de gángsters y las destituciones han sido lo suficientemente comunes. Pero hay una afinidad cultural más profunda que conecta este género con la corrupción política.
La trilogía de la mafia de Francis Ford Coppola y las películas de Scorsese en el mismo género han sido críticas tanto de la sociedad estadounidense como de las historias de crímenes. Las figuras políticas se han dado cuenta, pero, como algunos en la sala, a menudo han extraído las lecciones equivocadas, pensando que estas son películas que celebran la delincuencia. En 2017, mientras se preparaba para combatir al abogado especial Robert Mueller, el personal de Trump comenzó a hablar sobre la necesidad de "ir a los colchones", una línea del Padrino que significa pelear una guerra total (N.delT.: una explicación sobre el significado de la frase puede leerse en el Diccionario Urbano*). Durante el juicio de Roger Stone, un antiguo confidente de Trump declarado culpable de mentirle al Congreso y otros delitos, se reveló que Stone le dijo a un socio que "hiciera un Frank Pentangeli", una referencia a un personaje de El Padrino II que se resistió a responder preguntas en una audiencia en el Congreso fingiendo estar atontado y confundido.
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jueves, 28 de noviembre de 2019
the dialectic of fear
“The Dialectic of Fear”
From Signs Taken
for Wonders, NLB/verso books, 1983. Part of the Radical
Thinkers series.
The fear of bourgeois civilization is summed up in two
names: Frankenstein and Dracula. The monster and the vampire are born together
one night in 1816 in the drawing room of the Villa Chapuis near Geneva, out of
a society game among friends to while away a rainy summer. Born in the full
spate of the industrial revolution, they rise again together in the critical
years at the end of the nineteenth century under the names of Hyde and Dracula.
In the twentieth century they conquer the cinema: after the First World War, in
German Expressionism; after the 1929 crisis, with the big RKO productions in
America; then in 1956–57, Peter Cushing and Christopher Lee, directed by
Terence Fisher, again, triumphantly, incarnate this twin-faced nightmare.
Frankenstein and Dracula lead parallel lives. They are indivisible, because
complementary, figures; the two horrible faces of a single society, its extremes:
the disfigured wretch and the ruthless proprietor. The worker and capital: ‘the
whole of society must split into the two classes of property owners and
propertyless workers.’ That ‘must’, which for Marx is a scientific prediction
of the future (and the guarantee of a future reordering of society), is a
forewarning of the end for nineteenth-century bourgeois culture.
I. Towards a Sociology of the Modern Monster
The literature of terror is born precisely out of the
terror of a split society and out of the desire to heal it. It is for just this
reason that Dracula and Frankenstein, with rare exceptions, do not appear
together. The threat would be too great, and this literature, having produced
terror, must also erase it and restore peace. It must restore the broken
equilibrium—giving the illusion of being able to stop history—because the
monster expresses the anxiety that the future will be monstrous. His
antagonist—the enemy of the monster—will always be, by contrast, a
representative of the present, a distillation of complacent nineteenth-century
mediocrity: nationalistic, stupid, superstitious, philistine, impotent,
self-satisfied. But this does not show through. Fascinated by the horror of the
monster, the public accepts the vices of its destroyer without a murmur, just
as it accepts his literary depiction, the jaded and repetitive typology which regains
its strength and its virginity on contact with the unknown. The monster, then,
serves to displace the antagonisms and horrors evidenced within society to
outside society itself. In Frankenstein the struggle will be between a
‘race of devils’ and the ‘species of man’. Whoever dares to fight the monster
automatically becomes the representative of the species, of the whole of
society. The monster, the utterly unknown, serves to reconstruct a universality,
a social cohesion which in itself would no longer carry conviction.
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